El Asesino de Florencia Mayer


Aunque previsible, porque méritos deportivos le sobraban, al rugbier Carlos Repetto, “Charly” del Hindú Club, le resultó una enorme satisfacción ser convocado para participar de la franquicia profesional “Ceibos” para participar de la nueva Superliga Sudamericana.
La satisfacción era doble: a Carlos Repetto, a “Charly”, un gigantón de casi dos metros de altura con un calzado talle cincuenta, quien lo convocaba era nada más ni nada menos, que su ídolo, el gran Carlos Ignacio Fernández Lobbe, entrenador de Ceibos.
Carlos Ignacio Fernández Lobbe, el rugbier asesino por excelencia, uno de los Quesones Top, el asesino de Soledad Solaro, de Viviana Canosa, de Andrea Frigerio, de Pamela David, de Daniela Cardone, y un largo etc, etc, etc…
- Sos un gran rugbier. Cuando hice la lista, fuiste el primero que anoté – le dijo Fernandez Lobbe a Repetto – porque sos un Carlos, un Quesón, para un Carlos no hay nada mejor que otro Carlos, para un Quesón no hay nada mejor que otro Quesón, ¿Cuántos Quesos tirastes?
- Todavía ninguno – dijo Carlos Repetto.
- No puede ser.
- Tengo veintidós años. Vos debutastes a los veinticuatro, según tengo entendido.
- Sí, tenes razón, el más precoz fue Carlos Delfino, diecisiete años y nueve meses cuando cometió su primer asesinato, y el más tardío, Carlos Matías Sandes, veintiocho años cumplidos cuando asesinó por primera vez a una mujer.


Los dos Carlos, Fernández Lobbe y Repetto, continuaron hablando, los demás rugbiers de Ceibos creyeron que la larga charla era referente era vinculada al rugby, pero de lo que hablaban era de los Quesos y de los Quesones.
- Tenes que asesinar a una mina. No se a quién, pero lo tenes que hacer. Esta misma noche – le dijo Carlos Fernández Lobbe.
- ¿Esta misma noche? Pero… ¿A quien?
- No se a quien, pero hacelo, Charly.
- ¿Cuchillo, revolver, estrangulación?
- Como quieras Charly, pero tira el Queso, eso es lo importante.
La charla terminó y Carlos Repetto no sabía a quien asesinar… ¿Quién podría ser su próxima víctima? Dicen que cuando salía del entrenamiento de Ceibos se cruzó con una dama muy respetable, idéntica a la Princesa Leia.
- Desde Londres Lady Dumitrescu, exige una prueba de lealtad y sacrificio, Carlos. El destino dice que podes ser un gran Quesón, similar a lo que es tu entrenador, Carlos Ignacio Fernández Lobbe. Es tu maestro, tenes que tirar el Queso. Si el no te dijo quien debe ser tu primera víctima, yo lo haré.
- ¿Lealtad y sacrificio? ¿A quien le tengo que tirar un Queso?
- A Florencia Mayer.
- ¿Florencia Mayer? Pero… es mi novia. No puedo hacerlo. Una cosa es quesonear a una mina cualquiera, otra quesonear a mi novia.
- Ya hablé Carlos, no lo volveré a decir – y Leia se fue caminando, dejando a Carlos Repetto, pensativo y quieto, parado, ensimismado en sus pensamientos.


