El Asesino de Mirta Massa


Septiembre de 1989. En aquella época aún corría el tren “El Santafesino” que unía diariamente Retiro con Santa Fe. La modelo Mirta Massa, Miss Universo en 1967, veintidós años antes, había viajado en ese tren, y la experiencia, una vez que llegó a Santa Fe, le resultó un horror, por el atraso, el pésimo servicio, el mal estado del tren y todo lo que podamos imaginar.
- Esperemos que Menem ponga fin a todo este horror pronto, ramal que para, ramal que cierra – expresó Massa, mientras recién llegada a la capital santafesina, para participar de un evento, muy cansada por cierto después de aquel viaje en tren.
La modelo y actriz, pues había participado de algunas películas, como El Sátiro (1970) donde era la primera víctima de un maníaco asesino de mujeres, se aprestaba a tomar un desayuno en el bar de la estación ferroviaria de Santa Fe. El servicio que le dieron fue pésimo, justo a ella, acostumbrada a los lujosos bares de Monaco y la Costa Azul Francesa, donde había pasado un intenso romance con Guillermo Valdés.
- ¿Para que carajo vine aca? – dijo Massa.
Muy molesta, la modelo ya pensaba irse de Santa Fe, cuando vio en el bar a un hombre muy alto y patón, muy patón, Massa se sintía atraída por aquel hombre.
- ¿Quién es ese hombre? – le preguntó Massa al mozo.
- Un jugador de básquet de la ciudad, un basquetbolista muy rustico (1).
- Un basquetbolista, con razón tiene ese cuerpazo y esas patas tan grandes. ¿Cómo se llama?
- Carlos Gustavo Delfino, le dicen el Toro.
- ¿El Toro? Llévele este papelito.



Massa anotó algo en un papelito y se lo dio al mozo. Este se lo dio al basquetbolista y le dijo “Se lo manda esa señora”, Carlos entonces lo abrió y leyó “¿Te dicen el Toro? Y además sos rústico, me gustaría conocerte, estoy dispuesta a pagar lo que sea”.
Carlos Delfino entonces se paró y se acercó a la modelo y le dijo:
- Yo no tengo precio, señora.
- Disculpe, no quise ofenderlo.
- Pero sí quiere, por digamos, unos mil dólares, cantando y sonando, puede probar la fuerza de este toro.
- ¿Mil dólares? Yo estuve con Julio Iglesias, Víctor Galindez y Guillermo Vilas, pero creo que un basquetbolista bien lo vale. ¿Cuánto calza, señor Carlos?
- Cuarenta y nueve.
- No tengo mil dólares. Le ofrezco ochocientos.
- Acepto – dijo Carlos – Ochocientos dólares bien vale un Queso.
Era el mediodía, Carlos llevó a Massa a un hotel de mala muerte, en las afueras de Santa Fe, un lugar muy poco romántico, por cierto, pero a pesar de ser un lugar sucio y viejo, cuando hay fuego no importa donde se hace el sexo. Y aquel sexo tuvo mucho fuego, demasiado, la temperatura se elevó y superó los cincuenta grandes.
Massa empezó rendida a los pies de Delfino, que olían profundamente a Queso, los chupó, los lamió, los besó, los olió, estaba como prisionera de aquellos pies talle cuarenta y nueve, pies gigantescos si los había, le hizo cosquillas, y el entonces también la toqueteó toda, la chupó, culo, tetas, pies, la cogió por adelante, por atrás, jugaron todo el tiempo, el tenía un enorme Queso Gruyere, con voluminosos agujeros, y se la tiraba todo el tiempo a quien fuera Miss Universo.
- Perfecto, creo que me gane muy bien los ochocientos pesos – dijo Carlos Delfino.
Y el día se hizo noche, mientras Carlos seguía disfrutando de la velada sexual con Massa, demostrando ser un auténtico Toro.
- ¡Oh, no! – exclamó Massa - ¡La pasé tan bien con vos toro, que me olvide, que tenía que ir a un evento! ¡Me van a matar!
- Te van a matar igual – dijo Carlos Delfino – mejor dicho, a asesinar, je, je.
- Me voy, Carlos.
- Vení a mi casa, te cambias, y despues te llevó al evento – le dijo Carlos.



