martes, 25 de febrero de 2014

Los Crímenes "Quesones" del "Cali" Izquierdoz y del "Chino" Luna



Los miembros del Clan Crapulone estaban reunidos en su habitual conclave de los días jueves, Don Vito, el Jefe de la Familia, con su habitual acento italiano dijo:
-         ¿Qué ha sido de aquella ragazza, Mariela, creo que se llamaba.
-         ¿No se acuerda Don Crapulone? – dijo Tom Hayden, el concilieri – tuvo un accidente en la ruta hacia la Costa, su novio murió en el acto, pero ella sobrevivió, aunque quedo invalida.
-         ¿Paralítica? Sigue siendo molto peligrosa per noi, debemos eliminarla – acoto el Don.
-         Pero don Crapulone – dijo el fiel Tony Vuozzo, uno de los miembros del Clan – no camina y...
-         No camina, pero habla, y sabe demasiadas cosas. Deberían haberme informado antes de que todavía vivía.
-         Si Don Crapulone así lo pide – manifestó Charley Pastrana – hay otra amenaza similar a ella, ¿Se acuerdan de la periodista Vanina Costa? También sabía muchas cosas sobre nosotros.
-         Se retiro del periodismo – el que hablaba era Nicola Montana – su novio era jugador de futbol, giocaba en una scuadra del ascenso, pero debió retirarse después de que Matías Sosa, el sobrino de Tony, le rompió los ligamentos. Con eso la silenciamos.
-         Debe desaparecer – dijo don Crapulone – esas due ragazze sono un peligro por noi, ya se los he dicho.


Cuando Don Crapulone se retiró de la reunión, Hayden le dijo a Pastrana:
-         Ma allora que andiamo a fare? (1)
-         Don Crapulone fue muy claro y creo que tenemos razón. Esas dos minas son un peligro para todos nosotros. Saben demasiadas cosas.
-         Puede ser, quizás tengan razón. ¿Quién se encargará del asunto?
-         Déjamelo a mí. Recurriré a los “Quesones”, ya sabes, esa logia de asesinos de mujeres que a cada mina que amasijan le tiran un Queso.
-         ¿Los que se llaman todos Carlos?
-         Sí, esos, los Quesones, la logia de los Carlos Asesinos de Mujeres.
-         Ya hicieron muchos trabajos para nosotros.
-         Son infalibles.


Al día siguiente, Pastrana hablo con Carlos Villagran, el enlace que tenía con los Quesones.
-         Tengo un trabajo para ustedes. Una invalida y una ex periodista, que ahora vive en una provincia del sur. Si son eliminadas el mismo día, mejor.
-         ¿Por partida doble? Necesitan dos Quesones entonces. Bueno, mejor, veremos que Quesones tenemos disponibles. Depositen el dinero donde ya saben. Lo dejamos en Quince mil, como siempre.
-         Trato hecho, ahora solo esperamos que las dos minas aparezcan con un Queso sobre su cadáver.
-         Como siempre, el Queso es nuestro símbolo. Cuando un Carlos, o sea uno de nosotros, asesina a una mujer, siempre tira un Queso sobre su cadáver. Somos Quesones.
Esa misma noche, los Quesones se reunieron en la reunión que la Logia solía realizar en forma periódica. Como no podía ser de otra manera, la cena consistía en una mesa repleta de toda clase de Quesos. Uno de los presentes anunció la presencia de dos nuevos miembros.
-         Esta noche damos la bienvenida a dos nuevos Quesones. He aquí a Carlos Roberto Izquierdoz “el Cali” y a Carlos Ariel Luna, “el Chino”.
Dos jóvenes futbolistas ingresaron al salón. Al que le decían “Cali” sobresalía por su larga nariz, el otro por sus ojos achinados. Carlos Villagran les tomó juramento:
-         Carlos Izquierdoz y Carlos Luna, jurais por estos Quesos, desempeñar con un rol de Queso el papel de Quesones Asesinos para el que habeis sido elegidos.
-         Juramos – dijeron al unísono los dos Carlos.
-         Si así no lo hicieren, los Quesos os lo demanden – dijo Villagran – muy bien, queridos Quesones, ahora ya pertenecen a nuestra organización, podrán asesinar y tirar Quesos cuando os plazca. Recordad las reglas del Código Queson. No las transpaseis. La Organización ahora os encarga estos dos crímenes. Estas mujeres deben ser asesinadas lo antes posible.
Villagran entrego dos sobres, Izquierdoz agarro uno y Luna el otro. El “Cali” lo abrio, debía asesinar a la chica periodista, al “Chino” le había tocado la invalida.


