El Asesino de Ursula Vargues


Ursula Vargues podría haber sido una gran modelo y conductora de la TV argentina, pero cometió la imprudencia de hacer comentarios de corte antisemita, y por eso la echaron de todos lados, repudiada en forma masiva por todos los medios.
Dicen que apenas unos días después de tal escandalo, Vargues estaba en su departamento, totalmente entregada a la bebida. Y no precisamente vino, tampoco cerveza, sino whisky. El departamento parecía una destilería escocesa.
Un whisky tras otro whisky. Sonó el timbre. Vargues dijo, con voz de borracha…
- Pase, pase, la puerta esta abierta.
Y efectivamente por la puerta entró un hombre muy alto, corpulento tirando a gordo, con pies muy grandes. Tenía toda la apariencia de un rugbier. Y efectivamente era un rugbier. No un rugbier cualquiera. Estamos hablando de Carlos Ignacio Fernández Lobbe, el mítico “Nacho” de Los Pumas.



El estado de ebriedad de Ursula Vargues era tal que no se dio cuenta que el rugbier tenía guantes negros, y con la mano derecha sostenía un enorme cuchillo de caza como esos de Rambo, y con la otra, un Queso, muy grande.
- Hola Ursula, ¿Cómo estas?
- ¿Quién sos?
- Carlos Ignacio Fernández Lobbe.
- Tenes nombre de cheto.
- Soy cheto. Jugué al rugby.
- ¿Al rugby? Seguro que eras un perdedor de Los Pumas.
- Sí, jugué mucho tiempo en Los Pumas.
- ¿Y que haces aca?
- Vine a asesinarte – fue la fría respuesta del rugbier – Soy un asesino. Soy un Quesón. El Rugbier Asesino. El Rugbier Quesón.
- ¿Quesón? Ja, ja, ja, ¿Porqué te dicen el Quesón?
- Por dos razones. Porqué tengo olor a Queso en los pies. Y porque a las minas que asesinó, como vos, les tiró un Queso. Las Quesoneo. Así decimos los Quesones.
- Ja, ja, y vos me vas a Quesonear a mí, ja, ja.
Fernández Lobbe seguía contemplando a la mujer. Puso el Queso sobre una mesa, y sin dejar de tener el cuchillo en las manos, comenzó a pensar en voz alta:
- Maldita sea. Me gusta coger a las minas que quesoneo. Pero no me gusta coger borrachas así. No sé que hacer. A ver… se me ocurre algo…
Lobbe pusó el cuchillo en su cinto, se sacó las zapatillas y las medias, y avanzó sobre la mujer. Puso su pie izquierdo sobre Vargues. 



Un olor a Queso asfixiante e intenso invadió el lugar. Era terrible. Vargues casi no lo resistió. Primero olió, chupó, lamió y beso el pie izquierdo de Lobbe, después el izquierdo.
Tras sobrevivir al olor a Queso de Fernández Lobbe, Vargues perdió la borrachera y recobró la lucidez.
- ¿Dónde estoy? ¿Qué hago aca?
- Buenas tardes Ursula Vargues. Soy Carlos Ignacio Fernández Lobbe, el rugbier asesino.
- ¿Venís a asesinarme? Sabía que todo este quilombo en que me metí con los judíos iba a terminar mal. A vos te mando el Mossad.
- A mí no me mando nadie. Soy un Quesón y tenía ganas de asesinar a alguien. Ví que vos dijistes esas boludeces y pensé que eras una buena víctima. Además, si no te asesinó yo, va a venir Carlos Bossio. Ya me cagó muchas víctimas, esta vez le voy a ganar.
Fernández Lobbe ya tenía el cuchillo en la mano, dispuesto a asesinar a Ursula Vargues, se aprestaba a tirarse encima de la mujer y apuñarla salvajemente.
- Podrás ganarle a Carlos Bossio – dijo Ursula Vargues, para sorpresa del rugbier asesino, que creía tener ya dominada a su víctima – pero primero deberás ganarme a mí.
Y entonces sucedió algo no muy frecuente en la historia de los Asesinatos Quesones. Ursula tiró una patada, que le dolió un poco al rugbier. Un hombre común tal vez habría caído. El rugbier resistió bien pero quedó impactado más por la sorpresa que por la patada en sí misma.
- ¡Hija de puta! – exclamó el rugbier.
- Aca el único hijo de puta sos vos, rugbier asesino – dijo Vargues.



