El Asesino de Luz Cipriota


(Un homenaje a un cuento de Julio Cortázar)
Idea original de EL FAUNO, versión libre y final de CARLOS QUESÓN

Un año atrás, la actriz Luz Cipriota se sorprendió al recibir una propuesta de la “Real Fundación del Teatro Español Marquesa de Avila” para participar en el Teatro Real de Madrid (el equivalente al Teatro Colón) de una adaptación de una obra de Julio Cortázar “La Señorita Cora”.
Tan interesante era la propuesta – y tan suculento el pago en euros – que la actriz no dudó ni un instante en viajar a Madrid, al fin y al cabo, el pasaje aéreo y el alojamiento lo pagaba dicha Fundación.
Apenas unas horas después de un accidentado viaje aéreo, lleno de turbulencias, la actriz, muy ansiaso, estaba en la dirección donde la citaron, la Calle de los Carlos Españoles n° 505.
- Vaya nombre curioso para una calle, estos gallegos – murmuró Cipriota.


La sorpresa fue mayúscula cuando la persona que le abrió la puerta era un hombre joven, de unos veintidós de años, vestido de mayordomo, igual a Paul Mc Cartney, versión 1964, en el auge de la Beatlemanía.
- ¿Usted es? – preguntó con una mezcla de asombro y terror, era igual a Mc Cartney.
- Paul Toombes, ese es mi nombre. Pase, debe ser la actriz argentina que está esperando la Marquesa.
El mayordomo condujo a la actriz a un salón, y ahí estaba la Marquesa, una dama joven, vestida de andaluza, y dos hombres, altos y patones los dos.
- Bienvenida a España, señora Cipriota – dijo la Marquesa, con un inconfundible acento andaluz – ha sido elegida para esta obra, una adaptación de “la Señorita Cora”, un cuento de Cortázar. Les presento a estos hombres, Carlos García Cortázar, el protagonista masculino de la obra y he aquí a Carlos Quesón, el autor de la adaptación teatral de la obra. Tu harás de la Señorita Cora.
- Todos Carlos – dijo Cipriota –  como la calle “de los Carlos Españoles”.
- Todos no, el mayordomo se llama Paul – dijo la Marquesa.
- Es cierto – dijo Cipriota.


Cipriota saludo a los dos Carlos.
- Tu debes ser Pablo – dijo Cipriota al saludar al actor Carlos García Cortázar – leí el cuento en el avión, pese a las turbulencias, junto al material que me envío la Marquesa sobre la Guerra Civil Española.
- Sí, pero en esta adaptación, el personaje no se llama Pablo, sino Carlos – dijo García Cortázar – una idea del adaptador, el señor Quesón, que esta aquí.
- Mucho gusto Cipriota – dijo Carlos Quesón – yo también soy argentino, aunque paso largas temporadas aquí en España, sí, por tradición, todos los protagonistas masculinos de mis historias se llaman Carlos. He escrito muchos cuentos y novelas, guiones cinematográficos y obras teatrales, soy un autor muy prolífico.
- Mucho gusto Quesón – le dijo Cipriota, que lo trató por el apellido al autor, de la misma manera que el la trató a ella, pues le dijo Cipriota.
- Bueno niños – dijo la Marquesa – pese a que soy republicana, no me quedó otra que aceptar hacer esta obra en el Teatro Real, es el más importante de España, eso sí, al comenzar yo misma recitaré el poema “14 de abril de 1931” y al finalizar, cantaremos el himno de la República, portaremos las banderas republicanas y gritaremos todos juntos “Viva la República”.


