domingo, 2 de diciembre de 2012

El Queso Gay, asesino a sueldo



Ana jamás sintió simpatía hacia un joven modelo que conocía y se llamaba Carlos, pero en una ocasión no le quedo otro remedio que visitarlo en la casa. El modelo la recibió en la bañera con los pies afuera y le dijo:- ¿Es por el tema de esa mujer, no? Anda al restaurant "Charles" que queda en el carrer de Carles n° 747, lo tenes que ver a Carlos, acordate, se llama igual que yo.La mujer obedeció al muchacho y tras llegar al restaurant y el mozo le indicó la mesa cuarenta y cinco.
Un hombre alto, flaco, dotado de unos enormes pies, de unos treinta y pico de años la estaba esperando. El hombre, vestido con una chaqueta negra, estaba comiendo un enorme trozo de Queso. Muy nerviosa, Ana se acercó a la mesa y parada, le preguntó al hombre:- ¿Carlos?
¿Carlos Melia? ¿El Queson?
- Sí, soy Carlos, Carlos Melia, el Queson o el "Queso Gay" como también me conocen pues soy homosexual. Mucho gusto. ¿La señora Ana?
- Sí.
- Siéntese, tranquilícese.
Ana se sentó y le dijo a Carlos:
- Disculpe, que estoy tan nerviosa pero...
- Es lógico – dijo Carlos, interrumpiéndola – debe ser la primera vez que está frente a un asesino. No debe ser fácil. Bueno, vamos a lo nuestro. No se asuste, hay asesinos peores que yo, imagínese si fuera un estrangulador, por ejemplo. Podría estar sentada en la Opera y yo llegar desde atrás sin que usted oiga nada, y de repente, como si nada, apretarle el cuello con una cinta hasta estrangularla sin piedad alguna.


Sin decir nada, y manteniendo su nerviosismo, Ana sacó la foto de una mujer y se la mostró a Carlos:
- Es ella. A ella hay que asesinar.
- Muy bien – contestó Carlos – necesito algunos datos de esta mujer.
Ana le dio los datos, que Carlos consideró suficiente, entonces el asesino le dijo a la mujer:
- La mitad como adelanto la quiero mañana, en esta cuenta. A la noche voy a cometer el asesinato. Al día siguiente, con el trabajo hecho, quiero la otra mitad.
- ¿Cómo me entero de que cometió el crimen?
- Tengo una forma muy particular de anunciar mis asesinatos a mis clientes, una vez cometidos. Ya se enterará cuando ocurra, no nos adelantemos.
Así finalizó el encuentro. Al día siguiente, una vez que Carlos se aseguró el pago de la primera cuota, decidió cometer el trabajo para el cual había sido contratado. Estaba vestido totalmente de negro, incluyendo chaqueta, polera, pantalones, guantes y zapatos de ese color. Tenía una cuarenta y cinco larga, con silenciador. En un auto, esperó que la chica a la que tenía que asesinar llegará a la casa. Por fín la chica llegó, Carlos bajó del auto y la siguió. La chica ingresó a la casa, fue ahí cuando Carlos sacó la pistola y apuntó a la chica.
- ¡Julieta! – dijo el asesino.


La chica se dio vuelta y entonces Carlos disparó. El primer balazo fue muy certero, dio en el cuello de la mujer. El segundo, en la frente. Con eso hubiera bastado para concretar el trabajo, pero Carlos continuó disparando hasta seis balazos sobre el cuerpo, ya inerte, de su víctima. El cadáver de la chica quedó tendido en el piso. Carlos, entonces, sacó un Queso de un portafolios que tenía y lo tiró sobre su víctima.Carlos se fue del lugar donde había cometido.
Al día siguiente, Ana recibió un extraño paquete. Lo abrió y para su sorpresa, era un Queso. Sobre el Queso, había un papel que decía: “OK. Carlos”.


Era la señal, la curiosa señal, que Carlos le había señalado. Ahora Ana entendió porque al asesino le llamaban “El Queson”. La mujer depositó la segunda cuota tal como había convenido con el criminal.
Dos meses después, una noche, Ana estaba regresando a su departamento. Al descender del auto, a la mujer le tocaron el hombro desde atrás. Ana se dio vuelta y para su sorpresa frente a ella, estaba Carlos. Vestido de negro, con unos guantes de ese color sostenía una pistola calibre cuarenta y cinco, con silenciador. Grande fue la sorpresa de Ana al ver frente a ella al asesino.
- Buenas noches, Ana – dijo Carlos.
El asesino entonces disparó. Fueron seis balazos. Ana cayó muerta y cuando estaba tendida en el piso, Carlos tiró un Queso sobre el cadáver.
- Queso – dijo Carlos.
Y se fue.


3 comentarios:

  1. Carlos Melia es un reconocido promotor del mundo gay, lejos esta de ser un asesino

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  2. El queso de mi poronga

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    Respuestas
    1. yo me lo unto en la nariz y me lo como todo

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