viernes, 22 de mayo de 2015

La asesina de Roberto Abbondanzieri


Roberto Carlos el Pato Abbondanzieri era un muchacho alto, joven y morocho, que todos los días iba al gimnasio. Allí conoció a una chica que se presentó así mismo como Carla. Era una joven muy bella, irresistible para el deportista, y por eso resulto lógico que una noche ambos resolvieran encontrarse en un departamento para tener sexo.
Roberto Carlos estaba desnudo, con solo un calzoncillo que le cubría los testículos, mientras esperaba acostado a la chica. La joven se acercó hacia él, casi desnuda, pues la única parte del cuerpo que tenía cubierta eran sus manos, donde lucía un par de guantes negros. Con sus manos sostenía una bandeja que tenía un Queso Gruyere. La asesina dejó el Queso sobre un mueble y se acercó adonde estaba Roberto Carlos.
La chica tomó los enormes pies de Roberto Carlos y le dijo:
-         ¡Qué pies grandes que tenes! ¿Cuánto calzas, Pato?
-         Cuarenta y cinco – fue la respuesta de Roberto Carlos.
-         ¿Puedo oler tus pies? – dijo la chica.
-         Bueno, pero mira que hoy no me los lave. Deben de tener olor.
-         No importa, me gustan los hombres como vos, con olor a Queso.



La chica comenzó a oler los pies de Roberto Carlos, que efectivamente olían a Queso. Tras hacerlo, le dijo al muchacho:
-         ¿Seguimos jugando Roberto Carlos?
-         ¿Qué queres hacer algo? Con vos hago lo que quieras.
-         Te voy a atar a la cama con estas esposas, es mi juego sexual preferido.
-         Hacelo, nena, hacelo.
La chica ató a Roberto Carlos a la cama, y tras hacerlo, le tiró sus pies encima de él, le dijo entonces:
- Mis pies, mis Quesos, quiero que los huelas, lames, beses y chupes, una y otra vez.
Roberto hizo entonces eso, durante varios minutos, cuando la chica quedó satisfecha, de repente sacó un enorme cuchillo de cocina, para sorpresa y terror del hombre, que atinó a decir:
-         ¿Qué haces con ese cuchillo?



La asesina colocó el cuchillo sobre el cuello de Roberto Carlos y le dijo:
-         ¡Te voy a matar, Roberto Carlos el Pato Abbondanzieri! Soy la Mujer Queso, la temible e implacable asesina de hombres.
La asesina no terminaba de decir esto cuando levantó el cuchillo y lo clavó en el pecho de Abbondanzieri. Lo siguió apuñalando en forma salvaje y desenfrenada. Fueron como treinta puñaladas.
Al terminar, la asesina tomó el Queso, y lo tiró sobre el cadáver de su víctima. Mientras hacía esto, dijo en voz alta:
-         Roberto Carlos  Abbondanzieri.
Así fue asesinado Roberto Carlos  Abbondanzieri. La asesina se llevó como trofeo las enormes zapatillas de su víctima.

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