sábado, 19 de marzo de 2016

La asesina de Rolando Martín


En aquel tiempo, la Quesona trabajaba en un multimedio relacionado con el rugby. Fue así como conoció a cientos de rugbiers, y lógicamente sintió el deseo de cometer un nuevo crimen, Rolando Martín, apodado el “Yanki” se convirtió en su próximo objetivo.
El rugbier era fácilmente seducible y una noche Lorena (o Julieta, como se hacía llamar) logró que Rolando la invitara a su departamento. Martín imaginaba una buena cena, disfrutar después de una copas y de la música, y finalmente tener sexo con la Quesona. Muchas chicas desfilaban por su departamento. Sobre una mesa muy bien servida había una bandeja con un Queso Gruyere.
Rolando estaba sentado sobre la mesa y le daba la espalda a la chica.


La Quesona se dio cuenta que era el momento para asesinarlo y entonces se puso los guantes negros y al pasar por la cocina y detuvo su vista en un enorme, largo y filoso cuchillo que estaba sobre la mesa. La Quesona lo tomó, y dio media vuelta, dirigiéndose hacia donde estaba Rolando. Dijo entonces:
-         Rolando, aca tengo el cuchillo para cortar el Queso.
El joven, estaba despreocupado cuando La Quesona llegó justo atrás de Rolando, agarró bien fuerte el cuchillo con las dos manos, lo alzó y descargó un golpe seco sobre la nuca del joven. El cuchillo entonces le atravesó el cuello al rugbier desde atrás, con la cabeza tendida sobre la mesa, quedando muerto de inmediato.
La chica fue apagando las luces y abandonó el departamento, llevándose los zapatos de su víctima, satisfecha y llena de placer con el crimen que acababa de cometer, y dijo en voz alta:
- Rolando Martín.

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