domingo, 2 de diciembre de 2012

Charly, Modelo, asesino y Queson



Para un asesino a sueldo experimentado como lo era Carlos, un crimen más o un crimen menos era solo una simple anécdota. El propio Carlos sostenía que “el queso gruyere tiene tantos agujeros que uno más no se le va a notar” como una especie de justificación de los asesinatos que iba cometiendo, rodeado siempre de una especie de impunidad total. Carlos llevaba una compleja doble vida que le daba aún más impunidad a sus actos criminales. Por un lado, en la personalidad oculta, era Carlos, un asesino a sueldo sanguinario, implacable y preciso como pocos. En la visible, la que todos conocían, Carlos era Charly Reich, un top model consagrado, de gran fama y prestigio, que trabajaba para las marcas más importantes y prestigiosas.
De esta manera, nadie podía sospechar que Charly, el gran modelo del momento, pudiera ser un asesino a sueldo feroz, implacable y sanguinario. Sí como modelo, Charly era el número uno, como asesino, Carlos también era número uno. 



Sí en su rol de modelo, Charly gozaba desfilando o posando para fotografías, en su rol de asesino, Carlos disfrutaba asesinando a alguien, sea quien sea.Además, Carlos o Charly, da lo mismo, no era un asesino a sueldo como cualquier otro, sino un profesional del crimen que se había especializado en ejecutar mujeres. Era lo que la jerga criminal y popular denomina como un “Queson”.
Así esta vez lo contrataron para asesinar a una chica, una más en la larga lista de mujeres asesinadas que tenía en su haber.
Este crimen era diferente y especial para Carlos, pues uniría de alguna manera los dos mundos de su vida, el de la moda y el del asesinato.. La víctima en cuestión era una empleada de una prestigiosa boutique. Un extraño hombre había contratado a Charly para que cometiera este crimen, un buen asesino a sueldo jamás pregunta los motivos del mismo, eso es problema de la policía, un buen asesino a sueldo recibe el encargo, ejecuta el crimen y cobra el sueldo, nada más.
En esta ocasión fue necesario que Carlos se trasladara desde Madrid a Barcelona a ejecutar el asesinato. Al mediodía llegó a la barcelonesa estación de Sants y luego comenzó a caminar en forma muy tranquila y despreocupada hasta llegar al barrio de Gracià, donde estaba la boutique. Zona transitada, aunque esto beneficiaba el accionar de Carlos, pues a veces para un “Queson” es más fácil esconderse entre la multitud.



El modelo estaba elegantemente vestido con un traje, guantes y zapatos de color negro. Calzaba cuarenta y cinco, tenía los pies grandes y usaba grandes zapatos. En el trayecto, en algún lugar de tapas cercano al Triangle, Carlos almorzó su comida favorita, un buen trozo de Queso Gruyere. Por fin, llegó al lugar donde debía cometer el crimen. La chica, el objetivo, la víctima, estaba sola. Iba armado con una cuarenta y cinco larga con silenciador.Grande fue la sorpresa de la chica al ver entrar al local a Charly Reich, el modelo masculino del momento. No lo podía creer, era su ídolo. 
Sentía una especial predilección hacia el. No era para menos, Carlos resultaba muy atractivo para las mujeres. No por nada había sido elegido como el hombre más sexy en una encuesta publicada el año anterior.“Charly, sos vos, no lo puede creer” le dijo la chica, fascinada y admirada por tener frente a ella al top model. Carlos se posó frente a la chica, su mano derecha tenía la cuarenta y cinco larga con silenciador, y sin mediar palabra dijo: “Hola, soy un Queson, he venido a asesinarte”. No terminó de decir esto, y comenzó a disparar sobre la chica. Fueron seis balazos en el pecho. Nadie escuchó nada. La chica solo emitió un grito ahogado en el primer balazo apenas perceptible. El silenciador se encargó de que nadie oyera nada. 


Carlos retiró dinero de la caja solo para que todos creyeran que fue un robo, un simple hecho de inseguridad, un asalto de tantos. Claro que Charly sacó del bolso que llevó un Queso y lo tiró sobre el cadáver de su víctima diciendo en voz alta: “Queso”. Luego se fue inmediatamente.Con la frialdad típica de todo asesino a sueldo, Carlos continuó con su rutina.
Estaba en Barcelona, e iba a disfrutar de la ciudad condal, camino por las Ramblas y el Port Vell, y luego se dirigió al hotel donde solía alojarse cada vez que estaba en la capital catalana.Esa misma noche desfiló para un desfile organizado por el Corte Inglés. Carlos se enteró que alguien comentó que una vendedora había sido asesinada en Grácia, y no existía rastro alguno del asesino. A Charly poco le importó, y como siempre, desfilo. En un día había gozado con sus dos pasiones: la moda y el asesinato.


2 comentarios:

  1. Charly, Carlos, Carlitos, todos tus personajes se llaman asi, Chabon

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