La asesina de Patricio Albacete



Al finalizar un entrenamiento de Los Pumas, el rugbier Patricio Albacete creyó ver a una chica, muy joven y bella, igual a Valeria Mazza. Pero era imposible: la top model había sido asesinada, años atras, por el basquetbolista Carlos Delfino, integrante de la Generación Dorada.
- Hola Patricio - le dijo la doble de Valeria Mazza, al mismo tiempo, el rugbier, con su enorme corpulencia, sintió un pinchazo en el brazo, empezó a ver todo muy borroso y se desvaneció.
El rugbier Patricio Albacete, con sus dos metros de altura y sus enormes pies, no sabía donde estaba, era un cuarto oscuro y húmedo, como de una fábrica abandonada. 
Albacete observó que frente a el había una mesa con un gigantesco Queso Gruyere, y al lado de la mesa estaba la chica, Ravelia la Quesona, disfrazada como de guerrera de la antigüedad. Era un vestido de color rojo, y con sus manos, enfundadas en un par de guantes rojo de cuero, la chica sostenía una espada.


El rugbier se aterrorizó al ver a la chica frente a él con la espada en mano, y más con semejante espada, era realmente gigantesca, y solo atinó a balbucear:
- ¿Quién sos? ¿Qué querés?
- Soy la clón de Valeria Mazza, ja, ja, Ravelia la Quesona, ya te lo dije – fue la respuesta de la chica – soy una temible asesina de hombres, ahora llegó tu turno, Albacete.
- ¿Estas loca? ¿Porqué? ¡Socorro! ¡Ayúdenme! ¡Una loca quiere matarme! – empezó a gritar desesperado el rugbier.
- Podes gritar lo que quieras, pero no va a venir nadie. No te va a escuchar nadie, pero te voy a dar una chance de sobrevivir, una prueba de supervivencia, aunque será muy difícil que la puedas superar.



La chica entonces dejó el espada sobre la mesa  y tocó un botón, el asiento donde estaba atado el rugbier se incorporó para adelante, quedando sus enormes pies al descubierto. La asesina sacó entonces una pluma, a la vez que empezó a acercarse al rugbier, y con la pluma, empezó a hacerle cosquillas en los pies.
- Esta es la prueba, Pato – dijo la asesina – ver si resistís las cosquillas en los pies.





El rugbier no podía soportar las cosquillas, trataba de moverse de un lado a otro, se ría todo el tiempo, era una tortura realmente insoportable para cualquiera.
A continuación, la clón de Valeria Mazza, o sea Ravelia la Quesona se puso encima del rugbier y lo obligó a olerle, chuparle, lamerle y besarle los pies.
- Espero que te guste el olor de mi pies, Pato. Huelen a perfume francés, son pies limpios y perfumados.
Despues de esto, la Quesona bañó al rugbier con una manguera, que no tiraba agua, sino champagne, y finalmente se puso encima de él, el rugbier tenía su miembro erecto, y la penetró, el goce sexual que sintieron fue sensacional, los dos disfrutaron mucho de aquello, el rugbier sintió que liberaba el temor que tenía.


Pero cuando terminaron, el rugbier otra vez quedó paralizado por el miedo y el terror. La asesina tomó la espada y se acercó hacia su víctima. Dio una vuelta alrededor de la silla y se puso detrás de Albacete, la asesina entonces tomó con fuerza la espada, y dándole tres golpes con toda la fuerza, le cortó la cabeza. La asesina no tardó en abandonar el lugar pronunciando en voz alta el nombre de su víctima:
-         Patricio Albacete.
Sobre el cadáver decapitado del rugbier, quedó una enorme horma de Queso Gruyere.


Comentarios

  1. bueno, he leido tantos cuentos de minas amasijadas en este blog, que me parece bien que alguna vez la victima sea un chabon y una mujer quien lo asesine

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  2. como goza amasijando rugbiers esta mina, y ellos como caen con facilidad, se nota que tiene un poder hipnotico

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  3. ¿No será eso que los Pumas no logran una gran victoria, se quedan con la derrota digna? ¿Será por los que mató Ravelia? En un de esas ella eliminó a los que podrían haber contribuido a grandes victorias.

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