El Asesino de Carla Conte



En época de Mundiales, los canales de TV suelen recurrir a ex jugadores para llenar los panales de opinadores, comentaristas y filósofos baratos. Carlos Angel Roa, el “Lechuga” Roa, ex arquero de Racing y de Lanús, y de la selección argentina en Francia 1998, fue a uno de ellos, cuya conductora era Carla Conte.
Roa es muy alto y patón, con su 1,91 metros y sus pies talle 47 sobresalía del resto de los invitados. Le decían “Lechuga” por sus practicas vegetarianas. Poco tiempo después del Mundial de Francia, Roa tuvo un misticismo religioso que lo llevó a creer que se venía el Apocalipsis con la llegada del 2000.


El programa empezó a discurrir en los temas del Mundial…
- En los 90 hubo tres grandes arqueros en el fútbol argentino y por esas casualidades – dijo Conte presentando a sus invitados mientras leía lo que le habían apuntado – los tres se llamaban Carlos. Estamos hablando de Carlos Fernando Navarro Montoya, “el Mono”, de Carlos Gustavo Bossio, “Chiquito”, y de quien hoy es nuestro invitado, el único que estuvo en un Mundial, Carlos Angel Roa, “Lechuga” Roa…
El ex arquero iba a empezar a hablar en el programa pero se vio impedido por las carcajadas que empezó a lanzar en forma desenfrenada la señora Carla Conte…
- Ja, ja, ja – comenzó a reir en forma grosera y burlona Conte al escuchar el apodo con que era conocido Roa – así que te dicen Lechuga, pero que apodo más gracioso… ¿Sabes una cosa? Me hace acordar al Chapulín Colorado cuando decía “más noble que una lechuga”, ja , ja 


A Carlos no le hizo ninguna gracia, empezó a observar a Conte de manera seria y despreciativa, lanzándole una típica mirada de asesino.
- ¿Y porqué te dicen Lechuga?
- Porqué soy vegetariano…
- ¿Y comes solo vegetales ja ja?
- No, también como Queso.
- ¿Queso? Ja, ja, ja, ¡Debes ser un Quesón entonces! Ja ja…
- Lo soy – dijo Roa lanzando una mirada propia de un asesino hacia Conte y agregó – lo siento gente pero me retiro, no voy a ser objeto de burla, ni de la señora Carla Conte ni de nadie…
Mientras decía esto, Carlos Roa se levantó del programa… mientras Conte empezó a atacarlo verbalmente diciendo:
- ¡Anda Pata Sucia! –  le gritó Carla a Carlos – ¡Llenaste el estudio de olor a Queso!
- ¡Soy un Quesón! ¿De que olor queres que le llene, maldita Carla! – contestó Carlos, de muy mala manera, ante el estupor de todos los demás presentes.


- ¿Quesón? ¡Ja, ja! ¡Si vos sos un Quesón, yo soy una Quesona! Tomatelas, no te necesitamos por un punto de rating, igual no nos ve nadie, así habrás hecho cuando decías que venía el fin del mundo, seguro, anda, tomatelas… Anda con tu olor a Queso a otro lado.
Un escándalo mediático de proporciones inimaginables…
Integrantes de otros programas salieron al encuentro de Carlos Roa mientras este, muy enojado, salía del canal, en medio de insultos, muy alejado de su perfil bíblico.

- Esto tendrá consecuencias, esta chica tendrá noticias mías, esto no quedará aca – se limitó a decir Carlos Roa y miró a la cámara fijamente y agregó una sola, pero contundente, palabra – Queso – y la repitió varias veces – Queso, Queso, Queso.


