Carlos Sebastián Beneitez #ElAsesinoDelQueso o #ElQuesonDePehuajo





CARLOS SEBASTIAN BENEITEZ, EL ASESINO DEL QUESO 1/4

Conocido en las redes con el seudónimo de "Bernabé Velazquez", esta es un breve informe sobre Carlos Sebastián Beneitez, el famoso asesino serial conocido como #ElAsesinoDelQueso. Un "Quesón" como se suele denominar en la jerga policial y periodística a esta clase de asesinos seriales. Por eso también se lo denominó "el Quesón de Pehuajó", por ser oriundo de esa localidad del oeste bonaerense.




Flor Martín llegó a su departamento ubicado en el barrio de Almagro, muy cerca del Hospital Italiano, donde habitaba con su conviviente Carlos Sebastián Beneitez, un joven abogado devenido en yuppie.
Para sorpresa de la chica, había sobre la mesa una bandeja con una enorme horma de Queso Pategras, esos Quesos con agujeros y cáscara roja. La horma de Queso estaba cortada por la mitad, de manera que se apreciaban los agujeros. Sobre el Queso, había un puñal de grandes dimensiones que llevaba la inscripción: “Flor Martín”.




A la chica le llamó la atención toda aquella escena, pero su pareja aún no había llegado. Pasaron apenas unos pocos minutos cuando Beneitez llegó al departamento.
- ¡Seba! – exclamó la chica al ver a su concubino - ¿Qué significa todo esto?
- Primero saludame mi vida – le dijo Carlos al que su chica llamaba por su segundo nombre – y después te explicó lo que quieras.
Flor contempló a su pareja y advirtió que Beneitez estaba vestido de un modo extraño, con guantes negros, y un traje que parecía propio de un film ambientado en el siglo XIX, incluída una galera, todo de color oscuro.



- Hola Seba, discúlpame que este alterada, pero… ¿Qué significa todo esto? ¿Qué es este Queso?
Beneitez tomó el puñal con la inscripción “Flor Martín” y le preguntó a la chica:
- ¿Te gusta el Queso?
- Sabes que no Seba… a vos en cambio…
- ¿El Queso, me encanta, podría ser de otra manera? Me llamó Carlos Quesón.
- ¿Estas loco Seba? ¿Qué te pasa?
- Morirás. Un cuchillo grabado con el nombre de la víctima. Te asesinaré, Flor. Ja, ja, ja.
Mientras decía esto, Carlos le mostraba el cuchillo a su víctima, que llevaba el nombre, se acercó hacia la chica, y la atacó a puñaladas, la chica intentó resistirse, y vendió cara su vida, pero nada pudo hacer ante la furia criminal del asesino.
Fueron cuarenta y cinco puñaladas. Una tras otra, en todas partes del cuerpo, principalmente el cuello, el pecho y el estomago. Cuando el asesino dio por terminada la tarea, hundió el cuchillo en el corazón de su víctima, tomó el Queso y lo arrojó sobre el cadáver diciendo en voz alta:
- Queso.



Rato después, Carlos Sebastián Beneitez llamó a la policía a denunciar el hecho. Nadie sospechó de él, el detective Pufrock manifestó que Flor Martín había sido víctima de una secta o de algún loco asesino serial, “un killer Quesón” según consta en el expediente. Semanas después, Beneitez abandonó la gran ciudad y regresó a Pehuajó, su ciudad natal, cada tanto se miraba al espejo y decía en voz alta:
- Queso. 



