El Asesino de Esmeralda Moyá


Octubre de 2013. Siempre, a lo largo de todo el año, no importa el mes ni la estación, muchos españoles viajan los fines de semana a París. La capital francesa tiene una fascinación sobre todos y no hay nadie en el mundo que se pueda resistir a sus encantos. Por eso a nadie le llamó la atención que dos consagradas figuras de la TV española, Carlos García  Cortázar (“Amor en tiempos revueltos”) y su esposa, Esmeralda Moya, dos enamorados, visitaran la ciudad de Edith Piaff y Maurice Chevallier (1) (2). 



Carlos y Esmeralda habían alquilado un piso cerca de la Gare de Saint Lazare para pasar allí tres días. París tiene muchos encantos, podrían haber recorrido la Place Vendome o la Concorde, visitar Notre Dame, subir a la Torre Eiffell o caminar por Champs Elysee. Pero Carlos y Esmeralda prefirieron quedarse en el piso disfrutando del sexo. Primero el placer, después recorrer París. Al fin y al cabo, no era la primera vez que estaban en la capital francesa. 
-   Podríamos haber ido a Champs Elysee – le dijo Carlos mientras estaban acostados.
-   No importa, mañana recorreremos bien la ciudad, además nos quedamos hasta el lunes, hay tiempo de sobra – contestó la chica.
-     Lo que sí voy a hacer es ir al baño a darme una buena ducha. Para después salir, estamos muy cerca de las Galerías Lafayette.
-        Muy bien Carlos, yo también empezaré a vestirme para salir.
-       Al fin y al cabo, sexo podemos tener en todos lados. Aunque yo lo quiero aquí y ahora, en París, ¿Lo hacemos?
- Hagamoslo – fue la respuesta de Esmeralda – Champs Elysee y las Galerías Lafayette lucirán mejor despues de un buen sexo. 
- Queso y Sexo – dijo Carlos - ¿Qué tal?



A continuación, Carlos extendió sus pies sobre el rostro de Esmeralda, pies que olían muy fuerte, apestante, a Queso, por supuesto. Esmeralda quedó prendada de los pies, perdón, de los Quesos de Carlos, los chupó, lamió, besó y olió, una y otra vez. Después el sexo, intenso, fogoso, aunque era claro que estaban acostumbrados a hacerlo, así, de esa manera, eran marido y mujer, esposo y esposa, o sea que lo hacían siempre, a veces, más de una vez en un mismo día, al anochecer, al atardecer, ahora en París.
- Maravilloso –dijo Carlos al finalizar el sexo – ahora sí, un baño, después las Galerías Lafeyette.
Carlos fue al baño y comenzó a ducharse. El ruido de la ducha era muy fuerte. Esmeralda comenzó a vestirse para salir, la ducha terminó, Carlos se cambió y tardó bastante, más de lo previsto, pero finalmente salió del baño. A Esmeralda le pareció ver a un hombre reflejado en el vidrio, totalmente vestido de negro, con guantes y todo, la actriz se dio vuelta muy rapido y para su alivio a frente a ella estaba Carlos García Cortázar, su esposo.
Carlos estaba vestido de negro, con una chaqueta, polera, pantalones y guantes de ese color, la apuntaba con un revolver de largo calibre con silenciador. A la chica le llamó la atención todo aquello, y con cierto temor y sorpresa a la vez, solo atinó a decir:
-         ¿Qué haces con esa arma, Carlos?
-        Vine a asesinarte, para eso hemos venido a París, serás asesinada en tierras francesas, en la Ville Lumiere.
- ¡Nooooooooooooooooooooooooo! – exclamó aterrorizada Esmeralda.



Carlos entonces efectuó el primer disparo, realizó otros hasta sumar nueve, vaciando el cargador. La chica cayó muerta, ensangrentada, sobre la cama con balazos en todo el cuerpo. Carlos abrió una valija que tenía, sacó un Queso de la misma y en voz alta dijo:
-         Queso.
Carlos tiró entonces el Queso sobre el cadáver de su víctima. El asesino abandonó el dormitorio y sin hacerse mucho problema, tomó otra valija, que tenía hecha, abrió la puerta y se fue del lugar.
- Al aeropuerto de Orly – le dijo Carlos García Cortazar al taxista, cuando ya en la calle, en los Grandes Boulevards de Paris, tomó un taxi, y así, con total impunidad, y después de haber tirado un Queso, ese Queso, no un Queso cualquiera, se alejó de la capital francesa.





Comentarios

  1. muchos crímenes en Europa, son Quesos con glamour francés

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  2. Faltó la motivación para matar a su esposa, pero parece que eso no hace falta. Parece que las esposas que se casan con quesones sólo lograr demorar su muerte. Por lo que Carlos Kramer es una excepción. Podría agregarse una norma, una mujer que es madre de hijos llamados Carlos, con potencial de quesones, queda excluída. Por ser una quesona madre.

    No está mal

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  3. La Niña de Embajadores2 de diciembre de 2019, 02:38

    es cierto no sabemos porque la mato y fue todo premeditado porque lo hizo?

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  4. creía que la única Esmeralda era Mitre

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  5. Un relato trasgresor, que rompe con la imágen romántica del "Cuéntame..." A veces es conveniente romper con la falsa ramplonería de las series de la tele.

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