martes, 20 de agosto de 2019

El Relato Quesón de Carolina Peleritti


La tradicional convención de comics “Comic Con” se realizaba una vez más en Buenos Aires. Si bien su temática es el Cómic, no se agota en el mismo, sino que también se expande al mundo de las series, películas y libros temáticos. Para su sorpresa, Carolina Peleritti, fue convocada a participar de la misma. Actriz, modelo y ahora también folklorista, olvidada por los grandes medios en los últimos tiempos, pero de gran fama en los noventa, Peleritti, tras la sorpresa inicial, se dio cuenta que era un acto de justicia que la hayan invitado al evento.
“Si yo fui Cibersyx” pensó Peleritti “es un acto de justicia que participe en ese evento de cómics” mientras llevaba un disfraz de ese personaje de cómic que supo interpretar en los noventa en Telefé. Este cómic, creado por los argentinos Carlos Meglia y Carlos Trillo, pero de gran fama en Italia, además de otros países, trata de una heroína, con fuerza y resistencia sobrehumana, más grandes dosis de erotismo, pero que presenta una debilidad: debe tomar un líquido llamado sustancia para sobrevivir (1).
Peleritti, disfrazada de Cybersix, fue recibido con aclamaciones y aplausos por el público de los Cómics. Habló largo y tendido sobre la serie.
- La serie se adelantó a su tiempo, más de veinte años, no había espacio en la TV argentina de aire de entonces para un producto de estas características, tampoco lo hay hoy, pero hoy sería un éxito en Netflix, YouTube, y las plataformas digitales más las redes sociales. Un producto de alta calidad, sin dudas – dijo Peleritti.
- Se decía que “Dark Angel” la serie protagonizada por Jessica Alba era un plagio del cómic de Carlos Meglia y Carlos Trillo – le dijo uno de los panelistas invitados, un tipo igual a Alfred Hitchcock, y que se hacía llamar Alfredo Jichock.


- No tengo dudas que era así – contestó Peleritti – Trillo y Meglia entablaron una demanda, pero por falta de fondos, no pudieron continuarla, de todas formas, la serie “Dark Angel” solo duro dos temporadas. Quizás le fue mejor a los yanquis haciendo la serie, je, je, aunque no tanto, porque ellos son más creíbles para estas cosas, nosotros, y más aún en ese tiempo, todavía no se había hecho cosas como Tiempo Final o Los Simuladores, y muchos creían que la ficción argentina debía limitarse a series como las de Carlos Calvo (“Amigos son los amigos”) o las novelas de Alberto Migré, con sus patios de las casas chorizos. Tampoco había pasado tanto tiempo de Alberto Olmedo y su “No toca botón”.
- Nombraste “Tiempo Final” ¿Participaste de algunos de esos capítulos?
- Sí, de un par. Uno era “Vecino Mirón” y el otro, el más recordado, “La adivina”.
- Ahí lo asesinabas a Pablo Echarri.
- Sí, era una asesina serial de…. de mujeres, algo muy poco habitual, una mujer que asesinaba mujeres, todos creían que el asesino serial era un  hombre, y lo llamaban “El Galán Sangriento”, ja, ja, la asesina le tendía una trampa a un policía, que era Pablo Echarri, y lo terminaba matando.
- Una asesina serial de mujeres, sí es poco habitual, aunque recuerdo otro caso, una famosa película italiana, un giallo, uno de los mejores, “El pájaro de las pluma de cristal” de Darío Argento – Jichcock remarcaba todo su conocimiento sobre series y cine, que era muy amplio, en Argentina solo podía competir con Axel Kuchevatsky.
- Sí, puede ser – dijo Peleritti, no tan informada sobre el giallo italiano.
- Sí Dark Angel era un plagio de Cybersix, se podría decir que Tiempo Final, sin ser un plagio, estaba inspirada en Alfred Hitchcock, una de las series más recordadas de los 50, un clásico de la TV americana de aquellos años – dijo Jichcock.
- Sí, puede ser – dijo Peleritti, algo agobiada ante tanta info.


