La Asesina de Martín Ciccioli


Pedro era un joven repartidor de deliverys al que le gustaba que le dijeran “Peter”. Aquella tarde tenía un delivery bastante curioso, bah, al menos a el le llamó la atención. Debía llevar varios Quesos, un Pategras de cascara roja y cinco “Miny Fimbo” de la marca sancor, a un domicilio. Cuando llegó al destino, le abrieron la puerta, y para su sorpresa, ante el estaba la modelo y conductora Carla Conte.
- ¡Carla Conte! ¡No lo puedo creer!
- Hola pibe, a ver, Hola Peter… - le dijo Carla en forma seductora al observar que el repartidor llevaba una ficha identificatoria donde se leía claramente “Peter”.
- ¿Los Quesos son para vos, Carla?
- Por supuesto. Soy una Quesona.
- ¿Una Quesona? Qué gracioso. ¿Y qué significa ser una Quesona?
- Pasa y te vas a enterar.
Peter dejo los Quesos sobre una mesa y vio como Carla se acostaba en una sofá, mientras le decía:
- Aca tenes mis pies, pibe, juga con ellos. Chupalos, besalos…



El delivery se entregó totalmente al juego que le proponía Carla, que empezó con el disfrute de los pies y no tardó en derivar en una relación sexual intensa y apasionada. Peter estaba extasiado, fascinado, no lo podía creer, al terminar creyó estar tocando el cielo con las manos. Fue al baño y al regresar, para su sorpresa, Carla lo estaba apuntando con un revolver calibre 45 con silenciador.
- ¿Qué significa esto? – preguntó aterrorizado el joven.
- Soy una Quesona, una Quesona asesina, desde el mismo momento en que llegaste con esos Quesos tenía decidido asesinarte, solo quería que disfrutaras de la vida carnal antes de partir al otro mundo. No deben quedar testigos de la entrega de esos Quesos. Lo siento.
- ¡Noooooo! – gritó Peter preso del pánico.
Carla, con la frialdad propia de una asesina letal e implacable, disparó seis balazos. Peter quedó muerto en el piso. La asesina tomó uno de los Quesos y lo tiró sobre el cadáver.
- #Queso. Peter… no se tu apellido, ja, ja, un hombre asesinado más en mi larga lista de víctimas, ja, ja…



Carla envolvió el cadáver de Peter en una gran bolsa negra, con el Queso incluído, y lo metió en un freezer. En ese mismo freezer, metió los Quesos que había llevado el joven.
Rato después, llegaron dos hombres más. Uno que se llamaba Fernando tendría unos 37 años, el otro, cuyo nombre era Sergio, unos 29. Carla les dijo:
- Necesito que saquen ese freezer. Debo venderlo con urgencia.
Los dos laburantes obedecieron las ordenes de la asesina. Llegaron a la calle y metieron el freezer en un camioncito, sin imaginar que adentro estaba el cadáver del infortunado muchacho. Los dos esperaban que Carla les pagara el servicio, y estaban esperando el dinero, pero la asesina sacó otra vez el revolver calibre 45 con silenciador, apuntó a los dos muchachos, y les dijo:
- Lo siento. Pero los asesinaré. No deben quedar testigos.



Sergio y Fernando contemplaron aterrorizados a la asesina, que con una frialdad total y absoluta, disparó. No fueron necesarios muchos balazos. Solo dos, uno pegó en la frente de Sergio, el otro en la de Fernando. Los dos cayeron muertos, mientras Carla les tiraba un Queso a cada uno.
- #Queso. #Queso – decía en voz alta.
Carla entonces se adueño del camioncito, y puso los dos cadáveres adentro del mismo, junto con el freezer. Allí estaban los tres cadáveres de los hombres a los que había asesinado. Pasaba un hombre por ahí. Carla lo paró y le dijo:
- ¿Cómo se llama? ¿Tiene licencia para conducir?
- Roberto. Sí, tengo licencia para conducir.
- Lo pagó cinco mil pesos si conduce este camioncito.
Roberto, un gordo pelado de 55 años, estaba desocupado y no pudo desaprovechar la oportunidad que le daba Carla Conte. La asesina se dirigió entonces a su verdadero objetivo: el conductor televisivo Martín Ciccioli.
El camioncito paró frente a la radio donde estaba Ciccioli. Carla sacó el arma otra vez y le dijo a Roberto:
- Gracias por los servicios prestados. Ahora te pagaré como corresponde.



