sábado, 16 de mayo de 2015

El asesino de Claudia Schiffer


La top model internacional Claudia Schiffer se alojaba en la más suite más grande y lujosa que el prestigioso Hotel Ritz poseía en la ciudad. Se había dispuesto que tres de los camareros, un hombre y dos mujeres, iban a estar al servicio preferencial de la modelo. Las dos mujeres eran Rita y Josefina que se encontraban charlando en la cocina.
-         Ahora hay que llevarle la comida a esa idiota. Esas minas con guita piden cualquier cosa para comer – le comentó Rita a Josefina.
-         ¿Qué pidio hoy?
-         Una ensalada de lechuga, remolacha, rucula y zanahoria. Aca está, ya la tengo preparada.
-         Bueno, che, nos va a llevar unos pocos minutos, se lo llevamos y listo.
-         ¿Pero a vos te parece que se puede mantener solamente con esa ensalada?
-         Y sí, se matan de hambre... che... ¿Felipe se la va a llevar? ¿Che, y Felipe?
-         ¿No te enteraste? No va a venir, murió la suegra.
-         ¡No me digas! ¿Pero de repente palmó la vieja?
-         No, parece que estaba enferma desde hacía un tiempo...


En ese momento, ingresó a la habitación, un hombre bastante alto, muy buen mozo, y vestido de una manera muy elegante.
-         Buenas noches – dijo el hombre con un tono que evidenciaba su condición de gay – mi nombre es Carlos, Carlos Fabian Melia, soy el reemplazante de Felipe.
-         No nos habían dicho que iba a venir un suplente.
-         Bueno, aca estoy yo. No se preocupen chicas, vayan a descansar un rato. Debe ser bastante agotador tener que servir a esta mina. La ensalada se la llevó yo.
Las dos mujeres quedaron desconcertadas ante la llegada sorpresiva de Carlos Melia, el suplente gay de Felipe. Carlos, por su parte, tomó la ensalada de rucula, la puso en una bandeja con ruedas junto a una botella de agua mineral, y se dirigió hacia la habitación de Claudia Schiffer.
No tuvo problemas en llegar hasta la habitación. En el transcurso del viaje, desde el ascensor hasta la puerta, Carlos no tuvo problema en sonreírle al guardaespaldas que custodiaba el piso y luego acomodo sobre la bandeja con ruedas un gran Queso Pategras de cascara roja y una pistola 45 con silenciador. Supo esconder el Queso en la bandeja, tiró la ensalada y disimuló la pistola debajo de unas servilletas.


Tocó la puerta. Claudia Schiffer le preguntó:
-         ¿Quién es?
-         Su cena, señora Claudia Schiffer – respondió Carlos.
-         Pase, empuje la puerta, está abierto.
Carlos entró a la habitación, mientras la top model estaba acostada en la cama, vestida con un camisón de color blanco sobre las sabanas.
-         ¿Y el muchacho de ayer? ¿Porqué no me trajó el la comida?
-         Tuvo un inconveniente familiar. Pero se la traje yo.
-         ¿Y vos como te llamás?
-         Carlos. Mi nombre es Carlos Fabián Melia.
-         Carlos, hermoso nombre, y cuantos Carlos que hay en todos lados...
-         Bueno, señora, siento informarle que no le pudimos traer la ensalada que solicitó, pero le traemos algo mucho mejor, un QUESO.
-         ¿Un QUESO? ¡No como QUESO!
-         Pues tendrá que comérselo – le contestó Carlos – mire que QUESO tan delicioso.
Carlos Melia tomó el Queso y lo tiró sobre la top model que estaba tan horrorizada como sorprendida por lo que el camarero le había hecho.
-         ¡Voy a llamar al servicio del hotel y lo van a despedir!
-         No me van a despedir – contestó Carlos – porque no soy un camarero, soy un asesino a sueldo especializado en asesinar mujeres. Me conocen como el “Queso Gay”.


En ese momento Carlos Melia tomó la pistola 45 con silenciador, apuntó hacia Claudia Schiffer y efectuó ocho disparos. El primero impacto en el cuello, el segundo en la cabeza, el tercero en el pecho y el cuarto en el estomago. Un quinto balazo fue directamente al ojo izquierdo, un sexto nuevamente a la cabeza, un séptimo al pecho y el octavo a la cintura. Claudia Schiffer fue así asesinada, y el cadáver yacía sobre la cama totalmente ensangrentada como consecuencia de los ocho balazos.
Carlos tomó el Queso y lo tiró sobre el cadáver de Claudia Schiffer. Dijo en voz alta:
-         Queso.
Abandonó la habitación por el lado izquierdo, mientras el guardaespaldas custodiaba el lado derecho. Carlos Melia se metió en uno de los baños del hotel del primer piso y se cambió de ropa. Con anteojos negros y bigotes postizos no tuvo problemas en dejar el hotel.


Mientras tanto, uno de los jefes del hotel, Monsieur Lupin, se dirigió a donde estaban las dos camareras que debían servir a Claudia Schiffer.
-         ¿Ya le llevaron la ensalada a Madame Schiffer?
-         La llevó ese suplente que vino, Carlos creo que dijo que se llamaba... – le contestó Rita.
-         ¿Carlos? ¿Suplente? ¡Pero sí no venía ningún suplente!
-         Pero le llevó la ensalada como hace quince minutos...
-         ¡Es que no había ningún suplente!
Lupin y las dos camareras subieron desesperados al piso donde se alojaba Claudia Schiffer. Cuando llegaron le preguntaron al guardaespaldas:
-         ¿Le trajeron la comida a Madame Schiffer?
-         Hace unos minutos. Ya se fue el camarero y...
-         ¡Era un impostor! – gritó Lupin.
Todos fueron hacia la habitación, abrieron la puerta y se encontraron con la modelo muerta, ensangrentada y asesinada a balazos. Sobre su cadáver un enorme Queso Pategras de cascara roja.
-         ¡Oh, no! – dijo el guardaespaldas - ¡El camarero era un asesino! ¡Y la mató encima de mis narices sin que yo pudiera hacer nada!
Y no era un asesino cualquiera – señaló Lupin – era un Queson. Miren ese Queso...


2 comentarios:

  1. muy bueno, otra mina famosa amasijada... esta vez por el Queso Gay

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