El Asesino de Cami Mayan
Aunque Cami Mayan (en adelante simplemente “Mayan”) es una influencer argentina conocida por sus videos en TikTok, YouTube e Instagram, la verdad que por la única razón por la que logró un auténtico reconocimiento y empezó a gozar de una verdadera reputación, es por su relación con el futbolista Alexis Mac Allister, uno de los gloriosos e inmortales campeones mundiales de Qatar 2022 con quien vivió en Inglaterra durante casi tres años.
Según lo que dicen las redes sociales, una vez separada del gran Alexis, Mayan estudió Administración de empresas en la Universidad de Buenos Aires (nótese que se dice que “estudio” no que se “recibió”), y sería parte del programa de streaming "Patria y Familia" de Luzu TV.
Mayan comparte contenido variado en sus redes sociales, desde su vida diaria hasta colaboraciones con marcas. Su estilo es alegre y divertido, y se caracteriza por su autenticidad y conexión con su audiencia.
Las chicas se plantearon para uno de los streamings un nuevo desafío: decir que jugador de la selección argentina de Qatar 2022, les gustaría tener sexo, así de simple con quien gozarían de una noche de placer en un lugar paradisiaco…
Obvio que Mayan no podía ni debía contestar “Alexis”, por lo que sin ningún tipo de prejuicio ni vergüenza decidió que la respuesta sería “el Dibu Martínez”, sí, el Dibu, quizás el segundo jugador en popularidad, detrás de Lionel Messi, el number one, claro.
“El Dibu es todo lo máximo que el sexo nos puede ofrecer” tenía pensado decir Mayan en ese streaming “Messi, en cambio, es el más grande de todos, pero desde lo sexual, es un tipo domado por la Casalarga” (1).
Sí, aún sabiendo que provocaría un terremoto en las redes, o seguramente buscando eso, Mayan iba a decir “el Dibu Martínez”, un tipo así, grandote, que mide 1,97 metros, que calza 47, esas patas, me imagino esos pies grandes, olorosos, deben ser un show, un espectáculo digno de ser visto, que placer jugar con esas patas, con esos pies, bien sudados después de un partido, después de haber atajado los penales en la final contra Francia, un macho auténtico y ganador, un Chad total, como se dice en nuestros tiempos.
Y empezó a pensar, “Pero yo podría haber cogido con el Dibu cuando estaba con Alexis, pero que boluda que fui, porque no lo hice, ¿Por qué no lo hice?” empezó a lamentarse Mayan.
Sabiendo que la selección argentina esa noche estaba en Buenos Aires (era la víspera de algún partido por las eliminatorias 2026), Mayan se dijo asi misma “no me quedaré con las ganas, esta misma noche cogeré con el Dibu Martínez, un campeón del mundo hace lo que quiere, yo no jugué el Mundial, pero estaba con Alexis cuando fue campeón y yo hago lo que quiero, soy Mayan, campeona de Qatar”.
Y no dudo en mandarle un mensaje al Dibu “Quiero coger con vos, Dibu”.
Para sorpresa (y satisfacción) de Mayan, la respuesta del Dibu no se hizo esperar…
“Te espero esta noche, pero no en la concentración de Ezeiza, el lugar de encuentro es la Suite Imperial Carlos Monzón del Dumitrescu Six Star”.
Sí, el Dumitrescu Six Star, el mega fabuloso hotel inaugurado en forma aún reciente en Puerto Madero, celebre por sus cuatro suites de mega lujo, la “Carlos V”, la “Carlomagno”, la “Carlos Monzón” y la “Carlos Calvo”.
Mayan entró a la suite “Carlos Monzón”, repleta de fotos del célebre campeón mundial de boxeo, que como sabemos fue un destacado Quesón, aunque cayó en desgracia cuando cometió un femicidio (2).
Y ahí acostado, en una cama digna de un gigante, estaba acostado el Dibu Martínez, con una remera que decía “CARLOS”, rodeado de muchos, muchísimos Quesos
y sus enormes y olorosos pies talle 47, y su enorme figura que alcanza los 1,97 metros, dos centímetros más que Carlos Bossio, y apenas tres menos que Carlos Delfino, los dos más grandes de los “Quesones Top”.
