El Asesino de Ariadna Gil


La actriz Ariadna Gil se encontraba en la muy catalana ciudad de Barcelona, la gran ciudad española, metida entre el mar y las colinas, como decía Serrat, deje esos montes y me vine al mar. Necesitaba ir al Triangle, a la zona de la Plaza de Catalunya, siempre muy concurrida, a comprar algunas cosas relacionadas con la tecnología. Era una actriz muy popular, y Ariadna fue media camuflada, con anteojos negros, para que no la reconocieran.
Estaba viendo unos productos en la tienda de FNAC ubicada en el Triangle, cuando se agachó para ver algo, cuando se levantó, se cruzó con un joven, muy apuesto por cierto.
- ¡Ariadna Gil! – exclamó el muchacho, que tenía aspecto de modelo.
- ¿Me habéis reconocido? ¡Silencio! ¡Deseo estar desapercibida! 
- Lo siento, Ariadna, lo siento, no quería molestaros.
- No molestáis niño, eres muy bello, que guapo y atractivo, aunque hueles a Queso. Seguro os llamáis Carlos.
- Así es, mi nombre es Carlos, Carlos Arrieta, soy modelo, resido aquí, en Barcelona.
- Me parece que dejare de lado la compra de estos productos, ¿Queréis divertiros conmigo, niño?
- Lo haría con mucho gusto.



- ¿Sabeis una cosa Carlos? Yo trabajé en FNAC antes de ser famosa, era una empleada como estais que veis aquí, fueron solo unos meses, pero recuerdo que había un lugar secreto, para pasar buenos momentos, quizás eso aún existe, estaba por allá.
Fueron al último nivel del Triangle, efectivamente, el lugar aún existía, y no tuvieron problema en estar en el mismo.
- Siempre me habéis gustado en esos dos papeles, en El Laberinto del Fauno, y Sola Conmigo.
- Gracias, Carlos. Curiosamente mientras estaba en FNAC me pareció ver a un Fauno, ja, ja, lo que puede la sugestión.
- Sería alguien disfrazado de fauno, tal vez, quizás quieren relanzar la película o hacer una remake.
- No creo, me hubiera enterado. Lo cierto es que la visión del Fauno me creo un apetito sexual incontenible, por eso, al verte, no lo pude resistir, Carlos.
- No más palabras, hagámoslo, me gusta jugar con los pies, será divertido.



Se tiraron al piso, había una colchoneta, ella le sacó las medias, los zapatos, y Carlos quedó descalzo. El fetichismo de los pies resultó muy intenso, olía, lamía, besaba y chupaba los pies de Carlos, con intensidad, con furia, luego jugaron a las cosquillas en todo el cuerpo, ella chupó la pija, él hizo lo mismo con la concha y el culo, despues cogieron con fuerza, disfrutaron como nunca.
- ¡Qué bien la hemos pasao! – dijo Ariadna - ¡El Fauno! ¡Esta otra vez ahí!
- ¿Dónde?
- Sobre la pared.
- No hay nada.
- Recién estaba, yo lo ví, disfrutó viendo nuestro sexo.
- Estais muy sugestionada, Ariadna, os notó cansada, debe ser eso, el cansancio.
- Me habéis dejao exhausta, Carlos – dijo la actriz, muy cansada.
La actriz quedó tendida en el piso, el modelo, Carlos Arrieta, se paró, se vistió, muy elegante, y se puso los guantes negros sobre sus manos, empezó a revolver un bolso que llevaba.
- ¿Guantes negros? Os hace muy elegante, pero, ¿Para que los usais? No hace frío aquí.
- Para asesinaros, Ariadna, para asesinaros, soy un asesino, y debo cumplir con mi deber, ese Fauno que decís ver, me dio la orden de asesinarte.



En ese momento, Carlos sacó un revolver con silenciador y apuntó a Ariadna.
- ¡Nooooooooooooooooooooo! ¡Piedad! 
- He asesinado a muchas mujeres, serás una actriz de renombre, pero para mí, un Quesón, tu solo eres una más, como un agujero en un Queso, uno más o uno menos, no se nota.
Carlos apuntó el revolver y lanzó dos balazos, uno impacto en el cuello de Ariadna, el otro en el cráneo, la actriz cayó muerta de inmediato.
- Queso – dijo el asesino, tirando el Queso sobre el cadáver de Ariadna Gil.
- Perfecto – pensó el asesino en voz alta – El Fauno me pidió que dejara el cadáver lo más integro posible, con estos dos certeros balazos he cumplido con el pedido.
Carlos se alejó del lugar con total impunidad, no sin antes informar el asesinato cometido en el Grupo de WhatsApp, “Quesones Españoles”. Un mensaje escueto, pero contundente que todos los demás Quesones entendieron “Ariadna Gil #Queso”, y se fue, con la impunidad y frialdad habitual que rodea a esta clase de asesinos de mujeres, los Quesones.

Comentarios

  1. Creo que no soy ese fauno, sino el de la película. Parece que se quedó con las ganas. Y además resultó un necrofílico. O encargó clonación o que la vampiricen.
    Quiso pasar desapercibida, no le funcionó. Buena variante, fue la visión del fauno lo que le despertó el deseo, se ve que ella también se quedó con las ganas. Y la dejó en poder del quesón. Quien la liquidó, sin dudar, pero reconociendo que era una famosa en serio.

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  2. media fea esta actriz, un poco insulsa, pero todo Queso es bienvenido

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  3. Carlos Cuevas, actor de Merlí, se podría agregar a la lista de Quesones españoles, no es alto, no creo que sea patón, pero esto es el Mundo Quesón y aunque mida 1,75, puede calzar 45

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