martes, 30 de abril de 2019

El Asesino de Sofía Zámolo



30 de abril 1994-2019
a Veinticinco años del primer asesinato de 
CARLOS BOSSIO presentamos este 
RELATO QUESÓN 
"EL ASESINO DE SOFÍA ZAMOLO"

inspirado en los brillantes aportes de "EL FAUNO"


Grande fue la sorpresa de Sofía Zámolo cuando se entero el ofrecimiento que le hizo la productora cinematografíca Piruli Filmes, la mayor del mundo de habla española, para una nueva versión de una olvidada, por muchos, película de los 70, “Violación” (Lipstick).
- Te queremos para el papel de Margaux Hemingway, el personaje se llamaba “Chris Mc Cormick” – le dijo el director, Alfredo Jichcock – será un boom superior al de “Los Pájaros”.
- ¿Qué pasaba en esa película?
- Es una remake de un original de los 70, pero esta versión se tratará acá en Buenos Aires. En vez de Chris Mc Cormick, tu personaje será Ingrid Francese. 
- ¿Ingrid Francese? ¿Es acaso un homenaje a Ingrid Grudke y a Belen Francese!
- Pensamos en eso para elegir el nombre. Pobrecitas, como las asesinaron en forma tan salvaje. Las asesinaron y les tiraron un Queso. El asesino es un Quesón. Pero no hablemos de eso, hablemos de la película. Tomá lee la síntesis. Pensamos en vos por ser rubia.
Zámolo leyó el argumento publicado en la página de FilmAffinity…


“Chris encuentra trabajo como modelo en Nueva York y se instala, junto a su hermana, en un apratamento. Una tarde, la joven acude a la casa con un hombre. Su invitado empieza a jugar con bufandas y lo que en un principio parece una broma, se convierte en una violación”.
- ¿Lo violan a mi personaje?
- Sí, pero es solo un personaje, una película.
- ¿Qué paso con esta actriz? ¿Margaux Hemingway?
- Murió en 1996, hace muchos años. Dijeron que de una sobredosis.
- 1996… - murmuró Sofía Zámolo – El año de los Juegos de Atlanta.
- ¿Acepta o no acepto el papel señora Zámolo? La película tiene garantizada la distribución no solo en Argentina, también en México, España, el circuito latino de los Estados Unidos, toda América Latina, hasta pensamos en una versión en portugués, para que los brasileros (y también los portugueses) la vean sin subtítulos. Es más, el papel del violador, esta reservado para el actor brasilero Carlos Casagrande.
- Acepto, es una oportunidad que no voy a perder.


Al día siguiente, Zamolo recibió los papeles del guión, los empezó a leer, con gran atención. El exigente director Jichcock, el de tantos éxitos como “Frenesí”, “Los Pájaros”, “El Hombre que sabía demasiado”, “El Asesino tiene olor a Queso” y “La sombra de una duda”, por citar solo algunos, cito a Zamolo para dentro de una semana.
- Lee bien el guión, en una semana nos reunimos. Será mi mayor éxito después de “Marnie la ladrona” o “Cortina rasgada”.
Muy atenta y concentrada se encontraba Sofía Zámolo con este desafío actoral. Jichcock le dijo: “serás la nueva Bette Davis o Katherine Hepburn, grandes estrellas del Hollywood”, pero Zámolo contestó: “Me conformó con algo más local, digamos Tita Merello o Zully Moreno”.


Comenzó a leer el guión, una y otra vez, le encantó. Cansada pero al mismo tiempo contenta por la actuación que tenía por delante, Zamolo decidió no salir aquella noche de invierno, la del 1° de julio, y se dio una ducha caliente. Salió en bata. Iba a acostarse, para comer algo liviano en cama, y seguir leyendo el guión. Pero su plan se vio frustrado al escuchar el ruido de la puerta.
- ¿Quién es? – preguntó Zamolo.
- Carlos “Chiquito” Bossio – fue la respuesta que recibió.
Zamolo abrió la puerta, no sabía quien era Bossio, el nombre le sugería algún dato futbolístico, un ámbito que Sofía desconocía totalmente, lo cierto es que al abrir la puerta se encontró con un hombre muy alto, muy patón, vestido de negro, de aspecto más bien feo, algo dientudo, con un aire a Freddie Mercury.
- ¡Hola!
- ¿Sos Sofía Zamolo, no?
- Sí, ¿Y vos? ¡Buzzio dijiste que te llamabas?
- Carlos, Carlos Bossio, “Chiquito” Bossio para el mundo del fútbol. Arquero de Belgrano, Estúdiantes y Lanús. Hice un gol de cabeza el 12 de mayo de 1996, ahí me hice famoso.
- 1996… - murmuró Zamolo, y quedó pensativa - ¿Pero, que haces aca?
- Esa película, “Lipstick”, la nueva versión que va a hacer Jichcock, me ofrecieron un papel, pero primero quería hablar con vos.


- Jichcock no me aviso nada.
- Revisa el celular.
Zámolo se fijó en el celular, y efectivamente tenía varios anuncios de Jichcock donde le anunciaba la visita de Carlos “Chiquito” Bossio. Todo le parecía muy raro a Sofía.
- Vine porque antes de aceptar quiero ver si hay química entre los dos – dijo Bossio.
- Qué alto que sos. Que patas que tenes. De “Chiquito” no tenes nada.
- Ja, ja, ja – río Bossio – será por eso que me pusieron así en el mundo del fútbol, pero también me decían “Pichón”…
- ¿Pichón?
- Pichón… y Quesón. Quesón. ¿Pero me vas a tener en la puerta?
- Tenes razón, pasa.
Carlos Bossio entro al departamento que era amplio y lujoso, estilo Nueva York, pues estamos hablando de un departamento en el famoso Edificio Kavanagh, frente a la Plaza San Martín, una suerte de “Empire State” porteño.
Bossio no entró solo, con el, un enorme paquete. A Zamolo le llamó la atención aquel paquete.
- Es un regalo. Espero que te guste.