Ursula se puso en posición de guardia y tiro un par de golpes fuertes. Tal vez Ursula pudo haberse defendido bien. Pero el desorden que había dejado, al beber, le jugó en contra. Al dar un golpe, pateó una botella vacía, perdió el equilibrio, lo que le impidió dar una patada efectiva.
Fernandez Lobbe la derribó de un golpe. Ursula cayó al piso, salvándose por poco, de no caer sobre una botella. Dolorida, se lleva una mano a la cara.
En medio de su mente criminal, Carlos Ignacio Fernández Lobbe llegó a recordar en aquel momento que un famoso star rugbier de los All Blacks, Carlos Spencer, había asesinado a una mujer dándole un botellazo en la cabeza.
En algún momento sintió la tentación de asesinar de esa manera a Vargues, pero se frenó con un pensamiento “lo mío es el cuchillo, los cuchillos con dientes, los cuchillos de caza, como los que usa Rambo”.
- Quedate tranquila, que nada malo le va pasar a esa carita hermosa que tenés – dijo Carlos.



Cuchillo en mano, apuntó para el cuerpo esbelto. Carlos le dio alguna heridas superficiales a Vargues, fueron cortes no muy profundos, que le provocaron un gran dolor a la mujer, lejos de asesinarla aún, pero con la fuerza suficiente para quedar reducida, sin poder ejercer ninguna resistencia seria.
- Pero el resto de tu cuerpo... – murmuró como para así el rugbier.
Vargues parecía reducida, resignada, contemplando al asesino.
- Espera un momento – dijo Carlos, seguro de dominar la situación.
El rugbier llamó por el celular, su contacto era @quesoncmsandes. Se trataba de Carlos Matías Sandes, Quesón, Basquetbolista y Asesino.
- Tengo a Ursula. Y quiero hacer algo más. ¿Tenés alguna idea? – pausa - Así que vos tenés a Gisella Van Lacke – pausa - Que buena idea.
Curiosamente, las heridas de Ursula eran superficiales, apenas las notó. Pero estaba en peligro.
- Mis fans de El Garage me van a vengar, si muero.
- Si a vos nadie te quiere, ni siquiera tu amiga.



Fernandez Lobbe le dio mostró un video en el celular, recientemente grabado, en que Gisella Van Lacke, hablando como en el programa, pedía que votaran a Ursula, para ser quesoneada. Prefería vivir ella.
- ¿Que tenés que decir?
- Perra traidora, yo la recomendé para remplazarme- dijo Ursula- Asesinen a ella. Que la quesoneen.
- Una de las dos debe ser asesinada, quesoneada, ja, ja, ella o vos, ja, ja. Ella esta con otro Quesón, vos estas conmigo, ja, ja, Queso, Queso. ¿Aceptas grabar un video similar a ella? La votación en twitter e Instagram avanza, ¿Quién debe ser quesoneada? Gisella Van Lacke o Ursula Vargues.
Ursula grabó un video similar, pidiendo la muerte de Gisella. trató de atacar, pero fue inútil. Fernández Lobbe le apuntó con el cuchillo. Extendió sus pies sobre el rostro de Vargues, con un olor a Queso apestante e intenso.
- ¡Falta la votación! – exclamó Vargues.
- Voy a divertirme, mientras esperamos. Para un Quesón, un asesinato siempre es una diversión.



El cuchillo cortó la rota remera, que Ursula había usado en alguna foto sugestiva, revelando tetas turgentes.
Ursula cayó al piso, al tratar de patear al rugbier. Quien aprovechó la caída para poner los pies descalzos sobre la bella cara de la modelo. Otra vez el olor sofocante a Queso. Vargues perdió el contacto con la realidad. Y sus breves pantalones, quedando desnuda.
Lo siguiente que Ursula recibió fueron unos masajes, un poco bruscos, que la hicieron doler más que relajarla. El rugbier ejerció la violencia propia de su deporte, no lo pudo evitar. Vargues lo recibió con cierto gozo primero, pero al poco tiempo, el sufrimiento se convirtió en dolor.
Fernández Lobbe le acarició las tetas, y las apretó. Más dolor. Luego le abrió las nalgas, le metió los pies. 
- Te cogeré con mis Quesos, ja, ja – dijo Lobbe.
La cogió con los pies. Hubo sexo anal, vaginal. Una incursión al dormitorio, para más sexo. Mucho sexo, Vargues lo disfrutó, por eso permaneció casi sin reaccionar, obedeciendo al rugbier.
En definitiva, Vargues pensaba que mientras el Quesón la tuviera a modo diversión sexual, seguía viviendo, y la verdad que aunque el rugbier era bastante bruto, algo propio de su deporte, hacía muy bien al amor. Y eso lo disfrutó.
Pero la tranquilidad de Vargues acabó cuando se escuchó el sonido del celular. 
- Terminó la votación – dijo el Quesón – el pueblo decidió quien debe vivir y quien debe ser asesinada. Votaron 83.810 personas, ja, ja, una cifra muy interesante. A ver los datos, oh, no, ja, ja, ja.