Al finalizar el programa, después de tomar un tranquilizante pues se había muy nerviosaConte dijo:
- Siento el comportamiento de hoy, querida teleaudiencia de Canal 9 Libertad, pero no pude parar… empece a reírme al ver que este muchacho le decían “Lechuga” y no pude parar. Sepan disculpar, le mandaremos al señor Carlos Roa un desagravio y el incidente quedará felizmente superado. Pero la verdad que te digan lechuga ja ja… que sos una tortuga? – Conte debió frenarse otra vez se vio tentada por las carcajadas.
La jornada llegó a su fin mientras los ecos de aquella entrevista no tenían fin. Muchos dijeron que Conte estaba poseída por el demonio…


Lo cierto es que Carla regresó a su departamento, ubicado en una Torre alta y lujosa cerca del Puente Pacífico en Palermo. Conte ingresó a su departamento. 
Tras ir al baño y lavarse bien las manos, Carla se dirigió entonces a la habitación, y comenzó a desnudarse, en forma lenta y provocativa, como si estuviera haciendo un streap tease, cualquier hombre no hubiera podido resistir aquello y se hubiera hecho la paja al hacerlo, fue un espectáculo nunca visto. 
Carla no sospechó que un hombre, alto y patón, vestido totalmente de negro, muy bien camuflado, a pesar de medir 1,91 y calzar 47 la estaba viendo, y que disfrutó como nunca de aquel streap tease. Aquel hombre no era otro que Carlos Roa. Carla entro al baño a disfrutar de una buena ducha. Carlos no pudo evitar acercarse a la cama y tomar la ropa interior de Carla, la olió toda y la disfrutó con énfasis, también olió las medias y los zapatos.
- Ella también tiene su Queso, mucho para una mujer – pensó Carlos Roa – dicen que los hombres olemos a Queso, y las mujeres a cebolla, ja, ja, pero esta huele a Queso, a un Queso muy suave, un fromage francés, no a un Queso como el mío, pero un Queso al fin.


Carla, totalmente desnuda, sin siquiera una toalla, con la concha al aire, salió del baño, dejando un rastro de agua, desde la ducha al dormitorio, muy despreocupada, como alegre, mientras tarareaba un clásico de los Rolling Stones, “Gimme Shelter”.
Al llegar al dormitorio, Carla vio asombrada, sobre la cama, vio una fuente muy grande llena de plantas de lechuga, de todas clases, Conte se sobresaltó y dijo en voz alta:
- ¿Qué significa esto?
- Te burlaste de mí – se escuchó la voz de un hombre, Carla no tardó en reconocerla, era la de Carlos Roa – porque me decían Lechuga, ahora te comeras todas las plantas de lechuga.
- ¡Noooooo! – gritó Carla Conte.


Ante ella estaba Carlos Roa, vestido totalmente de negro, guantes incluído y con otra bandeja, con una horma muy grande de Queso. Era un Queso Fresco o Cremoso, como le quieras llamar. Roa dejo el Queso sobre la mesa y le dijo a Conte:
- ¿No querés comer la lechuga, no? Entonces te tiraré un Queso. Soy un Quesón. Soy un asesino. No tengo la actividad criminal de mis colegas Carlos Bossio o Carlos Delfino, pero hoy cometeré un asesinato, y vos serás mi víctima.
- ¡Noooooo! – gritó Carla Conte llena de espanto y horror - ¡Socorro! ¡Auxilio! ¡Ayudenme!
- Nadie vendrá ayudarte – dijo Carlos Roa mientras exhibía sus manos envueltas en guantes negros, acercándose a Conte.


La tomó del cuello, pero Carla le dio una patada, flor de patada, que le hizo a Carlos doler los huevos…
- ¡Hija de puta! – exclamó Carlos – ahora conocerás a Carlos Roa.
- Venderé cara mi vida, quizás sea yo quien te asesine, Carlitos Roa – dijo en forma amenazante Carla Roa, dispuesta a defenderse – seré una gran asesina, Carlos, te lo aseguró.
- No podrás, porque te asesinaré, me llamo Carlos, soy un asesino y te tiraré un Queso.
El arquero se acercó nuevamente a Carla, y le dio un feroz golpazo en la cara, la mujer intentó defenderse, pero la fuerza de Carlos se impuso, zamarrearon y se zambullaron en la cama, Carlos le puso los pies encima, dejándola casi sin aire, como pisándola sobre la cama.
- ¡Qué olor a Queso! – decía Carla, con Carlos encima de ella, mientras olía aquellos apestosos y olorosos pies.
En forma lenta, Carlos se puso sobre Carla, y entonces ahí, la penetró con furia y salvajismo, técnicamente fue una violación, aunque Carla lejos estuvo de sentir dolor, sino todo lo contrario, disfrutó de todo aquello con mucho gozo y placer, sintió algo nunca visto.
- Dale, Carlitos, dale, seguime cogiendo, seguime cogiendo, violame, Quesón, violame – decía Carla mientras ocurría todo aquello.
Cuando Carlos se dio por satisfecho la agarró del cuello y empezó a estrangularla. Conte intentó defenderse pero la fuerza del asesino pudo mucho más. La estranguló con mucha fuerza y así la asesinó.



