El Asesino de Yanina Zilly


Los días de fama de Yanina Zilly hace rato que llegaron a su fin. Sin embargo, la ex Rompeportones seguía por ahí dando vueltas y comenzó en un nuevo emprendimiento: un local de Solo Empanadas.
Carlos “el Chapa” Retegui, gloria del hockey argentino, ingresó por simple casualidad o azar a aquel local. Su petición fue algo diferente.
- Quiero una docena de empanadas de Queso – señaló Carlos.
- ¿Jamón y Queso? ¿Queso y cebolla?
- Queso – dijo Carlos con contundencia como afirmando algo – solo Queso.
- Es que no hacemos empanadas de solo Queso.
- Yo solo quiero empanadas de Queso. Y estoy dispuesto a pagar lo que sea. Empanadas de Queso Gruyere y Parmesano, seis de Gruyere, seis de Parmesano.
- No trabajamos con esos Quesos. Ni siquiera con Cheddar. Son muy caros.
- Pues yo quiero esas empanadas. Pago lo que sea. Si una docena vale x cantidad, pago tres veces esa cantidad.
- Lo tengo que estudiar – señaló Zilly.
- Nada de estudiar. Ya hice mi oferta.
- Muy bien. ¿Las venís a buscar hoy a las diez de la noche, cuando cierro el local?
- Perfecto, a esa hora estaré.



Zilly hizo la docena de empanadas. Espero que el par de los empleados que tenía se fueran, y cuando ya había bajado la persiana, llegó Carlos “el Chapa” Retegui. El ex jugador y entrenador de hockey llevaba un bolso.
- Perfecto, estas empanadas deben haber quedado perfectas.
Más alla del Queso que había utilizado para hacer las empanadas, Zilly comenzó a percibir un fuerte aroma en el lugar. Venía de Carlos, no tenía dudas.
- Cuanto Queso que en el ambiente.
- Es mi Queso. Soy Quesón. Mis pies huelen a Queso.
El entrenador y jugador de hockey le dijo a Yanina Zilly:
- ¿Me chupas los pies?
- Por supuesto – dijo Zilly, que reaccionó como atontada o drogada, totalmente entregada a los deseos de Retegui, sin darse cuenta de lo que decía.
Zilly se arrodilló ante los pies de Retegui, y empezó a chuparle, olerle, lamerle y besarle los pies, una y otra vez. Le gusto mucho la experiencia, aunque los pies de Carlos olían a Queso en forma intensa y asfixiante. Los chupó una y otra vez. 
- Cojamos – dijo Zilly, que seguía entregada, sin poder pensar nada, nada, solo entregada al deseo.
Cogieron en forma intensa, se revolcaron por todos lados, una y otra vez, los moldes de las empanadas, los rellenos, quedaron todos desparramados por todas partes, ante el deseo sexual de Retegui y Zilly. Lo hicieron en el piso, sobre la pared, en el mostrador, en la cocina. Todo era un caos, pero un caos de goce y satisfacción.
- Nunca creí que iba a despertar estas pasiones – dijo Zilly.
Cansada, pero repleta de placer, Zilly quedó tendida en el piso. De repente, ante ella, estaba Retegui, con guantes negros en sus manos, con las cuales sostenía un enorme palo de hockey.


- ¿Y ahora? Vaya, vaya, me he dado cuenta, que cogimos como nunca pero ni siquiera se tu nombre.
- Mi nombre es Carlos – dijo el ex jugador y entrenador de hockey.
- Carlos bello nombre, nombre muy masculino, viril.
- Nombre de asesino – dijo Retegui.
Carlos levantó el palo de hockey y le dio un brutal golpe a Zilly. No fueron uno, sino dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez. La sangre fluyó en todos lados, mientras el cadáver de Zilly quedaba mezclado con los moldes y rellenos de empanadas. Carlos tomó el Queso Gruyere que había quedado y lo tiró sobre el cadáver de Zilly.
- Queso – dijo en voz alta, mientras tiraba el Queso.
Sin mayores inconvenientes, el entrenador y ex jugador de hockey tomó la docena de empanadas y se fue del lugar, sin dejar rastro alguno.

Comentarios

  1. meta empanada y meta palo de hockey

    ResponderBorrar
  2. esta bueno, me gusto, pero para darle mayor morbo no hubiera estado que el Chapa le metiera el palo de hockey en el culo

    ResponderBorrar
  3. Es un buen ámbito para el sexo quesón, un lugar de empanadas, con harina, podría haber sido un buen escenario para Rompeportones. Tal vez lo haya sido.
    ¿No sabía que podía despertar semejantes emociones, deseo? Tal vez no, como no previó lo que le iba a suceder.
    Es morboso esa combinación de sexo salvaje y golpes mortales.

    ResponderBorrar
  4. como debe ser se llevo las empanadas

    ResponderBorrar
  5. Compadre, si bien las drogas, a muchos le sirven de inspiración, a la larga matan, deje las drogas señor.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Relatos Quesones de la Semana

Los Asesinos de las Spice Girls

El asesino de Sabrina Pettinato

El Asesino de Antonela Ramírez

El Asesino de Ivana Palliotti

El Asesino de Marcela Pagano

El Asesino de Paula Colombini

La asesina de Roberto Carlos Abbondanzieri

El Asesino de Deborah De Corral

El asesino de Viviana Canosa