La conferencia continuó, Peleritti siguió interviniendo, aunque quedó claro que quien pasó a ser la estrella de la misma era Jichcock. Al terminar la misma, el director de cine se acercó a Peleritti.
- ¿No te interesa hacer un papel similar al de Cybersix en alguna película?
- ¿Similar?
- Una asesina serial, que se viste como Cybersix, pero es una asesina, la tipa mata a los chabones, despues de darles sexo, los apuñala en forma salvaje, los estrangula, o simplemente los fulmina a balazos, eso sí, despues de cometer cada asesinato, tira un Queso sobre el cadáver de sus víctimas.
- ¿Un Queso sobre el cadáver de cada chabón asesinado? No sé… ¿Pero no existen los Quesones?
- ¿Los Quesones?
- Unos asesinos seriales de mujeres que a cada mina que amasijan les tiran un Queso. Dicen que todos se llaman Carlos. Como los creadores de Cybersix, Carlos Meglia y Carlos Trillo. Es una leyenda urbana.
- Ja, ja, ja – río Jichcock como restándole importancia – hay unos cuentos y comics sobre el tema, en el Stand de Ediciones Solrac Sajt.
- No, no me interesa la propuesta – dijo con mucho elegancia Carolina Peleritti – Yo no estoy para tirar Quesos, ja, ja.
La actriz y modelo regresó a su departamento, debía cantar aquella noche, en su nueva faceta de folklorista. Iba a participar de un homenaje a Atahualpa Yupanqui, con una interpretación de “Chacarera De Las Piedras”. Se iba a vestir de gaucho, pero sorprendió a la audiencia cuando salió con el traje de Cybersix. 
- Y ahora una versión techno de la “Chacarera de las Piedras” – dijo Peleritti, sorprendiendo y disgustando a la audiencia con esa versión.


El público, muy conservador, reaccionó con furia a aquella versión techno y abucheó con furia a Peleritti, tirándole cosas al escenario, toda clase de frutas, verduras y hasta… ¡Un Queso!
- Me tiraron un Queso – dijo con furia Carolina Peleritti.
Indignada ante la situación, nuestra heroína, siempre vestida como Cybersix, se bajó del escenario. El personal de seguridad la rodeó para protegerla, pero Peleritti dijo:
- No se molesten, yo soy Cybersix.
- No creo que Cybersix sea tan poderosa como Dark Angel – Peleritti escuchó ese comentario cerca suyo, en un castellano con tono “boricua”, de alguien que juega en la CONCACAF, no en la CONMEBOL.
Nuestra heroína se dio vuelta y vio ante ella a Jessica Alba, sí, la actriz de Dark Angel, la Mujer Invisible de “Los Cuatro Fantásticos”.
- Buenas noches – dijo Jessica Alba – me han invitado a la Feria de Cómics y he venido a disfrutar del folklore, ja, ja.
Peleritti la miró con asco, con cierto desprecio y desdén. Estaba ante ella su rival, la versión trucha de Cybersix.
- Dark Angel era una copia trucha de Cybersix. Carlos Meglia y Carlos Trillo.
- ¿Trucha? La única trucha que yo conozco es un pez.
- Sabes de que estoy hablando piba – le dijo Peleritti en tono desafiante.
- Yo solo quería saludarte. Te ví hoy en la feria de Comics y de casualidad, te encuentro entre show folklórico.
- Ojala fuese la verdadera Cybersix. Estoy segura que vos sos una creación del nazi Von Reitcher, y Cybersix, se alimentaba de la sustancia, que las creaciones de Von Reitcher generaban.
Como movida por un impulso extraño, Peleritti se acerco a Alba y le mordió el cuello, como una vampira, como si estuviera por extraer la sangre de la protagonista de Dark Angel.
- ¡Socorro! ¡Cybersix me está atacando! – dijo Alba, con su tono de la CONCACAF.
El personal de seguridad roderó a Peleritti y se la llevaron. Jessica Alba, espantada y aterrorizada, al ser atacada por una “vampira”, regresó al hotel, repleta de pánico. 
- Mañana mismo regresó a Nueva York – dijo Jessica Alba – me voy de este país de indios y salvajes.


