martes, 19 de mayo de 2015

Carlos Fernando Navarro Montoya, asesino Queson


Buenos Aires, fines de los años ’80.

Una contadora se encontraba aún en su estudio contable a altas horas de la noche. Eran los tiempos de la hiperinflación y la especulación financiera y por eso esta contadora, a la que vamos a llamar Susana, trabajaba sin descanso “dibujando” los números de las empresas para las cuales trabajaba.
De repente, la contadora escuchó un ruido extraño, parecía como que alguien había abierto la puerta y entrado a la oficina. Susana se asustó, tomó con sus manos un picahielos, para usarlo como arma de defensa, y comenzó a caminar hacia la puerta. Llegó al lugar y para su sorpresa, la puerta estaba abierta, la contadora se asustó, y el susto se convirtió en terror al escuchar una voz masculina que le decía:
-         Buenas noches contadora Susana Rebeca Zysmann.
La contadora se dio vuelta, y se paralizó al ver frente a ella a un hombre alto, muy bien vestido, con unos guantes negros sosteniendo una escopeta con silenciador del tipo red jacket. De nada le sirvió a la contadora tener el picahielos como arma de defensa, pues del susto, lo soltó y cayó al piso.
-         Pero, ¿Vos sos...?
-         Sí, soy Carlos Fernando Navarro Montoya, el arquero de Boca Juniors, en mi vida pública juego al fútbol, pero en la privada soy un asesino Queson de mujeres, a veces asesinó por placer, a veces por dinero, hoy asesino por dinero.
No hubo más dialogo pues Carlos Fernando Navarro Montoya disparó el arma varias veces asesinado a la contadora. Cuando terminó, abrió el maletín que llevaba, guardó el arma y sacó un Queso de gran tamaño y cascara roja, arrojándolo sobre su víctima, mientras decía en voz alta:
-         Queso.
Un par de meses después, en horas de la noche, una chica joven de cabellos negros, de nombre Constanza Bonifacini, se encontraba sola en su casa esperando a su mejor amiga. La chica salió al escuchar el timbre y preguntó quien era.
- Romina – fue la respuesta del otro lado de la puerta. Ese era el nombre de su mejor amiga.
Constanza abrió la puerta, pero para su sorpresa, su amiga no estaba sola, sino junto a ella estaba nada más ni nada menos que Carlos Fernando Navarro Montoya, el “Mono”, el arquero de Boca Juniors, vestido de ninja.
Romina gritó desesperada:
-         ¡Socorro! Navarro Montoya quiere asesinarme.
-         Navarro Montoya no quiere asesinarte – fue la respuesta del arquero – Navarro Montoya va a asesinarte.
El arquero tiró entonces un puñal que impactó en el pecho de la chica, a continuación Navarro Montoya tiró también un Queso de gran tamaño y cascara roja sobre la chica, ya muerta, y dijo en voz alta:
-         Queso.
Constanza contempló horrorizada la escena de cómo Navarro Montoya asesinaba a su mejor amiga, y paralizada por el miedo, no podía reaccionar.
-         Soy Carlos Fernando Navarro Montoya, el arquero de Boca Juniors, en mi vida pública juego al fútbol, pero en la privada soy un asesino Queson de mujeres, a veces asesinó por placer, a veces por dinero, hoy asesino por placer – le dijo Navarro Montoya.
No hubo más dialogo pues Carlos Fernando Navarro Montoya sacó otro puñal y lo tiró sobre la chica, clavándoselo directamente en el corazón. a la contadora. Cuando terminó, abrió el maletín que llevaba, sacó un Queso de gran tamaño y cáscara roja, arrojándolo sobre su víctima, mientras decía en voz alta:
Queso.

1 comentario:

  1. hay gente q se droga fuerte y le pega tan bien, q salen cuentos de carlos asesinos y quesos !

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