CARLOS SEBASTIAN BENEITEZ, EL ASESINO DEL QUESO 2/4

Ocurrió en el mes de agosto de 2016, mientras se estaban desarrollando los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en una casa de los alrededores de Pehuajó. Una chica, a la que llamaremos Johi Lamas, se encontraba con su novio Carlos Sebastián Beneitez, un abogado devenido en actor. Beneitez estaba ensayando la famosa obra “El Asesino del Queso” donde interpretaba a Carlos, el personaje principal, que era el del asesino. Claro que en los créditos no figuraría con su nombre auténtico, sino con su seudónimo “Bernabé Velazquez”.
-         Un cuchillo grabado con el nombre de la víctima  - repetía el actor las líneas del guión de la obra, mientras estaba disfrazado con la ropa de su personaje, un traje de color negro al estilo siglo XIX, con galera y guantes incluídos.
-         Me gustan los cuellos sangrantes  - otra de las frases que “El Asesino del Queso” decía en la obra homónima.
Sobre la mesa había una bandeja con una enorme horma de Queso Pategras, esos Quesos con agujeros y cáscara roja. La horma de Queso estaba cortada por la mitad, de manera que se apreciaban los agujeros. Sobre el Queso, había un cuchillo muy largo que llevaba la inscripción: “Johi Lamas”.


Johi Lamas no vió la inscripción del cuchillo, al que además consideraba una pieza de utilería, y observaba el ensayo de su novio con gran entusiasmo al principio, pero después se cansó de ver siempre la misma escena.
-         Si te aburró no te preocupes, la actuación es así.
Fue así como Johi Lamas se fue del cuarto donde su novio ensayaba la obra, y comenzó a ver por TV los Juegos Olímpicos, más precisamente las competencias de atletismo.
La chica le daba la espalda a su novio, que en forma sigilosa comenzó a acercarse a ella cuchillo en mano.
De repente, escuchó la voz de Beneitez que dijo:
-         ¿Te gusta el Queso?
Johi Lamas no llegó a darse vuelta, pues Carlos en un rápido movimiento con el cuchillo, le cortó la garganta, con dos profundos cortes de izquierda a derecha primero, y de derecha a izquierda después.


Cuando el asesino dio por terminada la tarea, hundió el cuchillo en el destrozado cuello de su víctima, tomó el Queso y lo arrojó sobre el cadáver diciendo en voz alta:
-         Queso.
Rato después, llegó la policía. Beneitez denunció el hecho con gran naturalidad, describiendo como descubrió el cadáver mientras el estaba ensayando, sin que viera ni oyera nada. El Inspector Tragg, de la policía pehuajenense, lo atribuyó a algún alucinado miembro de una secta cerrando la investigación de esa manera.




CARLOS SEBASTIAN BENEITEZ, EL ASESINO DEL QUESO 3/4

Pehuajó estaba de fiesta. El afamado actor “Bernabé Velázquez” (seudónimo de Carlos Sebastián Beneitez) estaba en su ciudad natal y se aprestaba a interpretar la obra “El Asesino del Queso”, con la que había triunfado en cine, teatro y televisión. En la misma, “Bernabé Velázquez” interpretaba a Carlos, un asesino serial de mujeres que cometía crímenes con cuchillos grabados con el nombre de sus víctimas. Su modis operandis era muy particular, pues les mostraba un Queso a sus víctimas, les decía “¿Te gusta el Queso?”, luego las asesinaba y finalmente tiraba el Queso sobre el cádaver. La obra, original de la escritora Valeria Gutierrez, había sido un boom de ventas en el mundo entero, y había sido traducida a más de diez idiomas.



Velázquez estaba muy satisfecho con los festejos de su obra en Pehuajó y mucho más con el resonante éxito de la misma. La ciudad homenajeó a su héroe. Tanto que en la fiesta celebrada por el intendente, el actor anunció ante todos su boda.
- Estoy aquí en mi Pehuajó natal, que como Manuelita, me vió partir a París, para allí triunfar en todo el mundo. Por eso, compatriotas de la patria chica, les anunció que celebraré mi boda con mi prometida, Luly Aristizabal.
Todos aplaudieron y la celebración continuó in crescendo hasta convertirse en una suerte de bacanal como en la antigua Roma.