Peleritti fue llevada a un costado, dentro del Show de Folklore. El personal de seguridad llamó a la Policía. Una patrulla, con el Comisario Miguel a la cabeza, no tardó en llegar.
- ¿Qué sucede? – dijo el héroe de la patria y de la fe, el Comisario Miguel. Miguel, de apellido, su nombre, es Abel Norberto Miguel, es bueno aclararlo. 
- Carolina Peleritti, disfrazada de Cybersix, atacó a Jessica Alba – le dijeron – la mordió como si fuera una vampira.
- ¿Una vampira? – el Comisario estalló de risa - ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Libérenla, por favor, queda libre señora Peleritti.
- Gracias, Comisario – dijo la actriz de Cybersix – Yo también podría denunciar que me tiraron un Queso, ja, ja.
- Siempre fui admirador suyo – le dijo el Comisario – su papel en esa obra donde era una asesina, y asesina a Pablo Echarri, es sublime. Siempre la veo en YouTube, usted esta en un rol muy seductor.
- Gracias, Comisario.
- ¿Quiere comprar un bono para el Baile Anual de la Policía Federal Argentina? Siempre es bueno colaborar con las fuerzas policiales. Aunque por asesinar a Echarri usted debería ser una especie de heroína. Merece una consideración.
- Lo haré – dijo Peleritti – pero fue una ficción, en la realidad, la asesina de Pablo Echarri es Carla Conte (2), ja, ja. Deme el bono del Baile, pero dígame en que hotel se aloja Jessica Alba.
- En el hotel donde se alojan todas los personajes involucrados en nuestros Relatos, el Hilton de Puerto Madero.
- Gracias, Comisario – dijo Peleritti – No me de un bono, deme cuatro bonos para el Baile Anual de la Policía Federal Argentina.
- Con gusto, Carolina – contestó muy sonriente el Comisario.
Rato después, mientras la noche avanzaba, Carolina Peleritti, siempre vestida como Cybersix, se dirigió al Hotel Hilton, de Puerto Madero. Ingreso al mismo, junto a ella, un muchacho, alto, patón, con olor a Queso.
- Vaya, vaya – pensó Peleritti – este tipo huele a Queso.


El tipo con olor a Queso llegó a la conserjería del hotel. El conserje le dijo:
- ¿Carlos Campos, verdad? El escort que fue contratado por la Señora Jessica Alba.
- Sí, soy yo, Carlos Campos – dijo el muchacho, con tono venezolano.
- La señora Jessica Alba está en la Suite Imperial, en el último piso.
- Muchas gracias – dijo Carlos Campos.
Peleritti escuchó todo. El conserje la miró y le preguntó:
- ¿Usted señorita? 
- No, nada, yo también buscó a la Señora Jessica Alba, vengo de la Feria de los Cómics. Soy Cybersix.
- Venga conmigo – le dijo Carlos Campos a Peleritti, siempre con su tono venezolano.
Peleritti y Campos se subieron al ascensor, juntos empezaron a subir al último piso. 
- ¿Quién sos? – le dijo Carlos Campos a Peleritti.
- Esa pregunta la debería hacer yo, yo soy argentina, vos sos venezolano, el extranjero sos vos, pibe.
- Yo vengo contratado por la señora Jessica Alba. Soy un “gigoló” como dicen ustedes.
- Eras un gigolo. ¿Quién te crees que sos el SuperPibe? – Peleritti sacó un arma con silenciador y apuntó al venezolano – Te asesinaré, Carlos venezolano. Tres balazos en el pecho. 
- ¡Noooooooooooooooo! – gritó espantado el venezolano. Pero Carolina Peleritti disparó el arma ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! tres balazos en el pecho de Carlos Campos, que quedó ahí, asesinado.
- Queso – dijo Carolina Peleritti, mientras de la cartera sacaba un Queso y lo tiraba sobre su víctima – al final, cumplí con el guión que me propuso Jichcock, ja, ja, pero en la realidad, no en la ficción.


