El Asesino de Valentina Zenere


Una nueva derrota de Boca Juniors ante River Plate en un mano a mano de la Copa Libertadores. Esta vez no fue una final, sino una semifinal, un precio algo menor por cierto, pero no por ello menos doloroso. Carlos Izquierdoz, el Cali, el gran defensor que había venido a Boca a levantar la Copa, se sentía muy frustrado. Ni siquiera el hecho de que muchos medios partidarios de Boca lo pusieran como figura del partido le servía para levantar el ánimo. Y como todos sabemos Carlos Izquierdoz es un Quesón, y cuando un Quesón esta así, su instinto asesino se despierta y no para… hasta que quesonea a una mina.
Aquella noche del 22 de octubre de 2019, mientras no podía digerir la derrota, Carlos Izquierdoz recordaba uno de sus últimos asesinatos, el de Valentina Ferrer (1).
- Valentina Ferrer – dijo mientras nombraba a aquella víctima en voz alta – la asesiné, le tiré un Queso… ¿A quien puedo asesinar ahora? ¿A quien le puedo tirar un Queso hoy?
Como suelen hacer los Quesones en estos casos, Izquierdoz puso en google “Valentina” y vio que entre los resultados aparecía una tal “Valentina Zenere”.
- ¿Quién será esta mina? – dijo Carlos Izquierdoz – Queso. Queso.



Googleó. Y se encontró con una rubiecita, descrita como “una actriz, cantante y modelo argentina, conocida por interpretar el personaje de Alai Inchausti en Casi Ángeles y a Ámbar Smith en la serie original de Disney Channel, Soy Luna”.
- Veintidos años. Sangre bien fresca y nueva. Me gusta.
Carlos Izquierdoz salió vestido con la ropa de Boca Juniors, los guantes negros, un gran cuchillo, similar al del asesino de “Scream” y por supuesto, un enorme Queso, de gran tamaño. No sabía adonde iba, pero como un cazador furtivo, se perdió en la ciudad, en la grandiosidad de la ciudad de Buenos Aires. Quizás ni siquiera Valentina Zenere estaba allí, quizás la rubiecita estaba en el exterior. Pero Carlos Izquierdoz siguió avanzando y llegó al hotel donde estaba alojado el arbitro Wilson Sampaio, el que había dirigido aquel Boca vs River en la Bombonera.



Carlos Izquierdoz ingresó al Hotel. Los empleados del Hotel lo vieron y quedaron asombrados, pero lo dejaron avanzar:
- ¿Qué le pasa a Izquierdoz? ¿Viene acaso a matar al arbitro? Quedaron afuera, pero el chabón cobro todo para ellos.
Izquierdoz llegó al piso donde se alojaba el arbitro. Era el séptimo piso. Pero siguió de largo al pasar por la 701, donde dormía plácidamente el brasileño, satisfecho de haber cumplido con su deber más alla de que Boca quedó afuera, por el contrario, el Cali Izquierdoz llegó a la habitación 702. Tocó la puerta.
- Queso – dijo en voz alta.



Se abrió la puerta. Y tal como imaginaba, allí estaba Valentina Zenere, la rubiecita, la chica a la que Izquierdoz deseaba asesinar. La chica, con apenas veintidós años, se despertó, y vio ante ella al jugador de Boca.
- ¡Vos sos el Cali Izquierdoz!
- ¿Me conoces?
- ¡Claro! ¡Jugas en Boca!
- Sí, pero vos no me digas “Cali”, para vos, soy Carlos. Caaaaarrlooooossss. Decilo, Valentina, decilo.
- Caaaaaaarrrrrrrloooooooooooooooooooooosssssssssssssssssssss – dijo Valentina – cógeme, quiero tener sexo con vos, tengo sangre fresca y nueva.
- Aca voy, Valentina y decilo de vuelta….
- Caaaaaaarrrrrrrloooooooooooooooooooooosssssssssssssssssssss.



El jugador de Boca se sacó los botines y descalzo quedó. Valentina empezó a olerle los pies, a chuparlos, lamerlos, besarlos, el olor a Queso era impresionante. Se revolcaron en el piso, cogieron en forma intensa, apasionada, salvaje. Mientras pasaba todo esto, Valentina repetía como un mantra:
       -     “Caaaaaaarrrrrrrloooooooooooooooooooooosssssssssssssssssssss”.
- ¿Tan fuerte olías y cogiste la noche de Madrid, cuando no alcanzaste al Pity Martínez en “Se viene el Tercero, se viene el Tercero, je, je”.
- Habré cogido muy bien con vos, piba, pero ahora morirás – sentenció Carlos Izquierdoz.
- ¡ Caaaaaaarrrrrrrloooooooooooooooooooooosssssssssssssssssssss! – gritó Valentina.
El asesino levantó el cuchillo y la apuñaló salvajemente. Fueron como ciento treinta puñaladas, una tras otra, la sangre se repartió en todos lados. Un asesinato brutal, feroz.
- Queso – dijo con frialdad Carlos Izquierdoz mientras tiraba el Queso sobre el cadáver de Valentina Zenere.
El jugador de Boca Juniors se fue con total impunidad. Una vez más, los empleados del Hotel lo vieron pasar. No le dijeron nada. Carlos Izquierdoz estaba ahora más tranquilo: habían perdido la semifinal, pero por lo menos había tirado un Queso. Y el era un Quesón, y para un Quesón solo importa una cosa: el Queso.


Comentarios

  1. con Lanus perdió Boca y lo echaron a Carlos Izquierdoz o sea que esta noche sale a matar de nuevo

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  2. quesonea tan bien como juega

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  3. me gustan los asesinatos del Cali Izquierdoz

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  4. Y puede pasar que las famosas alienten a Boca, donde también juega Tevez, para evitar morir.
    Buen morbo.
    O sea que murió por similitud de nombres.

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  5. Y todavía queda Valentina Bassi.

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