miércoles, 31 de octubre de 2018

La Quesona Aventura de Carla Conte y Pablo Echarri


Una noche que podría haber sido cualquier noche, estaban Nancy Dupláa y Pablo Echarri, semidesnudos, acostados en la cama, mirándose el uno al otro, cuando Nancy le dijo a Pablo:
- Qué aburrimiento Pablo, deberíamos tener algo diferente.
- Tengo una sorpresa preparada para vos. En breve va a llegar una pareja, es para tener sexo de a cuatro.
- Eso es una típica practica “swinger” nada nuevo bajo el sol.
- Dicen que estos además practican otras cosas interesantes.
- ¿Quiénes son?
- No me dieron sus nombres. Solo me dijeron sus nicknames, bastantes curiosos por cierto, a ella le dicen “la Quesona” y a él “el Quesón”.
- ¿El Quesón y la Quesona? Ja, ja, deben ser grandes tiradores de Quesos. El tendrá un Queso en la pija y ella en la concha.
- Puede ser, puede ser, esperemos que lleguen…


No pasaron muchos minutos cuando sonó el timbre. Pablo Echarri fue a abrir la puerta. Entraron los dos invitados, ella, la Quesona, era nada más ni nada menos que Carla Conte. El, el Quesón, era el tenista Carlos “Charly” Berlocq. Los dos estaban vestidos de manera muy elegante, con unos trajes como de latex los que se usan para el sadomasoquismo, con guantes negros, y portaban un Queso cada uno.
- ¡Hola! ¡Pero vos sos Carla Conte!
- Por supuesto soy Carla Conte, la Quesona.
- La verdad una sorpresa.
- Más sorpresa será cuando empecemos a gozar de esta noche sexual que se avecina – contestó Carla, muy contenta y risueña, mientras ingresaba al departamento junto con su compañero, el Quesón.
- Y a vos te conozco – dijo Echarri mientras observaba a Berlocq – vos jugas al tenis, yo te ví en la Copa Davis.


- Por supuesto, soy Carlos Alberto Berlocq, “Charly” para todos, el Charly de la gente.
Los dos, la Quesona y el Quesón, ingresaron al departamento. Dejaron los Quesos sobre la mesa, y se pusieron enfrente de Echarri y de Dupláa, uno frente al otro. Carla frente a Pablo, y Carlos ante Nancy.
- ¿Carla, Porqué te dicen la Quesona? – le preguntó Echarri algo intimidado, algo muy raro en él, pues no pensaba que la Quesona era Carla Conte.
- Tirate al piso
- ¿Y yo qué hago? – preguntó Nancy.
- Observa a Carla y a Pablo – le respondió muy fríamente Carlos Berlocq – o te tiro un Queso – agregó sonriendo, Dupláa obedeció la orden del tenista y comenzó a observar.
Pero entonces Charly Berlocq sacó unas sogas y una mordaza de sus pertenencias y ató a Dupláa a una silla, sin resistencia alguna.
- Quedate tranquila, es parte del juego - le dijo Carla Conte.
Echarri se tendió al piso, Carla le dijo:
- Como acostado, pero de boca arriba.


Echarri quedó tendido en el piso, de boca arriba, mientras Carla se puso encima, y empezó a pisarlo, hizo una especie de streap tease, pero se sacó los zapatos y los calcetines, puso entonces sus pies sobre Echarri y le dijo:
- Besame y chúpame los pies.
- ¿Por eso te dicen la Quesona?
- Por eso me dicen la Quesona.
Pablo cumplió la orden de Carla, y le besó y chupó los pies durante un buen rato, mientras Dupláaa observaba atada y maniatada como estaba.
Echarri disfrutó mucho esa experiencia con los pies de Carla Conte, que a continuación se sacó la bombacha, y poniéndose encima de él, le dijo a Echarri:
- Chupame la concha.
Otra vez muy obediente, y feliz al mismo tiempo, Echarri cumplió la orden, y Carla, entonces le dijo:
- Ahora voy a chupar tu pija.
Y eso ocurrió a continuación. La diversión continuó. Carla sacó un latigo, y obligó a Echarri a ponerse de espaldas, y luego le dio una serie de suaves latigazos. Finalmente lo obligó otra vez a ponerse de frente. Dupláaa observaba con una mezcla de asombro y miedo, sin que le diera ninguna gracia. Conte observó a Dupláaa y le dijo:
.- Estoy quesoneando a Pablo Echarri.


Conte y Echarri cogieron delante de Dupláa, disfrutaron y terminaron, Pablo estaba muy contento, mientras seguía en el piso, entonces Carla sacó un revólver con silenciador de su cartera, y observó a Dupláa y le dijo:
- Ahora lo asesinaré.
A continuación Carla Conte le disparo seis balazos asesinando así a Pablo Echarri, ante el horror de Nancy Dupláa que observó todo con espanto y terror. Conte le dijo a Berlocq:
- Dame el Queso.
El tenista tomó el Queso, una enorme horma de Queso Roquefort, y lo tiró sobre Echarri, diciendo en voz alta:
- Queso.
Dupláa estaba aterrorizada, entre gemidos y expresiones de horror, y pasó al terror total cuando escuchó que Carla le dijo a Carlos:
- Asesínala, Carlos.
- ¿La tengo que asesinar así nomás? ¿Vos primero te divertiste con Echarri antes de quesonearlo y yo a Dupláa la tengo que quesonear así de una, sin hacer nada?
- Asesínala – repitió en forma terminante Carla Conte, la asesina.
Carlos Berlocq entonces desató a Dupláa de la silla y la obligó a acostarse sobre el piso. Nancy estaba más que aterrorizada. Charly pusó sus pies talle 45 sobre Dupláa, primero el izquierdo, luego el derecho, pero Dupláa continuó inmersa en su estado de shock.
- Maldita sea, quería tener sexo con ella, no tengo opción que violarla.
- Te dije que la asesinarás Carlos, sos un Quesón muy Quesudo.