Carolina Peleritti detuvo el elevador. Se sacó la ropa de Cybersix, y se vistió como un tanguero de los años 40, con el pelo corto, y su altura (mide 1,78), Peleritti podía pasar como un hombre. El ascensor siguió avanzando hasta la habitación de Jessica Alba.
- Creeran que soy un Quesón, como este venezolano del orto al que acabo de asesinar, ¡Ja, ja, ja! – río con sarcasmo Carolina Peleritti.
Tocó la puerta de la habitación. Jessica Alba la preguntó:
- ¿Quién es?
- Carlitos – dijo con tono tanguero y simulando voz de hombre Carolina Peleritti –  Carlitos, como Carlos Gardel, Carlos Monzón o Carlos Tevez, Carlitos – parecía un tanguero de los años 40.
- Adelante, Carlitos – le dijo Jessica Alba.
Peleritti, vestida como tanguero, entró a la habitación de la protagonista de Dark Angel. Se tiró encima de ella, y le dijo:
- Seras violada, “Dark Angel”, pero no violada por un hombre, violada por una mujer, ja, ja. Tenes la sustancia que Cybersix necesita para sobrevivir.


Como una vampiro, Carolina Peleritti le mordió el cuello a Jessica Alba. Esta gritó de espanto, y quedó dormida. Al volver en sí, estaba atada, y Peleritti, otra vez, vestida como Cybersix, empezó a chuparle las tetas y la concha a Alba, a toquetearla, una y otra vez, una relación lésbica con intensidad, Alba gritaba de desesperación. Peleritti le pusó un porro en la boca y la obligó a fumarlo.
- Serás la “Dark Angel” fumada, ja, ja.
Peleritti también agarró el porro y se lo fumó. Agarró otro, y otro, y otro, empezó a sentir como si volara, como si fuera Lucy en el Cielo con Diamantes (3), tanto voló que se creía Superman.
- Volar, volar, como hizo Alberto volar al más alla – dijo Peleritti en voz alta. Quedó en el balcón, sobre la baranda, mirando el amanecer sobre el Río de la Plata. A punto estuvo de volar, pero no voló, se cayó al piso y dormida quedó.
Regresó en sí, con la luz de la mañana ya avanzada. Eran como las diez.
- ¿Qué paso? – dijo Carolina Peleritti. 
Retomó el conocimiento, y si bien todavía tenía el disfraz de Cybersix consigo, se sobresaltó al ver que en sus manos tenía un arma con silenciador. Sí, era la misma con la que había asesinado a Carlos Campos.



Carolina Peleritti se paró, con el arma con sus armas, y al ver a la habitación, vio que Jessica Alba, estaba ahí, quieta, con los ojos abiertos, sin movilidad alguna… Carolina se acercó, y movió a Jessica, pero esta nada, nada…
- ¡Oh, no! – exclamó Carolina Peleritti - ¡Esta muerta!
Con espanto, Carolina Peleritti vio que Jessica Alba tenía dos heridas sangrantes, una en el pecho, otra en la frente, y un Queso sobre su cadáver.
Peleritti se horrorizó. En ese momento se abrió la puerta de la habitación. Un muchacho, empleado del hotel, entró. Llevaba una bandeja con un Queso.
- ¿Qué ocurrió aca? – dijo el muchacho, también con acento venezolano, como Carlos Campos, que tenía un cartel identificatorio, “Carlos” decía.
Carolina Peleritti, siempre disfrazada de Cybersix, agarró el arma y disparó. ¡Bang! Un certero balazo impactó en la frente del empleado, de “Carlos”, que cayó muerto, de inmediato. Peleritti iba a disparar un segundo balazo, pero el arma ya no tenía ninguna bala.
- Queso – dijo Carolina Peleritti mientras arrojaba el Queso sobre el cadáver de “Carlos”, el mismo Queso, que el venezolano llevaba en su bandeja.
Siempre vestida como Cybersix, Carolina Peleritti iba a huir del lugar. La ficción se convirtió en realidad. La puerta estaba abierta. Carolina se iba, pero una anciana entró a la habitación. Una anciana, con acento rumano.