- Bueno, Marquesa – dijo Carlos Quesón – dejemos solos a la actriz y al actor, que vayan ensayando.
La Marquesa y el señor Quesón dejaron solos entonces a Carlos García Cortázar y a Cipriota. El actor puso cara de fastidio.
- Me pagan una fortuna para hacer esto – le dijo Carlos a Cipriota – de lo contrario, no lo hacía, no estoy satisfecho con esta obra. La adaptación de la señorita Cora, de Julio Cortázar.
- ¿De qué se trata?
- Si, habéis dicho que leísteis la obra en el avión.
- Sí, pero repasemos.
- Pablo es un joven paciente es internado en hospital en que se enamora de una enfermera llamada Cora. Aunque aquí le cambiaron el nombre, no es Pablo, es Carlos. Yo soy ese paciente. Tu eres la enfermera, el imagina tener sexo con ella, hay un anestesista que sí tiene sexo con ella, me parece, mientras ella desprecia a Pablo, perdón, Carlos, aquí se llama Carlos. Entonces Carlos la asesina, a puñaladas.
- No, aunque fantasea con eso, que ella le suplique.
Carlos García Cortázar quedó en silencio, en realidad, no estaba conforme con el proyecto, era un asesino Quesón, pero le gustaba aquel cuento, y le había parecido que la adaptación de Carlos Quesón era una basura y tampoco le entusiasmaba la actriz, Luz Cipriota. La verdad era esa. Prefería el papel del anestesista. Iba a hacer una queja, pero apareció la Marquesa junto a Carlos Quesón.
- Carlitos – dijo la Marquesa, en referencia a Carlos Quesón, no a Carlos García Cortázar – acaba de encontrar la solución, haras los dos papeles Carlos – ahora sí en referencia a Carlos García Cortázar – el anestesista y el paciente, los dos se llamaran Carlos, en el anestesista te pondrás unos bigotes y listo. A ver lean bien el guión, mañana comenzamos los ensayos.


Aquella noche, tanto Cipriota como Carlos se aprendieron el guión de memoria, y al día siguiente comenzaron los ensayos. Carlos Quesón, además de ser el autor, sería también el director de la obra, y la Marquesa de Avila, se sentó al lado, para supervisar todo. Los primeros ensayos, con el paciente y la enfermera, emocionaron a la marquesa de Ávila. Los ensayos serían filmados, si salían bien, podía ser parte de una película.
- Avanzad con la escena siguiente – dijo la Marquesa – muy bien esta niños.
Siguió una escena, en que el anestesista consolaba a la enfermera. Cipriota se puso como loca.
- ¡No me voy a desnudar! ¡Esto es una cosificación! – dijo la actriz.
- Billetera mata cosificación – dijo la Marquesa – aquí tienes dos mil euros. Imperium – dijo la Marquesa, practicando el maleficio “Imperium”, que convierte en sumisas a las gentes.
Cipriota se quedó callada, se guardó los euros en el bolsillo, y entonces ahí, Carlos, como el anestesista, comenzó a practicarle sexo oral, y con su influjo quesón, la convirtió en sumisa y complaciente. Tanto, que no se limitó al sexo oral la cuestión, sino que la actriz, se puso se arrodilló, y se dejó atar, Carlos le puso los pies encima, ella los olió, besó, chupó y lamió, con fuerza, estaba entregada a los pies de García Cortázar. Tras los pies, el actor dio vuelta a la actriz, y la penetró por el culo, perforándola con la pija. 
- Hermoso – dijo la Marquesa – mejor que en tus cuentos, Carlitos.
- Mis cuentos solo reflejan la realidad, yo narró hechos verídicos – dijo Carlos Quesón – lo que me cuentan los asesinos.
- Tu Carlitos, eres más amigo de Carlos Delfino, Carlos Bossio, Carlos Fernández Lobbe, y del protegido de la Dumitrescu, ese Carlos Matías Sandes, un Queso viviente.