A la noche siguiente, Mariela, condenada a permanecer en una silla de ruedas estaba viendo televisión en su departamento. Sonó el timbre, Felisa, la asistente, concurrió a abrir la puerta.
-         ¿Quién es? – Preguntó la asistenta.
-         Carlos Luna – fue la respuesta del otro lado.
-         Debe ser el enfermero que viene a darles las inyecciones a Mariela, sí se llama Carlos.
La asistente abrió entonces la puerta, pero para su sorpresa, Carlos Luna sostenía una cuarenta y cinco con silenciador con unos guantes negros. El “Chino” nada dijo solo efectuó tres disparos secos y asesinó así a la asistenta, que cayo muerta de inmediato. Carlos Luna tiró un Queso sobre el cadáver de Felisa y dijo en voz alta:
-         Queso.
La invalida advirtió que algo grave estaba pasando y con una voz de susto evidente dijo:
-         ¿Qué sucede, Felisa?
-         Felisa esta muerta – le dijo Carlos Luna mientras se acercaba con el arma – acabo de asesinarla. Ahora llegó tu turno.
El “Chino” apuntó hacia la invalida, que comenzó a entrar en pánico, y disparó en cinco ocasiones. No fueron necesarios mas balazos. A continuación Carlos Luna tiró un Queso sobre su segunda víctima y antes de abandonar el departamento, dijo en voz alta:
-         Queso.


Mientras esto ocurría, a varios cientos de kilómetros de ahí, mal de mil quizás, pero menos de dos mil, Carlos Izquierdoz se aprestaba a cometer el asesinato que le habían encargado. El “Cali” estaba vestido totalmente de negro, con guantes, aunque tenía el rostro descubierto. Se acercó hacia la casa de la chica, Vanina Costa, y preguntó por ella a la mucama.
-         ¿Vive aquí la señorita Costa?
-         Sí, ¿Usted la busca?
-         Sí, pero no es necesario que le avise, entraré yo mismo.
-         No puede hacerlo, ¿Quién es usted?
-         Carlos Izquierdoz – fue la respuesta del futbolista, que inmediatamente se tiró encima de la mucama y le clavó un cuchillo en el estomago, a continuación le tiró un Queso sobre el cadáver y dijo en voz alta:
-         Queso.
Carlos Izquierdoz entró entonces a la casa y cuchillo en mano (otro cuchillo, el otro quedo clavado en el estomago de la mucama) comenzó a buscar a Vanina Costa. No tardó en encontrarla. La chica bajaba la escalera e Izquierdoz la esperaba de atrás. La atacó por detrás, sin que la chica pudiera reaccionar ni defenderse a tiempo, y le clavó el cuchillo en el pecho. La herida fue muy profunda, una segunda puñalada a la altura del estomago fue igualmente de profunda y una tercera atravesó el cuello de su víctima. Carlos Izquierdoz estaba muy satisfecho con el crimen que había cometido, y repitió el ritual de todo “Queson”, tiró un Queso sobre su víctima, mientras decía en voz alta:
-         Queso.
Al día siguiente, Don Crapulone recibió las noticias , y no pudo ocultar su satisfacción, para celebrarlo le dijo a los miembros más prominentes del clan:
-         Questa notte noi mangiare un plato di spaghetti a los due formaggi.
-         ¿Cuáles son los dos Formaggi, digo los dos Quesos, don Crapulone? ¿Parmesano y Reggianito? – le dijo Tom Hayden.
-         Luna e Izquierdoz, Luna e Izquierdoz, concilieri.

(1) Y ahora que hacemos?


4 comentarios:

  1. El cuento es un delirio total, pero me gusto, la verdad que al Chino Luna pinta de asesino no le falta, y miralo vos al Cali Izquierdoz, ja, ja

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  2. Por favor cambia de una vez, todos tus relatos son variaciones de lo mismo, jugadores de futbol o baloncesto, asesinatos y quesos, al principio era curioso pero ya se hace bastante pesado

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  3. No se si el Chino Luna es o no un asesino, pero que se comio varios Quesos, de eso no cabe duda alguna

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  4. el Chino Luna esta matando muy poco y los quesos se los come el???

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