El Asesino de Florencia Canale y Florencia Bonelli (+ Queso)


Gran expectativa generó la presentación de la obra póstuma de Florencia Etcheves “La Reina del Amazonas” un drama épico con sexo y crímenes ambientado durante una expedición de europeos al Amazonas en 1890. Según se decía, la escritora se había suicidado, o eso era al menos lo que había comunicado el Comisario Miguel, responsable de la investigación (1).
Las presentadoras del libro serían las famosas escritoras Florencia Canale y Florencia Bonelli, dos Florencias para presentar la obra de otra Florencia, considerada por muchos como un best seller destinado a marcar un antes y un despues en la historia de la literatura, en medio de la conmoción del asesinato de otra Florencia, Florencia Torrente y su madre, Araceli González, ambas estranguladas y con un Queso sobre un cadáver.
- Dicen que van a demostrar que lo de Florencia Etcheves fue un asesinato, no un suicidio, había Queso en la escena del crimen, y cuando hay un Queso, es un Asesinato Quesón, cometido por un Quesón, por un Carlos Asesino – dijo la periodista Carolina Amoroso, de TN, para despertar ciertas expectativas, mientras presentaba el evento en su canal.



- Puras habladurías. Mitos urbanos. Leyendas que crea la gente para creerse más importante. La policía y la justicia, que son los órganos rector del país, ya hablaron, el tema es contundente – dijo el Comisario Miguel, en la entrevista.
Lo cierto es que el CCK, lugar donde se realizaría la presentación, se estaba llenando de gente esperando el evento. Carolina Amoroso, de TN, buscaba un lugar, y para su sorpresa, observó que cuatro mujeres, idénticas a María Laura Santillán, acomodaban a los invitados y asistentes.
- Señorita Amoroso – dijo una de las Santillanas – por aca, por favor.
Amoroso sintió como que esta doble de Santillán se movía y hablaba como una robot, como un ser automatizada, carente de vida propia.
- Oh – pensó Amoroso – que extraño todo esto.
- Nada de extraño – dijo Carlos Pagni que se sentó al lado de Amoroso – son las Santillanas.
- ¿Las Santillanas? – preguntó extrañada Carolina Amoroso.
- Sí, después que se fue a la Isla Nublar Santillán volvió como convertida en estos cuatro seres. Extraños cuatro seres, ja, ja. Son como robots. Yo ya los conozco, je, je.
Rápidamente Carlos Pagni  cambió la conversación y empezó a hablar con Amoroso sobre la actualidad política, social y económica del país y del mundo.


Mientras tanto, las dos escritoras se encontraban en una especie de camerino, preparando la conferencia. Se estaban poniendo de acuerdo sobre que decir, en especial, sobre la denuncia que iban a hacer: que Florencia Etcheves había sido asesinada, estrangulada por un Quesón, presumiblemente el mismo Quesón que había estrangulado a Rocío Marengo, Florencia Raggi, Flor Vigna, Valeria Bertucelli, Ximena Capristo, Araceli González, Evelyn Von Brocke y Florencia Torrente.
- No puede ser. Nos están matando. Debemos lanzar el hashtag #BastaDeQueso y ese comisario borracho dice que fue un suicidio.
- Y dicen que hay un basquetbolista que anda por ahí asesinando con un machete, otro con una katana, un rugbier que apuñala, un ex arquero que da como cien cuchillazos, y otros asesinos, todos llamados Carlos, que tiran un Queso a las mujeres que asesinan. Hasta se comenta que hay un fiscal que también mata mujeres y tira quesos. Obviamente se llama Carlos.
- Que quedo claro que el Comisario Miguel es un borracho, incompetente y corrupto. Hoy lo escracharemos ante el mundo.
Una de las Santillanas entró a ese camerino a servir un té, un té turco traído especialmente de Estambul, y escuchó el dialogo de las dos Florencias. La Santillana salió, tomó un celular y envío un mensaje. 