El tenista se tiró encima de Dupláa y la violó. No le quedó otro remedio que hacerlo. Cuando terminó, sin estar del todo satisfecho pues no era eso lo que quería hacer, le dijo a Carla:
- Ahora así la asesinaré. De manera cruel y sádica como lo merece Nancy Dupláa.
Carlos Berlocq tomó entonces una enorme lanza, muy pero muy larga, y empaló a Nancy en forma vaginal, atravesando todo el cuerpo, de la vagina a la cabeza, quedando colgada sobre el piso, al estilo de alguna tribu. Sobre la cabeza, el palo sobresalía unos centímetros, Berlocq entonces aprovechó y puso ahí el Queso. Un Queso Pategras, muy voluminoso por cierto.
- Queso – dijo Carlos “Charly” Berlocq en voz alta, mientras disfrutaba de la obra maestra en el mundo del crimen que había cometido.
El Quesón se dio vuelta y para su sorpresa, la Quesona ahora lo estaba apuntando con el revólver con silenciador. Berlocq miró asombrado:
- ¿Qué significa esto? ¡Somos socios en el crimen! 
- Te dije que la asesinarás, no que la violaras – le dijo Carla Conte.
- Pero la asesiné, y empalada Nancy Dupláa esta, ¿Qué más querés? ¿Acaso me vas a asesinar? ¡No me jodas! ¡Ya no te quedan más balas!
- Las suficientes, Carlos Berlocq…
- Si sos una verdadera Quesona, me tenes que tirar un Queso, y aca solo hay dos Quesos, el Roquefort, que le tiraste a Pablo Echarri, y el Pategras, que le tire a Nancy Dupláa…
- Hay un tercer Queso, Carlos, y es para vos.
- ¿Cuál?


- Este – y Carla Conte, siempre apuntándole con un revolver a Berlocq, sacó un Queso Edam, de cascara roja, de sus pertenencias.
- ¡Noooo! – dijo aterrorizado Carlos Berlocq al darse cuenta que había caído en la trampa como un ratón al Queso.
- Antes de asesinarte solo te digo una cosa, jamás confíes en una Quesona.
Carla Conte disparó dos balazos muy certeros. El primero impactó en la frente de Carlos Berlocq, el segundo, en la garganta, el tenista cayó muerto, y la asesina entonces le tiró el Queso sobre el cadáver diciendo en voz alta:
- Queso.
Carla Conte se alejo de la escena del crimen con gran frialdad y muy contenta ante la obra maestra que había ejecutado.
Moraleja: Un Quesón jamás debe confiar en una Quesona. Y si un Quesón y una Quesona se juntan, el Quesón lleva las de perder…


sábado, 27 de octubre de 2018

El Asesino de Karina Mazzoco




Un domingo de la primavera de 2007 (¿O fue en 2006?), el partido de Lanús acababa de finalizar y Carlos “Chiquito” Bossio, el arquero de los granates, había tenido una actuación poco feliz que le valió la reprobación de sus hinchas. “Quesón seguí tirando Quesos” le canto la tribuna de los granates.
Bossio se retiró algo enojado por algunas cosas que le dijeron y seguramente por eso tenía un olor a Queso más fuerte de lo habitual en los pies. Siempre tenía un olor apestante e intenso, por eso los jugadores rivales le pusieron como apodo “el Quesón”, y este se popularizó entre las hinchadas del fútbol. Pero aquella tarde el olor era aún más fuerte que otras veces.


“Quesón seguí tirando Quesos” se repetía una y otra vez en la mente de Carlos Bossio. Es que existía el rumor, una especial de leyenda urbana (urban legend) de que además de arquero, Bossio era un asesino serial (serial killer) que acuchillaba mujeres bellas y les tiraba un Queso.
“Maldita sea” pensó Bossio “Quieren que tire un Queso, pues tiraré un Queso”. Sí, ¿Pero a quien le iba a tirar un Queso Carlos Bossio aquella noche de domingo? Para colmo, en el vestuario apareció Macaya Marquez, sí el gran Macaya Marquez, y le dijo:
- Chiquito, te esperamos esta noche en “Fútbol deprimente”, perdón “Fútbol de Primera”, no tuviste una buena tarde, pero la gente quiere tus declaraciones.
Bossio, siempre muy amable y de muy buena relación con los medios, aceptó, aunque claro antes iba a tirar un Queso… estaba decidido a hacerlo y lo iba a hacer. Carlos Bossio se miró al espejo, se puso los guantes negros, se puso la ropa que solía usar en los asesinatos y tomó el enorme cuchillo que solía usar en los crímenes, un cuchillo muy grande…


En todo asesinato debe haber un asesino y una víctima, en un crimen Quesón, el Quesón es el asesino, y la Quesoneada es la víctima, dado que él era el Quesón, Carlos Bossio comenzó a pensar en quien sería la Quesoneada… mientras lo hacía Carlos Bossio estaba sentado, con el cuchillo que iba a usar en el crimen, comiendo Queso, con sus enormes pies talle 50, mientras veía Canal 13, ahí promocionaron un programita de la tarde donde estaban Fanny Mandelbaum, Laura Oliva y Karina Mazzocco.
Carlos Bossio comenzó a pensar…
- Mandelbauem es muy vieja, y fea, Oliva, es medio bagayo, además de muy pelotuda, la Quesoneada debe ser… sí… Karina Mazzoco.
Mientras el asesino decidió quien sería su próxima víctima tomó el cuchillo y realizó un tajo sobre la horma de Queso, comiendo un enorme trozo de la misma, mientras que con una sonrisa muy socorrona pronunciaba en voz alta el nombre de la mujer a la que iba a Quesonear en un par de horas a más tardar…
- Karina Mazzoco.