Una noche después, tras otra exitosa función de “El Asesino del Queso”, se encontraban en su casa Beneitez con su prometida, Luly Aristizabal.
- Sacate el disfraz Sebas – la chica lo trataba por su segundo nombre – ya no sos “Carlos” a esta hora.
- Siempre soy Carlos – dijo Beneitez – aunque los que me conocen me llamen por mi segundo nombre, Sebastián, y en el mundo artístico, soy Bernabé Velázquez, mi primer nombre, el de nacimiento, el que figura en el DNI, es Carlos. Es algo que llevó en mi karma y no llevaré por siempre.
- Estás repitiendo las mismas frases que dice el personaje en la obra. 
- ¿Te gusta el Queso? – dijo entonces Carlos, mientras tomaba con sus manos enfundadas en guantes negros, un cuchillo muy largo y grueso con la inscripción “Luly Aristizabal”.
- ¿Qué estas diciendo Sebas? ¡Me asustas!
- A mí si me gusta el Queso. El Queso me encanta. No podría ser de otra manera, me llamo Carlos Quesón.
Y mientras decía esto, levantó el cuchillo y atacó a la chica, que horrorizada intentó defenderse, pero nada pudo hacer ante la furia criminal del asesino.
- Queso – dijo el asesino mientras propinaba una profunda cuchillada en el estómago a su víctima.
- Queso – dijo otra vez el asesino mientras le atravesaba el pecho con el cuchillo.
- Queso – volvió a decir el asesino mientras con una tercera puñalada le cortaba el cuello a la chica.


Así siguieron otros cortes, fueron unas sesenta puñaladas. Una tras otra, en todas partes del cuerpo. Cuando el asesino dio por terminada la tarea, tomó el Queso y lo arrojó sobre el cadáver diciendo en voz alta:
- Queso.
Rato después, la policía estaba en el lugar. El Fiscal Carlos Gonella le dijo a Beneitez:
- No se preocupe señor Beneitez o Bernabé Velázquez, como prefiera que lo llamemos, nadie se enterará del hecho. Diremos que su prometida desapareció sin dejar rastro, abducida por un OVNI, secuestrada por una secta o lo que la gente invente. Usted quedará como un pobre viudo, sin serlo, y enseguida otra vez volverá a la actuación para seguir triunfando con “El Asesino del Queso”.


CARLOS SEBASTIAN BENEITEZ, EL ASESINO DEL QUESO 4/4




Tiempo después de ocurrido estos asesinatos, Carlos Sebastián Beneitez, #ElAsesinoDelQueso se encontró con la tuitera @couer_rouge o @valeriaquesona, su crimen más famoso. 
#ElAsesinoDelQueso le confiesa a @couer_rouge que va a salir a "tirar Quesos" (en la jerga de los Quesones, "tirar Quesos" = asesinar mujeres) y le recuerda a la chica que pronto le tirará un Queso...
"A tirar parmesanos por ahi. Y algún que otro queso azul. Si. A ver cuando te tiro el tuyo"
"No te imaginas lo que va a pasarte en unas horas. No atiendas, mejor, la puerta.
Con mi cinto bastará. Su hebilla lleva dos iniciales grabadas también. No hace falta que te diga sus letras. Vas entendiendo el juego, preciosa. Con este cinto, ajustaré mis cuentas pendientes contigo
Ya deberías estar rezando en vez de preguntar trivialidades"
(#ElQuesónDePehuajó a @couer_rouge amenandola de muerte, esa misma noche la asesinó)


"Para vos una pasadita de queso Tubo por toda la cara
Te dejaría solo los ojos limpios
Seria una buena señal de que me conociste.
Te ataría a tu cama. Pondría un espejo en el techo. 
Y despertarias viéndote cubierta de queso
Cuando te acostumbres a tu nueva mascara de queso, ahí aparecería yo para comerlo lentamente, hasta que vea tu rostro.
No querrías que esto pase. 
Ya que al ver descubrir el rostro de mis víctimas ya no hay mas nada que hacer. 
Ocurre lo inevitable
Lo que le pasa a todos los quesos querida quesona
Ese queso que tenés en la cara hay que comerlo
Y para comerlo,hay que cortarlo
Sobre tu cara y en muchas porciones
Queso y sangre
La katana se usa para cortes mas complejos. 
Se usa cuando el queso se acompaña con una buena presa. 
Esas partes donde el cuchillo no es suficiente
Queso"
Las palabras de Carlos Beneitez a la tuitera @couer_rouge. 



