domingo, 15 de marzo de 2015

La asesina de Patricio Albacete


Era un día como cualquier otro día, cuando el rugbier Patricio Albacete, salía del entrenamiento de rugby. El rugbier, con sus dos metros de altura, y su enorme corpulencia, era realmente un gigante a la vista de cualquier mortal. Estaba ingresando a su camioneta, cuando una chica rubia, algunos años mayor que él, muy parecida a Valeria Mazza, se acercó hacia la caminoneta.
-         Hola Patricio – le dijo la chica.
-         Hola – contestó el jugador de rugby.
-         ¿No me firmás un autografo? – le dijo la chica.
-         Bueno, dale.
El parecido de la chica con Valeria Mazza era tal, que Patricio no pudo evitar hacer una pregunta...
-         Disculpame, pero vos... ¿No sos...
La chica lo interrumpió sabiendo lo que le iba a preguntar:
- Soy casi igual a Valeria Mazza, ¿Vistes? Soy su clón, ja, ja...
Patricio le firmó un autografo, la chica le dio entonces un caramelo al rugbier, este la despidió, se puso el caramelo en la boca y se subió a la camioneta. Ni bien puso agarró el volante para salir del lugar, Patricio comenzó a sentir un profundo sueño. Tanto, que cayó desvanecido, y se quedó profundamente dormido.



Cuando despertó, un par de horas después, el rugbier estaba atado de pies y manos a una silla, una especie de silla de dentista, no podía moverse. No sabía donde estaba, era un cuarto oscuro y húmedo, como de una fábrica abandonada. Albacete observó que frente a el había una mesa con un gigantesco Queso Gruyere, y al lado de la mesa estaba la chica, el clón de Valeria Mazza, disfrazada como de guerrera de la antigüedad. Era un vestido de color rojo, y con sus manos, enfundadas en un par de guantes rojo de cuero, la chica sostenía una espada.
El rugbier se aterrorizó al ver a la chica frente a él con la espada en mano, y más con semejante espada, era realmente gigantesca, y solo atinó a balbucear:
- ¿Quién sos? ¿Qué querés?
- Soy el clón de Valeria Mazza, ya te lo dije – fue la respuesta de la chica – soy una temible asesina de hombres, ahora llegó tu turno, Albacete.
- ¿Estas loca? ¿Porqué? ¡Socorro! ¡Ayúdenme! ¡Una loca quiere matarme! – empezó a gritar desesperado el rugbier.
- Podes gritar lo que quieras, pero no va a venir nadie. No te va a escuchar nadie, pero te voy a dar una chance de sobrevivir, una prueba de supervivencia, aunque será muy difícil que la puedas superar.



La chica entonces dejó el espada sobre la mesa  y tocó un botón, el asiento donde estaba atado el rugbier se incorporó para adelante, quedando sus enormes pies al descubierto. La asesina sacó entonces una pluma, a la vez que empezó a acercarse al rugbier, y con la pluma, empezó a hacerle cosquillas en los pies.
- Esta es la prueba, Pato – dijo la asesina – ver si resistís las cosquillas en los pies.
El rugbier no podía soportar las cosquillas, trataba de moverse de un lado a otro, se ría todo el tiempo, era una tortura realmente insoportable para cualquiera.
A continuación, el clón de Valeria Mazza se puso encima del rugbier y lo obligó a olerle, chuparle, lamerle y besarle los pies.
- Espero que te guste el olor a Queso que tengo, Pato.



Cuando el clón de Valeria Mazza terminó, el rugbier quedó paralizado por el miedo y el terror. La asesina tomó la espada y se acercó hacia su víctima. Dio una vuelta alrededor de la silla y se puso detrás de Albacete, la asesina entonces tomó con fuerza la espada, y dándole tres golpes con toda la fuerza, le cortó la cabeza. La asesina no tardó en abandonar el lugar pronunciando en voz alta el nombre de su víctima:
-         Patricio Albacete.
Sobre el cadáver decapitado del rugbier, quedó una enorme horma de Queso Gruyere.

1 comentario:

  1. bueno, he leido tantos cuentos de minas amasijadas en este blog, que me parece bien que alguna vez la victima sea un chabon y una mujer quien lo asesine

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