Bossio puso el paquete sobre la mesa. Zamolo lo abrió, y para su sorpresa… era ¡Un gigantesco y enorme Queso Emmenthal!
- Para que lo comamos mientras estudiamos el guión, con unos buenos vinos finos.
- No como Queso – dijo Zamolo.
- Y yo como solamente Queso – dijo Bossio.
- ¡Ja, ja, ja, ja, ja! – empezó a reir Zamolo.
- ¡Ja, ja, ja, ja, ja! – río Carlos.
Había química entre los dos. Ya no había dudas. Zamolo no podía dejar de mirar los pies de Carlos, le preguntó:
- ¿Cuánto calzas?
- Cincuenta – dijo Bossio, mientras ponía los pies, o mejor dicho las zapatillas, sobre la mesa - ¡Ja, ja, en los 90 fui el jugador con los pies más grandes del fútbol argentino! Me parece que no han superado.
- Los 90. La protagonista de la película que vamos a hacer… Hemingway falleció en 1996, lo leí en Google.
- Pobrecita. Parece que la asesinaron, aunque dijeron que fue un suicidio, una sobredosis, algo accidental. Fue en 1996, el año de los Juegos de Atlanta.
- ¿Vos jugaste esos Juegos Olímpicos?
- Sí, no me hagas acordar, medalla de plata, menos mal que después mi gran tocayo Carlos Tevez nos vengó y ganó el oro en Atenas 2004, también ganaron en Beijing 2008, pero ahí no había ningún Carlos.
- ¡Ja, ja, ja, ja, ja! – empezó a reir Zamolo.
- ¡Ja, ja, ja, ja, ja! – río Carlos.


La química se afianzó entre los dos. Zamolo seguía en bata, pero mientras caminaba rozó con un mueble, y ¡Zas! quedó desnuda, totalmente, Carlos la miró, Sofía se avergonzó, pero de la vergüenza, pasó al orgullo y al exhibicionismo.
- Así me ves, como vine al mundo, ¿Te gusto Carlos?
- Sos hermosa – le contestó Carlos.
- Violame Carlos, violame Carlos, como en esa película, dale amenazame como ese personaje.
Zamolo rompió un espejo. Dicen que es mala suerte, pero a Sofía no le importó, y le dio un pedazo del mismo a Carlos:
- Amenazame Carlos, como el personaje, dale, hacelo, calentame, violame.
- Lo haré bien, me pondré los guantes negros, ja, ja – río Carlos.
Bossio se puso los guantes negros y simuló amenazar a Sofía con el vidrio roto.
-  Te violaré Sofía Zamolo, como el personaje de la película “Ingrid Francese”. Yo las asesiné, Sofía, fui yo, las asesiné, y también asesiné a Hemingway, fui yo, en 1996, después de un triste empate de Estúdiantes con Platense, una semana antes de jugar un partido de las eliminatorias con Perú en Lima, antes de los Juegos de Atlanta, ahí estaba yo, en Los Angeles, la apuñalé, le tiré un Queso, como hice con Belen Francese, con Ingrid Grudke, con Karina Mazocco, con las demás.
- Brillante tu interpretación Carlos, digna de Hamlet. Hay que poner una cámara, que Jichcock vea esto.


Pusieron la cámara. Zamolo se tiró a la cama, creyó que Carlos la iba a violar, la iba a penetrar por el culo, pero para su sorpresa, sobre su cara estaba el enorme pie de Carlos, un pie oloroso, apestante, con un olor a Queso asfixiante e intenso, un pie talle cincuenta enorme, fulminante…
Zamolo quedó prendada de aquel pie, que no era un pie, era un Queso, porque olía a Queso. Lo olió, lamió, besó, chupó, una y otra vez, primero el derecho, después el izquierdo. Zamolo creyó seguirle el juego a Carlos y le dijo:
- ¿Grudke y Francese también disfrutaron de tus Quesos?
- Sí, les dí ese placer, después las asesiné.
- Asesiname a mí.
- Con gusto.
En ese momento, Zamolo se dio vuelta, Carlos ahora sí la penetró por el culo, usando sus pies primero, el pene después, la cama se daba vueltas, una y otra vez, Jichcock lo hubiera aprovechado para una nueva versión de “El fantasma del vuelo 401”, pues era como un avión en turbulencia, como el de Lost antes de estrellarse en la isla. Despues Carlos la penetró en la vagina. Satisfacción total. Zamolo estaba repleta de goce y satisfacción.
- No fue necesario atarte – dijo Bossio.
- ¿Qué?
- Que no fue necesario atarte, ja, ja, podría haberlo hecho.
- Seguro lo hiciste con Grudke o Francese.
- Seguro, también con Karina Mazocco. Ja, ja, ja.
- Ja, ja, ja – río Sofía Zamolo.
Zamolo cerró los ojos, escuchó las palabras de Bossio:
- Ellas fueron asesinadas, quesoneadas, ahora lo serás vos, Sofía.


De repente, mientras seguía con los ojos cerrados, algo golpeo sobre la cabeza de Sofía. Abrió los ojos, y para su sorpresa, aunque ya lo sospechaba por el olor, un Queso estaba sobre su cuerpo, y de repente, vio a Carlos Bossio encima de ella, con un cuchillo gigantesco.
- ¡Te asesinaré! – dijo Bossio.
- ¡Entonces vos el Quesón! ¡Vos sos el asesino! ¡Vos asesinastes a Grudke, Francese y a las demás!
- ¡Soy el Quesón! ¡Uno de los Quesones, no el único! ¡Tenes a Carlos Delfino, a Carlos Ignacio Fernández Lobbe, y a muchos más, y antes que yo estaba Carlos Calvo ¡Pero sí, ese Quesón, el Quesón que asesinó a Grudke, Francese, Mazzocco, y a Hemingway, soy yo, yo soy ese Quesón, las asesiné yo!
- ¿En 1996 asesinaste a Hemingway!
- Cometí mi primer asesinato el 30 de abril de 1994, cuando quesoneé a Hemingway, el 1° de julio de 1996, ya tenía como cien minas quesoneadas encima, ja, ja, la prostituta de Constitución, la enfermera de Córdoba, la vendedora del Unicenter a la que asesiné en la ducha, en esos crímenes que le gusta a Jichcock, soy Carlos, Carlos Bossio, el Asesino, el Quesón.
- ¡Nooooooooooooooooooo! – gritó espantada Sofía Zamolo.