Al finalizar Carlos Roa tomó el Queso y lo tiro sobre el cadáver de su víctima diciendo en voz alta:
- Queso.
Carlos Roa abandonó el departamento de Carla Conte con total impunidad, de igual manera que había ingresado un rato después.
Al salir, se cruzó en la calle con una anciana, que con acento rumano, que le dijo una frase bíblica como a Carlos Roa le gustaba: “Porque el día de la venganza estaba en mi corazón, y el año de mi redención había llegado” (Isaías 63,4).

Comentarios

  1. Juan de los Palotes21 de julio de 2018, 18:52

    Carlos Roa asesinando a Carla Conte? Creía que esta Quesona estaba para otro Quesón, tipo el Nacho Fernández Lobbe, además merece unas buenas puñaladas, y Roa es estrangulador

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  2. Esta vez no me convence para nada.
    Carla Conte está más para asesina que para ser asesinada, incluso matando con sexo.
    Y si tiene que ser víctima que sea algo sexual, luego de desnudarla y poseerla. Incluso por la fuerza.
    Carla no se merece este relato tan insulso

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  3. este cuento es verdadero? despues esta mina resultó ser una asesina despiadada... o este acaso es su final y todo lo demás una precuela?

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    1. Siempre consideré un error a este relato. Matar a una morocha tan deseable, sin sexo. Un insulto para ella.
      Está la idea de que esa Carla Conte era una impostora. Una buena explicación en una saga de historias en que hay clones de famosas.
      Pero yo tengo la sospecha de que Roa no aplicó la suficiente fuerza. Que esta Carla era la verdadera, que demostró una extrema resistencia respiratoria.
      Aunque la idea de Carla Conte observando como es asesinada una doble de ella, tiene un lado morbosa. Algo que se da en estas historias.

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  4. bien, quedo mejor el relato, me hubiera gustado que se pusiera lo que propuso el Fauno, que la verdadera Carla Conte vea como asesinaban a su doble, pero quedo bien, a Carlos Roa no le importa si es la doble o la auténtica

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  5. CON LAS FOTOS QUE PUSISTE DE CARLA CONTE EN BOLAS YA ES SUFICIENTE

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  6. entonces queda a criterio del lector elegir si era la Carla Conte verdadera o una impostora? la hermana melliza que solo quería coger con Carlos Roa y no le importó que la mataran

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  7. El relato está mejorado, queda coherente con aparición de Lady Dumitrescu, tirando esa hipotesis.
    Da bien esa versión de la intimidad con Carla Conte. Y sobre todo da bien con las fotos de Carla Conte desnuda.
    Interesante actualización.

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  8. otra hipótesis: la verdadera Carla Conte sí fue asesinada pero estrangulada o sea que su cuerpo quedó intacto, y Lady Dumitrescu estaba ahí, o sea que intervino con rapidez y la vampirizo o la clonó, y ahí tenemos a la asesina que mata a cada chabon que se cruza en su camino

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    1. O solamente le hizo la respiración artificial, con algo de magia, devolviendo el alma al cuerpo. Eso podría explicar la amistad que parecía haber entre las dos en El asesino de Claudia Fernández. Y que Carla Conte haya quedado conectada mentalmente, como se mostró en La asesina de DJ Deró.
      Astrid pudo haber sido una voluntaria para hacerle la respiración a Carla Conte, aprovechándose un poco de ella.

      Eso se podría contar en una próxima historia de Carla Conte, como un rumor.

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