- Puede ser – dijo Carlos Quesón – lo que pasa que ellos asesinaron más minas que los demás, aunque Carlos Reich, Carlos Elder, Carlos Eisler, Carlos Machado y Carlos Leonel Schattmann han crecido mucho, son muy buenos Quesones también.
Paul Toombes también contemplo la escena, y se masturbó al ver aquello.
- Tu vete, eres de la servidumbre, vuelve a tu lugar, la cocina – dijo la Marquesa.
- Dejelo, Marquesa, déjelo, Paul es leal, tiene la desgracia de no llamarse Carlos, pero es un siervo leal – le dijo Carlos Quesón.
- Carlitos te defiende – dijo la Marquesa – sigue disfrutando, Toombes.
Se negó a desnudarse, que no iba a dejar cosificarse. Carlos usó su influjo quesón, para conrtirla en complaciente. Que practicó sexo oral, se dejó atar boca abajo, recibir la pija en el culo. Había material para editar. Era todo de alta calidad.
- Suficiente por hoy – dijo la Marquesa.
Cipriota se fue a descansar: estaba exhausta. Carlos García Cortázar estaba molesto, y le dijo a la Marquesa:
- ¿Por qué interrumpió? Iba a asesinarla, ya tenía el Queso preparado.
- Tranquilo Carlillos, no podemos agotarnos hoy mismo, esta salió mejor de lo que pensaba. La Cipriota vendrá manaña, no se irá de Madrid. Además estaba bajo el maleficio Imperium, no era lo apropiado que la asesinarás en ese estado.
Al otro día, Luz Cipriota se enfureció al descubrir que la escena estaba siendo editada, que iban a incluir esa escena en el Documental sobre la obra de la Señorita Cora.
- ¡Yo vine a hacer una adaptación de la obra de Cortázar! ¡Ahora todos creerán que soy una actriz porno! ¡Quiero triunfar en Europa, pero no como actriz porno!
- Tranquila, mi amiga – dijo la Marquesa - ¿Quieres más euros? ¡Aquí tienes!
La actriz agarró los euros y los tiró al piso, le dio un sopapo a la Marquesa, y otro a Carlos García Cortázar, Carlos Quesón al estar más atrás se salvó de ser agredido, pero el que no se salvo y también recibió un sopapo, fue Paul Toombes.


- ¡Eres una hija de puta! – le dijo la Marquesa, que furiosa, intentó pegarle, pero Carlos Quesón la contuvo.
- Tranquila Marquesa, yo le dije, esta mina era para ser quesoneada por Carlos Leonel Schattmann, no por este actor español, elegido solo porque su segundo apellido es Cortázar. Carlos Alocén, ese baloncestista que a usted le gusta tanto, hubiera estado bien, o el corredor de Fórmula 1, Carlos Sainz, el que asesinó a María Laura Santillan.
- Tú tienes una obsesión con los basquetbolistas, Carlos Quesón. Yo la iba a quesonear ayer – dijo Carlos García Cortázar – y usted Marquesa, me lo impidió. Me corresponde a mí por ser Cortázar, es un derecho Quesón.
- ¿Quesonear? – preguntó Cipriota – ¿Qué es eso? Ahora quiero saber que es eso.
- Completar el sueño erótico de Pablo, perdón, aca se llama Carlos, como yo.
- El papel de Pablo debió haber sido mío – dijo Paul Toombes – por algo me llamo Paul, que es Pablo en inglés.
- Calla niño – dijo la Marquesa – tu solo sirves para barrer, limpiar, cocinar, y limpiar los lavabos, no sirves para otra cosa.
- Dejemos este incidente – dijo Carlos Quesón – y sigamos con la obra.