“Dibu” exclamo Mayan, el arquero nada dijo, solo señaló sus pies y le hizo un gesto, señalando sus pies.
“¿Por qué Carlos en la remera?” preguntó Mayan, aunque al ver las fotos de Carlos Monzón se contestó a ella misma, ante el silencio del Dibu “Ah, por Carlos Monzón”.
El Dibu asintió con la cabeza y sin decir ninguna palabra, otra vez le señaló sus pies talle 47.
Mayan acerco su rostro a los pies del Dibu, que olían en forma intensa y sofocante a Queso, un olor a Queso apestoso, que cualquier mortal hubiera quedado desmayado al olerlo, Mayan no fue la excepción, y efectivamente se desmayó, pero se recupero pocos minutos después, y si bien al principio sintió asco, empezó como a sentirse atraída y fascinada por aquel Queso.
Y así empezó a oler, lamer, besar y chupar aquellos pies, y Mayan se vio envuelta en aquella adoración y fetichismo de pies, y siguió chupándole la pija al Dibu, y se la chupaba y la chupaba, y el Dibu luego la penetro, y la cogió, fue una buena cogida, aunque Mayan quedo algo decepcionada, esperaba algo mejor.
“Los pies del Dibu tipo son espectaculares” pensó Mayan “pero la verdad que Alexis cogía mejor, mucho mejor, no se, quizás era porque estaba en Inglaterra, que se yo, cogía con el y un rato después caminaba por Oxford Circus o por el Candem”.
Mayan quedo algo cansada tras coger con el Dibu, y se sentó, el arquero fue al baño, y entonces Mayan quedo acostada, muy cansada, noto que el Dibu se ponía guantes negros y agarraba un enorme cuchillo, de una mesa donde había un Queso Gruyere de tamaño colosal y gigantesco, donde se destacaban múltiples agujeros.
“¿Para que ese cuchillo, Dibu?” dijo con cierto temor Mayan al ver que el Dibu se acercaba hacia ella con el cuchillo gigantesco.
Él no respondió, y se acercó aún más con el cuchillo.
“Dibu, por favor… ¿qué estás haciendo?” balbuceo Mayan mientras su voz se quebró, un hilo de súplica escapando de sus labios. Pero él seguía avanzando, lento, deliberado, como un cazador que sabe que su presa no tiene escapatoria.
De pronto, con un movimiento rápido que contrastaba con su avance pausado, Dibu levantó el cuchillo. El golpe fue certero: la hoja se hundió en el pecho de Mayan con un sonido húmedo y desgarrador. Ella intentó agarrarse a él, sus dedos resbalando por la sangre que ahora cubría su ropa, pero su fuerza se desvanecía rápidamente.
Sobrevinieron varias cuchilladas, una tras otra, una tras otra, una tras otra, hasta llegar a unas treinta y pico, quizás un poco más, de cuchillazos.
- Queso – dijo el Dibu agarrando el Queso que estaba sobre la mesa y tirandolo sobre el cadáver ensangrentado de Mayan.
¿Pero es que acaso el Dibu Martínez, llamándose Damián Emiliano, y no llamándose Carlos, había cometido un crimen Quesón, alterando así todo el orden Quesón?
¿O acaso existe una nueva ordenanza, que permite que alguien con el tamaño de pies del Dibu sea un Quesón, aunque no se llame Carlos?
¿O acaso el Dibu Martínez adopto ahora el nombre de “Carlos Emiliano” borrándose el “Damián” y era ahora un Quesón? Al fin y al cabo, todos lo llaman y lo conocen por Emiliano, su segundo nombre.
¿Estamos ante un cambio de paradigma en el Mundo Quesón?
¿Estamos ante la incorporación de un nuevo Quesón que tirará cientos (o tal vez miles) de Quesos?
la historia podría terminar aca pero...
“Ja, ja, ja, je, je, je, ji, ji, ji, jo, jo, jo, ju, ju, ju” se escucharon risotadas.
La puerta de la suite se abrió y apareció una dama bella, que con acento rumano, dijo:
“Perfecto Dibu, lo has hecho muy bien, ja, ja, no podíamos perdernos un Quesón así, bienvenido al Mundo de los Quesones, Dibu, ja, ja, ja, ja”
Pero el Dibu Martínez se agarró la cara y se sacó la mascara…
¡No era el Dibu Martínez! ¡Era Carlos Lampe, el gigantón arquero de la selección de Bolivia, autor de varios asesinatos Quesones, como el de Evangelina Anderson, disfrazado de modo perfecto con una máscara perfecta del Dibu Martínez!
