El Asesino de Sara Carbonero


El arquero español Iker Casillas, símbolo de la selección española y del Real Madrid, y su esposa, Sara Carbonero, visitaron un campo de tenis, donde el tenista Carlos Moyá ofrecía una exhibición a niños marroquíes inmigrantes.
- Siempre Carlos comprometido con causas justas – le comentó Iker a Sara.
Iban entrando, cuando de repente, Carbonero recibió un golpe en la cara, creyó ser un pelotazo, como aquel que la había hecho tan famosa, pero esto no era un pelotazo, era un Quesazo, porque lo que le habían tirado era… ¡Un Queso!
- Os han tirado un Queso – exclamó asombrado Iker.
- ¡Ja, ja! ¡Una broma, majos, una broma! – dijo Carlos Moyá, el tenista, que era quien había tirado el Queso.
- Una broma bastante giripolla – dijo Sara – me habéis dado un golpe, es un Queso muy grande, no es un manchego, es un Queso Suizo, muy grande, una broma muy pesada.
- Una broma nada más, debes tener sentido del humor – le dijo Iker a Sara.
- Os invito a una fiesta, una vez que acabe con los marroquíes – dijo Carlos – este entrenamiento será una fiesta, tendréis un cuarto disponible para vosotros.
- Encantado Carlos de participar en vuestra fiesta – dijo Iker – pero debo partir de inmediato. El Madrid me necesita, los merengues y los galácticos me esperan.
- Que se quede Sara entonces – dijo Carlos.
- Acepto la invitación, me quedo. Y quiero disfrutar del cuarto. La fiesta será larga – dijo Sara.


Iker, con bastante enfado, fue a cumplir sus obligaciones con el Madrid, mientras Sara se quedó a divertirse en la fiesta, una fiesta muy divertida, al estilo flamenco y mediterráneo. Así pasaron varias horas, el día se hizo noche, y la noche daba lugar a la madrugada, diversión total, en la fiesta ofrecida por el mallorquín.
Con algunas copas de más, y visiblemente alegre, mientras bailaba al compás de “Macarena”, Sara Carbonero abrió la puerta de su habitación. Para su sorpresa, ahí, totalmente desnudo, con un par de guantes blancos como única prenda, estaba el tenista Carlos Moyá.
- Estoy viendo visiones, o creo que me equivoqué de cuarto – dijo Sara - Dale a tu cuerpo alegría Macarena, Que tu cuerpo es pa' darle alegría cosa buena, Dale a tu cuerpo alegría, Macarena, Hey Macarena.
Sara ya abandonaba el cuarto cuando Carlos Moyá contestó.
- No te has equivocado de cuarto, maja, soy yo Carlos, Carlos Moyá, el Tenista Quesón y Español, mallorquín, te estoy esperando, ala la marrana, ven aquí, coño, que nos podemos divertir mucho esta noche.
- Eres muy guapo, Carlos, muy guapo, pero no quiero convertir en cornudo a mi amado Iker Casillas.


- Ja, ja, ja – río Carlos – Iker ya esta lejos, se ha ido con el Madrid a jugar algún partidillo por ahí, ¿Es que acaso no crees que él no tiene alguna diversión cuando se va de juerga con sus compañerillos del equipo merengue? Cuernos tienen los toros, niña, lo nuestro será una noche de diversión.
- Ay, Carlos, la verdad, tu eres tan guapo, que yo, no sé.
- Ven, maja, ven, sin miedo alguno, ven, ja, ja, ven, mira, aquí tienes mis pies, juega con ellos.
Mientras Carbonero se tiro a la cama, comenzó a oler los pies de Carlos Moyá, tenían un fuerte olor a Queso, muy intenso, muy asfixiante, a la esposa de Casillas le gusto mucho.
- No creo que Iker Casillas tenga este olor a Queso – le dijo Carlos a Sara.
- Tiene lindos pies, pero los tuyos son espectaculares. ¿Puedo hacerte cosquillas?
- Hazlo, niña, hazlo.
Carbonero empezó a hacerle cosquillas en los pies a Carlos Moyá, que empezó a reír muy fuerte, entonces el empezó a toquetear la espalda de Sara, a chuparle las tetas y con una raqueta, fiel a su estilo de tenista, le dio varios raquetazos en el culo a Sara.
- ¡Me destrozais con esa raqueta, Carlos!
- ¿Os gusta?
- Me encanta.
- Entonces aquí tienes más, más, maja, ja, ja.
- Yo también quiero daros raquetazos en vuestro culo.
- Dadmelos, Sara, dádmelos.


