miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Quien será la próxima?


Manu Ginobili le dijo a Carlos Delfino:
-         Ya le cortaste la cabeza a Valeria Mazza, Julieta Prandi, Silvina Luna, Zaira Nara, Leticia Bredice y Yanina Latorre, a todas las decapitaste con una espada samurai y le tiraste un Queso, ¿Ahora quien será la próxima?
Carlos Delfino se sobresaltó, ¿Cómo? ¿Manu Ginobili lo había descubierto? De repente Carlos se dio cuenta que todo era un sueño, o mejor dicho, que Ginobili le decía eso, era un sueño, porque lo otro, que había asesinado a esas mujeres, que les había cortado la cabeza y que les había tirado un Queso, era todo verdad.




Y fue entonces en ese momento, ya totalmente despierto, y mientras estaba desayunando, que Carlos Delfino, el basquetbolista asesino, empezó a preguntarse:
-         ¿Quién será la próxima?


Todo el día se hizo la misma pregunta, pero esa tarde concurrió a una presentación relacionada con indumentaria de básquet en un hotel. Ahí le presentaron a una chica rubia, con acento provinciano, tipo formoseño o misionero, le dijeron que se llamaba Alejandra Maglietti.



Entonces en ese momento Carlos pensó:
-         Esta mina es una idiota. Le voy a cortar la cabeza. Le voy a tirar un Queso. Esta será la próxima.
Rato después, en una de las habitaciones de los pisos superiores, se encontraba Alejandra Maglietti. De repente, Carlos Delfino, vestido de negro, con una espada samurai y un gigantesco Queso Gruyere, entró a la misma.



-         ¡Hola Carlos! - dijo sorprendida Maglietti - ¿Qué haces aca?
-         Vine a asesinarte – fue la respuesta de Carlos.
Carlos levantó la espada samurai y de un solo corte, preciso y contundente, le cortó la cabeza a Alejandra Maglietti. Así de simple. Luego le tiró el Queso y al terminar de hacerlo dijo en voz alta:
-         Queso.


El basquetbolista abandonó el lugar en forma impune. Rato después, descubrieron el cadáver de Maglietti. La conmoción fue muy grande, pero Carlos Delfino, como siempre, no tuvo problemas en continuar en libertad. Por la noche se hizo la misma pregunta que por la mañana:
-         ¿Quién será la próxima?


El megadesfile de modas organizaba Nelly Raymond constituía uno de los eventos más importantes del año. En esta ocasión, además de las modelos más importantes del momento, participarían también los integrantes del equipo de básquet y varias actrices de renombre.
Una de las invitadas era la actriz Soledad Fandiño. La actriz rubia estaba en su camerino cuando tocaron la puerta. Una voz masculina preguntó:
-         ¿Soledad Fandiño?
-         Sí, ¿Quién es?
-         Soy el basquetbolista Carlos Delfino, necesito hablar con vos brevemente. Vamos a desfilar juntos.
-         Adelante, Carlos.
Sonriente, Fandiño se dio vuelta, mientras Carlos entró al camerino. Para sorpresa de Fandiño, Carlos estaba vestido totalmente de negro y llevaba un gigantesco Queso Gruyere en sus manos.
-         ¿Y ese Queso?
-         Desfilaremos con él. Venía a mostrártelo.
-         ¿En serio? Nelly Raymond no me habló nada de eso.
-         Te aseguro que será así.


Fandiño quedó asombrada. No se dio cuenta que Carlos sacó una espada samurai de sus pertenencias, y en un golpe tan magistral como rápido y eficaz, le cortó la cabeza. Tras decapitar a la chica, Carlos le tiró el Queso encima y se fue del camerino diciendo en voz alta:
- Queso.


Apenas unos minutos después de que esto hubo sucedido, Nelly Raymond le dijo a Guido Zaffora, un joven gay que hacía las veces de su secretario:
-         Soledad Fandiño ya debería estar aca. Anda a buscarla a los camerinos.
Guido se dirigió entonces hacia los camerinos. Tocó la puerta. Nadie contestó.
-         ¡Qué raro! – pensó Guido.
Se acercó entonces a la puerta, y descubrió que estaba abierta la puerta. Entró entonces al camerino, Guido, vio a Soledad Fandiño sentada. El muchacho se acercó y le dijo:
-         Soledad, es tu turno en el desfile...

                            

Guido apoyó la mano sobre el cuerpo de Soledad, y la cabeza de esta salió despedida. La habían decapitado con una espada samurai. Le habían tirado un Queso. Guido vio la cara decapitada de Fandiño y el enorme Queso Gruyere en un costado. Horrorizado, preso del pánico, salió corriendo gritando:
-         ¡Le cortaron la cabeza! ¡Le tiraron un Queso!
Lo repetía una y otra vez. El Basquetbolista Asesino había atacado de nuevo.




2 comentarios:

  1. Timoteo Agripino Zelarrayan2 de abril de 2015, 7:03

    voto afirmativo para que el autentico carlitos delfino decapite a esta maglietti

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  2. Juan Camilo Garcia14 de mayo de 2017, 2:29

    cual era el morbo con los queso? osea por que no algo mas normal? como no se violarlas despues de muertas, utilizar su piel para chaquetas, coleccionar las manos derechas, tomarle fotos para trabajos manuales..... tantas cosas.. pero el solo les tira queso.

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