martes, 21 de julio de 2015

Miguel Avramovic, en una noche de terror


Miguel  Avramovic salió del entrenamiento de rugby como todos los días. Se trataba de un ex rugbier que ahora seguía vinculado al deporte como entrenador. Lógicamente, como todo rugbier era muy alto, robusto y patón. Llegó a la camioneta que estaba estacionada en el Parking, abrió las puertas e ingresó a la misma como cualquier otro día. Se estaba incorporando en el asiento delantero, cuando notó que una figura femenina, una chica alta y rubia, emergía de los asientos traseros. Miguel se dio vuelta, y la chica le inyectó una jeringa en el cuello. El rugbier se desvaneció de inmediato y se sumergió en un sueño intenso y profundo.
Cuando reaccionó, un par de horas después, el rugbier estaba atado de pies y manos a una silla, una especie de silla de dentista, no podía moverse. No sabía donde estaba, era un cuarto oscuro y húmedo, como de una fábrica abandonada. Avramovic observó que frente a el había una mesa con un gigantesco Queso Gruyere, y al lado de la mesa había una chica, de cabellos largos y rubios, con un elegante vestido de color negro, y con sus manos, enfundadas en un par de guantes negros de cuero, la chica sostenía un enorme, largo y filoso cuchillo.
El rugbier se aterrorizó al ver a la chica frente a él con una espada en mano, y más con semejante espada, era realmente gigantesca, y solo atinó a balbucear:
-         ¿Quién sos? ¿Qué querés?
-        Mi nombre es Valeria Mazza – fue la respuesta de la chica – soy la Mujer Quesona, la Quesona Asesina, o como quieras llamarme, me gusta asesinar tipos como vos.
-        ¿Estas loca? ¿Porqué? ¡Socorro! ¡Ayúdenme! ¡Una loca quiere matarme! – empezó a gritar desesperado el rugbier.
-        Podes gritar lo que quieras, pero no va a venir nadie. No te va a escuchar nadie, pero te voy a dar una chance de sobrevivir, una prueba de supervivencia, aunque será muy difícil que la puedas superar.



La chica entonces dejó la espada sobre la mesa  y tocó un botón, el asiento donde estaba atado el rugbier se incorporó para adelante, quedando sus enormes pies al descubierto. La asesina sacó entonces una pluma, a la vez que empezó a acercarse al rugbier, y con la pluma, empezó a hacerle cosquillas en los pies.
-        Esta es la prueba, Miguel – dijo la asesina – ver si resistís las cosquillas en los pies.
El rugbier no podía soportar las cosquillas, trataba de moverse de un lado a otro, se ría todo el tiempo, era una tortura realmente insoportable para cualquiera. Mientras le hacía cosquillas en los pies, la asesina acercaba su nariz a los pies del rugbier, los olía y entonces le dijo a Avramovic:
-         Tenés olor a Queso, pero no es el Queso que me gusta a mí, no tengo otra alternativa que asesinarte. Aunque todavía hay una chance para toda tu vida...
La asesina entonces puso sus pies, muy grandes para ser mujer, pues calzaba cuarenta y dos, y los colocó sobre el rostro del rugbier, le dijo entonces:
-         Chupamelos, olelos, besalos y lamelos.
Avramovic comenzó entonces a chupar, lamer, besar y oler los pies de la mujer. Cuando terminó, el rugbier quedó paralizado por el miedo y el terror.
-         Llegó la hora, Miguel.



La asesina tomó la espada y se acercó hacia su víctima. Dio una vuelta alrededor de la silla y se puso detrás de Avramovic, la asesina entonces tomó con fuerza la espada, lo puso sobre la garganta del rugbier, y le cortó el cuello, la herida fue lo suficiente profunda, no hizo falta nada más. La sangre chorreo por todos lados, y salió tanto por la garganta como por la boca del rugbier degollado. La asesina volvió a tomar con fuerza la espada y le cortó la cabeza. Cuando terminó, con la misma espada con que había decapitado al rugbier, la asesina cortó el Queso en dos. Agarró la cabeza del rugbier, y la puso sobre la horma gigantesca de Queso, a la vez tiró la otra mitad del Queso sobre el cadáver mutilado de su víctima.
-         Miguel  Avramovic.

La asesina no tardó en abandonar el lugar pronunciando en voz alta el nombre del hombre al que había asesinado., a la vez que se llevaba como trofeo las zapatillas de su víctima.


1 comentario:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...