Un par de horas despues, Florencia Mayer, joven y rubiecita modelo, recibió un llamado de su novio…
- No íbamos a encontrarnos hoy, Charly – le dijo Mayer a Repetto – iba a encontrar con Ruperta, Tripudia y Filiburcia, mis amigas de la infancia.
- Quiero celebrar el primer día de entrenamiento en Ceibos. Dale, a lo grande, con una buena cena, y a divertirnos como nunca.
- Pero… le dije a Ruperta, Tripudia y Filiburcia que iba a estar con ellas.
- Deja a esas brujas y venite conmigo, Florencia.
Rato después, Florencia Mayer estaba en la casa de Carlos Repetto, ubicada en un gran country de la zona de Tigre, cerca de un río. Aún era de día, horas avanzadas de la tarde.
- Lo que hay para cenar es este Queso – le dijo Carlos, mientras le mostraba una gran bandeja con un gigantesco Queso.
- No me gusta el Queso, prefiero una ensalada – dijo Mayer.
- Hace como quieras, me lo como yo solo el Queso.
Y Carlos se comió el solo el Queso tal como había dicho. Después de comer semejante Queso, se sentía dueño de una potencia sexual nunca vista. Florencia se tiró en un sofá y Carlos le puso los pies encima, olían asquerosamente a Queso, era impresionante. Siempre jugaban a los pies, era algo habitual. Ella los olió, chupó, lamió y besó. Después Carlos se tiró encima, tuvieron sexo desenfrenado, el rugbier parecía un semental después de meses de abstinencia sexual.
- La verdad Carlos nunca me hiciste pasar tan bien. Lo de hoy es algo maravilloso. Menos mal que no fui con Ruperta, Tripudia y Filiburcia.


Finalizado el sexo, Carlos, que toda la velada siempre tuvo guantes negros, fue a buscar el cuchillo, para atacar a su novia y asesinarla cuando estuviera acostada. Era un cuchillo muy grande, estilo Rambo, similar al que Carlos Ignacio Fernández Lobbe usó para asesinar a Viviana Canosa o a Soledad Solaro.
Carlos Repetto avanzaba sigilosamente a asesinar a su novia, pero cuando llegó, ella ya no estaba acostada en el sofá. Carlos se quedó paralizado. Alguien le tocó el hombro. Era Florencia. La chica no vio el cuchillo, Carlos lo puso detrás de su espalda.
- ¿Qué haces Carlos? Salgamos afuera, vamos a ver el atardecer al lado del río.
- Que romántico – dijo Carlos Repetto.
Y fueron a ver el atardecer al lado del río. Ahí Carlos agarró a su novia y empezó a besarla, el beso fue intenso y profundo, y entonces ahí… ahí sí… no falló… ¡zas! le clavó el cuchillo en el estomago. La herida no fue muy profunda, y el cuchillo quedó como a mitad de camino, Carlos era un asesino principiante…
- ¿Porqué Carlos, porque? – llegó a balbucear Mayer con el cuchillo clavado en su estomago.
- Porque soy un Quesón. Me llamo Carlos y me gusta el Queso – fue la respuesta de Carlos Repetto.


El asesino le sacó el cuchillo, y la chica cayó al piso, la siguió apuñalando en forma salvaje, hasta totalizar unas setenta apuñaladas, finalizado el crimen, cumplió con el ritual del Queso, aunque pecando de principiante, debió ir a buscar el Queso a la casa.
- Queso – dijo Carlos Repetto.
El cadáver de Florencia Mayer se perdió en el río. Al día siguiente, Carlos Repetto, pleno de goce y euforia, le dijo a su maestro, Carlos Ignacio Fernández Lobbe.
- Ya soy un Quesón, por derecho y por acción.
- Para un Quesón no existe satisfacción más grande que tirar un Queso. Me imagino que ya estás pensando quienes serán tus próximas víctimas.
- Hay tres candidatas. Queso. Queso. Queso.
Y esa misma semana, tres mujeres, Ruperta, Tripudia y Filiburcia, aparecieron asesinadas con un Queso sobre sus cadáveres, y con signos de haber sido asesinadas con un cuchillo estilo Rambo.

Comentarios

  1. hacía falta otro rugbier asesino justo ahora? igual este Carlos Repetto es Requesón

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  2. Debe buscar su propio estilo. Ahogarla en el río hubiera sido más creativo.
    Lady Dumitrescu tal vez le hubiera señalado otra mujer, que no sea su novia. O le hubiera permitido buscar a otra. Leia no puede remplazar a la rumana.

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  3. a mi me encantó el cuento
    el rugbier quiere ser un gran Quesón y arrancó asesinando a la novia después mati a las amigas
    coincido con el Fauno que Dumitrescu es superior a Leia pero la princess estuvo bien en este relato

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  4. los rugbiers asesinos estan de moda y llegaron para quedarse

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