Zamolo intentó resistirse pero ya era tarde. Le asestó la primera cuchillada en el pecho, en medio de las dos tetas, con un corte muy profundo, de arriba para abajo, después la apuñaló en la teta izquierda, después en la teta derecha, cortes superficiales para que Zamolo tuviera una muerte lenta, después un corte más profundo en el estomago, después más livianos, después otro más profundo en el abdomen, después otros más livianos, después cortes en los brazos, las piernas, finalmente el cuello, Sofía ya esta muerta, pero la siguió apuñalando, una y otra vez, al terminar, Carlos tomó el Queso y dijo:
- ¡Queso! – dijo el asesino, con furia.
El cadáver de Sofía Zamolo quedó ahí tendido sobre la cama, con cientos de cuchillazos sobre su cuerpo acuchillado, apuñalado y quesoneado, un gigantesco Queso sobre ese cadáver. Una verdadera obra de arte, como solo un Quesón como Carlos Bossio nos puede ofrecer.
Carlos abandonó el departamento del Kavanagh… pero dicen que dos personas visitaron el lugar esa misma noche… primero una anciana, muy amable al principio, vestida de mucama, entró una anciana, pero salió una mujer joven, plena de belleza, la segunda persona era un hombre gordo y pelado, Alfredo Jichcock, que dijo dos frases.
- «Estoy seguro que a cualquiera le gusta un buen crimen, siempre que no sea la víctima» y agregó «Les pido disculpas por la sangre exhibida en el programa de hoy. La próxima vez intentaremos hacerlo mejor»


Y entonces sonó la música de “Alfred Hitchcock presenta”. Se llevó la cámara que filmó el asesinato de Sofía Zamolo. Un boom total, algo nunca visto. Un asesinato en vivo.
Claro que el Comisario Miguel se encargó de evitar cualquier malentendido y dijo:
- Sofia Zamolo está de gira en el exterior. Quizás también incluya Venus o Marte.
Y otra vez sonó la música de… “Alfred Hitchcock presenta”.




domingo, 28 de abril de 2019

El Asesino de Adabel Guerrero


Una mañana como cualquier otra en la vida de la bailarina y vedette Adabel Guerrero. Invitada a participar, a cambio de un gran cachet por supuesto, en un exitoso programa de TV donde bailaban famosas, Guerrero iba al primer ensayo. 
Sin embargo, al llegar a su Mini Van, notó que su chofer, el veterano Mister Charles, un señor casi igual al famoso naturalista y biólogo Charles Darwin, no estaba.
- ¡Qué extraño! ¡Don Fulgencio no llegó aún! ¡Y yo sin tener actualizado el registro de conducir!
Un muchacho muy alto, de pies gigantescos, con aspecto de basquetbolista, apareció de repente.
- Buenos días, ¿Usted es la señora Adabel Guerrero?
- Soy yo – respondió la bailarina - ¿Quién es usted?
- Carlos Matías Sandes, es mi nombre, como verá mido dos metros con dos centímetros y calzo cincuenta y dos.
- ¿Qué hace usted aca?
- Vengo a reemplazar a Mister Charles.
- ¿Qué le ocurrió? ¿Esta enfermo?
- Digamos que se va a tomar unas largas vacaciones… quizás incluso no vuelva…
- ¿Me esta insinuando que Mister Charles ha muerto?
- Eso lo dice usted… solo digo que Don Fulgencio ha vivido mucho… 89 años y usted lo seguía explotando como chofer.



- ¿Ochenta y nueve? No sabía que tenía tantos años… siempre me decía que deseaba seguir trabajando y que no tenía aportes para jubilarse.
- Basta de cháchara, Adabel. ¿Desea ir al ensayo, si o no? Hoy por ser el primer día trabajo gratis, si le parece que mi trabajo es eficiente, mañana firmamos el contrato, si claro esta, mi trabajo le resulta convincente.
- Perfecto. Vamos. Hay un nuevo segmento de “BailandoPorUnSueño, dicen que es muy novedoso. Tengo ansias de participar. ¿Le puedo hacer una pregunta?
- Digame.
- Tiene aspecto de basquetbolista.
- Soy basquetbolista. San Lorenzo, Boca, Sionista, Quimsa, Gimnasia de Comodoro Rivadavia, han conocido mis servicios. Llegué a jugar en España, en la selección argentina y hasta se me nombró para ir a la NBA.
- ¿Entonces que hace trabajando de chofer?
- Cosas que tiene la vida. Hay que rebuscárselas.