Pasaron unos minutos. La sala ya estaba repleta. Florencia Canale y Florencia Bonelli iban a salir a comenzar la presentación del libraco de Etcheves, un bodrio de setecientas páginas, de las cuales Etcheves solo escribió veinte o treinta, el resto, en realidad, había sido redactado por las Santillanas, pero nadie sabía eso. “La Reina del Amazonas” parecía estar condenado al éxito.
De repente, cuando las dos Florencias iban a salir al escenario, y ya estaban caminando al mismo, aparecieron las cuatro Santillanas, y rodearon a las dos Florencias…
- ¡Pero! ¿Qué ocurre?
- ¡Nosotras somos las verdaderas escritoras de ese best seller”! 
- ¿Qué?
Las dos Florencias fueron llevados rápidamente por las cuatro Santillanas al camerino, las desnudaron, y las empezaron a rodear, les pusieron una mordaza en la boca, y las durmieron por unos breves minutos, los suficientes para ser atadas sobre el piso, las dos Florencias volvieron en sí, estaban atadas, mientras las Santillanas las violaron en forma lésbica, sí, fue una violación lésbica…
En eso, apareció un hombre alto y patón, de unos treinta y pico de años, rugbier, paisajista… nuestro conocido Carlos Alejandro Elder, “Charlie” para sus amigos, dotado de un par de pies grandes y olorosos, portando un calzado número cuarenta y ocho (2). Las Santillanas le abrieron paso a Carlos…
- ¡Gracias bellas Santillanas! – exclamó Carlos Elder y dirigiéndose a las maniatadas y violadas Florencia Canale y Florencia Bonelli – tienen razón nenas, no fue un suicidio lo de su tocaya Florencia Etcheves, fue un asesinato, yo soy el asesino, yo le tiré un Queso, ahora llegó su turno, pero antes juguemos a los Quesos je je.



Las Santillanas les sacaron las medias y los zapatos a Carlos Elder, que quedó descalzo. Las Santillanas olieron el pie de Carlos, y después este obligó a las dos Florencias, a chupárselo, lamerlo, besarlo y olerlo, una y otra vez. Las cogió con el pie, penetró con el pie derecho a Florencia Canale por el culo, mientras hizo lo mismo con el pie izquierdo con Florencia Bonelli. Despues intercambio los pies, y finalmente las cogió también por el culo y la concha, dicen que mientras lo hacia, con sus pies penetraba a las Santillanas, que recibieron aquello con gozo y satisfacción. Las Santillanas fueron cogidas también por la concha con el pene. Mientras las dos Florencias quedaron exhaustas, dos piltrafas, apenas con un halo de vida, las Santillanas estaban como celular recién cargado.
Cuando se dio por satisfecho con aquellas cogidas, Carlos agarró una soga, una gran soga, muy larga, muy larga. Con la soga rodeo y ató el cuello de Florencia Bonelli, con la misma soga, rodeó y ató el cuello de Florencia Canale. Entonces ahí empezó a tirar de la soga, y por ende, a apretarle el cuello simultáneamente a las dos mujeres…
- Aaaaaaaajjjjjjjjjjj – exclamó Florencia Bonelli con su último halo de vida. Lo mismo hizo Florencia Canale. Así fueron estranguladas, ahorcadas, por Carlos Elder, las dos Florencias.
Dicen que mientras Carlos estrangulaba a las dos Florencias, las Santillanas gritaban:
- ¡Carlos! ¡Carlos! ¡Carlos! ¡Carlos! ¡Carlos! ¡Carlos! ¡Carlos! ¡Carlos! 
Las dos Florencias quedaron muertas, asesinadas por aquella misma soga. Al terminar, Carlos abrió dos grandes bolsos, y los tiró sobre el cadáver de las dos mujeres.
- Queso – dijo Carlos Elder mientras tiraba el Queso sobre el cadáver de Florencia Canale.
- Queso – dijo Carlos Elder mientras tiraba el Queso sobre el cadáver de Florencia Bonelli.
Dicen que mientras Carlos estrangulaba a las dos Florencias, las Santillanas gritaban:
- ¡Queso! ¡Queso! ¡Queso! ¡Queso! ¡Queso! ¡Queso! ¡Queso! ¡Queso! 
Carlos miró a las Santillanas, besó una por una, estas, a su vez, le besaron, chuparon y lamieron otra vez cada uno de los pies, y el asesino se fue de la escena del crimen.



