El Asesino de Andrea Dellacasa


Acostumbrado a ir a los grandes eventos del rock en Estados Unidos y Europa, a Carlos “el Bebe” Contepomi le resultó fastidioso y hasta un bodrio tener que ir a Chile, a cubrir el Festival de Viña del Mar.
- Sí, por lo menos, encontrara a alguien para quesonear – dijo en voz alta Carlos “el Bebe” Contepomi – así esa fama de que soy el peor Quesón, o el más boludo de todos los Quesones, empieza a revertirse. Aunque pensándolo bien, las minas que yo asesiné, como Carla Peterson o Andrea Del Boca, no deben pensar que soy tan boludo, porque al fin y al cabo, las asesiné, como Carlos Ignacio Fernández Lobbe asesinó a Soledad Solaro, por ejemplo, je, je, je. Queso. Queso. Queso – empezó a repetir como un idiota el Bebe Contepomi.


El comentarista de rock comenzó a tomar unos tragos en el Bar del Hotel Pinochet, donde se alojaba en Viña del Mar, le sorprendió el mozo que le dijo:
- Argentino guevon, le ganamos dos finales de la Copa América.
- Ja, ja, me chupa un huevo, chileno – le contestó Contepomi – cuando ustedes ganen dos mundiales, hablamos.
- Pero ustedes han ganado un mundial hace mucho años, guevon.
- Y ustedes ni siquiera se clasificaron a Rusia 2018. Che camarero chileno y guevon, ¿Quién es esa mina que esta ahí?
- ¿Mina? Así hablan los argentinos, no se les entiende nada, esa es una polola, guevon.
- Bueno, decime quien es esa polola.
- Es Andrea Dellacasa, compatriota tuya, aunque hace mucho que vive aquí en nuestro Chile… Chi Chi Chi Le Le Le Viva Chile y Pinochet!
El mozo se fue, mientras Contepomi pensó “creo que encontré a alguien para quesonear”. El conductor del rock se paró y se acercó a Andrea Dellacasa (1), lo que más le llamó la atención, era la gran altura de la vedette y actriz, que llegaba a 1,82 metros.
- Que alta que sos – le dijo Carlos el Bebe Contepomi.
- ¿Y vos quien sos? Tenes acento argentino.
- ¿No me conoces? Soy Carlos “el Bebe” Contepomi, aunque para vos quizás sea un Quesón, un Quesón – y entonces el Bebe sacó una gran valija y la puso sobre la mesa, la abrió y sacó del mismo, un Queso, un gran Queso.
No había nadie más en el bar, solo Carlos “el Bebe” Contepomi y Andrea Dellacasa, escondido detrás de una cortina, el camarero chileno, el admirador de Pinochet, observaba todo.
- ¿Para que sacaste el Queso? – le dijo Dellacasa.
- Porque soy un Quesón.


Contepomi puso sus pies sobre la mesa, Dellacasa empezó a desatarle los zapatos, le sacó las medias, y como prendada ante el comentarista del rock, al punto que empezó a arrastrase encima de Contepomi, ahí tirada sobre la mesa, ella adoró los pies del Bebe Contepomi, y entonces ahí, los dos tirados sobre la mesa, cogieron de lo lindo, fue una cogida espectacular, dicen que se movieron las aguas del Pacífico, y la Cordillera de los Andes, pero los chilenos, acostumbrados a los temblores, ni lo sintieron.
- Maldita sea como la ha cogio este argentino pelucón – dijo el chileno, que escondido, observaba todo.
- Dame más, Bebe, dame más – le dijo Dellacasa a Contepomi.
- Je, je – dijo el Bebe – ahora viene lo mejor.
De la misma valija de donde había sacado el Queso, ahora el Bebe Contepomi sacó un gran arma larga, como el rifle que usaba Terminator para asesinar a las Sara O’ Connor, el Bebe apuntó a Dellacasa y le dijo:
- Andrea Dellacasa, morirás como Andrea Del Boca.
- Pero feliz por haber cogido con Carlos el Bebe Contepomi – dijo Andrea Dellacasa, totalmente extasiada y metida en el placer que el Bebe le había dado.


Carlos agarró el Queso, lo puso adelante del arma, y  lo uso como silenciador, y empezó a disparar…
¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! 
¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! 
Andrea Dellacasa quedó muerta, mientras Carlos “el Bebe” Contepomi tiró el Queso sobre su cadáver.
- Queso – dijo Carlos el Bebe Contepomi, y totalmente despreocupado, se fue a ver el Festival de Viña del Mar.
Mientras tanto, el camarero chileno salió del escondite, y contempló el cadáver acribillado de Andrea Dellacasa.
- Tiene más agujeros que el Queso – dijo el chileno – no importa, aunque este muerta y digan que es necrofilia, me la cojo igual.
Y al terminar, el chileno volvió a gritar:
- Chi Chi Chi Le Le Le Viva Chile y Pinochet!


Comentarios

  1. En este relato, el Bebe dejó de ser un boludo, para convertirse en un quesón muy efectivo. Que sedujo a su víctima y la dejó en un estado de éxtasis sexual, que ni se dio cuenta, no sintió fue asesinada. Es todo logro en un quesón.
    Agrega morbo la necrofilía.

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