El domingo estaba llegando a su fin y la ciudad parecía terminar su letargo para entrar en el bullicio y las tribulaciones de una nueva semana laboral. Un auto se detuvo frente a una coqueta casa de departamentos. En el iban una mujer y un muchacho... ella era Karina Mazzoco, él Mario Guerci.
-         Hemos pasado un fin de semana espectacular, Mario – le dijo Karina a Mario.
-         Sí, lástima que debe terminar, estoy muy cansado...
-         Sí no hubiéramos tenido tanto sexo este fin de semana te decía que te quedarás esta noche conmigo.
-         Igual, no puedo, tengo que ir a ver a mi tía Fulgencia.
-         Entiendo, Mario. Estoy cansado pero tengo ganas de tener sexo. Me cogería un futbolista, sí, un futbolista que jugó un partido de Primera División esta misma tarde.
-       Pero yo no soy futbolista, soy modelo. Mira Karina, solo por un rato, mañana nos juntamos para almorzar, podemos ir a Glendales.
-         Prefiero ir a Dorsia.
-         ¿Dorsia? Bueno, ahora hago la reserva, ya sabés como son las cosas ahí.
-         Por supuesto, Mario.
-         Bueno, Karina, te amo.
-         Yo también te amo, hasta mañana. Voy a ver “Fútbol de Primera”. Quiero ver futbolistas.
-         Hace lo que quieras. Hasta mañana, mi amor.


Karina abandonó el auto y entró al edificio. Cuando ya estaba adentro, Mario abandonó el lugar con su auto. Karina entró al ascensor, llegó al departamento, e ingresó al mismo. Dejó sus cosas en el living comedor, fue al dormitorio, e ingresó al baño para ducharse y después cambiarse.
Lógicamente por el ruido de la ducha, Karina no escuchó que alguien entró a su departamento. Este alguien desarrolló movimientos muy lentos para no ser así escuchado. Era un hombre muy alto, con dos enormes pies, vestido totalmente de negro, con un campera y polera sobre el cuerpo, guantes y un pasamontaña que le cubría la cara. Con su mano derecha sostenía un enorme cuchillo y con sus gigantescos pies, como si fuera una pelota de fútbol, el enmascarado iba pateando una enorme horma de Queso Gruyere. 
El enmascarado entró al dormitorio de Karina y esperó que la chica saliera del baño. Mazzoco se sorprendió al ver frente a ella a un hombre gigantes, enmascarado, totalmente vestido de negro, horrorizada comenzó a gritar:
- ¡Socorro! ¡Quieren asesinarme! ¡Socorro!


El asesino intentó lanzarle el cuchillo con el objetivo de asesinarla y le llegó a hacerle algunos tajos en los brazo, pero en ese instante, y como producto del instinto de supervivencia, Mazzoco intentó defenderse y desesperada, forcejeó con el asesino, agarró la máscara y se la sacó.
- ¡Carlos Bossio! ¡Chiquito Bossio! ¡El legendario arquero de Belgrano, Estúdiantes y Lanús! ¡El que hizo un gol de cabeza al Nacho González el 12 de mayo de 1996!
- Sí, soy yo, pero soy un asesino serial, un serial killer, te asesinaré…
- Nooo – dijo Mazzoco mientras se arrinconaba contra una pared y el asesino estaba dispuesto a apuñalarla salvajemente – justo hoy, hace unos minutos, dije que quería que me cogiera un futbolista.
- Soy un asesino, no soy un violador – dijo Carlos Bossio con el cuchillo en mano – soy un asesino serial como los serial killer de Halloween, Scream o Friday the 13th, ellos asesinan, no violan, por eso te voy a acuchillar… Y te voy a tirar un Queso, porque soy un Quesón…
- ¡Nooo! – dijo Mazzoco – no quiero que me violes, quiero que me cojas. Tengamos sexo. Me voy a acostar, y cogemos.
Carlos Bossio quedó contrariado, jamás pensó en ese cambio de planes, siempre con el cuchillo en las manos, le dijo a Mazzoco:
- De acuerdo, no voy a desaprovechar la oportunidad de tener sexo con vos. ¿Qué me van a decir sino las hinchadas rivales? Pero eso, te ataré a la cama… no quiero sorpresas, no sea cosa que seas una asesina…
- ¡No soy una asesina! ¡Atame pero quiero tener sexo con vos, vamos Carlos “Chiquito” Bossio.


El asesino entonces la ató en la cama, de pies y brazos, cuando Mazzoco ya estaba atada, le dijo:
- Haceme cosquillas en los pies.
- ¿Cosquillas? ¡Te voy a asesinar, Mazzocco!
- Sí, Bossio, asesiname, pero haceme cosquillas en los pies.
Carlos Bossio entonces tomó una pluma y empezó a hacerle cosquillas en los pies a Mazzoco, luego puso sus pies sobre la mujer, que los olió, besó, chupó y lamió. El olor a Queso era sofocante, intenso, apestante, muy fuerte, algo inimaginable.
Carlos tomó el Queso y lo tiró sobre Mazzoco, dicen que entonces la mujer le dijo:
- Me hicistes cosquillas en los pies, pude disfrutar de tus Quesos, ahora quiero lluvia dorada sobre mí, “Golden rain over me, please”.
- ¿Lluvia dorada? ¡Te voy a asesinar, Mazzocco! – Y Carlos levantó el cuchillo, dispuesto a apuñalarla…
- Sí, Bossio, asesiname, pero con la lluvia dorada sobre mí.
Carlos entonces cortó un trozo del Queso y orinó sobre el mismo, usando los agujeros del Queso como una regadera, mojando a Mazzoco, que disfrutó del momento como nunca lo habría hecho. 
Luego le chupó la pija a Bossio, y el arquero le chupó la concha. Los dos disfrutaron mucho. El juego sexual continuó. Mazzoco, le dijo ahora:
- Quiero que me des patadas en el culo, como cuando sacas del arco, dale, dale…
- Yo no le pegó a las mujeres – dijo Bossio con el cuchillo en la mano – como tampoco las violó, directamente las asesinó. ¡Te voy a asesinar, Mazzoco!
- Asesiname, pero dame patadas en el culo primero.




