La Asesina de Aleksandr Nikolov #QUESO
Aleksandr Nikolov es la gran figura del voleibol búlgaro: dos metros siete de altura y unos pies que eran leyenda en los vestuarios. Talla 51, como dos lanchas de guerra con dedos largos, uñas gruesas y una planta que podía aplastar una pelota sin esfuerzo. Sus zapatillas customizadas olían a victoria, sudor rancio y un toque misterioso de Queso que nadie explicaba. No sabemos como ni porque, lo cierto es que en las montañas brumosas del este de Europa, en un valle perdido de los Balcanes donde las rocas parecían Quesos gigantes erosionados por el viento, Carla la Quesona lo esperaba con una sonrisa de asesina profesional. Vestida totalmente de negro, sostenía con las dos manos un Queso gigantesco, un gruyere-búlgaro híbrido con más agujeros que estrellas en el firmamento de una noche clara. — ¡Mirá, boludo! Te traje este Queso de regalo —dijo ella, empujándoselo contra el pecho enorme—. Un Queso top, con agujeros para que tus patas grandotas respiren. ¡Quesón de los buenos,...