Era un miércoles por la tarde, de una fría tarde de invierno, en la ciudad de Mar del Plata. Dicen que un fuerte olor a Queso invadió la ciudad durante todo el dia, y se extendió por todas partes, desde la entrada de la Ruta 2 al norte hasta los más profundos barrios del sur, mas allá de Punta Mogotes. Nadie sabía por qué.
Valeria, la joven fetichista de los pies, la que se hacía conocer como @valeriaquesona o @couer_rouge, la que decía llamarse Ravelia en las cuentas de twitter e Instagram, estaba ahí acostada en su cama, desnuda, con una fuerte calefacción para afrontar el frío intenso.

Como siempre, estaba chateando con su celular, con su mejor amigo tuitero e instamagrico (o como se diga), estamos hablando, obviamente de @bernabe_velazquez, de Carlos Sebastián Beneitez.


El dialogo era el mismo de siempre, ella le decía que le tirará un Queso, que viniera a asesinarla, el le contaba como la asesinaría, una y mil veces, le daba diferentes formas de asesinarla, siempre con mucha crueldad, siempre tirando un Queso sobre su cadáver.






-         Creo que iré por ti. A comerte – dijo Carlos.
-         ¿A asesinarme? – dijo Ravelia o Valeria.
-         Y cortarte en pedacitos, como este Queso, que tengo aca – dijo el asesino – Sigo pensando lo mismo. Una y otra vez. Serás mía… serás mía… Mía y con sangre, moretones, rasguños. Todos te decoraran la piel.
-         Me fascina eso Quesón Asesino, antes de ser asesinada, suplico me dejéis oler vuestros pies, espero que lleves semanas sin lavártelos.

-         Tu defecto es la fascinación Ravelia. Tendrás Queso en tu piel. Mi Queso también decorará tu piel. Será una obra de arte.


Ravelia se quedó dormida. Al despertarse, abrió los ojos, miró para arriba, de repente. Ravelia intentó moverse, pero nada pudo hacer. Estaba atada, de pies y manos, intentó zafar, pero no pudo y lo que vio a su alrededor era peor. Se vio rodeada de Queso por todas partes.
Sí, a la derecha, un enorme Queso Gruyere, a la izquierda, un Queso Emmental, sobre sus pies, dos Quesos, un Parmesano y un Blue Cheese, fetas de Queso sobre su rostro, cubos de Queso repartidos sobre su cuerpo.
- ¡Socorroooooo! ¡Auxilioooooo! – gritó aterrorizada Ravelia.
- ¿No querías Queso? ¡Aca tenes Queso! – respondió una voz de hombre.
- ¡Nooooo! ¡Carlos Sebastián Beneitez! ¡Sos vos!
- Sí soy yo – respondió el asesino - #ElAsesinoDelQueso o #ElQuesoDePehuajo, ja, ja, te dije que serías mía, aca estoy, para cumplir la promesa.







Sin desatarla, Carlos puso su enorme pie derecho sobre el rostro de Ravelia. Esta empezó a olerselos, chuparlos, lamerlos, besarlos, una y otra vez. Luego repitió lo mismo con el pie izquierdo. Siempre en condición de sumisa, sin desatarla, 



Carlos la sometió a toda clase de juegos sexuales, a veces con los ojos cubiertos, a veces descubiertos, cambiándola de posición, pero siempre dominándola. Carlos le chupó la concha, ella le chupó la pija, el le chupó el culo y le dio decenas de patadas, la sometió a decenas de latigazos, la cogió con los Quesos primero, con el pene después, por el culo, por la concha, la golpeaba, una y otra vez, cuanto más sufrimiento mayor placer sentía Ravelia.
Siempre rodeada de Quesos, cuando Carlos se cansó de los juegos sexuales, y después de un largo sometimiento, agarró cuatro cuchillos muy largos, gruesos y filosos. No eran cuatro cuchillos cualquiera. Uno decía “Ravelia Zamas”, otro “Valeria Gutierrez”, el tercero “Couer Rouge” y el cuarto “Valeria Quesona”.