El arquero accedió al deseo de Mazzoco, y luego de que la mujer, atada, se dio vuelta como un pollo al spiedo, le dio varias patadas en el culo. Fue doloroso, pero Mazzoco lo disfrutó mucho.
- Ahora sí, te asesinaré Mazzoco – le dijo Bossio, con el cuchillo en mano – ahora que estas dada vuelta, te apuñalaré por detrás.
- No, Carlos, nooo, mejor cógeme por atrás, y después por adelante.
Y Bossio accedió al pedido de Mazzoco, primero la cogió por atrás, después por adelante, y disfrutó mucho.
Con el cuchillo en mano, el asesino se dio cuenta que tenía que ir al programa de Macaya Marquez, y ahora sí le dijo:
- Bueno, Mazzoco, ahora sí, la pasamos muy bien. Te asesinaré. Vine a asesinarte y lo voy a cumplir. Te quesonearé. Te daré tantas puñaladas como agujeros tiene este Queso.
Y Carlos señaló el enorme Queso Gruyere que estaba como mudo testigo, Mazzoco dijo:
- Ya logré mi sueño de tener sexo con un futbolista, con el gran Carlos “Chiquito” Bossio, ahora hace lo que quieras. Me asesinarás pero un clón estará mañana con Maldenbaum.
- Estas totalmente loca, yo también lo estoy, soy un asesino y bueno… te asesinaré Mazzoco.
Esta vez Carlos Bossio cumplió con su palabra, y se puso nuevamente el pasamontañas sobre el rostro, y cuchillo en mano, se tiró sobre la cama, la chica horrorizada intentó resistirse pero la furia del asesino no tuvo freno, y comenzó a apuñalarla salvajemente. Cuchillazo va, cuchillazo viene, le dio como ochenta, noventa, cien puñaladas. Cortes y heridas en todos lados. Era un cuchillo muy grande…
Cuando terminó, el asesino limpió el cuchillo en las sabanas, tomó el Queso y lo tiró sobre el cadáver de la víctima.
-         Queso – dijo en voz alta - ¡Quessooooo! – dijo aún con la voz más alta.



Dejó entonces el cuchillo clavado en el estomago de su víctima y el Queso sobre el cadáver.
El asesino se retiró del departamento, mientras estaba en el ascensor bajando, se sacó el pasamontañas que le cubría el rostro. Con la misma impunidad con que había llegado al lugar, se retiró del mismo.
Iba caminando por la calle, pasaron por el lugar un grupo de chicos, que pararon al asesino y le dijeron:
-         ¿Vos sos Carlos “Chiquito” Bossio, no? ¡El que le hizó un gol a Racing cuando jugaba en Estudiantes!
-         Sí, soy yo, Carlos Gustavo Bossio, pero todos me conocen como “Chiquito”.
-         ¿Nos firmás un autógrafo?
-         Por supuesto, uno para cada uno.
Uno de los pibes le dijo:
- Sos medio Queso, te hacen goles estúpidos.
- Y sí, pibe, no soy medio Queso, soy un Quesón.
Otro de los pibes agregó:
- Dicen que sos un asesino serial.
- Lo soy, un serial killer, ja, ja… miren ahora el programa de Macaya Marquez, ahí estaré.
Carlos “Chiquito” Bossio entonces sonrió se sacó fotos con los chicos y firmó autógrafos para todos.


Tras bañarse y cambiarse en tiempo record, quedó Chiquito Bossio muy elegante, y rato después estaba con Macaya Marquez analizando el Tele Beam, el Premio Chamigo y otros clásicos del recordado “Fútbol de Primera”.
El programa se interrumpió bruscamente al conocerse una noticia:
- ¡Asesinaron a Karina Mazzoco! ¡95 puñaladas y un Queso sobre el cadáver!
- Qué cosas che – murmuró Chiquito Bossio - ¿Otra vez el asesino Quesón? Ja, ja, ja…
Macaya Marquez, siempre antiséptico, incoloro e inodoro, dijo:
- Ahora el partido esperado por todos, Arsenal vs Olimpo, un encuentro que cambiará la historia del fútbol argentino, de aquí a la eternidad…


El Asesino de Belen Francese






El protagonista de este relato es Carlos Bossio, el Quesón, el más grande asesino serial de mujeres que recuerden las crónicas policiales. 
Una noche, al parecer era un jueves, Carlos estaba con su enorme figura (1,95 metros) con sus dos gigantescos pies (calza cincuenta) apoyados sobre la mesa haciendo lo que más le gustaba después de asesinar, o sea comer Queso. 
Al lado había una enorme horma de Queso Gruyere, que la iba comiendo de a poco, mientras la cortaba con un enorme cuchillo, un cuchillo más grande que cualquier cuchillo de cocinero, que el asesino solía usar para asesinar mujeres.


