martes, 10 de noviembre de 2015

Carlos Delfino tiene olor a Queso o el asesino de Connie Ansaldi



Una tarde cualquiera en Santa Fe, el basquetbolista Carlos Delfino se encontraba viendo televisión. Estaba sentado en una silla, con las enormes plantas de sus pies talle cincuenta sobre una mesa, y mientras observaba la pantalla, comía un Queso Gruyere. Por suerte estaba solo, cualquier otra persona no hubiera podido aguantar el intenso y apestante olor a Queso que había en la habitación, tanto el que se originaba en los pies del basquetbolista como del que estaba comiendo. En la TV, Carlos observó a una panelista, Connie Ansaldi. Luego de un rato, el basquetbolista dijo en voz alta:
- Esta mina va a ser mi próxima víctima. La asesinaré. Le cortaré la cabeza y le tiraré un Queso.
Carlos terminó de comer el Queso, no dejo ni los agujeros, cuando se dirigió a un armario, allí se puso los guantes negros, se vistió con la ropa que solía usar cuando asesinaba a alguna mina, tomó la espada samurai con la que había asesinado a muchas mujeres y salió de su casa.
- ¡Vaya! – pensó – Voy a comprar zapatillas nuevas. En la estación del AVE venden, antes de tomar el tren a Buenos Aires.



Efectivamente, en la estación de Santa Fe AVE Carlos se dispusó a comprar zapatillas. Ingresó al local, y lógicamente, tanto Gabriel, el vendedor, como Tamara, la cajera, lo reconocieron.
- ¡Hola Carlos! ¿Cómo va? – le dijo Gabriel mientras se acercaba al basquetbolista.
- ¿Qué tal, pibe? ¿Todo bien? Estoy buscando unas nuevas zapatillas, no es fácil, ya sabés, calzo cincuenta... ya sabés por algo me dicen “Lancha”.
- Pero vos Carlos sos nuestro mejor cliente, siempre tenemos algo para vos..
Gabriel trajó entonces un par de gigantescas zapatillas y le dijo a Carlos:
- Comprás cinco pares por mes, Carlos, sos nuestro mejor cliente.
- Es por el olor a Queso que tengo en los pies. Olé...


Carlos se sacó las zapatillas, un fuerte olor a Queso invadió todo el local, acercó sus pies al vendedor, que cayó desmayado al no soportar tanto Queso...
La cajera también se desvaneció al oler el Queso de Carlos Delfino. Rato después, tanto Gabriel como Tamara reaccionaron, Carlos dijo entonces:
- Es lógico que hayan reaccionado, je, je, mi olor a Queso es muy fuerte, soy un Queson, bueno, me llevó las zapatillas...
- ¿Vas a tomar el AVE a Buenos Aires, Carlos?
- Sí, voy a Buenos Aires, a cometer un nuevo asesinato, yo soy así, el basquetbolista asesino, no puedo dejar de asesinar...
- ¿Y quien va a ser tu nueva víctima, Carlos?
- Connie Ansaldi – fue la fría respuesta de Carlos.
Apenas dos horas y media después, gracias al AVE, Carlos ya estaba en Buenos Aires. Antes de ir al canal de TV para asesinar a Connie Ansaldi, Carlos pasó por “San Carlos”, el famoso Mercado de Quesos de Buenos Aires, donde adquirió dos enormes hormas de Queso Gruyere.
- Dos Quesos, je, je, uno para comérmelo, otro para tirarselo a Connie Ansaldi, je, je.



Rato después, el basquetbolista ya estaba frente a Connie Ansaldi. La panelista desconocía totalmente el mundo del básquet y le dijo a Carlos:
- ¿Quién sos?
- Soy Carlos Delfino, el basquetbolista asesino, el Queson, vas a ser mi próxima víctima, te voy a asesinar, te cortaré la cabeza con la espada samurai y te tiraré un Queso.
- Ja, ja, salí de aca, pibe, si me seguís molestando, llamó a la gente de seguridad...
- ¿Pensás que todo esto es una broma? Podría asesinarte ahora mismo si quisiera, pero prefiero otro tipo de asesinato, esto le copié de “Dexter”.
Carlos pudo haberle cortado la cabeza a Connie Ansaldi en ese momento, pero en cambio, sacó una jeringa y se la inyectó en el cuello a la panelista. Rato después, Connie Ansaldi volvió en sí, estaba atada de pies y manos a una especie de diván de terapeuta.
- ¡Socorro! ¡Saquenme de aca! – empezó a gritar Ansaldi.
- Nadie te escuchará. Te lo dije, soy Carlos Delfino, ya asesiné a muchas mujeres, a Brenda Gandini, Valeria Mazza, Julieta Prandi, Silvina Luna, Zaira Nara, Leticia Bredice, Yanina Latorre, Alejandra Magliatti, Soledad Fandiño y a las demás, hoy te toca a vos... – el contestó el basquetbolista mientras sostenía con su manos la espada samurai.




- ¡Auxilio! ¡Socorro! ¡Ayúdenme! – gritaba desesperada una y otra vez Connie Ansaldi.
- Ya te lo dije, morirás asesinada, pero antes olerás mis pies...
Carlos entonces puso sus enormes pies llenos de un intenso, apestante y sofocante olor a Queso sobre el rostro de su víctima, que no pudo soportar tanto olor y entonces empezó a gritar, aún más fuerte que antes:
- ¡No soporto este olor a Queso! ¡Socorro!
- Tendrás que elegir Connie: seguir oliendo mis pies o te asesinó.
- Si el precio a no seguir oliendo tus pies es la muerte, asesíname entonces Carlos, jamás pensé que un hombre pudiera tener tanto olor a Queso.
- Soy un hombre, pero también un Queson, je, je...
Carlos Delfino entonces levantó la espada samurai, y con un corte limpio y preciso, le cortó la cabeza a Connie Ansaldi.
Tomó entonces el Queso y antes de abandonar la habitación, tiró el Queso sobre el cadáver de su víctima y dijo en voz alta:
- ¡QUESO!



3 comentarios:

  1. Y con las patas que tiene, olor a Queso debe de tener

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  2. Bizarro en el sentido anglosajón de la palabra jaja el asesino del queso latino con mas tino que un bambino jaja que pedo ��

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  3. Diciendo queso con la misma cara con la q Homero simpson dice "cervezaaa" ��

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