Carlos Izquierdoz, el Cali Quesón, matamujeres y tiraquesos

1) CARLOS IZQUIERDOZ, EL CALI, EN UNA FIESTA DE DISFRACES


Una fiesta de disfraces con más de trescientos invitados se estaba desarrollando en el club Lanús. A Ayelén, una de las chicas asistentes disfrazada de aldeana piamontesa, le llamó la atención uno de los disfrazados, muy alto y patón, vestido con la careta y la ropa del asesino de las películas de Scream. Se acercó a él, y este le dijo:
- ¿Bailamos?
- Bailemos.
Bailaron un largo rato, finalmente la chica le preguntó al joven:
- ¿Cómo te llamas, Scream?
- Dime cual es tu nombre y dime cual es el tuyo.
- Me llamo Ayelén.
- Yo soy Carlos, pero todos me dicen “el Cali”.
- Hay un jugador de fútbol de Lanús al que le dicen “Cali”, Carlos Izquierdoz...
- Claro, soy yo...
- Mentira
- Ninguna mentira... vení vamos a los reservados.
Fueron a un lugar apartado, donde nadie los veía, y “Scream” se sacó la careta y le dijo a la chica:
- ¿Y ahora? ¿Soy o no soy Carlos Izquierdoz?
- No lo puedo creer, vos sos un gran jugador. Idolo granate.
- Pero también puedo ser tan gran asesino como gran jugador, por eso me disfracé de “Scream”, no fue casualidad.
- ¿Asesino?
- Sí, asesino.
En ese momento, Carlos Izquierdoz extrajó un gigantesco cuchillo de entre sus pertenencias, y sin mediar palabra alguna, y sabiendo que nadie los observaba, apuñaló salvajemente a la chica. Cuanto terminó, sacó un gran Queso y lo tiró sobre su víctima diciendo en voz alta:
- Queso.
Carlos Izquierdoz volvió a la fiesta, satisfecho por haber saciado su sed de asesino Queson...










2) CARLOS "EL CALI" IZQUIERDOZ, ASESINO SERIAL

Era la víspera de un partido muy importante, y sin que nadie se diera cuenta, el futbolista Carlos “el Cali” Izquierdoz abandonó la concentración de Lanús.
Antes de hacerlo, se vistió totalmente de negro, incluyendo unos gruesos guantes de cuero que le cubrían la mano, tomó un cuchillo muy largo y filoso, y un enorme Queso. Al revisar sus pertenencias, pensó en voz alta:
-         Tengo dos horas, tiempo suficiente para cumplir mi objetivo.
Rato después, Carlos tocó el timbre de una casa. Una mujer, de unos treinta y pico de años acudió al llamado.
-         ¿Quién es?
-         Carlos – fue la respuesta del futbolista, en un tono que mezclaba frialdad y cinismo – Carlos Izquierdoz. Carlos Roberto Izquierdoz, a quien llaman “el Cali”.
Sorprendida, la mujer abrió la puerta y vió ante ella al futbolista de Lanús, totalmente vestido de negro, con un cuchillo en su mano derecha, y un Queso en la izquierda.
Carlos Izquierdoz entró en la casa, cuchillo en la mano, mientras la mujer retrocedía aterrorizada y presa del pánico.
-         ¡No puede ser! ¡Vos tenés que estar en la concentración de Lanús!
-         Así es – dijo Carlos sonriendo con cinismo – pero aca estoy, he venido a asesinarte. Soy un Queson, un asesino Queson.
-         ¡Noooo! – gritó la mujer desesperada - ¡Socorro! ¡El Cali Izquierdoz quiere asesinarme!
El futbolista tomó el cuchillo y comenzó a atacar a la mujer, que desesperada intentó defenderse. Forcejeó y opuso una dura resistencia, pero nada pudo hacer, la furia criminal del Cali Izquierdoz le asestó no una, sino decenas de puñaladas, fueron como sesenta o setenta, cuando el asesino finalmente dio por terminada la tarea.
El asesino entonces tomó el Queso y lo tiró sobre el cadáver de su víctima, diciendo en voz alta:
-         Queso.
Abandonó el lugar y rato después, sin que nadie se diera cuenta de su ausencia ni de regreso, Carlos Izquierdoz estaba otra vez durmiendo en la concentración de Lanús.
Cuenta la leyenda que al día siguiente, el “Cali” tuvo una destacada actuación en el trascendental partido que jugó su equipo. Lo eligieron mejor jugador y cuando lo entrevistaron contestó a la prensa:
-         Jugué muy bien porque anoche comí un Queso, je, je.



3) CARLOS IZQUIERDOZ MATAMUJERES, CARLOS QUINTANA TIRAQUESOS

La abogada salía de su estudio, y acababa de cerrar la puerta, cuando dio vuelta la cabeza para dirigirse hacia el ascensor. Para su sorpresa, el ascensor se detuvo en el piso, y del mismo, salieron dos hombres muy altos, patones y con olor a Queso en los pies.
-         Buenas noches, doctora Karina Ramírez.
Si la abogada ya estaba aterrorizada al ver a los dos hombres en el lugar, mayor fue el terror al escuchar su nombre.
-         ¿Quiénes son ustedes? – alcanzó a balbucear.
-         Yo soy Carlos Quintana, el “Hacha” – dijo uno de los hombres, el más alto de los dos, con un 1,92 metros de altura.
-         Y yo, Carlos, Izquierdoz, el “Cali”– dijo el otro, apenas menos alto, con unos 1,88 metros.
-         ¿Qué quieren?
-         Somos Quesones, somos asesinos de mujeres. Lo siento, pero hemos venido a asesinarla – fue la respuesta de Carlos Izquierdoz.
El “Cali” entonces sacó un enorme cuchillo de caza, esos que usa Rambo, y se acercó hacia la mujer. La abogada estaba aterrorizada e intentó defenderse, pero la furia del asesino pudo más. Carlos Izquierdoz le clavó el cuchillo primero en el estomago, luego en el pecho, y le aplicó varias puñaladas. Cuando Carlos Izquierdoz finalizó, Carlos Quintana, sacó un Queso y lo tiró sobre el cadáver de la mujer, que estaba tendido en el piso.
-         Queso – dijo en voz alta.
Y los dos Carlos abandonaron el lugar.


Comentarios

  1. una broma de muy mal gusto para el Cali Izquierdoz

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  2. NI HABLAR LO QUE TU DIGAS TRAIS PUÑAL VALEDOR

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