Carlos estaba pensando en los próximos crímenes que iba a cometer… estaba haciendo un repaso de todos los asesinatos que había cometido… con su propia libreta repleta de datos escritos por él mismo más los recortes que tenía de toda clase de publicaciones. Y tras analizar esos datos en forma minuciosa llegó a una conclusión: había asesinado a noventa y ocho mujeres.

Debía cometer por lo menos dos asesinatos más para llegar a las cien víctimas. Carlos decidió actuar de inmediato, era un jueves. El viernes cometería el asesinato número noventa y nueve. El lunes llegaría a su céntesima víctima. 


“El destino y el azar pondrán a mis dos futuras víctimas en mi camino. Mañana asesinaré a alguien, pum, pum, 75 puñaladas, el lunes, a otra, no se aún quienes son, eso sí, serán solo dos nuevos Quesos, dos enormes y gigantescas hormas de Queso Gruyere, en mi sanguinaria carrera como asesino”.

Vale aclarar que Carlos vivía en un lujoso edificio de departamentos ubicado en una de las zonas más caras de la ciudad. Y quiso el destino, como el propio asesino, sostenía, que alguien tocará el timbre aquella noche en su departamento.


“Soy la nueva vecina” dijo una voz femenina después que Carlos preguntará quien era.
El asesino abrió la puerta y la sorpresa entre ambos fue mutua. De un lado, Carlos vio frente a él a Belen Francese. Sí, era Belen Francese, vedette, humorista y modelo, con sus graciosos chicos y un cuerpo irresistible. Por su parte, Belen contempló a un gigantón y patón que no era otro más que Carlos “Chiquito” Bossio, el mítico y legendario arquero del fútbol, leyenda viviente de Belgrano, Estúdiantes y Lanús.
“Sos vos” se dijeron mutuamente.


“Sos vos” se dijeron mutuamente.
“Sos Belen Francese” dijo Carlos Bossio.
“Decime Belu” dijo la chica “Y vos sos Chiquito Bossio”
“No me digas Chiquito, decime Carlos”
“¿Carlos?”
“Sí, Carlos, o Quesón, porque tengo los Quesos grandes”.
Francese contempló los pies de Bossio y realmente le llamó la atención el enorme tamaño de los pies del futbolista.
“Sí, es cierto, tenes los Quesos muy grandes”
“¿Los querés probar?”
“¿Te referís a tus pies?”
“A mis Quesos. Son Quesos”.


Lo cierto es que Carlos le mostró sus apestosos pies a Belen, que no pudo evitar olerlos, chuparlos, lamerlos y besarlos, una y otra vez. A Francese le encantó el olor a Queso de Carlos Bossio. Apestante, intenso.
Cuando terminaron, ella también le mostró sus pies. Pero no era lo mismo. Bossio obviamente jugó con los pies de la chica, aunque estos despedían una suave fragancia a perfume francés.
Rato después, tras jugar aún más, Bossio y Francese pasaron a tener sexo de forma intensa y apasionada.


“Mañana te espero en mi departamento” le dijo Belen a Carlos.
Eran las ocho de la noche y efectivamente Carlos estaba en el departamento de Belen. Vestido totalmente de negro, con una polera y guantes incluídos, más enormes zapatillas talles 50 que le cubrían los pies. 
El futbolista ingresó al departamento con un enorme paquete. Era un Queso. A Francese no la sorprendió, sabía que Carlos iba a jugar con un Queso. Y aceptó ese juego.


Pero la chica no se dio cuenta, mientras distraída estaba, que Carlos vertió un polvo en su copa, y así fue que Belen Francese empezó a tener mucho sueño aquella noche, más que de costumbre, lo cual era muy extraño para alguien acostumbrada a tener una vida nocturna tan intensa como ella. Vencida por el sueño, terminó por dormirse más que profundamente.



Cuando despertó se encontraba acostada en una cama, atada de pies y manos. No podía moverse. Era su habitación, que estaba totalmente oscura.
Comenzó a jalear para ver si podía escapar, pero nada pudo hacer. De repente, frenta a ella, apareció un hombre muy alto, con enormes pies, un gigantón y un patón, vestido totalmente de negro, con un pasamontaña que le cubría la cara, guantes negros, polera negra, todo negro, quien le dijo:
-         Buenas noches, Belen. Soy Carlos Bossio, el Queson, el asesino de mujeres, te asesinaré, Belen Francese.






Francese se aterrorizó al escuchar las palabras del asesino. Bossio puso su enorme pie derecho sobre la cara de Belen y le dijo:
-         Empeza a olerme los pies. Disfruta de mi olor a Queso. Vamos, oleme, chupeme y besame los pies. Ayer tuvimos sexo. Hoy tendremos Queso.
El olor a Queso del asesino era por demás fuerte e intenso, apestante. La mujer no podía soportarlo, creía que se moría. Bossio retiró su pie derecho, y luego le puso el izquierdo. Otra vez el olor a Queso era insoportable.

Tras someterla a la tortura de los pies, Carlos le tiró un enorme Queso.




Tras estas palabras, Carlos, el Queson, se tiró sobre Belen cuchillo en mano, y la apuñaló salvajemente. Primero un corte profundo en el estomago, clavándole el cuchillo hasta el mango, para luego hacerle un tajo profundo de izquierda a derecha, y luego otro de derecha a izquierda. A continuación, otra cuchillada en el pecho, también hasta el mango. Y luego vinieron cuchilladas y cuchillazos. Una tras otra. Le dio como noventa puñaladas. Cortes en todo el cuerpo, sin excepción alguna.
Tras cometer el crimen, tomó el Queso, lo tiró sobre su víctima, y dijo en voz alta:

-         Queso.


El Quesón abandonó la escena del crimen con la misma impunidad con la que había llegado.