Guerrero se subió a la Mini Van y Carlos empezó a manejar rumbo al estudio donde se iban a realizar los ensayos. Adabel empezó a verse cada vez más incomoda: un fuerte olor a Queso emanaba de los pies del basquetbolista. Un olor a Queso muy intenso y asfixiante. Tanto que Adabel empezó a sentir sueño, empezó a cerrar los ojos…
La marcha del auto se vio interrumpida varias veces. Primero, un piquete de la Organización Barrios de Pie, después otro piquete, de los Taxistas Enemigos de Uber, después las obras del gobierno de la ciudad para construir un canal tipo Venecia en el trazado de la avenida Independencia, después la marcha del Sindicato de Magos culpando de fraude al mago Emanuel en las última elecciones gremiales, después el piquete de la Asociación Amigos del Tranvía reclamando que regresen los tranvías, el Colectivo Defensor de los Derechos de los Delfines reclamando que los delfines sean considerados sujetos no humanos, etc, etc…
Despues de un largo sueño, producto del olor a Queso que tenía Carlos Sandes, que funcionó como narcotico, Adabel se despertó…
- Maldita sea, no llegamos más – dijo Adabel – Los ensayos iban a empezar a las once. Son la una y pico.
- Bueno, señora Guerrero – le dijo el basquetbolista – tiene los celulares. Seguro hay un grupo de whatssup con las bailarinas de esa chotada de #BailandoPorUnSueño.
- ¡Por supuesto!  ¡Me imagino que a todas les esta pasando lo mismo!
- No avise nada – dijo el basquetbolista – ya llegamos.
- Pero este no es el estudio de #BailandoPorUnSueño.
- Este es otro programa señora Guerrero – dijo Carlos – esto es una versión local de “Celebrity Deathmatch”. 
- Esto no es lo que yo quiero – dijo Guerrero – me voy.
Todavía no se había bajado de la Mini Van, cuando apareció una señora entrada en años, vestida como una reina, que le dijo a Guerrero:
- No se va a ningún lado señora Adabel Guerrero. 
- ¿Dónde estamos? 
- En Buenos Aires. Este es el estadio de Vélez Sarsfield. Ibamos a usar el estadio cubierto de Ferro, pero la gente que vino, de todo el mundo, ha superado nuestras expectativas. Mire, el estadio esta lleno, y hay gente afuera. Parece un recital de los Stones.
- Veo, veo, hay muchísima gente, de todas las edades, razas, generos, religiones, idiomas, todo muy diverso, pero todo esto no deja de ser muy raro.
- Nada raro. ¿Cuánto le pagaban por el bodrio de #BailandoPorUnSueño?
- El cachet es de veinte millones de dólares.
- Aca triplicamos la cifra. Mi nombre es Lady Dumitrescu. Le aseguro señora Guerrero que no se va a arrepentir. Harás honor a tu apellido, hoy te convertirás en una guerrera.



Adabel Guerrero fue conducida al vestuario, le dieron un traje de guerrera barbara o germánica, una espada de utilería, y le ordenaron que salga por un túnel. Al salir se encontró con un estadio repleto de gente, que vivaba y vociferaba, aunque el lugar era un estadio de fútbol, el Amalfitani, el ambiente parecía más propio del circo romano. Adabel observó todo, estaba en un ring, como una boxeadora, y al observar al palco oficial, vio a Lady Dumitrescu, sentada, exuberante, como una emperatriz de la antigüedad. A su lado, nada más ni nada menos que un ser igual a Marcelo Tinelli, pero vestido de emperador romano.
Al ver a Tinelli, Guerrero se sintió un poco aliviada.
- Menos mal, todo esto es una emisión espectacular de #BailandoPorUnSueño, nada que temer.
- ¡Qué comiencen los Juegos! – dijo Dumitrescu, mientras encendía una especie de antorcha olímpica.
Un locutor anunció:
- Ahora le pelea a muerte entre Adabel Guerrero y Mora Godoy, un clásico entre bailarinas.
Guerrero vio de repente frente a ella a Mora Godoy. 
- Combatiremos a muerte, solo una sobrevivirá, y tu morirás – le dijo Godoy a Guerrero – yo baile con Obama, tengo todo el poder del imperialismo yanqui conmigo, ja, ja.
- ¡A muerte! – gritó Dumitrescu en el palco con el pulgar para abajo.



Mora se acercó y haciendo un paso tanguero, le dio un brutal golpe a Guerrero. Esta reaccionó con el cortito que hacía Karadagian. La respuesta de Godoy fue un piquete de ojos como los que hacía Moe de Los Tres Chiflados. Guerrero apeló a su conocimiento de bailes clásicos y quiso hacer el Baile del Lago de Los Cisnes, y con eso a punto estuvo de vencer a Godoy, pero esta llevó el cabo el movimiento del tango “Sur” y con “San Juan y Boedo, Pompeya, y más alla a la inundación” tumbó a Guerrero que se quedó tendida en el piso.
Al estilo del boxeo, una referee, que era Gladys Fiorimonti, se acercó y empezó a contar… hasta llegar a diez… Guerrero no se levantó.
- ¡Muerte! ¡Muerte! ¡Muerte! ¡Muerte! ¡Muerte! – comenzó a gritar la muchedumbre, donde había gente de todas las clases habidas y por haber.
- ¡Muerte! – ordenó Dumitrescu.
Guerrero tendida en el piso vio que Mora Godoy sacaba una enorme espada, la bailarina clásica resignada esperó su suerte, la tanguera le clavó la espada, pero era… ¡Una espada de juguete! Eso si la espada de juguete expandió una pintura roja que simuló una herida mortal en Guerrero.



No hubo herida alguna, rápidamente un grupo de colaboradores llegó al lugar, y se llevó a Guerrero en una camilla, mientras el pueblo vivaba a Mora Godoy, la gran vencedora, con los honores del Triunfo, tal como se realizaban en la Roma Antigua.
Guerrero quedó tendida en una camilla, muy cansada, en el vestuario. Apareció otra vez el basquetbolista, Carlos Matías Sandes, que le dijo:
- ¿Estas cansada?
- Muy cansada.
- Excelente esto que se le ocurrió a Tinelli. Que programón.
- Sí, parece muy bueno, no me dijeron que esto era así.
Carlos, de repente, elevó su enorme pie derecho talle 52 sobre el rostro de Adabel, un fuerte, intenso, apestante y sofocante olor a Queso, invadió el ambiente. Adabel no lo pudo resistir y se quedó dormida…
Despertó después de un largo rato, abrió los ojos, se encontraba en su habitación…
- ¡Oh, menos mal! ¡Todo fue un sueño! ¡Pero que sueño!
Cansada, como mareada y contrariada, lo primero que hizo al despertarse, sin levantarse de la cama, vio que a un costado, sobre una mesa, había una enorme y gigantesca horma de Queso Gruyere, realmente gigantesca…