Era una obra maestra de disfraz: los detalles del rostro de Emiliano “Dibu” Martínez habían sido replicados con una precisión escalofriante, desde la mandíbula marcada hasta el brillo en los ojos.
La dama rumana aplaudió lentamente, sus manos enguantadas emitiendo un sonido seco y rítmico. “Carlos, Carlos… sos un gran Quesón”, dijo, avanzando hacia él con pasos elegantes. “Evangelina Anderson así lo supo. El Mundo de los Quesones te recordará por siempre”.
“Muchas gracias, Lady Dumitrescu” dijo Carlos Lampe
“Bailamos?” dijo la rumana “pero no me pises con esos pies gigantescos, como lo hacía tu amigo Carlos Matías Sandes”
“Je, je, debí haber asesinado a su esposa, je, je, pero finalmente lo hizo el, que bueno hubiera sido quesonear a esa Maru”.
La dama rumana aplaudió lentamente, sus manos enguantadas emitiendo un sonido seco y rítmico. “Carlos, Carlos… sos un gran Quesón”, dijo, avanzando hacia él con pasos elegantes. “Evangelina Anderson así lo supo. El Mundo de los Quesones te recordará por siempre”. Su voz era melódica, pero había un filo en ella, como el susurro de una hoja afilada rozando la piel.
“Muchas gracias, Lady Dumitrescu”, respondió Carlos Lampe, inclinando ligeramente la cabeza en un gesto de respeto que contrastaba con la sangre seca que aún manchaba sus manos. Su tono era grave, casi reverente, como si estuviera frente a una reina de un reino retorcido.
La mujer, ahora identificada como Lady Dumitrescu, curvó los labios en una sonrisa peligrosa. “Bailamos?” propuso, extendiendo una mano hacia él. Su abrigo de piel se abrió ligeramente, revelando un vestido negro ajustado que parecía absorber la luz. “Pero no me pises con esos pies gigantescos, como lo hacía tu amigo Carlos Matías Sandes”.
Carlos Lampe soltó una carcajada ronca, un sonido que resonó en la cabaña como el eco de una caverna. “Je, je, debí haber asesinado a su esposa, je, je, pero finalmente lo hizo él. Qué bueno hubiera sido quesonear a esa Maru, le hubiera dado no menos de cincuenta cuchillazos” (3). Sus ojos brillaron con un destello de nostalgia sádica mientras tomaba la mano enguantada de Lady Dumitrescu.
Ella lo atrajo hacia sí con una fuerza sorprendente para su figura esbelta, y de algún lugar invisible —quizás de las sombras mismas— comenzaron a sonar las primeras notas del Danubio Azul. El vals llenó la habitación, sus acordes elegantes y fluidos chocando con la escena grotesca: el cuerpo de Mayan aún yacía en el suelo, la sangre formando un charco oscuro que reflejaba el parpadeo de la lámpara.
Carlos Lampe, con su metro noventa y pico de estatura, parecía un gigante torpe al lado de la grácil Lady Dumitrescu, pero ella lo guiaba con maestría. Sus pasos eran precisos, casi hipnóticos, mientras giraban alrededor del cadáver como si fuera el centro de un macabro salón de baile. El cuchillo, olvidado en el suelo, brillaba tenuemente bajo la luz, un testigo mudo de la danza.
“No bailás mal para un arquero”, comentó Lady Dumitrescu, su acento rumano tiñendo cada palabra con un aire exótico. “Aunque tus manos están más acostumbradas a asesinar damas en vez de sostener a una dama como yo, ja, ja”.
“Quesonear damas, querida Lady Dumitrescu”, replicó Lampe con una sonrisa torcida, girándola con un movimiento brusco que casi la hizo reír. “Queso”.
Sus ojos se encontraron con los de él, y por un instante, el aire entre ellos pareció cargarse de una energía oscura, como si compartieran un secreto que el mundo nunca entendería.
“La nueva generación de Quesones llenará al mundo de Quesos, Sasha, Brisa, Flor, Kika, son solo el comienzo” dijo Dumitrescu.