Carlos Bossio ya había asesinado a noventa y nueve mujeres, ahora se preguntaba quien sería su próxima víctima, la número cien, tenía que ser un crimen espectacular. Era el “Quesón”, el asesino serial que a cada mujer que acuchillaba le tiraba un Queso. Noventa y nueve Quesos había tirado hasta ese momento, siempre por cada asesinato un Queso.



El Asesino de Ingrid Grudke






Sabado por la mañana, mientras el cadáver de Belen Francese era descubierto en su mismo edificio, Carlos Bossio se trasladó al famoso Hotel Las Pleyades, ubicado en algún lugar equidistante entre Mar del Plata y Villa Gesell.
Allí se desarrollaba en aquel fin de semana de otoño una gran Feria de Quesos. Carlos Bossio simuló ser un empresario agropecuario, el papel visible que desempeñaba para la sociedad además de su rol de futbolista. Estaba convencido que allí encontraría a quien sería su víctima.
Era solo cuestión de tiempo. Estaba lleno de damas elegantes, entre esposas y amantes que asistían al evento. Una cuestión de saber elegir, ya sea por azar.



No tuvo que esperar mucho: en la Feria estaba la modelo Ingrid Grudke, pareha de un conocido empresario de medios de comunicación. Carlos decidió que Grudke tendría el sangriento honor de ser la “víctima número cien”.
Para ello, Carlos consiguió las dos hormas de Queso Gruyere.
más grandes que podamos imaginar. Una era para comérsela entera, otra para tirar sobre el cadáver de Grudke después de apuñalarla. Al mismo tiempo, Carlos compró dos gigantescos y enormes cuchillos, las armas con las que pensaba cometer el asesinato, mucho más grandes que cualquier cuchillo de carnicero.

Aquella noche, sábado por la noche, vio a Ingrid Grudke, se dio cuenta que el famoso empresario no dejaba a la modelo. En un principio, Carlos Bossio pensó en cambiar de víctima pero luego se arrepintió y pensó “mejor no, ya veremos mañana”.
El domingo, para beneplácito de Carlos, Ingrid Grudke apareció sola por en la Cena. El futbolista no dudo en acercarse y le dijo:
“¿Sola?”
“Sí, sola” fue la respuesta de Ingrid “Yo te conozco, vos sos Chiquito Bossio”
“Sí, así me conocen en el fútbol. Pero decime Carlos”
“Qué alto y patón que sos, ¿Cuánto calzas?” preguntó Ingrid mientras contemplaba los pies del futbolista.
“Cincuenta. Podemos pasarla muy bien esta noche”
“Te espero en mi habitación”.




Tuvieron sexo aquella noche, y la pasaron muy bien. Grudke permanecería aún una noche más en el hotel, la noche del lunes, la noche que el Quesón pensaba actuar.
Era aún temprano, las siete y media de la noche, antes de la cena, cuando Carlos decidió actuar.
Vestido totalmente de negro, la ropa que solía siempre que cometía un crimen, incluyendo unos guantes que le cubrían las manos y un pasamontañas que le tapaba la cara, con los Quesos y los cuchillos, Carlos se dirigió hacia la habitación del hotel donde se alojaba la modelo.


Cuando la modelo ingresó a la habitación, Carlos la tomó por sorpresa desde atrás y la durmió con cloroformo. Después la ató a la cama, y cuando la chica se despertó, la obligó a chuparle, besarle, olerle y lamerles los pies.
Una y otra vez Grudke le besó, olió, chupó y lamió las pies. Como drogada o inconsciente, Ingrid le dijo a Carlos:
- Me encantaron tus Quesos, Carlos. Cogeme de vuelta, como anoche.
- Con mucho gusto, Ingrid.
Carlos le chupó las tetas, la concha, le hizo cosquillas en todo el cuerpo, le dio patadas en el culo y la penetró por la vagina. Goce sexual total para Ingrid Grudke. Carlos Bossio le hizo pasar un extasis nunca visto.



Carlos tomó el cuchillo y se acercó a Ingrid, le paso el cuchillo por todo el cuerpo, la modelo sintió así el frío filo del arma blanca sobre su cuerpo.  Carlos levantó el cuchillo y le asestó una profunda puñalada, la primera puñalada.



Primero un corte profundo en el estomago, clavándole el cuchillo hasta el mango, para luego hacerle un tajo profundo de izquierda a derecha, y luego otro de derecha a izquierda. A continuación, otra cuchillada en el pecho, también hasta el mango. Y luego vinieron cuchilladas y cuchillazos. Una tras otra, hasta totalizar como ciento veinte cuchillazos, después le tiró el Queso, tras lo cual dijo en voz alta:
- Queso.
Carlos estaba satisfecho: había cometido el crimen número cien, era el más grande asesino serial de mujeres que la historia moderna conoce...




