El Asesino de Debora Falabella


Carlos Leonel Schattmann se encontraba en su nuevo destino brasilero. Su carrera como basquetbolista pedía salir de Argentina. No le daba para la NBA ni para la Euroliga. Pero sí para el Franca de Sao Paulo, el equipo de la NBB (liga brasilera de básquet). 
En tierras paulistas, una tarde, luego de un entrenamiento, Schattmann salió a contemplar la vista que le ofrecía su nuevo departamento. Pensó en su condición de Quesón, y en las minas famosas a las que había quesoneado: Jimena Barón, Brenda Asnicar, Natalia Fassi, Floppy Tesouro, Celeste Cid, Estefanía Xipolitakis, y por supuesto, en Wanda Nara, a la que había quesoneado junto a su fiel amigo, Carlos Matías Sandes, un gran Quesón.
- Tengo que quesonear a alguna mina importante aca en Brasil – pensó Schattmann.
Sabía que en Brasil había grandes Quesones: Carlos Eduardo (“Kadu”) Parga, Carlos “Caco” Ricci, Carlos “Carlinhos” Freire, Carlos “Caca” Bueno, Carlos Casagrande, Carlos Orama, Carlos Germano, Carlos Dos Santos, etc, la lista puede ser interminable.


- Muchos Quesones – pensó Schattmann – un Queso más o menos no lo va a notar nadie. Además aca viven como doscientos millones de habitantes, esta lleno de asesinatos, tengo bandera verde para cometer alguno. Voy a googlear, voy a poner “actriz brasilera famosa”, la primera que sale, a esa la voy a quesonear.
Eso hizo. Googleo y salió una actriz “Débora Falabella”, sí, “Falabella” como las tiendas. “Ha protagonizado algunas telenovelas de Rede Globo como Niña moza y Avenida Brasil y tuvo actuaciones destacadas en El clon, Señora del destino, Dos caras y Escrito en las estrellas” decía el perfil de la mina en Wikipedia, donde además señalaba que tenía unos cuarenta años de edad.

- ¿Dónde vivirá? Dice que es de Minas Gerais, de Belo Horizonte, casi 600 kilometros de aca. Pero yo creo que vive, en el Estado de Sao Paulo. No importa. Mi instinto Quesón me ayudará. 
Schattmann agarró una mochila, y metió allí varias armas ninja, sus armas preferidas. También un gran Queso al que metió en la mochila. 
- Ja, ja – río Carlos mientras metía el Queso – ¿Al momento de asesinarla diré “Queso” como siempre o “Queijo” como dicen acá?
Ya terminaba de arma la mochila cuando vio una espada, una gran espada ninja, samurái, Schattmann la recordó. La espada que le había regalado Lady Dumitrescu años atrás. Con esa espada había asesinado a una mina en Comodoro Rivadavia, en la época en que jugaba en Gimnasio Indalo. Desde entonces no la usó en ningún otro asesinato. Sin decir palabra alguna, la agarró y salió. Se metió en el auto.
- ¿E agora? – dijo Schattmann en portugués, diciendo “Y ahora?” – Ya sé. 
Agarró el GPS y puso “Estudios O Globo Sao Paulo” y hacia allí se dirigió. Llegó al estacionamiento de los estudios, Schattmann se bajó del auto y no lo pudo creer, de repente, vio que Debora Falabella se encontraba en aquel parking. 
- Mi instinto Quesón no falla – pensó Schattmann.