La carcajada de Fernández Lobbe fue como una puñalada para Vargues, el rugbier no tardó en decir:
- Ambos quedaron empatadas. 41.905 votos para Gisela, 41.905 para vos, piba, ja, ja. Dicen que ganaba tu amiga por un voto, ibas a salvar tu vida Ursula, ja, ja, pero llegó el último voto, el de @cabezadelfino, el de Carlos Delfino. Decisión salomónica.
Cara de alivio de Ursula. Interpretó el empate como un indulto para las dos. Imaginaba encontrarse con Van Lacke y decirle: “Nos salvamos las dos”.
- Qué extraño, le debo la vida a un Quesón, no a vos, sino al otro, a @cabezadelfino, con el empate nos salvamos las dos. No habrá ningún Queso tirado este noche.
- ¡Ja, ja, ja, ja! – con una carcajada reaccionó el rugbier – con el empate serán las dos asesinadas, era el pacto que hicimos entre los Quesones. Con el último voto, ese gran Quesón que es @cabezadelfino decidió que las dos serán quesoneadas. No habrá un Queso tirado esta noche, habrá dos. Ambas serán quesoneadas.
- ¡Nooooooooooooooo! – exclamó aterrorizada Ursula, intentó alguna resistencia, pero ya era tarde, Carlos venía hacia ella, cuchillo en mano, como si fuera un scrum.
El primer blanco fue a las piernas, a una a la otra, un corte vertical, profundo, que desangró a la modelo. Ursula suplicó, sabiendo que no sería escuchada. 
- ¡Piedad, Carlos, piedad! ¡Piedad, Carlos, piedad! 
El siguiente corte hundió el cuchillo en el ombligo. Un corte profundo, hasta el mango.
- ¡No! – volvió a gritar Ursula cada vez con menos fuerza casi con un hilo de voz, al recibir corte en las tetas, por debajo de los pezones.
Hubo múltiples cortes en el estómago, el abdomen y el pecho, uno tras otro, como una tromba imparable. De izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de arriba abajo, de abajo a arriba.



Cortes en el cuello, que callaron toda súplica. El asesino le hizo un corte en el brazo derecho, otro en el izquierdo. Dio por concluída su sangrienta labor, cuando ya totalizaban ochenta y cinco puñaladas.
- Te dije que no le iba a pasar nada en tu cara - dijo Carlos Ignacio Fernández Lobbe, a la ya muerta Ursula Varges.
- Queso – dijo en voz alta, mientras tiraba el enorme Queso sobre el cadáver de la asesinada.
El asesino salió contento, por su impunidad. En el viaje vio el video, ya subido, con Ursula pidiendo por la muerte de Gisella Van Lacke.
- ¿No son chetos estos celulares? - Se preguntó a si mismo y lanzó una carcajada tremenda para quien pudiera escucharla – ja, ja, ja, ja, ja.
Dicen que a la salida del edificio se encontró con Santiago Phelan, que escuchó la carcajada, y reconocío a su amigo, acercando a él, le dijo:
- ¿Qué haces por aca Nachete?
- Tirando Quesos, como siempre.
- Mira que sos cómico Nacho.
- Que-sos cómico, ja, ja, che amigo Tati Phelan, decime “¿No son chetos estos celulares?” y otra vez emitió aquella carcajada, propia de un Quesón, “Ja, ja, ja, ja, ja, ja”


Agradecemos la brillante contribución de EL FAUNO en este RELATO

Comentarios

  1. No leí una garcha, entre a ver las tetas de Ursula...y no me defraudaste.

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  2. jejejej que locos de verdad

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  3. el Futbolero Velez3 de julio de 2018, 02:19

    Quesuda Ursula

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  4. El asesino..???
    Fué un pensamiento político coherente ??

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  5. Ojalá te quesoneen el orto hijo de puta ni una foto de las gomas pusiste

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  6. Alguna foto de Ursula Vargues
    https://lasdelblogld.blogspot.com/2016/09/ursula-vargues-siempre-bienvenida.html

    Fotos de Ursula, un casi topless, y de Marina Calabró

    https://lasdelblogld.blogspot.com/2016/10/ursulao-marina.html

    Más fotos de Ursula

    https://bonitasargentasydelmundo.blogspot.com/search/label/%28ARG%29%20URSULA%20VARGUES

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  7. El asesino de Ursula Vargues

    ...
    - ¿Dónde estoy? ¿Qué hago aca?
    - Buenas tardes Ursula Vargues. Soy Carlos Ignacio Fernández Lobbe, el rugbier asesino.
    - ¿Venís a asesinarme?

