El Asesino de Virginia Da Cuhna


Carlos Costa, Charly el 22, llevó a sus dos pequeños hijos, a un festival popular, gratuito y callejero, donde actuaban una gran cantidad de artistas. Luego de varios números bastante malos de artistas de mediocre nivel, Silvio Soldán, el presentador del evento anunció:
- ¡Feliz Domingo para la Juventud! ¡Ahora con nosotros Virginia Da Cuhna, ex Bandana! ¡Un corte, una quebrada y volvemos!
- Miren a esta chica – les dijo Charly a sus dos hijos –les va a gustar.
Pero tratando de emular a la quesoneada Jimena Barón, Virginia ofreció un espectáculo muy malo, de pésimo gusto, la gente empezó a insultarla y se empezaron a ir, el espectáculo era tan lamentable que los dos hijos de Charly empezaron a llorar.
- ¡No me gusta! ¡Vamonos papa! ¡Me da miedo!
Charly entonces se fue, y ya de regreso en casa, los chicos seguían llorando, cuando Virginia apareció en la TV con el video clip de “La Aspid”, el llanto fue otra vez in crescendo.
- Desde que vieron a esta mina no paran de llorar – le dijo Charly a doña Fulgencia, la señora que cuidaba a los chicos.


- No se preocupe señor Carlos, ahora les contaré los cuentos que me contaban a mí de niña, y estarán bien, los actualizaré un poco, para chicos que usan internet y esas cosas, je, je.
- No puedo aceptar que alguien haga llorar a mis hijos.
- Despreocúpese señor Carlos.
Al día siguiente los chicos estaban en la Colonia de Vacaciones y Charly se disponía a afrontar una nueva jornada laboral. Era empleado público: o sea que lo que tenía por delante era una jornada bastante light, tranquila y distendida, calentar una silla para que le pagaran un sueldo en un organismo que controlaba (supuestamente) los medicamentos que consumía la población. Un trabajo que con cien empleados se hacía sin problemas, pero como eran como mil, 900 estaban al pedo y 100 laburaban en serio.


- Que asco esa Virginia Da Cunha – dijo Charly mientras, cigarrillo de por medio, hablaba con sus compañeros de trabajo.
- Y de la que nos salvo Carlos Leonel Schattmann cuando asesinó a Jimena Barón, sino esa mina ahora estaría haciendo de La Cobra – dijo Juan Domingo, el compañero de Charly.
- Tenes razón, Juan Domingo, tenes razón, bueno, quizás sea necesario algo similar. Ya lo hicé con Sol Estevanez (1).
- Le tiraron un Queso a esa mina, igual que a Jimena Barón.
- Tengo que hacer igual.
- Todos unidos triunfaremos – acotó Juan Domingo – y la más maravillosa música, porque para un Quesón no hay nada mejor que otro Quesón.
Charly fichó a las cuatro de la tarde, era verano, se dirigió a su casa, y tras retirar a los chicos de la Colonia los dejó al cuidado de la Señora Fulgencia.
- Se acercan los carnavales – dijo Charly.
- ¿Y de que se va a disfrazar señor Carlos?
- Del asesino de Scream, un papel que me sienta bien. También podría ser Michael Myers, el de Halloween, pero me gusta más el asesino de Scream.
Rato despues Charly estaba en la tienda de disfraces y se probó el traje del asesino de Scream. Lo alquiló y se lo llevó muy contento. Pasó por una quesería y adquirió tres Quesos, y por último, en la Tienda “Compañeros” del Sindicato, compró un puñal, uno igual al del asesino de Scream. 


Continuó su senda con total despreocupación. Atravesó toda la ciudad en colectivo y llegó al siempre coqueto barrio de Palermo Chico, como la llamaban, donde el instinto Quesón le decía que residía la señora Virginia Da Cunha. Dotado vaya a saber de que fuerza, entró en el departamento de la ex Bandana. No estaba: no importa, esperó todo lo que fue necesario.
Da Cunha llegó a su departamento y abrió la puerta, ingresó, cerró la puerta, y mientras se acercaba a su habitación, vio que ante ella, cuchillo en mano, estaba ¡El Asesino de Scream!
- Aaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy – gritó de terror Da Cunha - ¡Socorro! ¡Ayuda! ¡El Asesino de Scream!
- Asustaste a mis hijos, ahora conocerás el terror – le dijo Charly.
Charly le tiró el Queso, y del golpe, Da Cunha quedó inconsciente, al volver en sí, estaba en su cama, pero atada de pies y manos, sin moverse, y con una mordaza en la boca, intentó salir, pero era imposible, sobre su rostro, un gigantesco pie.
- El pie asesino de Carlos Costa, el pie asesino de Charly el 22 – le dijo Charly mientras ponía el pie sobre el rostro de la ex Bandana.
El olor a Queso era impresionante, asfixiante, la ex Bandana lo olió, y quedó sometida a los pies, no podía chuparlos, ni lamerlos, ni besarlos, pues tenía una mordaza en su boca, seguía intentando resistirse cuando advirtió que Charly la estaba penetrando por la concha, eso le dio placer, gozo y satisfacción, dejo de gritar porque disfrutó mucho de aquella experiencia.
- El goce que antecede a la muerte – dijo Charly.


Y ahora lo que sintió la ex Bandana fue un terrible dolor en el pecho, Charly le estaba clavando el cuchillo, y la apuñaló en forma salvaje, aunque no llegó a las cien puñaladas como otros Quesones, con sesenta y pico dio por satisfecha su tarea.
- Queso – dijo Charly mientras tiraba el Queso sobre el cadáver de la ex Bandana.
Siempre con el disfraz de Scream, Charly regresó a su casa, pasó por varios corsos, para pasar desapercibido, pero la verdad es que en la ciudad de Buenos Aires la gente no le da bola a los corsos y los vecinos solo se quejan de las incomodidades que los mismos generan en el tránsito.
Muy contento con la tarea realizada, Charly vio que sus hijos estaban contentos.
- Les conté el cuento de “La Cenicienta” pero en clave quesona – le dijo doña Fulgencia.
- ¿Y como es?
- El que pierde los zapatos es el príncipe y debe elegir como princesa a aquella chica que sea capaz de aguantar el olor a Queso que tienen sus pies, solo una lo consigue, las demás son quesoneadas, el papel del Príncipe se lo di a Carlos Delfino. Un zapato talle 55.
- Muy bueno, doña Fulgencia, muy bueno.
Y así concluye un nuevo asesinato de Charly el 22, al que podríamos llamar el “Compañero Quesón”, el pueblo entero esta unido y grita de corazón, viva el Quesón, viva el Quesón.



Comentarios

  1. ¿Doña Fulgencia es una de las mucamas vampirizadas de Lady Dumitrescu.
    El haber disgustado a sus hijos, es una buena motivación para un quesón. Placer y luego Hasta la vista, baby.

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  2. es el segundo cuento donde este Charly mata a una mina porque asustan a sus hijos un lado muy paternal y filial de un Quesón
    una buena idea

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