Y así ocurrió, Sara le dio varios raquetazos a Carlos en el culo, bastante fuertes, a Carlos Moyá, que quizás además de tenista es medio masoquista, le gustó, los dos aumentaron su deseo sexual, y tras los raquetazos llegó la penetración, la cogida fue algo de una intensidad muy fuerte, Moyá, el mallorquín, se mostró como un auténtico toro y torero, un matador de una presencia nunca vista.
- Me habéis hecho muy feliz Carlos – dijo Carbonero – tenías razón, no es esto cuernos, esto es diversión.
- Me alegra que estés complacida, Maja – dijo Carlos Moyá – pero esto no ha terminado aun.
- ¿Puede haber algo mejor?
- Sí, esto – y como de la nada, con sus guantes blancos, Carlos sostenía un gran puñal, un puñal largo y filoso…
- ¿Qué haceis con ese puñal, Carlos?
- Soy un Quesón, un asesino de mujeres, tu serás mi próxima víctima, le has hecho los cuernos a Iker Casillas y lo pagarás, maja, lo pagarás…
- ¡Noooooooooooooooooo! – gritó desesperada Sara Carbonero.


Carbonero estaba efectuando aquel grito desesperado, cuando Carlos Moyá le clavó el puñal en medio de las tetas, con un brutal tajo y un corte de una intensidad pocas veces vista, incluso en un asesino de su categoría, Carlos le destrozó los dos pechos, y a continuación, la apuñaló en forma salvaje.
- Queso – dijo Carlos Moyá mientras tiraba el Queso sobre el cadáver de su víctima, sí, un gran Queso, que estaba ahí, servido en una mesa, al costado de la cama, donde Carlos y Sara tuvieron sexo, antes de que el tenista asesinará a la periodista, el mismo Queso que le había tirado aquella tarde.
- Pobre Iker, lo he dejado viudo – dijo Carlos Moyá mientras contemplaba el apuñalado cuerpo de Carbonero – pero bueno, los Quesones somos así, ¡Queso!
No sabemos que ocurrió después, sí, que la Marquesa de Avila, entró a la habitación donde yacía la víctima de Carlos Moyá, y que interpretó grandes clásicos de la música española como “Ojos Verdes”, “Ay Maricruz”, “Limosna de Amores” y “Compuesta y sin novio”, sus canciones favoritas.

Comentarios

  1. gran relato de estos Quesones gallegos

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  2. una secuela donde una Quesona asesina a Iker Casillas sería algo acertado

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    1. Podría ser lo de La asesina de Iker Casillas. Tal vez que no pueda vivir sin ella. Y busque una quesona, que termine con su vida. Con algo de placer, por supuesto.

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  3. En este relato se ha evitado una repetición, tiene su morbo. Los raquetazos en el culo de Sara Cabornero fueron perversos, a ella le gustaron pero fue un anticipo de su final. No con la raqueta sino con un puñal. Morbosamente cruel la destrucción de los dos pechos. En algún próximo asesinato, se podría repetir eso, con algún detalle macabro, como que la víctima todavía está viva. Y podría decir:-Nooo, no quiero vivir sin mis...-y no vas a vivir-contestó el tenista. Se podría mencionar el corte de pezones.

    Morboso relato.

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  4. yo opino que Iker Casillas podría vivir al menos por un tiempo, el sonido "que" de "Iker" se asemeja a "Queso", podría proveer víctimas a sus amigos quesones españoles, en especial al tenista Carlos Moyá y también a Carlos Sainz, y ser aliado de la Marquesa de Avila, que ya parece radicada definitivamente en su patria

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  5. ¿a que otra gallega famosa podría amasijar Carlos Moyá?

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