El Asesino de Magui Bravi


Carlos Melia, el Quesón Gay, recibió un mensaje en su celular. Era el encargo de un crimen, para el, el mejor de los sicarios Quesones. “Magui Bravo #Queso”. El encargo lo había hecho un tal Fauno, que en un principio pensó en otro Quesón, pero Lady Dumitrescu se lo derivó a Melia. “Debe prevalecer el equilibrio entre los Quesones” señaló la rumana, desde Londres.
Melia se fijó quien era esta Magui Bravi, cuya existencia desconocía hasta ese momento, y ahora debía convertirse en su asesino, “Lucía Magdalena Ana Bravi, más conocida como Magui Bravi, es una bailarina, actriz, modelo y presentadora argentina. Se hizo conocida por haber participado en el reality show Soñando por bailar 2 en el cual se consagró campeona, y el Bailando por un sueño 2012, certamen en el que salió subcampeona de esa edición”.
- El hecho de que haya estado en el Bailando es una buena ocasión para asesinarla – pensó Carlos Melia – debo ser prolijo, sé que muchos quedaron disconformes después del asesinato de Flor Jazmín Peña, pero soy gay, a veces muchos no lo entienden, a veces me siento incomprendido.



- No desaproveches la ocasión – le dijo Dumitrescu – querían a otro Carlos para este crimen, pero yo decidí que fueras vos, la Reptiliana te tiene en gran estima, pero fue una decisión mía, yo me hago responsable.
- Lo sé – dijo Carlos – me comportaré como un Quesón digno de ser un Quesón.
- Alguna vez Futbolero Vélez dijo que Carlos Leonel Schattmann era un “Quesón digno” hoy muchos dicen que es un gran Quesón.
- No es mi objetivo, si ser un Quesón eficiente, que asesina minas y les tira un Queso.
- ¿Sabes una cosa? El cronista, Carlos Quesón, el que adapta los reportes de los asesinatos Quesones que le mandamos nosotros, dice que cuando escribió tus primeros asesinatos, allá por 2008, pensó en un villano de dibujos animados, “la garra siniestra” que siempre quería asesinar a Penelope Glamour.
- Ja, ja, ja, sí, una vez me lo dijo – dijo Carlos Melia – yo no hubiera fallado, Penelope Glamour estaría muerta ahora.
Así las cosas, dicen que Magui Bravi estaba ensayando en un lugar para ver si la llamaban de nuevo a algún “Bailando” fuera el de Argentina, Chile, Perú o donde sea. Al principio el lugar del ensayo estaba lleno, de repente, quedó vacío.
- Que raro – pensó Magui – quede yo sola.
Siguio ensayando, cuando de repente, entró Carlos Melia al lugar, el olor a Queso era muy grande.
- ¿Y este tipo? – pensó Magui - ¡Qué olor a Queso que tiene! ¡A Queso Roquefort o Queso Reggianito! ¡Una mezcla de ambos! ¿Será por eso que se fueron los demás?
- Hola piba – le dijo Melia – soy un bailarín gay, vengo a ayudarte para el Bailando.
- Bueno, dale – dijo Magui.



Empezaron a bailar, el ensayo fue importante, Melia se mostró dulce y servicial, aunque era gay, a Magui le gustó.
- Me enteré que Marcelo quiere introducir ahora el Baile de los Pies, o el Baile Patón – le dijo Melia.
- ¿Y como es?
- Ahora te explico.
Le explicó, Carlos se tiró al piso y le indicó a Magui que le sacara los zapatos y las medias, ella accedió, y le empezó a hacer cosquillas, para despues chupárselos, lamerlos, besarlos y olerlos con intensidad.
- Lástima que seas gay – le dijo Magui – de lo contrario, la pasaríamos muy bien.
- La podemos pasar bien lo mismo, eso sí, te penetró por el culo.
- No puedo resistir la tentación.
Carlos Melia así lo hizo y la penetró por el culo, fue algo intenso y salvaje, pero para sorpresa, satisfacción y goce de Bravi, también la penetró por la vagina. A Carlos esta vez le resulto fácil, en el salón había un gran poster de Carlos Lazo, “Carlitos777”, el Quesón de Barcelona, con uso tuvo la inspiración necesaria, lo que necesitaba,  era gay, no lo podía evitar, era su naturaleza, pero viendo aquellas fotos de Carlos Lazo supo responder con gran eficiencia. Observar las imáganes de Carlos Lazo le dieron la potencia sexual que necesitaba.
- Me has hecho muy feliz – le dijo Bravi – te lo agradezco mucho.
- Gracias piba, ahora tengo que cumplir con mi deber.
- ¿Y cual es tu deber?
- Asesinarte.



Carlos, que siempre tuvo guantes negros, sacó el revolver con silenciador, y efectuó una docena de balazos, descargando todas las municiones que tenía, asesinando así a Magui Bravo.
- Queso – dijo Carlos Melia, que le tiró un Queso Reggianito, siempre diferenciándose de otros Quesones, más amigos de los Gruyere, los Emmenthal y los Pategras.
Carlos sentía que esta vez había aprobado. Y no se equivocó. Dumitrescu le mandó una gran felicitación desde Londres. La Reptiliana estaba contenta. Era su Quesón favorito.
- You have hit Dumitrescu, today I must be the one who surrenders at your feet – le dijo (“has acertado Dumitrescu, hoy debo ser yo quien se rinda a vuestros pies”).
Y así fue que la Reina de Inglaterra, la mismísima majestad reptiliana, esta vez se arrodilló y besó el anillo de Dumitrescu. Puede resultar inverosímil que su majestad Elizabeth se viera involucrada en el asesinato de Magui Bravo, una figura de tercer orden de la Argentina, desconocida incluso por casi todos los argentinos, pero el Mundo Quesón tiene estas cosas.

Comentarios

  1. buena narración, Melia queda bastante bien parado, y Dumitrescu excelente

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  2. una víctima de poca monta, con un par de balazos, bastaba

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  3. me gusta la última frase que puso Carlos Quesón, buen Queso, sobre todo porque Melia la cogió, pero en realidad pensaba que se estaba haciendo una paja viendo la foto del Quesón de Barcelona

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  4. Me gusta eso de la reina reptiliana arrodillada ante la gran, la magna, Lady Dumistrescu, noble no por origen sino por casamiento. Y que haya besado su anillo. Es honrar la jerarquía.
    Melia no tiene derecho a quejarse, tiene que comportarse como un quesón. Algo similar a los actores de Hollywood que era gays, pero actuaba de galanes, conquistadores de mujeres. No ponían reparos en besar actrices. Algo que le juega en contra es que usa un arma de fuego. Y eso es menos interesante, con excepción de Esiler.

    Magui Bravi daba el morbo, con ese cuerpo. De alguna forma, Melia cumplió aunque sea fantaseando con otro quesón. Magui Braviodría haber sido para Bernal, bailarín y sanguinario quesón, pero el rito fue cumplido mejor de lo esperable.

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