- ¡Oh, no! – dijo la anciana horrorizada - ¡Los Quesones te protegían! ¡Te admiraban por esa escena donde habías asesinado a Pablo Echarri en Tiempo Final! ¡Te consideraban una heroína! ¡Por eso no te quesoneaban! ¡Hasta querían trabajar con vos, eras una gran proveedora de víctimas! ¡Pero has roto todos los Códigos Quesones! ¡Asesinastes a dos Carlos, dos inmigrantes venezolanos, Carlos Campos y Carlos Valenzuela! ¡Y lo que es mucho peor, siendo mujer, te hicistes pasar por un Carlos, por un Quesón, dijisteis que te llamabas Carlitos, y asesinastes a otra mujer, y le tiraste un Queso!
- ¡Nooooooooo! – gritó Peleritti – Es cierto que maté a estos dos chabones, se llamen Carlos o como se llamen, pero lo de Jessica Alba, no lo recuerdo.
- ¿Y qué vas a decir que cuando estabas fumada entró un Quesón, le tiró un balazo a Alba, le tiró un Queso y se fue?
- No recuerdo nada – dijo Peleritti.
- Si no lo haces ahora, lo harás ante el juez – dijo el Comisario Miguel, que entró ahora a la habitación, con una patrulla – una pena, yo también te admiraba.
- ¡Noooooooooo! – gritaba Carolina Peleritti – todo esto es una ficción, no puede ser verdad.
- La única verdad es que sos una asesina y recibirás tu castigo – dijo la anciana rumana – Te volvió loca ese dialogo con Jichcock, te creístes Cybersix en serio.


Los policías rodearon a Carolina Peleritti, le pusieron un chaleco de fuerza y le aplicaron una inyección. La modelo y actriz se quedó dormida. Cuando despertó, sintió que había dormido horas y horas, tal vez hasta más de un día. Lo cierto es que ya no estaba en la Ciudad de Buenos Aires, ahora se vio en una geografía litoraleña, un clima de calor, de intenso calor, como si estuviera en la Provincia de Corrientes. Hasta escuchaba una música de chamame.
- ¿Dónde estoy? ¿Dónde estoy? – dijo Peleritti.
- ¡En el III Reich! – escuchó una voz con tono alemán. Peleritti abrió los ojos y ante ella, había dos mujeres, con uniformes nazis, como de las SS.
Una era la Oficial Seeler, la otra, la Oficial Rumennigge, fieles empleadas de la malvada y sádica Astrid Breitner, la oficial nazi, directora de la temible Unidad Penal “Charlotte Corday”.
Peleritti quedó en el piso, tendida en el barro, Seeler y Rumenigge la rodearon, empezaron a darle latigazos, luego patadas con las botas, se tiraron encima de ella, y le chupaban, tocaban, besaban y lamían las tetas, el culo, la concha, todo en el barro. Peleritti gritaba de dolor, ante la vejación a la que la sometían las dos nazis.
- Genug Mädchen! – dijo en alemán la Malvada Astrid que significa ¡Suficiente, niñas! 
Embarrada y vejada, Carolina Peleritti yacía en el piso.
- Aufstehen! Komm steh auf! – dijo Astrid (De pie! Vamos levantese!)
Peleritti no entendía nada, la malvada Astrid le hablaba en alemán.
- Ich sage dir, Mädchen aufzustehen! Ich gebe dir eine Bestellung! (le estoy diciendo que se levante niña! le estoy dando una orden!)