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

ETIQUETAS CON OLOR A QUESO

Adabel Guerrero (1) Agustín Rossi (1) Agustina Cherri (1) Agustina Kampfer (1) Alejandra Maglietti (1) Alejandra Martínez (1) Alejandra Pradón (1) Alejandro Biscardi (1) Alejandro Fantino (7) Alejandro Gravier (1) Alejandro Radetic (1) Alessandra Ambrosio (1) Amalia Granata (1) Analía Maiorana (1) Andrea Del Boca (1) Andrea Frigerio (1) Andrea Ghidone (1) Andrea Politti (1) Andrés Nocioni (1) Andy Kusnetzoff (1) Anitta (1) Any Ventura (1) Araceli Gonzalez (1) Asesinas (139) Asesinos (412) Ashley Olsen (1) Ashton Kutcher (1) Audri Nix (1) Barbie Velez (1) Barby Franco (1) Bebe Contepomi (4) Bela Condomi (1) Belen Francese (1) Bettina O'Conell (1) Brenda Asnicar (1) Brenda Gandini (1) Britney Spears (1) Calu Rivero (1) Cameron Díaz (1) Candela Vetrano (1) Cardi B (1) Carla Conte (13) Carla Gugino (2) Carla Peterson (1) Carla Rebecchi (6) Carla Romanini (1) Carlos (1) Carlos Alfaro Moreno (1) Carlos Arguindegui (1) Carlos Arroyo (1) Carlos Baute (4) Carlos Beneitez (9) Carlos Berlocq (7) Carlos Bernal (4) Carlos Boozer (1) Carlos Bossio (41) Carlos Cabezas (1) Carlos Calvo (10) Carlos Capeletti (2) Carlos Ciochetto (1) Carlos Compagnucci (1) Carlos Contepomi (7) Carlos Costa (1) Carlos Delfino (45) Carlos Di Masi (1) Carlos Eisler (12) Carlos Elder (13) Carlos Enrique (1) Carlos Fernandez Lobbe (26) Carlos Fernández Lobbe (1) Carlos Ferreira (1) Carlos Ficicchia (6) Carlos Fronte (1) Carlos Gabriel (3) Carlos Gabuni (1) Carlos García (3) Carlos Giacobone (3) Carlos Gonella (11) Carlos Grosso (2) Carlos Habiague (2) Carlos Izquierdoz (18) Carlos Jimenez Sanchez (1) Carlos Karpan (1) Carlos Kramer (9) Carlos Lampe (4) Carlos Lazcano (7) Carlos Luna (15) Carlos Lupión (1) Carlos Machado (11) Carlos Maturana (1) Carlos Mazzoni (1) Carlos Melia (11) Carlos Missirian (2) Carlos Monti (1) Carlos Monzón (2) Carlos Navarro Montoya (2) Carlos Netto (1) Carlos Okulovich (1) Carlos Olaran (1) Carlos Paglieri (4) Carlos Pagni (2) Carlos Queson (18) Carlos Quintana (12) Carlos Raffaelli (1) Carlos Regazzoni (3) Carlos Reich (15) Carlos Retegui (3) Carlos Rivera (2) Carlos Roa (8) Carlos Russo (1) Carlos Sainz Jr (2) Carlos Sandes (35) Carlos Schattmann (15) Carlos Simoni (1) Carlos Sosa (2) Carlos Stroker (2) Carlos Suarez (2) Carlos Tevez (14) Carlos Vazquez (1) Carlos Villagran (3) Carlos Vives (1) Carlos Zabala (1) Carlos Zalazar (2) Caro Uriondo (1) Carolina Ardohain (1) Carolina Peleritti (1) Carolina Prat (1) Catherine Fulop (1) Cecilia Bonelli (1) Celeste Cid (1) Celeste Muriega (1) Charles Barkley (1) Charles Jennings (1) Charles Leclerc (1) Charles Walrant (2) Charlie Villanueva (2) Charlotte Caniggia (1) Charly Alberti (6) Charly G (1) Chino Darín (1) Chloe Moretz (1) Christina Aguilera (1) Cinthia Fernandez (1) Claudia Albertario (1) Claudia Ciardone (1) Claudia Fernández. (1) Claudia Schiffer (1) Claudio Caniggia (1) Coki Ramírez (1) Connie Ansaldi (1) Couer Rouge (1) Cristián Fabbiani (1) Cristina Alberó (1) Cristina Pérez (1) Cynthia Nixon (1) Dânia Neto (1) Daniel Malnatti (1) Daniel Tognetti (1) Daniela Cardone (2) Daniela Urzi (1) Darío Benedetto (1) Darío Gannio (1) David Kavlin (1) David Miranda (1) Debora Plager (1) Deborah de Corral (1) Diego Bossio (1) Diego Reinhold (1) Dolores Barreiro (1) Dolores Fonzi (1) Dolph Lundgren (1) Dominque Pestaña (1) Edith Hermida (1) el Almirante (1) el karma de Ravelia (18) el Pelado López (1) Eleonora Wexler (1) Eliana Guercio (1) Emanuel Ginóbili (2) Emilia Attias (1) Emiliano Rella (1) Emilio Basavilbaso (1) Esmeralda Mitre (1) Esteban Andrada (1) Estefanía Xipolitakis (1) Eva De Dominici (1) Evelyn Von Brocke (1) Fabián Assman (1) Fabricio Oberto (4) Federico Grabich (1) Federico Salles (1) Fernanda Herrera (1) Fernanda Iglesias (1) Fernando Burlando (1) Fernando Coco Silly (1) Fernando Redondo (1) Flavia Palmiero (1) Floppy Tesouro (1) Flor Peña (1) Flor Vigna (1) Florencia Bertotti (1) Florencia Etcheves (1) Florencia Gómez Córdoba (1) Florencia Raggi (1) Florinda Meza (1) Gabriel Batistuta (1) Gabriel Deck (1) Gastón Elola (1) Gerardo Rozín (2) Gimena Accardi (1) Gisela Barreto (1) Gisela Marziotta (1) Gisela Van Lacke (1) Gonzalo Longo (1) Gonzalo Quesada (1) Gonzalo