- ¿Y ese Queso? ¿Me estaré volviendo loca?
Entonces prendió el Smart… y lo que vio no dejo de sorprenderla…
- ¡Ahora en Videomatch la gran pelea mortal entre Mora Godoy y Adabel Guerrero! ¡El tango contra el baile clásico! ¡El baile del arrabal porteño contra el clásico baile de la aristocracia europea!
- ¡Entonces no fue un sueño! – exclamó Guerrero.
- Claro que no lo fue, todo es verdad, tan verdadero como mis pies, perdón mis Quesos, que huelen a Queso, ¿No te parece? – Carlos Matías Sandes, el basquetbolista, apareció en la habitación – es hora que sepas que soy Carlos Matías Sandes, Basquetbolista, Quesón y Asesino, ja, ja. Yo soy el asesino de Wanda Nara, Vicky Xipolitakis, Gisela Van Lacke, Alina Moine, Laurita Fernández y muchas minas más, ja, ja.
- ¡Oh, no! ¡Basquetbolista, Quesón y Asesino! – dijo Guerrero - ¡Otra vez me vas a someter a tus pies!
- Pero esta vez jugaremos, habrá gozo y placer, te gustará oler mis pies una vez más, espero que no te quedes dormida como las otras veces.
El basquetbolista, que tenía guantes negros, agarró el Queso que había en la mesa y se lo tiró encima a Guerrero.
- Para que compares que Queso tiene más olor a Queso, si ese Queso o este Queso.
A continuación, otra vez puso sus pies sobre el rostro de Guerrero, que seguía en la cama, al principio Guerrero olió, lamió, besó y chupó los pies de Sandes, esta vez no se quedó dormida, seguía despierta, con gran esfuerzo, el basquetbolista se dio cuenta sin embargo que no tenía el efecto hipnótico que si tenía sobre sus otras víctimas. Por las dudas, mientras sometia con sus pies a Guerrero, siempre sostenía el machete con su mano derecha, obviamente, con guantes negros.



Y no se equivocó, de repente, en forma sorpresiva, Guerrero intentó escaparse, Carlos, entonces, que no tenía una soga a mano como en otras ocasiones, no tuvo alternativa: con el machete le infringió un profundo corte a Guerrero en la pierna derecha primero, y otro en la izquierda.
- ¡Mis piernas, no! ¡Mis piernas, no! ¡Ya no podré bailar!
- Ja, ja, le corto la cabeza a las minas que asesinó y vos te preocupas por tus piernas.
Con las piernas sangrantes, Guerrero quedó tendida en la cama, sin poder moverse. Carlos entonces la obligó a que le mostrará el culo, Guerrero lo hizo, entonces la cogió con los pies, fue un momento de mucho disfrute, que curiosamente logró que las piernas dejaran de sangrar.
- ¡Ja, ja, el sexo cura las heridas! – exclamó el asesino.
Entonces la cogió con el Queso, y después por la vagina, con el pene, la habitación se movió como un avión en medio de una tormenta. Guerrero, lejos de sufrir por la experiencia, estaba llena de placer y gozo.
- Quiero más, quiero más – dijo Guerrero.
- Tendrás más – Carlos levantó el machete y esta vez fue directamente a la pierna derecha, cortándosela, el grito de dolor de Guerrero fue indescriptible.
- ¡Mis piernas, no! ¡Mis piernas, no! 
- Ja, ja, ahora la izquierda – le dijo Sandes, más sanguinario que de costumbre, lo cual es mucho decir. Y le cortó la pierna izquierda.
- No quiero sufrir más, no quiero sufrir más.
- ¡Y no sufrirás más! – exclamó el Basquetbolista, Quesón y Asesino. Con el machete, entonces, le cortó la cabeza.




El asesinato quedó así finalizado, el Basquetbolista agarró el Queso y lo tiró sobre el cadáver de su mutilada víctima.
- Queso – dijo en voz alta.
Carlos Matías Sandes, Basquetbolista, Quesón y Asesino, se fue del lugar, repleto de satisfacción por el crimen que había cometido, y pensando quien sería su próxima víctima.
Dicen que el nombre de Mora Godoy se cruzó en su pensamiento, pero Lady Dumitrescu, rejuvenecida y muy bella, le interceptó el paso al asesino y le dijo:
- Tendrás que elegir otra víctima. Mora Godoy de ninguna manera. Amainaron guapos junto a tus ochavas y un cajetilla te cruzó de cross. Y metieron las patotas bravas allá por el año novecientos dos.


El Asesino de Natalia Fassi


Se encontraba Natalia Fassi disfrutando una velada con algunas amistades, esas veladas donde abunda el sexo, las drogas y el alcohol. En medio de ese contexto, alguien le dijo:
- ¿Te enteraste Natalia? ¡Asesinaron a Brenda Asnicar y le tiraron un Queso!
- ¿Y?
- Yo que vos me preocuparía… esta mina estuvo con Carlitos Tevez, como vos.
- Ja, ja, no pasa nada.
La noche pasó, y el efecto de las drogas también. Fassi estaba en su departamento, un amplio departamento en una torre muy cara de la ciudad, que le quedó de los tiempos es que estuvo Carlitos Tevez. Si bien al principio la noticia del asesinato de Brenda Asnicar pareció no importarle, no le causó ninguna gracia enterarse que Karina Jelinek y Paz Cornú apareciesen entrelazadas para toda la eternidad.
Busco noticias en su celular, se encontró con una declaración de Carlitos Tevez. Consultaron al Jugador del Pueblo sobre el asesinato de Brenda Asnicar:
- Very dificul – fue la respuesta del Apache.
- Siempre tuve la sensación de que Carlitos Tevez me quería tirar un Queso – pensó Fassi – pero bueno, si cuando me tenía al lado no lo hizo, ¿Porqué lo haría ahora? No tiene lógica…
Es raro pensar que Fassi pudiera tener un pensamiento tan reflexivo apelando a las ideas y a la lógica, es más fácil que una vaca pase volando por el Obelisco, pero créanme gente que esto sucedió.