Entonces le disparó un balazo en la nuca, y así con la frialdad que la caracterizaba, lo asesinó. Obviamente, le tiró el Queso, y repitió las palabras:
- #Queso.
Carla bajó del camioncito y salió al encuentro de Ciccioli. Dicen que Martín salía de la radio aquella tarde, se sorprendió al ver al camioncito por esa calle, y mucho más cuando advirtió que del mismo bajaba Carla Conte.
- ¡Carla! ¿Qué haces aca! 
- Hola Martín, ¿Queres tener sexo conmigo?
- ¿Me estas hablando en serio loca? Despues me vas a acusar de que te violé, ya tengo algunas denuncias por acoso y abuso. Dejate de joder.
- Sos un cagón, Ciccioli. 
- ¡Qué voy a hacer un cagón! ¡Tengamos sexo ya mismo! ¿Pero donde? ¿En plena calle?
- Adentro de ese camioncito.



Entraron a la parte de atrás del camioncito. Estaban los tres cadáveres, pero Ciccioli no se dio cuenta. El de Peter adentro del freezer, los otros cubiertos por una manta. Logicamente despedían olor, pero Ciccioli estaban tan extasiado que no lo percibió o no le importó.
Primero el chupó, lamio y besó los pies de ella, después tuvieron sexo en forma apasionada. Ciccioli estaba exultante. Cuando terminaron, bajaron del camión, Martín se dio vuelta y vio que Carla Conte lo apuntaba con un revolver.
- ¿Estas loca? ¿Me vas a matar acaso? ¿O esto es parte del juego?
- Te asesinaré Martín. Me pagan millones por hacer esto. Ya asesiné a cuatro inocentes, ahora te toca a vos…
- ¿Quién te paga? ¿Es que acaso sos una asesina a sueldo?
- Una organización muy poderosa me paga. Sí, soy una asesina. A veces asesinó por placer, otras por dinero, y por ambas cosas a la vez también.
- ¿Amasijastes a muchos chabones?
- Muchísimos. Y ahora llegó tu turno.
No hubo más palabras, solo ocho balazos, que fueron como una suerte de fusilamiento. Carla agarró el Queso más grande que tenía y lo tiró sobre el cadáver de Martín Ciccioli:
- #Queso. Martín Ciccioli.



La asesina se fue del lugar. Dicen que tomó un taxi para regresar a su departamento. Y mientras estaba en el taxi, se planteó asesinar al taxista. Aún le quedaba un Queso. Observó el nombre del mismo en la ficha identificatoria. Era “Juan Carlos Velázquez”. 
Cuando el taxi ya estaba a tres cuadras de su casa, paró frente a un semáforo. La asesina sacó el revolver con el silenciador y sin decir palabra alguna, le disparó en la nuca al taxista. Así lo asesinó. Agarró el Queso y lo tiró sobre el cadáver:
- #Queso. Juan Carlos Velázquez
Carla se bajó del auto y avanzó al departamento caminando las tres cuadras que faltaban. Estaba exultante. En un día había tirado seis Quesos. En un día había amasijado a seis chabones.


Comentarios

  1. como amasija chabones Carla Conte

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  2. a cuantos chabones asesinó Carla Conte sumando todos los cuentos?

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  3. El Futbolero Velez3 de febrero de 2019, 20:09

    buen relato aunque falto que Carla asesinara a algún Carlos como ha ocurrido en otros relatos

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  4. El Futbolero Velez4 de febrero de 2019, 00:43

    bueno... asesinó a un Juan Carlos... pero un Juan Carlos es un Juan Carlos... no es un Carlos

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  5. Bueno, si hay que morir, asesinado por Carla Conte, más vale antes tener sexo con ella. Que ser quesoneado sin que ella otorgue el último deseo.

    Ya que están quesoneando a ex movileros de CQC, Carlos Retegui podría quesonear a Martina Soto Pose.

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