Carlos García Cortázar agarró una bandeja con un enorme Queso, y se lo tiró encima a Cipriota. La actriz recibió el Queso, y se cayó al piso. Carlos puso sus pies otra vez encima de ella, y ella se entregó a aquel encanto, que tanto le había fascinado el día anterior. Esta vez no fue necesario ningún maleficio, Cipriota estaba totalmente entregada, tanto que al finalizar el juego de los pies, Carlos García Cortázar agarro un puñal y con el mismo, empezó a sacarle la ropa, a descoserla, Cipriota quedó desnuda, empezó a hacer un streap tease, a mover el culo, a mover las tetas, que le actor empezó a succionar.
 - Hermoso – dijo la Marquesa – Será un sueño erotico de Pablo, perdón, de Carlos. En esta escena, en el cuento, Pablo imagina que asesina a la señorita Cora. Mientras ella le suplica. Haced esa escena.
Carlos le puso el puñal encima y le dijo:
- Tendrás sexo conmigo o te asesinaré, Cora.
Cipriota, desnuda, arrodillada, comenzó a improvisar.
- ¡No me asesine, señor Carlos! ¡Piedad, piedad, piedad!


- Entonces serás mía Cora, si quieres vivir, deberás tener sexo conmigo.
- No tendré sexo con nadie, solo con el anestesista – y ahí Cora le dio una patada a Carlos.
- La pucha que lo tiró – dijo la Marquesa – resultó ser una mina complicada.
- Es su capricho, Marquesa – le dijo Carlos Quesón – Carlos Leonel Schattmann ya le hubiera cortado el cuello con ese cuchillo ninja que usó para asesinar a Jimena Barón. 
Al escuchar eso, Carlos García Cortázar le lanzó una mirada de pocos amigos a Carlos Quesón, y despues de que se le había caído el puñal al piso, volvió a agarrarlo. Y se acercó otra vez a la actriz.
- Pudimos hacerlo por las buenas, pero has elegido que fuera por las malas.
Y entonces ahí, a la vista de todos, Carlos García Cortázar la violó, y lo hizo con furia y salvajismo, mientras Cipriota gritaba de terror y Paul Toombes se masturbó otra vez. Más que gritos, los de Cipriota eran alaridos, como una presa que cae en manos de su depredador.
- ¿Y Carlitos? – le dijo la Marquesa a Carlos Quesón -¿Has visto? No me he equivocao.
- Todavía no la asesinó. Se retrasa demasiado.


Otra vez, Carlos García Cortázar le lanzó una mirada de pocos amigos a Carlos Quesón, y ahí, enarboló el puñal en sus manos, y le dio una brutal puñalada en el ombligo, otra en los senos, otra en la vagina, y Cipriota se desengraba como un cordero en el matadero. Entonces, Carlos García Cortázar sacó el revolver con silenciador, el mismo que usó en crímenes anteriores relatados en estas páginas, y le asestó un balazo en la frente, finalizando así la agonía.
- Queso – dijo Carlos García Cortázar tirando el Queso sobre el cadáver de su víctima.
- ¡Bravo! ¡Bravo! ¡Viva España! ¡Viva la República! – gritó la Marquesa de Avila, satisfecha por haberle ganado la apuesta a Carlos Quesón – Schattmann hubiera sido más rápido, Carlitos, en cambio este Carlos nos ha ofrecido un espectáculo digno de un torero español, de un maestro de la corrida, ¡Viva España!
- ¡Olé tu gracia salerosa! – exclamó Paul Toombes, después de la vigesima paja - ¡Vivan los toros y el arte andaluz! ¡Por tu mare y tu pare!
- Bueno, escribiré todo esto – dijo Carlos Quesón – esta vez he sido testigo presencial de los hechos, y ya van dos relatos sobre la Señorita Cora, el anterior con Carlos Kramer, ¿Habrá algún otro?
Y así llega el cuento a ustedes, y quien lo escribe, lo ha visto y oído, y da testimonio de este Queso. Dicen que Luz Cipriota fue vampirizada, convirtiéndose en una vampiresca de la más baja estirpe. Pero lo que importa es que de las grabaciones se hizo una película, que resultó ser muy exitosa. Como el descubrimiento del amor y del amor no correspondido.