Tocaron el timbre, Fassi fue a abrir… abrió la puerta, pero no había nadie… solo un paquete, lo abrió y para su sorpresa… ¡Un Queso!
- ¡Oh, no! ¡Un Queso!
Y tenía una nota… “Natalia, revisa tu celular”. Lo hizo, tenía un mail, donde había una gran cantidad de fotos suyas en posiciones hot, incluso fumando porros, teniendo sexo, todas sacadas en la fiesta en la que había participado la noche anterior.
- Publicaremos las fotos por todas las redes sociales, si no nos pagas lo que valen estas fotos – decía una voz grabada en el mensaje – Treinta y cinco mil euros, en una hora, con un sobre, te esperamos en el cruce de las calles Ramón Valdez y Batalla de Yavin.
- ¡Oh, no! ¡Debo parar este escándalo! ¡Como me metieron en esto! ¿D donde sacó este dinero en una hora?
Sonó el celular. Fassi atendio desesperada.
- Tranquila nena, si aceptas participas en una producción fotográfica haciendo de Elektra, las otras fotos no se publican.
- Acepto – dijo Fassi resignada.
- Te esperamos en Batalla de Yavin n° 317 piso 3° departamento 34.
Rato después, allí estaba Natalia Fassi, resignada, pero al abrirse la puerta de aquel departamento, se encontró con todos sus amigos…
- ¡Sorpresa! ¡Sorpresa! ¡Sorpresa! ¡Sorpresa! – dijeron los amigos de Fassi.
- ¡Oh, no! ¡Todo fue una broma! ¡Qué pelotuda soy!
- Hoy habrá más drogas, sexo y alcohol que ayer, Natalia – dijeron sus amigos y amigas – pero nos disfrazaremos, toma el disfraz de Elektra.



Natalia Fassi se puso el disfraz de Elektra. La fiesta fue superior a la del día anterior, pero Fassi estaba tan excitada, y había pasado tanta tensión con la broma que le jugaron, que casi no disfrutaba de la diversión, a pesar que había el doble de gente del día anterior.
- Un disfraz de Elektra no puede estar completo si le faltan los sais – le dijo una voz de hombre.
Fassi se dio vuelta, ante ella había un hombre alto, con aspecto de basquetbolista, y que estaba disfrazado de… ¡Basquetbolista!
- Hola, ¿Qué son las sais y quien es Elektra? ¡Me dieron el disfraz pero no tengo idea que es esto!
- Ja, ja, los sais son una especie de daga, un cuchillo muy antiguo, de origen asiático, ves como estos – el basquetbolista le mostró entonces unos sais que tenía -  y en cuanto a Elektra, digamos que es un personaje de comic, una asesina, una Quesona, una asesina de hombres cruel e implacable, si sos hombre y te cruzas en el camino de Elektra, ella te clava los sais y chau…



- ¿Quesona? ¡Nunca sentí esa palabra! ¡Menos mal que no soy hombre! ¡Ja, ja! Vos deberías de tener cuidado conmigo, estoy disfrazada de Elektra, podría asesinarte con el sais, ja, ja, ja.
- Ja, ja, es gracioso, yo soy Quesón… no creo que puedas asesinarme.
- ¿Quesón? ¿Cómo te llamas? ¿Quién sos? Veo que sos alto y patón…
- Mi nombre es Carlos Leonel Schattmann, basquetbolista.
- ¿Sos basquetbolista? ¡Entonces no estas disfrazado de nada!
- ¡Si lo estoy! ¡Yo juego en la Liga Nacional, y me disfrace de basquetbolista de la NBA! ¡Ja, ja!
- ¡Ja, ja! – río Fassi – ¿En que consiste ser Quesón?
- Vamos a un costado y te lo probaré – le dijo Schattmann.
Salieron de la fiesta, al pasillo del edificio. Salieron del mismo y fueron al parque que había enfrente. Se pusieron sobre un árbol. Nada parecía molestarlos y nadie los observaba. Schattmann salió afuera con una mochila, tenía guantes negros, se sacó las zapatillas, las medias y quedó descalzo.
- ¿Queres oler mis pies, digo, mis Quesos? – le preguntó Schattmann.
- ¿Me estas hablando en serio?
- ¡Por supuesto!
- Bueno, dale.



Fassi se agachó y Schattmann puso el pie derecho talle 49 sobre el rostro de la chica, esta empezó a olerlo, besarlo, chuparlo, lamerlo, quedó como extasiada, tanto que le dijo:
- ¡Qué olor a Queso! ¡Me diste el derecho! ¡Dame el derecho!
Schattmann accedió. El disfrute fue total. Terminó, Schattmann se sacó los pantalones, quedo con la pija al descubierto, y entonces la penetró, gozaron mucho, mucho, imposible de describirlo en palabras.
- Nunca Carlitos Tevez me hizo sentir así – dijo Natalia Fassi.
Estuvieron un rato más, con Schattmann chupándole la concha y el culo, una y otra vez. La volvió a penetrar, con más fuerza pero más gozo que la anterior.
Terminaron, Fassi quedó repleta de satisfacción. 
- ¿Y ahora?
- Soy un asesino serial de mujeres – le dijo el basquetbolista con total naturalidad – ya asesiné a Brenda Asnicar, que fue mina de Carlitos Tevez, ahora te toca a vos. Ja, ja.
Fassi lo contempló aterrorizada, no podía creer que alguien que le había dado tanto gozo y placer, que pudiera tener tanta sangre caliente a la hora del sexo, fuese ahora un cruel y sanguinario asesino serial, que la pudiera asesinar a sangre fría. Schattmann sacó de la mochila, un Queso muy grande, y los sais que debían ser de Elektra, tiró el Queso encima de Fassi, que presa del pánico observaba en silencio.
- Te asesinaré – le dijo Carlos Schattmann con los sais en las manos - pero te daré una chance, sal corriendo, a ver si podes escapar.



Fassi salió corriendo como en una persecución, pero Schattmann ni siquiera se movió, agarró uno de los sais y lo tiró sobre Fassi, este sais cayó directamente en el pie derecho de Fassi y un segundo sais lanzado por Schattmann, tuvo el mismo efecto pero sobre el pie izquierdo, quedando Fassi clavada en el pasto, contra un arbol.
El basquetbolista se acercó entonces para terror de Fassi, que no paraba de gritar…
- ¡Socorro! ¡Auxilio! ¡Un basquetbolista loco me quiere asesinar!
Schattmann sacó un tercer sais y se lo clavó en el estomago a Fassi, la herida aunque profunda, no fue mortal, debía desangrarse un buen rato para terminar de asesinar a Fassi.
- Me gusta degollar a mis víctimas. A Jimena Barón la asesiné con un cuchillo ninja, pero no seré repetitivo, como mi amigo Carlos Matías Sandes, el es genial con el machete, pero yo apelaré a algo distinto. Esto es un parque, algo para cortar el césped. A ver… ya sé… 
Schattmann desapareció, y Fassi quedó sola, esta tuvo la esperanza de que podía sobrevivir, aunque cada vez se desangraba más, la esperanza se esfumó cuando Schattmann apareció con… ¡Un tridente de campo!
- ¡Noooooooooooooooo! – gritó Natalia Fassi.
Carlos agarró el tridente de campo y se lo clavo en el cuello a Fassi, quedando clavada a al árbol, con un corte que le provocó, ahora sí, una muerte inmediata.
- Queso – dijo Carlos Leonel Schattmann mientras tiraba el Queso sobre el cadáver de Natalia Fassi.