Peleritti nada entendía, Astrid le dio una brutal patada en el rostro, y una segunda en el culo. Miró a sus dos secuaces y les hizo una seña. Las dos oficiales, Seeler y Rumennigge, se acercaron, la agarraron a Peleritti y la pararon, la bañaron con una manguera. Astrid sacó un papel y dijo:
- Bienvenida a la Unidad Penal Charlotte Corday, señora Carolina Peleritti, ja, ja, acusada de ser la asesina de Carlos Campos, Jessica Alba y Carlos Valenzuela. Rompió con todos los Códigos Quesones. Con todos, y con el peor, ser mujer y simular ser un Quesón. Eso se castiga de una sola manera: con el Queso. Traiganla a mi despacho.
Las dos oficiales nazis llevaron a Carolina al despacho de la directora, la malvada Astrid. Astrid la miró a Carolina y le dijo:
- Eres morocha, lejos de representar la raza aria, pero me gustas, me gustas mucho – mientras decía esto, le tocaba el culo, la concha, se la apretó – por eso y aunque mereces un Queso, me gustaría que te quedes aca, a ser una verdadera Cybersix, te daré la sustancia que mereces.
- Basta, basta de esto. Yo no maté a nadie.
- ¿Y esos dos venezolanos?
- Fue Cybersix. No fui yo. Yo soy Carolina Peleritti. Todo esto es una ficción. Un guión hecho por ese Jichcock. Quiero volver a la realidad. Esto no es real.
- Estas loca, Carolina. Ja, ja, ja – la nazi río con sarcasmo – Nothing is real, como dijeron los Beatles. 


La malvada Astrid agarró a Carolina, y le aplicó una brutal patada en la rodilla. Seguida de otra, en la concha. Peleritti grito de dolor. A continuación, obligó a Peleritti a una relación lésbica, con fuerza e intensidad, se besaron, chuparon, tocaron, lamieron, todo, hasta Astrid la penetró… con un palo, teniendo gran goce y satisfacción.
- Lejos estar de ser una aria – le dijo la malvada nazi – pero me gustas mucho. Puedes ser una gran Cybersix, una asesina a nuestro servicio. Ja, ja.
Peleritti quedó encerrada en una celda. La luz del día desapareció, llegó la noche y un nuevo amanecer no tardó en ser realidad. Las dos oficiales nazis le llevaron el desayuno a la prisionera, un vaso de agua a medio llenar y un pedazo de pan duro. Pero al llegar a la celda…
- ¡Oh, no! – dijo Rumenigge - ¡Se ha escapado!
Efectivamente, Carolina Peleritti ya no estaba. La celda estaba abierta. Astrid reaccionó con furia al enterarse…
- ¡Maldita sea! ¡Le iba a dar protección! ¡Ahora sí los Quesones irán por ella!
Carolina Peleritti se había escapado, a pesar de estar mal alimentada, llena de golpes, pudo recorrer varios kilómetros, perdida, por la Provincia de Corrientes. 
- La fuerza de Cybersix esta conmigo – dijo Carolina – pero necesito la sustancia.


Llegó a un pueblo, de nombre Carlos Pellegrini, sobre el límite del Parque Nacional Iberá. Cansada, casi sin fuerzas, llegó al pueblo, y se desplomó de cansancio, en medio del pasto y de los yuyos. La búsqueda de la fugitiva era intensa, un despliegue de helicópteros, fuerzas policiales, de gendarmería, perros y caballos la estaban buscando por todos lados.
- ¡Guau, guau, guau! – los perros estaban rastreando, y fue uno de ellos, el que llegó a Carolina Peleritti.
- Arresteme Sargento y póngame cadenas. Si soy una delincuente que me perdone Dios – dijo Peleritti, parafraseando la letra de un tango.
Cansada de escaparse Peleritti se entregó. Pensaba que una cárcel oficial, alejada de las malvadas nazis, estaría mejor.
- Todo esto es un sueño, un sueño, no puede ser real – pensaba Peleritti – yo no asesiné a nadie, menos a Jessica Alba, esas nazis no existen, son productos de los porros, del LSD, debo regresar, regresar, nunca me puse el traje de Cybersix, debo volver al punto temporal en que iba a ir al show folklórico.
Carolina cerró los ojos. Convencida que iba a pasar eso. Mientras era trasladada por los policías, se quedó dormida. Y otra vez regresó en sí, despues de sentir, eso sí, que durmió horas y horas…
Abrió los ojos. No conocía el lugar, pero era una habitación placentera, como una suite de un hotel. Vio que en una mesa había un Queso, un Queso muy gigante, con sus agujeros bien grandes y voluminosos.
- ¿Dónde estoy? ¿Qué es esto?
- Bienvenida Cybersix.


