El Asesino de Luciana Salazar


Luciana Salazar fue a la ciudad de Madrid y se hospedó en el Hotel Ritz, ahí enfrente de la fuente de Neptuno y el Museo del Prado. Caminaba por el paseo del Prado, sabiendo que salvo algunos argentinos que pasaran por ahí, nadie la reconocería. Curiosamente, un Quesón, argentino el muchacho y de paso por la capital española, Carlos “Charlie” Reich, iba también por allí.
- ¡Oh! – exclamó Charlie – Luciana Salazar. Tengo que quesonearla. Es una oportunidad que no puedo desperdiciar. Aca en España tengo impunidad total, total esta misma noche regreso a Baires. Menos que siempre tengo el revolver con silenciador y los guantes negros. En cuanto al Queso, voy y lo compro en el Museo del Jamón.
Charlie se acercó a Luciana y le dijo:
- Hola Luciana, ¿Me firmas un autógrafo? – mientras tanto el asesino pensaba “Carlos Delfino, Carlos Fernández Lobbe, Carlos Bossio, Carlos Sandes, Carlos Izquierdoz, y los demás, se la perdieron, esta chance no me la pierdo, mejor que la quesonee yo, ahora, que caiga en manos de Carlos Melia, que según me dijeron también anda por España, tampoco de Carlos Machado, el paraguayo que ahora esta quesoneando de lo lindo, o de otro Quesón indigno, tipo el Bebe Contepomi o Carlitos Tevez”.


Luciana Salazar miró a Charlie Reich y le dijo:
- ¿Te conozco? Creo reconocerte.
- Hace algunos años – le dijo Carlos – fui modelo, trabaje con la mamá de Nicole Neumann, pobre, como la asesinaron a la pobre Nicole.
- Un crimen terrible – señaló Salazar – como el de Pampita.
- Ya lo creo – dijo con frialdad Carlos Reich.
- Entonces te conozco de ahí.
- Sí, en esa época no eras tan artificial como ahora. Pareces el Pato Donald.
- ¿Me lo decís en serio? 
- Claro.
- Te espero en mi habitación. Acá en el Ritz. La 127.
- Mira que soy una máquina sexual. Soy un Quesón.
- En un rato hablamos, te espero ahí. ¿En media hora te parece bien?
- De acuerdo.
Charlie pasó por el Museo de Jamón y adquirió un gran Queso, repleto de agujeros. Un rato después, Charlie entró a la habitación, Luciana estaba acostada de espaldas, Charlie no lo pudo resistir, y se tiró encima de ella, cogiéndole por el culo, rompiéndole el orto.
      - ¡Ay, ay, ay! – decía Luciana – así, así, así, así, me gusta.


La cama se balanceaba como si fuera un avión en plena turbulencias.
Luciana se dio vuelta, Carlos entonces puso encima su pie derecho. Luciana empezó a chupárselo, lamerlo, besarlo, olerlo. Despues el izquierdo.
   - Queso – dijo Salazar – es Queso puro.
   - Te dije que soy un Quesón – le dijo Reich como emitiendo una sentencia.
  - Tus pies son Queso puro, quiero chuparte la pija.
  - Hazlo.
Carlos lo hizo, Luciana le chupó la pija, ahora Reich se volvió a tirar sobre la cama, y le empezó a chupar las tetas, los pezones, todo, otra vez la cama se movía como una turbulencia aérea.
    - ¡Tus tetas Salazar, tus tetas!
Carlos ahí la cogió por la vagina, fue un momento de extremo placer para los dos, imposible de describir con palabras.
Cuando terminaron, Charlie se paró, y Luciana le dijo:
- No te vayas Carlos.
- No me voy, ahora vuelvo.


Luciana esperó que Carlos regresará, cuando lo hizo tenía guantes negros, un revolver con silenciador en su mano derecha, y un enorme Queso en su mano izquierda.
- Bien me diste placer, rubia. Y ahora vas a ser mi pase para ascender en el ranking Quesón - dijo Carlos Reich, apuntando su arma hacia el escultural cuerpo.
- Por favor, no. Mi cuerpo, no - gimió la famosa, desesperada – Asesiname de un balazo en la cabeza, así mi cuerpo queda integro, y puede pasar embalsamado y clonado a la posteridad.
Con una inédita lucidez, Luciana Salazar supo lo que iba a pasar. Y no pudo hacer nada para evitarlo.
- Piedad Carlos, piedad Carlos, piedad…
- Soy el asesino de Nicole Neumann, de Pampita, de Marianita Mores, perdón Marianita Fabbiani, y de otras minas, mira si voy a tener piedad. No la tuve cuando cometí mi primer asesinato, despachando a balazos a una pobre chica que trabajaba en una boutique, mira si la voy a tener con vos.
Reich apuntó a la cara, a las piernas, eligió su blanco preciso. Y disparó.


