El Asesino de Sol Estevanez


El protagonista de esta historia es Carlos Alberto Costa (Charly el 22), un Quesón quizás poco conocido por muchos, pero no por ello menos importante (1), ningún Quesón es poco importante. 
Hincha de Vélez, y familiero como pocos a pesar de ser un asesino serial de mujeres, dicen que una tarde estaba con sus hijos viendo una serie de Nicklodeon (“Heidi Bienvenida a Casa”), y vio un personaje, Rita, interpretado por Sol Estevanez, hermana de Sebastián Estevanez.
- Qué pelotuda la mina que hace ese personaje – murmuró Charly – Y qué horrible personaje.
- Sí, papá – dijo la nena – ese personaje es horrible. A mi no me gusta porque odia a Heidi y a Clara, que son las chicas buenas.
La nena comenzó a llorar. Carlos quedó asombrado: su hija, a la que quería muchísimo, odiaba a ese personaje. Le resultó muy fuerte como padre. Tanto que quedó realmente impactado por el hecho. Rato después, Charly llevó a sus hijos (que no vivían con él) a la casa de la mamá de los chicos, que vivía a pocas cuadras. Todo bien, como siempre.
Regresó con la campera de Vélez pensando en aquel llanto de su hija… 
Quizás sea el momento en que tenga intervenir, no puedo ver sufrir a mi hija de esta manera otra vez.
      - Soy un Quesón y quizás mi deber sea tirar un Queso. Es una obligación que como padre y como Quesón, no puedo eludir – pensó Carlos en voz alta.



Una dama, con acento español, muy bella y atractiva, pasaba por ahí y escuchó aquel pensamiento de Carlos, mientras este iba caminando, en el oeste porteño, donde Liniers se confunde con Mataderos.
- Un Quesón jamás elude una obligación. Cuando debe tirar un Queso, lo hace – dijo la española, vestida con un traje típico andaluz, como quien da una sentencia inapelable, que debe ejecutarse si o sí.
- Usted tiene razón, Marquesa de Avila.
Carlos miró a la Marquesa de Avila y le sonrió. Ya de regreso a su casa, averiguó datos sobre Sol Estevanez, la actriz que hacía aquel papel. Y no dudo más… Se puso guantes negros y tomó un enorme cuchillo y un gran Queso, un cuchillo y un Queso de tamaños colosales…
- Mi instinto Quesón me ayudará – dijo Carlos, o Charly el 22, como gustéis llamarlo.
Era de noche en Buenos Aires. Charly, guiado por su instinto Quesón, fue caminando hasta la Estación Liniers, y allí abordó un colectivo, que tras un largo viaje a través de la inmensidad del Conurbano, lo depositó en San Isidro. Fue caminando por las calles, Queso y cuchillo en mano, hasta llegar a una residencia. Miró aquella propiedad y pensó:
- ¿Y ahora, como entró aca?
Otra vez la española se cruzó milagrosamente por el camino de Carlos y le dijo:
- Las palabras mágicas, Carlos.
- ¿Cuáles palabras mágicas, Marquesa?
- La única palabra que un Quesón pronuncia cuando quesonea a una quesoneada.
- Queso – dijo entonces Carlos Costa, Charly el 22.



Las puertas de la propiedad se abrieron mágicamente. Charly entró a la propiedad y fue ascendiendo al piso superior. Llegó al cuarto, abrió la puerta, estaba todo oscuro, prendió la iluminación, Sol Estevanez, que estaba allí durmiendo, se despertó bruscamente, y vio ante ella, a un hombre, vestido de negro, con guantes sosteniendo un cuchillo con la mano derecha, y un Queso con la izquierda, dotado de enormes pies.
- ¡Socorro! ¿Quién sos vos? ¡Ayudenme! – gritó desesperada.
- No hay escapatoria. Soy Carlos Costa, Charly el 22, un Quesón y serás quesoneada.
Charly le tiró el Queso, que impactó encima de Estevanez, se subió a la cama, puso su pie derecho sobre el pecho de la mujer, que quedo como inmovilizada y el pie izquierdo sobre el rostro de la misma. El olor a Queso que despedía era impresionante. Estevanez comenzó a olerlo, besarlo, chuparlo, lamerlo. Luego la misma operación, pero en forma inversa, con el pie izquierdo inmovilizando a la mujer y el derecho sobre su rostro.
- Morirás asesinada. Jamás volverás a mortificar a ninguna niña con ese horrible personaje que haces en esa horrible serie. La historia de Heidi no merecía algo tan espantoso. Recibirás tu Queso.



Carlos levantó el cuchillo, parecía que la iba a asesinar. Pero se tiró sobre Estevanez y la penetró por la vagina, la cogió en forma salvaje, quizás fue una violación, pero a Estevanez le gustó aquella relación sexual.
- Ahora sí. Llegó la hora. La hora de Carlos. La hora de Charly el 22. La hora del Queso.
Carlos levantó el cuchillo, y esta vez sí, apuñaló salvajemente a Sol Estevanez, le dio como ochenta o noventa puñaladas, una tras otra. Cuando dio por saciada su sed criminal, Carlos dejó clavado el cuchillo sobre la teta izquierda de Estevanez, tomó otra vez el Queso, lo tiró sobre su víctima, y dijo:
- Queso.
El asesino se fue de la escena del crimen con total satisfacción. Dicen que la dama española, la Marquesa de Avila, visitó la escena de aquel asesinato, y muchos vecinos de San Isidro, afirman haber escuchado un verdadero recital de canciones españolas, típicas del folklore andaluz como “Ay Maricruz”, “Ojos Verdes” y “Compuesta y sin novio”.



Al día siguiente, el Canal Nickelodeon anunció el levantamiento del bodrio “Heidi Bienvenida a Casa”.
- Ya no darán más esa novela horrible, ahora te mostraré el verdadero dibujo de Heidi – le dijo Carlos a su hija.
- ¡Bieeeeeeeeeeeeeeeen! – gritó la nena.
Y así sonó las canción “Abuelito Dime tú” y la nena se interiorizó en la historia de Heidi, aquella niña de los Alpes que iba a vivir con su abuelo, rodeada de las cabras, de las montañas y de su amigo Pedro.


Comentarios

  1. buen Quesón... un justiciero infantil... merece más cuentos

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  2. Carlos Costa... quien es este Quesón? Lo googlee y no encontré nada

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  3. Que buena pregunta. Yo tampoco sé quien es.
    Pero me gusta esta motivación, que no llore la hija. Esa es una original motivación. Merece más oportunidades.

    Hasta podría contarle a la hija la historia de Lady Dumitrescu y la Marquesa de Avila, como quien cuenta cuentos de hadas.

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