Falabella se metió en el baño de mujeres. Schattmann miró a su alrededor, a todos los costados, al ver que nadie había, se metió el también en el baño de mujeres. Falabella estaba viéndose en el espejo, al ver entrar a Schattmann gritó:
- Ajuda! Um homem no banheiro das mulheres! (Socorro! Un hombre en el baño de mujeres).
Pero nadie escuchó nada. En ese momento se estaba jugando el clásico entre Corinthians y Sao Paulo. La ciudad estaba paralizada. Hasta los hinchas de Palmeiras estaban viendo aquel partido. Schattmann, sin preocuparse por el grito de la mujer, agarró el Queso, y se lo tiró a la actriz brasilera. El Queso le provocó tal impacto a Falabella, que cayó al suelo, desvanecida.
Al despertar, estaba atada en uno de los baños, metida dentro del inodoro, sin poder moverse, y con los pies de Schattmann sobre su rostro. 
- Disfruta de mis Quesos. Te podría haber quesoneado alguno de los Quesones brasileros que hay muchos, y son muy buenos, pero me tocó a mí, que soy argentino, maragató (1), nos ganan siempre, pero hoy, aunque sea hoy, Argentina le ganará a Brasil.
- ¡Nooooooooooooooooooo! – gritó la actriz brasilera.


El olor a Queso era intenso, fulminante, apestante, asfixiante, la actriz quedó rendida ante ese Queso, Schattmann la fue sometiendo a sus pies, y tras eso, le empezó a chupar las tetas, y la cogió, la penetró por la vagina, la actriz disfrutó del momento, aunque fue rápido, bastante rápido.
- Maldita sea – dijo Carlos – otra vez una cogida rápida, me gustaría disfrutarlo más pero me salen así, express, que le vamos a hacer.
- O brasileiro Carlos não pega tão rápido, mas você fez bem de qualquer maneira – dijo Falabella (“Los Carlos brasileros no cogen tan rápido, pero igual lo has hecho bien”).
- Bueno, procedamos – dijo Carlos. El basquetbolista entonces agarró la espada ninja  y la tiró sobre la mujer mientras gritaba – Queeeeeessssoooooooooooooooooooo.
El asesinato fue también express, como la cogida. La espada ninja atravesó a la actriz brasilera y esta quedó así, con la katana, la espada samurái atravesada en su cuerpo. 
- Queso – dijo Carlos Schattmann otra vez tirando el Queso sobre su víctima.


El asesino salió de la escena del crimen. Escuchó gritos de gol. Gol del Sao Paulo. Otros gritos. Empató Corinthians. Schattmann sabía que en la tierra de Pelé y los pentacampeones el fútbol era una garantía.
Ya en su casa, disfrutaba del crimen que había cometido. Se dio cuenta que tenía una amplia lista de actrices y modelos brasileras a las cuales les podía tirar un Queso. Se pondría, eso sí, en contacto con los Quesones brasileros. “Para un Quesón no hay nada mejor que otro Quesón, esta es su tierra, y hay que respetarlos” pensó “debo disfrutar más del sexo y asesinar a mis víctimas de una manera más lenta, como hice en otras ocasiones, pero bueno, hoy salió así, je, je, lo importante es el Queso”.
Así concluyó el primer asesinato de Carlos Leonel Schattmann en tierras brasileras. ¿Se enojarán los Quesones brasileros por la intrusión de un argentino en sus tierras?

(1) “Maragató” hace referencia a que Carlos Leonel Schattmann se crió en Carmen de Patagones, la localidad más austral de la Provincia de Buenos Aires, los “maragatos” eran originarios de la Provincia de León (España) y fueron el nucleo fundacional de dicha población en el siglo XIX.

Comentarios

  1. y parecía un boludazo este Quesón ahora se fue a Brasil a quesonear minas

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  2. nos gustaría saber algo más de esos Quesones brasileros

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  3. la foto de la busqueda de Google es un anticipo de las próximas víctimas de Schattmann?

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  4. un jugador de basquet esta aburrido despues de un entrenamiento al vivir en un pais al que recien llegó... entonces que hace? sale a asesinar a una mujer para "matar" ese aburrimiento...
    la mujer es una famosa de la TV... el spoiler del cuento

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  5. Partidos, un ambkente que facilita los quesos.
    La proxima victima, con mas tiempo.
    Un queso para Xuxa.

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