La asesina de Emanuel Ginóbili






Cuenta la leyenda que el astro del básquet argentino e internacional Emanuel David Ginóbili, tal su nombre completo, se encontraba en una habitación de lujoso Hotel Germania, ubicado en una de las orillas del Lago Nahuel Huapi, cerca de Bariloche, en una zona donde se dice que habitó el Führer Adolf Hitler, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. 
Pocos saben que detrás de la fachada de un deportista de elite y exitoso, el “Manu” Ginóbili esconde una actividad ultrasecreta, como el ser sicario de un poderoso Sindicato del Crimen con ramificaciones en el mundo entero, y más alla también.


Ginóbili acababa de cumplir una misión para dicho sindicato. Grande fue la sorpresa de un conocido político – no importa cual – cuando vió frente a él al astro del básquet apuntándolo con un arma. Y ahora la sociedad estaba conmocionada por la muerte de dicho político. Al parecer no fue siquiera necesario que Ginóbili le disparara, con solo verlo al político le agarró un síncope y se murió de un infarto masivo. 
El “Manu” esta vez estaba limpio. Mejor para él, que se aprestaba a regresar a su actividad basquetbolistica después de cobrar millones de dólares y euros por esta nueva misión, que tan exitosamente había llevado a cabo.
Se encontraba en el hotel de incognito con el nombre de “Charles Nobigili” y aunque todos lo veían igual al astro del básquet. Nadie preguntaba nada. 


Cuenta la leyenda que Ginobili vió a una chica igual a Valeria Mazza en el bar del Hotel. Era común que esa chica estuviera en el hotel, al que solía concurrir cuatro o cinco veces en un mismo año. El Manu entonces a Carlitos, uno de los empleados del hotel, un doppenganger de Carlos Tevez. 
- ¿Quién es esa chica?
- Es una asistenta habitual a nuestro hotel, señor Nobigili.
- Si mi amigo Carlitos Delfino no la hubiese asesinado, diría que esa chica es igual a Valeria Mazza.
- Muchos dicen lo mismo… ja ja.
En la cena, El Manu no pudo impedir acercarse a clón de Valeria Mazza.
- Buenas noches, soy Charles Nobigili.
- Buenas noches – contestó la mujer, que no estaba sorprendida al verlo a Ginóbili frente a ella, al contrario estaba convencida que el basquetbolista se iba a acercar a ella – por favor señor Charles, siéntese lo invitó a cenar conmigo.
- Tendré el gusto de cenar con usted – dijo el basquetbolista, mientras se sentaba a la mesa – pero seré yo quien pagué.
- Si gusta hacerlo, señor Charles.
- Sos igual a Valeria Mazza.



- Y vos igual a Emanuel Ginóbili. La diferencia es que yo no soy Valeria Mazza, porque ella esta muerta, asesinada por un Quesón amigo tuyo. Soy Ravelia, la Quesona, así me dicen todos.
- Vaya vaya, el parecido es asombroso.
- Nací diez años después que ella, con la misma aspectación astral y planetaria, por eso soy igual. Y vos sos?
- Yo no soy un clon ni un doppenganger, yo soy Emanuel Ginóbili, no puedo mentirte a vos. Se que me decís la verdad y yo digo lo mismo.
- Por supuesto. Sos un Quesudo. Calzas 48, verdad? Siempre quise ver a que huelen tus pies.
- ¿Quesudo? Me encanta ese apodo. ¿En serio querés probar mis Quesos? Pues esta noche tendrás la oportunidad de hacerlo.
- Mira que estoy dispuesta a lo que sea con tal de lograrlo.
- Lo harás.
- Sos un Quesudo y serás Quesoneado por la Quesona.
- Ja, ja, ja, perfecto, soy el Quesudo Ginóbili de ahora en más, ja, ja.



El dialogo entre la Quesona y el Quesudo continuó hasta que fueron a la habitación. Dicen que ella olió los Quesos de él que no eran tan impresionantes como creía, un auténtico desperdicio.
- Creí que tus Quesos olían más a Queso, Quesudo.
- Soy Quesudo, no Quesón. A ver los tuyos.
El Quesudo entonces olió los pies de Ravelia.
- Los tuyos tampoco huelen a Queso. Son pies que huelen a perfume francés.
- Y sí soy una mujer muy elegante… si me parezco a Valeria Mazza, como dicen todos, también debo oler como ella.
- Esta experiencia de pies fue bastante decepcionante. Espero que en la cama no me defraudes, Quesona.
- Lo mismo digo, Quesudo.



Y tuvieron sexo, de gran nivel, con alto vuelo, no solo penetración: hubo cosquillas en los pies y las axilas, toqueteos, fellatio, chupadas de tetas y conchas, fue un disfrute total. Esta vez no hubo decepciones. Cuando terminaron, Ginobili sentía que nunca sintió tanto placer.
- Realmente no me has decepcionado Quesona, nunca sentí tanto placer.
- Ni lo volverás a sentir Quesudo.
Ginóbili que le estaba dando la espalda a la Quesona, se dio vuelta y para su sorpresa, ella lo estaba apuntando con un arma muy poderosa, una itaka 37, como las que usaba Schwarzenegger en “Terminator”.



- ¿Porqué esto Quesona?
- Sos un sicario Emanuel y me preguntas por esto… matastes a muchos hombres de la política y los negocios en tus misiones… con esta misma arma… bueno ahora probarás tu propia medicina. La diferencia entre esas “misiones” y esta asesinato es que yo tiraré un Queso, ja ja…


Ya no hubo más palabras. Solo un disparo muy preciso y efectivo que impactó en la frente del basquetbolista. Nadie escuchó el disparo fuera de la habitación pues la asesina usó un potente silenciador. La asesina tomó el Queso y lo tiró sobre el cadáver mientras decía:
- Emanuel David Ginóbili. #Queso.



La asesina tomó entonces las zapatillas talle 48 de Emanuel David Ginóbili para agregarla a su vasta colección.
Y la Quesona se fue del lugar, pensando en quien serían sus próximas víctimas.


Primer boceto de la ilustración de "La Asesina de Emanuel Ginóbili" en esa primera versión la Quesona lo estrangulaba, despues de tirarle un lazo a la usanza del Lejano Oeste



Comentarios

  1. las imagenes estan buenas... la historia es una cagada

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  2. Con ese parecido a Valeria Mazza, con esas expresiones de tan inocente, ¿quien podría sospechar que Ravelia es una asesina letal? Esa es lo que la hace tan letal.

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  3. pobre el Manu Ginóbili, Ravelia no perdona a nadie, ¿El Manu era sicario?

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  4. esta mina asesinó a todos los de la generación dorada, menos a Carlos Delfino, por supuesto

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  5. lo mejor del cuento es que Emanuel Ginóbili era un sicario un asesino a sueldo de la mafia, hasta que la Quesona se cruzó en su camino

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  6. Parece que Ravelia es más sexy, más provocativa, que Valeria.

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