domingo, 8 de diciembre de 2013

La asesina de Iván de Pineda


La “Mujer Queso”o "la Quesona" tenía ya más o menos una media docena de hombres asesinados en su haber; en su departamento tenía la colección de zapatos de todas sus víctimas.
Con el fin de despistar a la policía la asesina trataba de estar dos o tres meses sin cometer ningún homicidio, tratando de no dar ninguna señal de vida en ese lapso.
Pero pasado ese tiempo se le despertaba un instinto criminal tan grande y amplio que ya no podía dejar de asesinar, y salía desesperada a la búsqueda de alguna nueva víctima.


Su nueva víctima no podía llamarse Martín, Gonzalo ni Mario. Por eso apuntó al modelo Iván de Pineda. Alto, patón, desgarbado, feo y al mismo tiempo muy atractivo, Valeria se imaginaba colocando el par de zapatos de De Pineda en su colección de víctimas.
Una noche, Iván de Pineda, salió del edificio donde vivía y estaba buscando su auto. Comenzó a percibir que una figura femenina lo estaba siguiendo. El muchacho se dio vuelta y contempló frente a él a la asesina, que muy bien vestida, siempre de rojo, con los guantes negros, lo estaba apuntando con un arma. Era una ametralladora con silenciador del modelo Ingram. El joven quedó estupefacto al contemplar a “la Mujer Queso”. Nada pudo decir, se limitó a escuchar las palabras de la asesina que le dijo:
-         Subí a este auto, Iván, quédate quieto y silencioso. Es un secuestro, vamos a pedir un buen rescate por vos, siempre y cuando te portes bien, de lo contrario, no me va a quedar otro remedio que asesinarte.
Aterrorizado, el muchacho obedeció a la asesina, y se subió a un auto. La asesina le vendó los ojos y le ató las manos.
-         No trates de escaparte o te asesino. Ya asesiné a varios hombres, si tengo que hacerlo no voy a dudar ni un instante – le advirtió nuevamente “la Mujer Queso”.


La asesina condujo el auto hasta un lugar bastante alejado y paró tras llegar a un lugar donde no había nada ni nadie. La asesina hizo entonces bajar a Iván del auto, le desató las manos y le dio un gran Queso holandés. Iván sostuvo el Queso en sus manos, y la asesina le desató la venda en sus ojos.
Iván contempló entonces como la chica le apuntaba la ametralladora con silenciador modelo Ingram.
- Lo siento Iván, pero soy una asesina serial de hombres, me llaman “la Mujer Queso”, vas a ser mi próxima víctima – dijo la asesina.
Entonces, la asesina agregó, ante el miedo del joven que la miraba lleno de pánico y terror:
- Puedo llegar a perdonarte la vida, Iván. Sacame las medias y los zapatos, quiero que huelas, chupes, beses y lames mis pies. Pero con una condición: nunca sueltes el Queso de tus manos, de lo contrario, sos hombre muerto.
Iván entonces hizo eso, se arrodilló, quedó hincado en el piso, mientras la asesina lo apuntaba con la ametralladora en la cabeza. Le sacó las medias, los zapatos, y cuando los pies de la chica quedaron descalzos, los empezó a lamer, besar, chupar y oler. La asesina tenía pies grandes para una mujer, calzaba 41, y despedían una suave y agradable fragancia a Queso, a esos Quesos que los franceses llaman “fromage”.


Esto duro un rato, de repente la asesina creyó haber humillado lo suficiente a Iván y le dijo:
- Suficiente, Iván, te podés parar.
El muchacho se paró, siempre con el Queso en sus manos, y estaba aún más horrorizado que antes, contemplando como la asesina lo apuntaba con el arma. La chica dijo entonces:
- Ja, ja, Iván, esto sí ahora se terminó.


Al acabar de pronunciar esa frase lo llenó de balazos al muchacho. Fueron muchos disparos. De Pineda cayó muerto y entonces el Queso que sostenía con sus manos cayó sobre su cadáver. La asesina no se retiró del lugar hasta llevarse el trofeo que buscaba, las medias y los zapatos de su víctima, y además no se olvidó de decir en voz alta:
- Iván De Pineda.



4 comentarios:

  1. matar a ivan de pineda seria un acto de justicia, nunca un crimen

    ResponderEliminar
  2. ja, ja, eso de que ivan de pineda lleva el Queso, ja, ja

    ResponderEliminar
  3. Una mina se hace chupar el queso chino por Ivan de Pineda, y después lo mata.

    ResponderEliminar
  4. sacando el dinero, el flaco no deja ser un tipazo, la otra vuelta había leído la publicación en face de un mochilero que fue a Europa y se encontró a Ivan, el flaco le invitó una cerveza al mochilero, ahí te das cuenta lo que es como persona

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...