Carlos Leonel Schattmann, Basquetbolista, Quesón y Asesino, se fue del lugar, repleto de satisfacción por el crimen que había cometido, y pensando quien sería su próxima víctima.
Dicen que el nombre de Mora Godoy se cruzó en su pensamiento, pero Lady Dumitrescu, rejuvenecida y muy bella, le interceptó el paso al asesino y le dijo:
- Tendrás que elegir otra víctima. Mora Godoy de ninguna manera. Amainaron guapos junto a tus ochavas y un cajetilla te cruzó de cross. Y metieron las patotas bravas allá por el año novecientos dos. ¡Ja, ja!
Dumitrescu se acercó al cadáver de Fassi, que quedo clavado sobre el árbol, con el tridente sobre su cuello, un sais en el estomago y dos sais sobre sus pies. Además del Queso, por supuesto. No sabemos que hizo, si sabemos que al día siguiente, el cadáver de Fassi apareció sin una gota de sangre.
El Comisario Miguel dio por cerrado el caso rápidamente a la prensa:
- Hay un grupo extraño de insectos, quizás sobrevivientes de la prehistoria, que están ocasionando estas cosas. ¡Qué cosas, no?
La Ministra Bullshit agregó:
- El insecto identificado es el Metalurgicus Lorenzinus. Se creía extinguido, pero regresaron.

El Asesino de Cardi B y Audri Nix



Nacida como Belcalis Almánzar, el 11 de octubre de 1992, en el oscuro y pesado barrio de El Bronx, en la neoyorquina ciudad de Nueva York, Cardi B es una rapera, compositora y actriz yanqui, ex stripper y prostituta, que drogaba y dormía a los clientes, para robarles.
Según me han contado, un destacado basquetbolista americano de origen dominicano, Charlie Villanueva, oriundo de Queens, cuando aún jugaba en Dallas, se acostó con la citada Cardi B. Pasó una noche de sexo muy divertida, lleno de gozo y placer, pero en algún momento, se quedó dormido, o lo durmieron, y al despertar, no solo le habían robado cincuenta mil dólares, sino también un reloj de oro, las zapatillas talle 52 que calzaba, y lo más insolito, hasta se llevaron el inodoro (1).


El robo le provocó un gran trauma a Charlie Villanueva, pero lo que más le afectó no fueron las zapatillas ni el reloj de oro, tampoco el dinero, sino el inodoro. Porque era un inodoro de lujo, un inodoro de colección, un inodoro que habían usado grandes estrellas de Hollywood, como por ejemplo Charles Chaplin y Charles Bronson, no cualquiera, sino dos Charles.
Muy traumado quedó Villanueva por el robo, pero un día reconoció a Cardi B en la TV.
- ¡Esa es la ladrona! – murmuró en inglés, claro, porque siempre trataba de hablar en inglés para no pasar como un inmigrante latino - ¡Debo vengarme!.
Unos meses después, dicen que Villanueva caminaba por las calles de Nueva York, por la isla de Manhattan, más precisamente cerca del cruce de Broadway con la calle 1, próxima al Soho, cuando una noche se cruzó con una anciana de aspecto rumano.
Nada raro en Nueva York, la ciudad más cosmopolita del mundo, donde nadie se siente extranjero, cruzarse con una anciana rumana. La anciana le interceptó el paso a Villanueva, algo nada fácil pues mide 2,11 metros, el basquetbolista intentó zafar con sus dotes propias de un basquetbolista, pero la anciana, dotada de una gran habilidad, otra vez le interceptó el paso. Charlie se paro, la anciana comenzó a hablar, en español, idioma que por su origen dominicano, Villanueva entendía perfectamente.


- Sos un Quesón. Para un Quesón no hay nada mejor que otro Quesón. El asesino que estais buscando, para vengar lo del inodoro, lo hallaras en Instagram, es un Carlos, un Charlie.
- Yo no me llamo Carlos, me llamo Charlie, siempre lo tengo que explicar, mis padres me anotaron así, Charlie, no como Carlos ni Charles. Charlie Alexander Villanueva, ese es mi nombre.
- Lo sé – dijo la anciana – eres Quesón lo mismo, lo reitero. Abre tu Instagram y encontraras lo que busca.
- Si soy Quesón lo mismo, puedo asesinar yo mismo a Cardi B. No la denuncié porque hubiera sido un escandalo, por eso solo se difundió el tema del inodoro.
- Si, pero este es un trabajo para otro Charlie. Hazme caso. Y llama también a otra rapera, una puertorriqueña, Audri Nix.


Charlie quedó un poco contrariado, pero le hizo caso a la anciana, que se esfumó de su vista, abrió el Instagram, su Instagram, el @cvbelieve. Y casi inmediatamente apareció un stripper argentino, presumiblemente taxi boy, @charliepaglieri.
- ¡Oh, este es el Quesón indicado!
Charlie Villanueva le mandó un mensaje a Charlie Paglieri, cuyo nombre era completo y auténtico era Carlos Alberto Paglieri.  
- Hola Carlos. Necesito tu ayuda. Te pagaré muy bien. Simularemos que filmaremos un videoclip. Quiero que quesonees a una mina. Se que sos un Quesón. Hay mucho dinero en juego. El asunto es en Nueva York.
Charlie no tardó en contestar.
- ¿Un Queso en Nueva York? Voy para alla.