Tiesi (1) Graciela Alfano (2) Graciela Borges (1) Griselda Siciliani (1) Guido Zaffora (1) Guillermina Valdes (1) Guillermo Andino (1) Hebe de Bonafini (1) Hernán Drago (1) Horacio Cabak (1) Ignacio Corleto (1) Iliana Calabro (1) Imigrante Rap (1) Ingrid Grudke (1) Isla Nublar (1) Iván De Pineda (1) Iván Orduña (1) Ivana Nadal (1) Ivana Palliotti (1) Jazmín Stuart (1) Jennifer Aniston (1) Jennifer Lopez (1) Jessica Alba (1) Jessica Cirio (1) Jimena Barón (1) Jimena Cyrulnik (1) Jimena La Torre (1) Joana Duarte (1) Joaquín Moretti (1) Jonatan Conejeros (1) Jorge Rial (1) Juan Carlos Olave (1) Juan el Pipa Gutierrez (1) Juan Ignacio Chela (1) Juan Martín Del Potro (1) Julia Mengolini (1) Julieta Cardinali (1) Julieta Díaz (1) Julieta Prandi (1) Justina Bustos (1) Karen Reichardt (1) Karin Cohen (1) Karina Jelinek (1) Karina Mazzoco (1) Karl Drogo (1) Karl Geiger (1) Karl Malone (1) Kate Moss (1) Kim Catrall (1) Kristin Davis (1) la Franchute (1) la Matacarlos (21) La Venganza de la Rumana (6) Lady Dumitrescu (3) Lali Espósito (1) Lara Bernasconi (2) Laura Esquivel (1) Laura Fernández (1) Laura Fidalgo (1) Leandro Penna (1) Leo Montero (2) Leticia Bredice (1) Liz Solari (1) Lola Bezerra (1) Loly Antoniale (1) Lorena Giaquinto (1) Lucas Borges (1) Lucas Ostiglia (1) Luciana Geuna (1) Luciana Salazar (1) Lucio Delfino (1) Luis Scola (2) Luján Telpuk (1) Madame Tigana (1) Madonna (1) Majo Martino (1) Maluma (1) Marcela Feudales (1) Marcela Kloosterboer (1) Marcela Pagano (1) Marcelo Tinelli (5) Marcos Kremer (1) Marcos Milinkovic (1) María Eugenia Ritó (1) María Laura Santillán (1) María Susini (1) María Vazquez (1) Mariana Arias (1) Mariana Carbajal (1) Mariana Fabbiani (1) Marina Calabro (1) Mario Guerci (1) Marisa Andino (1) Marixa Balli (1) Martín Ciccioli (1) Martín Lousteau (1) Martín Olguín (1) Martín Palermo (1) Martina Soto Pose (1) Maru Duffard (1) Mary Kate Olsen (1) Matías Alemanno (1) Matías Ferrario (1) Matías Ferreira (1) Matías Garfunkel (2) Matías Martín (1) Matías Mayer (1) Matías Sotelo (1) Matías Vazquez (1) Mauricio Caranta (1) Mauro Icardi (2) Mauro Zarate (1) Maxi Lopez (2) Maximo Fjellerup (1) Melina Lezcano (1) Melina Petriella (2) Melina Pitra (1) Mery Del Cerro (1) Mica Viciconte (1) Miguel Avramovic (1) Monica Ayos (1) Monica Farro (1) Mora Godoy (3) Nancy Dupláa (1) Nancy Guerrero (1) Nancy Pazos (1) Natacha Jaitt (1) Natalia Fassi (1) Natalia Fava (1) Natalia Forchino (1) Natalie Perez (1) Nazarena Velez (1) Nicolas Brussino (1) Nicolás Magaldi (1) Nicolás Ochiatto (1) Nicolás Ripoll (1) Nicole Neumann (1) Ogro Fabbiani (1) Oriana Sabattini (1) Oscar Córdoba (1) Osvaldo Sabatini (1) Pablo Echarri (1) Pablo Migliore (1) Pablo Pérez (1) Pablo Rago (2) Pamela Anderson (1) Pamela David (2) Pamela Sosa (1) Pampita (1) Patricio Albacete (1) Patricio Garino (1) Paula Chaves (1) Paula Medici (1) Paula Trapani (1) Paula Volpe (1) Paulina Rubio (1) Paz Cornú (1) Pía Slapka (1) Ravelia Zamas (58) Ricardo Centurión (1) Roberto Abbondanzieri (1) Rocío Guirao Díaz (1) Rocío Igarzabal (1) Rocío Marengo (1) Rodrigo Orihuela (1) Rolando Martín (1) Rolando Schiavi (1) Romina Gaetani (1) Romina Malaspina (1) Romina Manguel (2) Rosie Huntington Witheley (1) Roxana Zarecki (1) Rulo Schijman (1) Sabrina Garciarena (1) Sabrina Pettinato (1) Sabrina Rojas (1) Sandes y Schattmann (34) Sandra Borghi (1) Sandra Smith (1) Sara Sampaio (1) Sarah Jessica Parker (1) Sebastián Solé (1) Sebastián Yatra (1) Sergio Celli (1) Sergio Goycochea (1) Silvia Martínez Cassina (1) Silvina Escudero (1) Silvina Luna (1) Silvina Scheffler (1) Silvio Soldan (3) Sofía Clerici (1) Sofía Jujuy Jiménez (1) Sofía Macaggi (1) Sofía Zamolo (1) Sol Perez (1) Soledad Fandiño (1) Soledad Solaro (1) Susana Gimenez (2) Susana Roccasalvo (1) Tamara Paganini (1) Thalia (1) Thomas Griesa (1) Tini Stoessel (1) Tomás Fricher (1) Tommy Dunster (1) Ulises Jaitt (1) Ursula Corberó (1) Ursula Vargues (1) Valentina Ferrer (1) Valeria Archimo (1) Valeria Bertuccelli (1) Valeria Mazza (2) Valeria Quesona (1) Vanina Escudero (1) Verónica Lozano (1) Vicky Xipolitakis (1) Victoria Vanucci (1) Virginia Gallardo (1) Viviana Canosa (1) Wanda Nara (12) Ximena Capristo (1) Yanina Latorre (1) Yanina Zilly (1) Yesica Toscanini (2) Zaira Nara (1)