La chica, aterrorizada, contemplaba como Carlos, con sus guantes negros, sostenía los puñales. Tomó el primer cuchillo y lo clavó en el estomago de Ravelia, tras darle un profundo tajo de izquierda a derecha. Agarró el segundo cuchillo y lo clavó en el pecho de Ravelia, sobre su teta izquierda, tras darle una gran cantidad de tajos, lo mismo hizo con el tercer cuchillo, clavándoselo sobre su teta derecha, con el cuarto, le atravesó el cuello.
El asesino continuó apuñalándola en forma cruel, con cortes en todo el cuerpo, usando otros cuchillos, le clavó un quinto, luego un sexto, un séptimo, y un octavo. La sangre de Ravelia estaba esparcida en todos lados. Cuando el asesino terminó, y el cadáver estaba rodeado de Quesos en todos lados, Carlos dijo en voz alta:
- Queso.

#ElAsesinoDelQueso sacó más cientos de fotos y videos del asesinato, incluso había fotos mientras la estaba asesinando, pues con cinco cámaras especialmente ubicadas pudo cubrir  todo. El asesino lo publicó en las redes. El éxito fue espectacular.


La Fetichista de los pies, @couer_rouge fue salvajemente asesinada por Beneitez. La víctima, no obstante, dejó una serie de pruebas en sus cuentas de @Twitter e @Instagram, que permitieron identificar al asesino.

Esto que publicó a continuacion, lo publicó el propio Beneitez en su Instagram.


Los "Quesos" (= Pies) de Carlos Sebastián Beneitez, de gran tamaño (45/46 su número de calzado) y con un fuerte olor e intenso olor a Queso... muchas veces solía tener sexo con sus futuras víctimas y dentro de los ritos #ElAsesinoDelQueso obligaba a las chicas a oler, chupar lamer y besar sus pies. Obvio, un "Quesón" no solo debe comer #Queso como alimento principal sino que también siempre debe oler a #Queso.



Dada su condición de "Quesón" #ElAsesinoDelQueso usó también el seudónimo de "Carlos Quesón"... y cuando le preguntaron sí le gustaba el Queso, el asesino respondió "¿El Queso, me encanta, podría ser de otra manera. Me llamó Carlos Quesón".


Después de asesinar a Ravelia Zamas, a Carlos Beneitez lo capturaron en Villa General Belgrano (Provincia de Córdoba) y durante su detención confesó ser #ElAsesinoDelQueso o #ElQuesónDePehuajó, atribuyendose más de cincuenta crímenes, una cifra exagerada,. Su detención, sin embargo, solo duró nueve días, tras lo cuales logró fugarse luego de un accidente en la ruta mientras lo trasladaban.
Desde entonces, nada se sabe de él, dicen que esta en París, como la tortuga Manuelita, que vivía en Pehuajó pero un día se marchó...


Comentarios

  1. Y no hay fotos exclusivas para mi?

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  2. ja ja ja ja que buen cuento le hicieron al Sebas... le siente bien el papel del asesino... esto lo debe haber mandado la loca de twitter e instagram

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  3. los crímenes de las famosas están buenos y me gustan mucho pero estos asesinatos con víctimas desconocidas están buenos... debe haber más con ingredientes propios del terror y obviamente Queso

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  4. ja ja ja yo se bien que a cierta persona le encanta que me haya inspirado el rol del asesino en esta historia y quizas hasta este por algún lugar de Pehuajó o el Oeste tirando Quesos

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