Dos días después, Charlie caminaba por la Quinta Avenida, cerca del Central Park, se encontró con Villanueva. 
- Se trata de Cardi B y de otra rapera, Audri Nix.
- Perfecto, soy Quesón, a veces asesinó por placer, a veces por dinero, y a veces por ambas cosas, como en esta ocasión, cincuenta mil dólares no menos.
- Perfecto – dijo el basquetbolista.
- ¿Dónde encuentro a las minas?
- Estan en una terraza de Manhattan, en el cruce de la Septima con la 36, ahí nomás del Empire State, filmando un videoclip, una especie de nueva versión de “West Side Story” (Amor sin barreras).
- ¡Oh! ¡No lo puedo creer! ¡Gran obra musical! Soñaba con interpretar el papel de Tony, o por lo menos el de Bernardo, aunque Bernardo era morocho, y yo soy rubio, allá en mi Entre Ríos natal, cuando gobernaba Jorge Busti la provincia, mi fantasía era caminar por Nueva York, por el lado oeste…


Charlie fue al lugar. No tuvo problemas en entrar al set de filmación. Ahí vio a Cardi B y a la otra rapera, Audri Nix, bailando por la terraza, haciendo el baile de “America”.
Charlie se sintió en el sueño americano, y aunque había ido con una misión muy concreta, que era asesinar a esas dos minas, no pudo evitar la tentación… de repente, entró en medio de la grabación, y empezó a bailar, y a repear con Cardi B y Audri Nix.
“La vida está bien en América, si eres blanco en América”.
- ¡Corten! – dijo el asistente de dirección, el mexicano Carlos Vela.
- ¡No! ¡Sigan filmando! ¡Es una improvisación pero será un suceso! – dijo el director, el hondureño Carlos Pavón.



Charlie estaba como extasiado, metido en el baile sin parar. La filmación continuó. Y al terminar, todos aplaudieron.
- ¿Quién es usted? – preguntó el hondureño.
- Carlos Alberto Paglieri, Charlie Paglieri, stripper argentino.
- ¿Argentino? ¡Un argentino en Nueva York!
- Le pagaremos muy bien con esto. Su intervención será un suceso. Nos salvó el video.
- Gracias. Pero soy un Quesón y no debo olvidar que debo quesonear.
Cardi B y Audri Nix quedaron en un costado, un poco fastidiosas dado que la inesperada aparición de Charlie les había quitado protagonismo.


- No se preocupen niñas, soy un stripper, soy gay, pero esta noche vamos a divertirnos, vamos a Coney Island, en Brooklyn. Quiero coger a un chabón, y después las quesoneó a ustedes.
Las dos minas entendían perfectamente el castellano, bueno, la puertorriqueña se había criado en ese idioma, vale la aclaración porque estaban en Nueva York.
- Vete a la mierda – dijo la puertorriqueña – eres un Queso argentino.
- Son of Bitch – dijo Cardi B.
Las dos minas se iban, y ahí, Paglieri debio apelar a sus dotes de Quesón, sacó los infaltables pañuelos que usan los Quesones, y en un rápido movimiento durmió a las dos minitas.
Rato después, Cardi B se despertó. Estaban en un callejón, y no era precisamente el callejón de Don Gato y su pandilla. Era el lado oeste, más alla de la Octava Avenida, los bajos fondos de Nueva York, nada de Park Avenue, del lado del río Hudson. Atada a un palo con cadenas, tirada al piso, a su lado, la rapera puertorriqueña Audri Nix.
- ¿Qué es esto?
- Son mis prisioneras – dijo Charlie Paglieri, desnudo, con guantes blancos, rodeado de Quesos, y fogatas como fuente de iluminación.
Charlie pusó sus pies encima del rostro de Cardi B, olían profundamente a Queso, un olor a Queso muy fuerte, intenso, asfixiante, la cantora los olió, lamio, beso y chupó, una y otra vez; después hizo lo mismo Audri Nix.
Charlie les dijo:
- Muestrenme su culo.


Las dos minas les mostraron el culo. Charlie las penetró, primero con los pies, después con la pija, mientras penetraba a una con el pie derecho, penetraba a otra con el pie izquierdo, las dejo secas, en el sentido literal de la palabra, las penetró hasta el cansancio extremo. Las dos minas quedaron tiradas en el piso, sin poder hacer nada, nada, nada.
Charlie entonces sacó de algún lado dos enormes lanzas y sin piedad alguna, y mientras las dos minas continuaban inclinadas con el culo, se las clavó en el culo, penetrándolas con la lanza en todo el cuerpo, hasta salir por la cabeza, un crimen con una crueldad total, un empalamiento perfecto.
Carlos les tiró un Queso a cada una.
- Queso – decía, mientras clavaba el Queso en la punta de cada lanza.


Un crimen cruel, sanguinario, como pocos, Cardi B y Audri Nix quedaron ahí, clavadas, con el palo, ensangrentadas por todos lados.
El Quesón se fue de la escena del crimen. Estaban en Nueva York, pero en la real, no vendría Spiderman, Superman o Batman, tampoco la Mujer Maravilla, a salvar a nadie. Si, en cambio, apareció una anciana.
- ¡Perfecto! – dijo Dumitrescu.
Dumitrescu chupó y absorvió la sangre de Cardi B y Audri Nix, hasta dejarlas secas.
- ¡Maravilloso! – exclamó Dumitrescu, que ya no era una anciana, sino una mujer joven, radiante, llena de belleza y juventud, que aparentaba tener unos veinte años, y que se fue a una fiesta a Wall Street, con todos los magnates de Manhattan.


Charlie Villanueva le entregó el dinero convenido a Charlie Paglieri.
El Quesón stripper dijo, mientras caminaba por la calle 42:
- Me quedaré un tiempo en la Gran Manzana, aca se quesonea bien, después volveré a Buenos Aires. Ja, ja, ja. 

(1) https://www.notimerica.com/sociedad/noticia-exjugador-dominicano-nba-charlie-villanueva-sufre-robo-mas-raro-historia-20171222151358.html


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