De repente ante ella, un enorme pie, un pie gigantesco, se puso sobre su rostro.  Un pie repleto de olor a Queso, Carolina empezó a chuparlo, lamerlo, besarlo… pero ¿De quien era ese pie?
- No quería ser yo. Era obvio que sería yo. Soy el Quesón que mejor se adecua a tu style noventoso. Me negué a hacerlo. Pero me sometí a un sorteo y gané yo – dijo el hombre, de quien era el pie gigante – soy Carlos Ignacio Fernández Lobbe – el rugbier, el jugador de Los Pumas, ya retirado, con su pie talle cuarenta y nueve, sus 114 kilos de peso.
El rugbier empezó a acariciarle las tetas a Peleritti, a chuparle la pija, se sintió tentado de darle una patada en el culo, pero se frenó y decidió hacerle caricias en todos lados, se acercó a Peleritti, y la penetró por la concha, para goce y satisfacción de Peleritti, que disfrutó mucho de eso, despues de tanto sufrimiento.
- ¿Todo fue un sueño, verdad? – pregunto Peleritti al terminar aquella relación sexual, que le gustó mucho.
- Nothing is real – dijo el rugbier, mientras se ponía los guantes negros y el traje de rugbier – no quería que esto pasará. Asesiné a muchas mujeres, a muchas, tiré una gran cantidad de Quesos, muchísimos, sabía que si había un Quesón que debía quesonearte era yo, pero me negaba a hacerlo. Te admiraba. Por ser “Cybersix”, por ser la asesina de Pablo Echarri en Tiempo Final. Pero Lady Dumitrescu quiere tu sangre. Y no puedo negarle un deseo a ella.
- ¿Yo asesiné a Jessica Alba? – preguntó Peleritti.
- No. No asesinastes a nadie. Tampocó a esos dos venezolanos. Les disparaste, sí, pero eran armas de fogueo – decía Fernández Lobbe mientras agarraba el cuchillo, un gran cuchillo de caza al estilo Rambo – simularon estar muertos.
- Entonces Jessica Alba esta viva – dijo Carolina Peleritti, sintiendo un alivio.
- No. Ella sí fue asesinada. La asesinó un Quesón de poca monta, muy poca monta, casi desconocido. Me refiero a Carlos Misirian (4). Debió haber sido Carlos Melia, el Quesón Gay, pero este estaba en el exterior, en uno de sus viajes. Y Melia dijo que le daba el Queso a Misirian, también Quesón y gay, “Karl Drogo” o “Carl Os” se hace llamar, bueno, quizás crezca como Quesón. Misirian tal vez una suerte de “padawan” de Carlos Melia. Que se yo. Yo no lo conocía, pero parece que ya tiro algún Queso.