Las Santillanas entonces tomaron los dos cadáveres de las mujeres asesinadas y los colgaron, como si se hubieran ahorcado.
Mientras tanto, el público estaba muy impaciente, y gritaba porque la presentación del libro no se hacía. De repente, se abrió el telón, y para espanto de todos, las dos escritoras aparecieron ahí, colgadas y ahorcadas. Los gritos de terror son indescriptibles. Hubo infartos, desmayos y soponcios por doquier. Solo la intervención masiva del SAME evitó tragedias mayores.
- Se ha suicidado – dijo el Comisario Miguel – prefirieron ahorcarse antes que presentar ese libro de mierda escrito por esa tipeja.
- No fue un suicidio – dijo Carolina Amoroso en medio de la confusión y del estupor general – Esto fue doble asesinato. Las asesinaron y el asesino se llama Carlos.
- Por supuesto – le dijo Carlos Pagni, sentado a su lado – un Carlos, igual que tu asesino, nena.
Carolina Amoroso vio a Carlos Pagni. Bang. Bang. Bang. Bang. Bang. Bang. Bang. Bang. Ocho balazos que disparó Carlos Pagni y que nadie escuchó, pues usó silenciador, y además la confusión era tal, que no vieron que Amoroso cayó muerta, y que Pagni, sacando un Queso de su portafolios, se lo tiraba a la periodista de TN.
- Queso – dijo Carlos Pagni, tirando el Queso sobre el cadáver de Amoroso, el asesino se fue, en medio de la batahola general.



El Comisario Miguel se fue, dando por cerrado el asunto, como otro suicidio. 
- ¿Vio la obra que arte que cometí? – dicen que le dijo Carlos Elder, el asesino estrangulador – y despues Lady Dumitrescu le quiere dar el Queso de Oro a Carlos Sandes.
- Todos son grandes asesinos – dijo el Comisario Miguel – pero ustedes ya lo ganaron. Sandes cuando quesoneo a Wanda Nara y vos cuadno quesoneaste a Rocío Marengo, yo se lo daría a alguien que aún no lo ganó, por eso voy a votar a Carlos Gonella.
- Porque es amigo suyo – refunfuño Carlos Elder – Gonella es un buen Quesón, muy competente, asesino cruel, pero de ahí a ganar el Queso de Oro, me parece mucho.
- Todos somos buenos asesinos. Dicen que Carlos Machado cometió un gran asesinato en Estambul – dijo Carlos Pagni que se metió en la conversación – dado que no podemos votarnos a sí mismos, yo voto a Carlos Machado.



- Nosotras tenemos cuatro votos y todavía no hemos decidido a que Quesón votar. Eso sí, las cuatro vamos a votar al mismo Quesón – dijeron las Santillanas – son cuatro votos. 
- Estimados Carlos Elder y Carlos Pagni, yo no soy un Carlos, yo no soy un Quesón – dijo el Comisario Miguel – pero esta noche déjenme disfrutar con las Santillanas – lo del Queso de Oro lo dejamos para otro momento, ja, ja.
Y así ocurrió que el Comisario Miguel disfrutó de aquella noche de sexo con las Santillanas como nunca nadie lo hizo, ni siquiera un Quesón, con sus cincuenta y nueve años, no fue necesario tomar viagra ni nada, se portó como un macho cabrío lleno de potencia sexual. 
Y colorín colorado. Otros Quesos se han tirado.





(2) En otros Relatos dijimos que Carlos Elder calzaba 47, ahora 48, porque a medida que aumentan los asesinatos cometidos, a los Quesones les crece el pie, por eso Carlos Delfino ahora calza 52 y Carlos Sandes ya usa un 53, por citar un par de ejemplos, y hasta un Quesón menor como Carlos Beneitez, ya calza 46.

Comentarios

  1. El libro póstumo de una Florencia, en realidad de las Santillanas, sirvió como trampa para otras dos escritoras llamadas Florencias. Quienes además fueron objeto de violaciones lésbicas, por parte de las Santillanas.
    Y Carolina Amoroso, como víctima lateral.
    Efectivo el morbo.

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