Entonces, todo pareció suceder en "efecto Matrix".
- Queso – dijo Charlie en voz alta y el primer disparo impacto entre las tetas, un disparo de aproximación. 
- Queso – dijo Charlie mientras el segundo disparo acertó en la teta derecha. 
- Queso – volvió a decir por tercera vez el asesino, mientras el tercer balazo impactó en la teta izquierda, contra el pezón, percibiéndose la colisión. 
- Queso. Queso  - Hubo un par de disparos a la hasta entonces exuberante anatomía de Luciana. 
- Queso. Queso – siguió diciendo en voz alta Charlie. Porque hubo una explosión de tetas, que desparramó sangre y siliconas.
- Que curioso, con Pampita no pasó lo mismo. Es que la muqui era más natural – reflexionó el asesino.
Se dice que Luciana estaba aún con vida. Y un rumor dice que llegó a decir.
- ¡Basta! ¡Matame de una vez!
- Vaya, vaya – dijo Charlie – nunca me pasó algo así. Con seis u ocho balazos siempre asesine a las otras minas. Se ve que de tanta silicona y artificialidad aún no le dí a un órgano vital.
Reich tardó un poco en decidirse y disparó a las piernas. 
- Queso – dijo en voz alta, mientras estudiaba donde efectuar el disparo final.
Decidió no disparar a la cabeza, sino al corazón.
- Queso – dijo el asesino, mientras el balazo impactaba en el corazón de Luciana.
Ya no hubo más gritos de Luciana. Ya había muerto.
- Menos mal – dijo Charlie – ya no tenía más balas.


La sangre que había era comparable con la que se derramaron quienes terminaron con las actrices de Sex and The City. La sangre se desparramo por todos lados.
Reich sonrió con crueldad, y arrojó un gran Queso.
-Queso – dijo con la frialdad acostumbrada del asesino, y se retiró del lugar más que satisfecho por el crimen cometido. 
Mientras tanto iba caminando por las calles de Madrid, de la Puerta de Alcalá a la Puerta del Sol entonando aquella canción que dice 
Por la calle de Alcalá con la falda almidoná
y los nardos apoyaos a la cadera.
La florista viene y va y sonríe descará
por la acera de la calle de Alcalá..


OTRO CUENTO REALIZADO CON LA INESTIMABLE Y SIEMPRE BIEN APRECIADA COLABORACIÓN Y CO.-AUTORÍA DE "EL FAUNO"

Comentarios

  1. muy bueno! una jornada de excelentes relatos! era hora que incluyeran a esta ramera je je

    ResponderBorrar
  2. Charlie Reich ya pelea con Izquierdoz el quinto lugar en el ranking Quesón y creo que le gana; pero aún le falta para poder competir con Sandes, es que da mucha ventaja asesinando a balazos pero es su estilo; Delfino, Bossio y Fernánde Lobbe, primero, segundo y tercero, inamovible ahí

    ResponderBorrar
  3. brillante este Relato Quesón, Charlie Reich gran Quesón, tambien asesinó a Lourdes Sanchez, je, je

    ResponderBorrar
  4. un gran cuento; esperamos ahora el de Carlos Sandes, el Basquetbolista que amasija a las minas con el machete y calza como setenta

    ResponderBorrar
  5. Esta ramera, jaja, que interesante calificación.
    Parece que el pretender ascender como quesón es la motivación de los Carlos, para liquidar famosas. Más de alguna sufrirá por eso. Que mala suerte o que destino adverso, estar en un lugar que no la conocían, en otro país. Y que justo anduviera por ahí un quesón. Que llegó a verla.

    Que raro que él le dijo que parecía el pato Donald, que antes era menos artificial. Y Luciana, en lugar de enojarse, ofenderse, darle una cachetada, quisiera tener sexo.
    Muy bien la descripción del sexo, una y otra vez, una vitalidad digna de un quesón. Aun con su carácter tan artificial, era digna de sexo, vagina, oral, anal. Y con ese estruendo. Aunque ella pidió más y Reich pudo darselo, estuvo muy bien.
    Quedó bien completado lo que escribí, le dio más sentido. Y creo que no será clonado, salvo que haya interese en clones de la Luciana Salazar sin cirugía, podría eser porque quedó la cabeza. Capaz que lo que queda se use para construir una cyborg, androide, con inteligencia artificial limitada.

    ResponderBorrar
  6. me encantó! la descripción del asesinato de Salazar es magistral! Le dejo tantos agujeros como un Queso!

    ResponderBorrar
  7. los productores de Quesos los grandes beneficiados por estos asesinatos quesones ja ja

    ResponderBorrar
  8. el cadaver de Salazar debería haber explotado en mil pedazos y ser mezclado con el Queso... era un buen final

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Relatos Quesones de la Semana

Los Asesinos de las Spice Girls

El asesino de Sabrina Pettinato

El Asesino de Ivana Palliotti

El Asesino de Paula Colombini

La asesina de Roberto Carlos Abbondanzieri

El Asesino de Antonela Ramírez

El asesino de Viviana Canosa

El Asesino de Marcela Pagano

El Asesino de Romina Ricci

El Asesino de Deborah De Corral