domingo, 8 de diciembre de 2013

La asesina de Gonzalo Quesada




Gonzalo Quesada se estaba bañando en su casa, ubicada en la zona norte de los suburbios de la ciudad. El rugbier quería disfrutar de un buen baño tras una jornada de entrenamiento muy duro e intenso.
En realidad, la tensión de aquel día no la había generado el rugby, sino un turbio negocio que le había generado a Gonzalo ganar una importante cantidad de dinero. El maletín estaba ahí, en esa casa.
Debido al ruido de la ducha, no escucho que alguien había entrado a la casa. Era una mujer, vestida de negro, con guantes que sostenía un revolver cuarenta y cinco con silenciador, más una cartera, también de color negro.
Se trataba de Valeria Mazza, una asesina cruel e implacable que como una fiera se dirigía a atacar a su víctima. Los pasos de la asesina eran tan lentos y sigilosos que el muchacho, inmerso en su baño, nada escuchaba.
La asesina llegó por fin a la puerta del baño, la abrió e ingresó al mismo. En ese momento, Gonzalo se dio cuenta que alguien había entrado y corrió la cortina de la ducha. Para su sorpresa, frente a el estaba Valeria Mazza que le apuntaba con un silenciador.



Pero la asesina no le dio tiempo de reaccionar y disparó el primer balazo, que impactó en el pecho de Quesada. Un segundo disparo fue directamente al cuello, y un tercero en la cabeza. El cuerpo de Quesada cayó en la ducha y comenzó a sumergirse en un auténtico baño de sangre. La asesina disparó otros tres balazos más, que impactaron en el tórax del muchacho.
Valeria cerró el grifo de la ducha, a la vez que el cadáver de Gonzalo Quesada quedó en la bañera. Antes de abandonar la escena del crimen, tomó las piernas del muchacho y puso los pies por fuera de la bañera, dejando el resto del cadáver sumergido en sangre.
-         Gonzalo Quesada – dijo la asesina en voz alta.
Como había hecho con Martín Palermo, sacó de la cartera un Queso Miny-Fimbo, y lo tiró sobre el cadáver de su víctima. La asesina se quedó unos momentos contemplando el cadáver de su víctima y dijo en voz alta:
-         Podríamos haber compartido el dinero. Era mucha la cantidad, lo suficiente para Martín, vos y yo, Gonzalo. Pero me quisieron traicionar. Aca tienen su merecido. Hace un rato asesiné a Martín, ahora te toco a vos, Gonzalo.
Además se llevó de recuerdo un par de zapatillas de su víctima. Y por supuesto, el maletín llenó de dinero, que la asesina consideraba suyo.




Solo después de cumplir con esto, la asesina abandonó el lugar donde había cometido su segundo crimen. Así fue asesinado Gonzalo Quesada.
Rato después, la asesina guardaba en una vitrina las zapatillas de su víctima con la inscripción “Gonzalo”.



La Mujer Queso (o la Quesona), una asesina serial de hombres 

1 comentario:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...