“Siempre habrá Quesos, ja, ja, ja” dijo Carlos Lampe.
Y así finaliza nuestro Relato Quesón, al ritmo del vals, QUESO
(1) Definición de Casalarga ver en youtube
(2) ver los posts de Carlos Monzón "El Asesino de Susana Giménez" y el "Relato Quesón de Carlos Monzón y Graciela Alfano"
ja ja ja ja me encanto, ahora uno igual pero que un quesón se disfrace de Armani
ResponderBorrarvan a quesonear a todas las ex mujeres de los campeones de Qatar 2022, un mandato tal vez de Antonella Rocuzzo, ejemplo de la mujer perfecta y fiel?
ResponderBorrarel Dibu debe ser quesón, en una dimensión parelela, donde se llame Carlos Emiliano Martínez
ResponderBorrarvi al Dibu Martínez con el cuchillo y dije "zas, se termino todo, un quesón que no se llama Carlos, se va todo a la mierda" pero bueno despues leí todo y muy bueno, excelente, Carlos Lampe disfrazado del Dibu, es gigantón Lampe, de cuerpo son parecidos, irá por otras mujeres de Qatar 2022? no creo, estos cuentos más simples, estan buenos, parece ser la tendencia de este año, veo que estas usando mucho la IA, ahi no se si me convence tanto, pero el queso lo vale
ResponderBorrarque bella y joven la señora Dumitrescu, muy bien ahí, grande Lampe disfrazado del Dibu, esto de los "quesones" haciendose pasar por "no quesones" es una buena idea, puede servir en nuevos relatos, en estos relatos siempre sabemos de entrada quien es el asesino con la foto del comienzo, esto es un cambio en las historias? no esta mal para salir de lo clásico
ResponderBorraruna boluda mayan, al dibu le queda demasiado bien el papel de quesón, igual Carlos Lampe mantuvo el equilibrio, plan perfecto de Dumitrescu
ResponderBorrarlo de la casalarga me intriga, esta bueno eso, hace algo mas de ese tema, el relato este esta bueno, es simple, sencillo, se nota que es lo de ahora, bueno, los quesos siguen, no esta mal, en realidad nada mal
ResponderBorrarla onda de este año es quesonear estas minitas onda brisa marcos o sasha ferro, las carlas asesinas estan de vacaciones? y los quesones tipo Bossio o Delfino, ya se retiraron o estas preparando algo nuevo y muy bueno?
ResponderBorraral Dibu le sobra pinta de "femicida"
ResponderBorrarmandate otro relato como los de "Cinco Relatos Quesones bajo el signo de lA #QUESO" con Carlos anónimos y víctimas anónimas
ResponderBorrarÚnica objeción. ¿Maru Sandes fue quesoneada por Carlos Matías Sandes, su esposo. Sería muy raro por ser amiga de la Lady. Hasta favoreciendo que sea amante de Sandes. Y además recibió la Mención de Honor. Si no está en un programa de protección de testigos, para evitar represalias, es un disparate.
ResponderBorrarEl relato me gusta. Tiene sentido a teoría de que sea un plan de Antonella Rocuzzo, fiel sin dudas.
Y magistral el recurso de la impostura, al estilo de Misión Imposible. Tom Cruise sería un excelente quesón de llamarse Carl, Charles, etc.
Me gusta que Cami Mayán suplique, inútilmente, antes de ser quesoneada, la descripción de su súplica.
Noto que la amada Lady Dumitrescu tiene otra encarnación, otra apariencia.
Sólo faltaron las Santilanas.
Me gustaría algún relato de quesonas, tal vez una misión para las menos mencionadas.
Un par de sugerencias.
ResponderBorrarMaru Olivari.
Conductora de Q Noticias, en Quiero música en mi idioma.
Es muy atractiva. Y no ha hecho nada malo pero eso no detiene a los quesones.
The Sistars. Un dúo de dos hermanas, por lo que serían para los mellizos de rugby.
Una referente para las quesonas.
La pirata Charlotte De Berry.
Fue raptada por el capítan De Berry, que la obliigó a casarse con él y la sometió.
Charlotte se ganó a la tripulación, organizó un motín y decapitó a su esposo, convirtiéndose en la capitaa