Comentarios

  1. menos mal que Cortazar esta muerto, sino lee esto y se vuelve a morir

    ResponderBorrar
  2. El Gran Timonense7 de junio de 2020, 04:53

    ya que te pusistes en el cuento, la tendrías que haber matado vos, Quesón, al fin y al cabo sos uno de ellos

    ResponderBorrar
  3. me toca el rol de sirviente pajero, y bueno si ese es el personaje, por lo menos tengo la cara de Paul Mc Cartney, y vivo en las grandes ciudades europeas, podría haber otro cuento donde tengo intimida con la Marquesa de Avila, me gusta así, de española tipica

    ResponderBorrar
  4. yo siempre tengo la sospecha que el que escribe estos cuentos es un asesino, y se identifica con los personajes que crea, que son tomados de la vida real, y proyecta sus propias perversidades y obsesiones, el cuento, como todos, es alocado, pero me gusto, mantiene ese perfil delirante que te caracteriza

    ResponderBorrar
  5. Francesc Miralles7 de junio de 2020, 05:13

    hay una versión que dice que Paul Mc Cartney murió en 1966, o sea que podría ser este Paul Toombes, que fue clonado o algo así, la Marquesa es republicana, curioso eso, siendo marquesa debería haber sido franquista, a aclararlo en otro relato, sobre la guerra civil, veo que os gusta escribir sobre España, es grato leerte a pesar de que siempre sabemos que en el final de cada cuento, hay una mujer asesinada, un Carlos asesino y el infaltable Queso, saludos desde Barcelona, ciudad que se que os gusta mucho

    ResponderBorrar
  6. "Paul es leal, tiene la desgracia de no llamarse Carlos, pero es un siervo leal"
    ¿la desgracia? ¿porque es una desgracia? ¿es que todos debemos llamarnos como vos? y quizás en otro cuento me podes hacer un siervo rebelde

    ResponderBorrar
  7. no esta mal, la Marquesa de Avila y la inclusión del cronista como personaje lo levantan bastante, el tema de la Señorita Cora estaba mejor en el relato anterior, el de Carlos Kramer

    ResponderBorrar
  8. hace "el asesino de Verónica Castro" en México en los 80, en México 86 por ejemplo, ¿el Quesón? Carlos Vilagran

    ResponderBorrar
  9. HECHOS VERIDIC0S? LO QUE ME CUENTAN LOS ASESINOS? ANDAAAAA

    ResponderBorrar
  10. terrible el maltrato de la Marquesa a Paul, che Toombes tenes que hacer algo

    ResponderBorrar
  11. interesante el contrapunto entre la Marquesa y Carlos Quesón, este quería a Schattmann o a Carlos Alocen como asesinos

    ResponderBorrar
  12. CON la lógica de estos cuentos, sospecho que Cortázar sabía de los quesones. El perseguidor está inspirado en Charlie Parker. La noche de Mantequilla transcuerre durante una pelea de Monzón.

    Y lo fantasear con acuchillar a la Señorita Cora recuerda a estos relatos, sólo que el protagonista del cuento se llama Pablo.
    Estuvo bien que se demorara el asesinato. La impaciencia de los Carlos ha impedidoc ficciones, como la obra de Lady Mabeth, con Cristina Pérrsez. Qué complicada resultó ser la actriz. Le faltó el respeto a la Marquesa.
    Siendo un ézito puede hacerse más versiones, con Paul como Pablo. Dicho de paso, la Marquesa debe disculparse.



    ResponderBorrar
  13. Tal vez con alguna canción. Paul debería volver con Lady Dumitrescu, quien lo ha tratado mejor y con quien se ha insinuado intimidad. Algo que.podría contarse en un relaro. Como la Lady y la Marquesa comptiendo por él.
    Tal vez los quesones tengan alguna debilidad. A pesar del influjo quesón, Luz se puso como loca, repartiendo golpes. Tal vez el efecto hipnótico se debilta con el uso repetido, como en El asesino de Adabel Guerrero.