- Estaba fumada no recuerdo nada.
- Carlos Misirian entró a la habitación, Jessica Alba también estaba fumada, el Quesón agarró el arma, la misma que vos usaste para dispararle al venezolano, le sacó las bolas de fogueo, le puso un par de balas de verdad, solo dos, y disparó, un tiro en la frente de Jessica, otro en el pecho, un crimen sin duda, poco digno para alguien de su relevancia, merecía otro Quesón, un Carlos Machado no hubiera estado mal, era el ideal, pero le dieron el crimen a Misirian, que disparo, tiró el Queso y se fue. Te puso el arma en la mano, antes de irse, otra vez con balas de fogueo.
- Soy inocente, menos mal – declaró Carolina Peleritti.
- Pero no te salvaras de esta – Carlos Ignacio Fernández Lobbe levantó el cuchillo, el gran cuchillo de caza – es una orden de Lady Dumitrescu, la primera vez que ha sido tan explicita, ella misma nos dijo que debías recibir este Queso.
- ¡Noooooooooooooooooooooo! – gritó Carolina Peleritti.
Carlos levantó el cuchillo, y lo hundió en el pecho de Peleritti, hasta el mango. Lo sacó y la asestó una segunda puñalada similar. Le sacó el cuchillo y se lo volvió a clavar, arriba y de ahí, le hizo un brutal tajo y corte por todo el cuerpo. Así fueron cuchillada, tras cuchillada, cuchillazo tras cuchillazo, uno tras otro, fueron como setenta, ochenta tal vez, pero no llegaron a noventa, menos a cien. El asesino dio por terminada su tarea. 
- Queso – dijo Carlos Ignacio Fernández Lobbe mientras tiraba el Queso sobre el cadáver de su víctima, de Carolina Peleritti.


El asesino, con poca satisfacción y cierta resignación, como si hubiera ejecutado una orden con poco entusiasmo, se aprestaba a abandonar el lugar. Pero antes de hacerlo, llego Lady Dumitrescu. Se la veía bella, con fuerza y plenitud. No era la anciana decrepita que había estado en el Hilton.
- Gracias Carlos – dijo la rumana mientras veía el cadaver quesoneado de Carolina Peleritti.
- No, gracias a usted, lady, soy un Quesón, y se que este Queso debía tirarlo, y era mío, no de otro Quesón, quizás debí hacerlo en 2001 o 2002, bueno, lo hice hoy. ¿Y Orlok?
- Muy entretenido en el Casino de Montecarlo. Igual, el me pidió este Queso a Carolina Peleritti. Cybersix. La orden la cumpló para el. Quizás haga un buen conjunto de vampirizadas con otras minas quesoneadas por Carlos Vives y Carlos Baute, je, je.
- Perfecto – dijo Carlos Ignacio Fernández Lobbe – siempre estoy contento, eufórico cuando asesinó a una mina, cuando tiró un Queso, pero hoy no sé, creo que Peleritti hubiera sido una buena aliada nuestra.
- ¡A levantar el animo, Carlos!  ¿Peleritti una buena aliada? Prefirió dedicarse al folklore. En veinte años no hizo nada por ustedes, los Quesones, merecía este Queso, como Andrea Frigerio o Daniela Cardone, no lo dudes, ja, ja– le dijo Lady Dumitrescu - ¡Bailemos! Spectram Musicium.
Se escuchó el Danubio Azul, y como en una fiesta de casamiento, Fernández Lobbe se puso a bailar con la dama.
- Espero que no me pises como suele hacerlo Carlos Matías Sandes.
- Nooooo – dijo Carlos Ignacio Fernández Lobbe, con el ánimo recuperado y la alegría que suele tener despues de tirar un Queso – yo soy cheto, yo juego al rugby, Lady, ¿No es cheto llamarse Carlos Ignacio Fernández Lobbe?
- Es cheto – contestó Lady Dumitrescu – y muy Quesón también, ja, ja.
Y bailaron, bailaron, y esta vez no la pisaron a Dumitrescu, y Orlok logró la sangre de Cybersix, y la prisión nazi continuó en Corrientes con la malvada Astrid, y colorín colorado, este Queso ha acabado.


(1) Para mayor información sobre este comic recomendamos leer la info existente en wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/CyberSix
(3) Referencia a la canción de los Beatles, Lucy in the Sky with Diamonds, cuyas siglas son LSD.


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