Fueron entonces a la Residencia de los Delfino, Carlos entró con Mirta Massa, y no se dio cuenta que su hijo, el pequeño Carlitos, con siete años cumplidos, los estaba espiando detrás de una cortina.
- La vamos a pasar muy bien, tomá un whisky – le dijo Carlos a Mirta, mientras le daba un vaso de whisky.
- No, Carlos, no, tengo que ir a un evento.
Estaban en un living comedor de la casa, donde había una mesa con toda clase de bebidas alcohólicas y una enorme horma de Queso Gruyere…
- No vas a ir a ningún evento.
- ¿Porqué no voy a ir Carlos? ¡Tengo que ir!
- No vas a ir por una sencilla razón… te voy a asesinar Miss Universo…



Horrorizada, Mirta contempló como el basquetbolista se acercaba a ella cuchillo en mano, con guantes negros, y era un cuchillo enorme, repleta de horror y espanto, Massa intentó retroceder y hasta agarró una botella de whisky para defenderse, pero la furia criminal de Carlos pudo más. El asesino le hundió el cuchillo en el pecho, y empezó a apuñalarla en forma salvaje. Carlitos, contemplaba toda la escena, viendo como su padre asesinaba a una mujer de una manera cruel y espantosa. Carlos no se contentó con una puñalada, aún cuando esta provocó una herida suficiente como para provocar la muerte, le dio decenas de cuchillazos, mientras Carlitos, escondido detrás de una cortina, parecía festejar cada cuchillazo. No era la primera vez que Carlitos veía como su padre apuñalaba a una mujer, no sería la última tampoco.
- Queso – dijo Carlos cuando finalizó su tarea y tiró un Queso sobre el cadáver de la infortunada Miss Universo, repleto en sangre.
Finalizado el crimen, Carlos sacó el cadáver a la calle, Queso incluído, y dijo:
- La rumana que junta basura se encargará de esto, ja, ja.
Al día siguiente, Carlos y Carlitos pasearon por la costanera de Santa Fe. La rumana, que juntaba basura, se los cruzó y los saludó…
- ¡Qué alto que estas Carlitos! ¿Cuántos años tenes?
- Siete.
- ¡Tenes la altura de un chico de diez años!
- Voy a hacer alto y patón como mi papá. Quiero tener los pies más grandes que existan. Cuando sea grande, quiero ser como mi papá.
- ¿Vas a jugar al básquet, Carlitos?
- Sí, voy a hacer basquetbolista y Quesón, quiero ser Quesón como mi papá.
La rumana sonrió y le hizo un guiño a Carlos Delfino. Dicen que después de ese día, nunca más vieron a la rumana en Santa Fe, quizás se fue a juntar basura a otra parte.



(1) Fue su hijo, Carlos “el Lancha” Delfino, el que definió a su padre como un “rústico” del básquet (http://blogdeloscarlos.blogspot.com/2012/12/carlos-delfino-padre.html)

Comentarios

  1. Morbo intenso el de este relato. Con lo deseable que era Mirta Massa, haciendo realidad su papel de víctima en El sátiro.
    Y Delfino siendo un ejemplo de quesón, para su hijo, quien llegaría a destacarse. Algo que anticipó ante nuestra rumana preferida.
    Lo único que arrojar una Miss Universo a la basura, parece una falta de respeto, pero ahí estaba la Lady.

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  2. DE TAL PALO TAL ASTILLA, DE TAN CARLOS TAL CARLITOS O DE TAL QUESO TAL QUESÓN JUA JUA JUA

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