    Schattman podría victimizar a Marcela Tauro. Convertida en.conductora de Indiscreciones, por La asesina de Jorge Rial, podría querer rebelar secretos que deben mantenerse ocultos. O acusar del asesinato de Andrea Rincón, a su ex, Lara Pedrosa, quien está protegida.

    ResponderBorrar
  14. Recomiendo el blog Bonitas argentinas y del mundo. Fijense en chat, a la izquierda del blog. Se están escribiendo fanctions, aunque un poco diferentes a estas

    ResponderBorrar
  15. https://www.google.com/amp/s/datosatutiplen.wordpress.com/2019/02/09/julio-cortazar-cortisimo-metraje/amp/

    Sospecho que el escritor sabia de l quesones, tanto que anticipó a las Carlas asesinas, en el breve relato del enlace. Que podria inspirar un relato de quesonas.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. muy bueno lo de ese relato de Cortazar, quizas sea bueno escribir unos mini relatos o corto metrajes quesones

      Borrar
  16. Hay algún inconveniente con el blog
    A veces se borran los comentarios que escribo.
    Una víctima del montón podría ser Erica Basile, la acusadora de Pablo Rago. Al ser desmentida su acusación, nadie le creería que un quesón la acecha. Incluso alguna mujer le diría:-Nena, dejá de mentir.
    Y luego,game over.
    Podría terminar para perros hambeientos. O para las famosas vamprizadas del prostíbulo de la Marquesa.
    O sino, Matilda Blanco, con la maldad con que critica a las famosas, por su ropa. También podría terminar como alimento para vampiras.

    ResponderBorrar
  17. buenas ideas, creo que la tal Erica Basile podría quedar bien para Carlos Izquierdoz, o algún Quesón de esa línea, la otra, es candidataza para Carlos Melia, je, je

    ResponderBorrar
  18. Fausta Favris la peluquera de las quesonas o Las asesina d3l asesino
    Una de las preocupaciones de lad letales y bellas Carlas, durante la cuarentena, es el cuidado del pelo y de la belleza integral. Estar irresistibles para atrapar a sus víctimas y darles es último deseo. El problema es no considerarse servicio esencial.
    Ka solución fue ser visitadas por Fausta Favris, con cierta fama, que pasó, lo que hizo que los Carlos no la tuvieran en cuenta. Una ventaja la ex modelo y sus clientes quesonas.
    Pero surgió algo inesperado, hay asesinos que no son quesones.

    https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2019/01/11/el-calvario-de-violencia-de-genero-que-sufre-una-ex-modelo-a-manos-del-padre-de-su-hijo-lo-acusa-de-incendiarle-la-casa/

    Fausta Fabris le pidió a una de sus clientees, un a Carla, aue llamara a uno de sus conocidos. Zi tenia que morir, prefriria serr asesinada por un Carlls, que le dera placer, tal vez elegir el se estrangulada. Y se clonada como las Santillanas.
    Pero la Carla de turno tenia sus propios planes, no queria quedarse sin peluquera, en medio de la cuarentena. Y en cierta forma, la ex modelo era una colahoradora de las quesonas.
    Era una lprtunidad para que una Carla tirara un quezo.

    Puede continuar el cronista, sie le intersa, suggiero a Carla Rebecchi

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. La famosa pudo haber huido, para encontrar la oportunidad de ser peluquera de las Carlas
      Tal vez haya recibido la ayuda de la Fundación Dumitrescu, la Lady tiene su lado emotivo. Pero su perseguidor podría haberla seguido.

      Borrar

Publicar un comentario

Relatos Quesones de la Semana

Los Asesinos de las Spice Girls

El asesino de Sabrina Pettinato

El Asesino de Ivana Palliotti

El Asesino de Paula Colombini

La asesina de Roberto Carlos Abbondanzieri

El Asesino de Antonela Ramírez

El Asesino de Romina Ricci

El Asesino de Marcela Pagano

El asesino de Viviana Canosa

El Asesino de Yanina Zilly