    Y entonces sucedió algo no muy frecuente en la historia de los crimenes. Ursula tiró una patada, que le dolió un poco al rugbier. Un hombre común tal vez habría caído. Ursula se puso en posición de guardia y tiro un par de golpes fuertes. Tal vez Ursula pudo haberse defendido bien. Pero el desorden que había dejado, al beber, le jugó en contra. Al una botella vacía, perdió el equilibrio, lo que le impidió dar una patada efectiva.
    Fernandez Lobbe la derribó de un golpe.
    Ursula cayó al piso, salvándose por poco, de no caer sobre una botella. Dolorida, se lleva una mano a la cara.
    -Quedate tranquila, que nada malo le va pasar a esa carita hermosa que tenés.
    Cuchillo en mano, apuntó para el cuerpo esbelto.
    -Pero el resto de tu cuerpo...

    Espera un momento-
    El rugbier llamó por el celular.
    -Tengo a Ursula. Y quiero hacer algo más. ¿Tenés una idea-así que vos tenés a Gisella Van Lacke.pausa- Que buena idea.

    Curiosamente, las heridas de Ursula eran superficiales, apenas las notó. Pero estaba en peligro.
    -Mis fans de El Garage me van a vengar, si muero.
    -Si a vos nadie te quiere, ni siquiera tu amiga.

    Fernandez Lobbe le dio mostró video en el celular, recientemente grabado, en que Gisella Van Lacke, hablando como en el programa, pedía que votaran a Ursula, para ser quesoneada. Prefería vivir ella.
    -¿Que tenés que decir?
    -Perra traidora, yo la recomendé para remplazarme- dijo Ursula- Matenla a ella-
    -

    Ursula aceptó grabar un video similar, pidiendo la muerte de Gisella. trató de atacar, pero fue inútil. Fernández Lobbe le apuntó con el cuchillo.
    -¡Falta la votación!-
    -Voy a divertirme, mientras esperamos.

    El cuchillo cortó la rota remera, que Ursula había usado en alguna foto sugestiva, revelando tetas turgentes.
    Ursula cayó al piso, al tratar de patear al rugbier. Quien aprovechó la caída para poner los pies descalzos sobre la bella cara de la modelo. Quien perdió el contacto con la realidad. Y sus breves pantalones, quedando desnuda.

    Lo siguiente que Ursula recibió fueron unos masajes, un poco bruscos, que la hicieron doler más que relajarla. Fernández Lobbe le acarició las tetas, y las apretó. Más dolor. Luego le abrió las nalgas, le metió los pies. Hubo sexo anal, vaginal. Una incursión al dormitorio, para más sexo.

    Y el sonido del celular. Fin de la votación.
    -Ambos quedaron empatadas.
    Cara de alivio de Ursula.
    -Ambas serán quesoneadas.

    El primer blanco fue a las piernas, a una a la otra. Ursula suplicó, sabiendo que no sería escuchada. El siguiente corte hundió el cuchillo en el ombligo.
    -No! gritó Ursula al recibir corte en las tetas, por debajo de lo pezones.

    Hubo cortes en el estomago. Cortes en el cuello, que callaron toda súplica.
    -Te dije que no le iba a pasar nada en tu cara- dijo Fernández Lobbe, a la ya muerta Ursula Varges.

    -Queso.

    El asesino salió contento, por su impunidad. En el viaje vio el video, ya subido, con Ursula pidiendo por la muerte de Gisella Van Lacke.
    -¿No son chetos estos celulares?-Se preguntó a si mismo

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    1. excelente Fauno, estas contribuciones son brillantes, vamos por más!

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  8. hacia falta mucho Queso para asesinar a una mina asi

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  9. hagan chel "el asesino de Paula Krum"con Carlos Ignacio Fernández Lobbe como Quesón

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  10. Quedó muy bien ensamblado la versión alternativa, con lo original y lo agregado. Y están bien usada esas fotos, esa remera rota, pedía ser cortada. Y no habrá motivos para quejarse, por no ver las tetas de Ursula.
    Esa foto con esa remera, revelaba cierta actitud de pelea, con algo de entrenamiento. Y las botellas tiradas podían jugarle muy en contra.

    Me gustó la violenta posesión de Ursula, aun sin violarla. Parece claro que una famosa estaría más tranquila teniendo sexo con Hulk, que es un héroe, con radiación gamma y todo. Aunque Ursula disfrutó, cuando no sintió dolor.
    Lo de desnudar a una mujer famosa por su belleza, cortándole la ropa con un arma asesina, tiene morbo.

    Me pareció interesante que fueran víctimas dos conductoras de El Garage, para explotar cierta rivalidad. Y es perverso detalle, la cantidad de votos que tuvo esa encuesta mortal. Y sobre dos modelos, conductoras, que se parecen bastante fisicamente.

    ¿Da más morbo quesonear a una chica con cierta maldad o a una con buena actitud?

    Paola Krum da para víctima. Podría servir para una prueba, para una nueva votación por Internet, para ver si a los votantes les gusta como actúa. Las consecuencias son previsibles.

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