viernes, 22 de mayo de 2015

La asesina de Hernán Drago




Cuando todavía los ecos del crimen de Cristián “el Ogro” Fabbiani no se habían apagado, la asesina puso sus ojos en Hernán Drago, un ex modelo devenido en contador público. Era un muchacho muy alto y apuesto, irresistible para cualquier mujer.
Aquel día era un viernes. Hernán Drago estaba en su contaduría, como cualquier otro día, cuando pensaba ocuparse de la empresa Barclays & Mason, uno de sus clientes más importantes y recientes. Drago, un hombre de unos treinta y pico de años largos, le dijo a su secretario y asistente personal:
-         Puede retirarse Matías, ya es tarde, yo me ocupo del tema.
-         Muy bien, señor Drago.
-         ¿Durante mi ausencia hubo alguna novedad?
-         Sí, mandaron este paquete.
Hernán se acercó al paquete, lo abrió  y para su sorpresa, se trataba de un Queso. Era un Queso pategras, con cáscara roja.
-         ¿Quién envió esto?
-         No lo sé, no tiene remitente, pero se lo envían a usted, fíjese, dice “Sr. Hernán Drago”. Quizás sea una atención de Barclays & Mason, ellos comercian alimentos.
-         Puede ser, sí, puede ser – contestó Drago, que de todas formas continuaba intrigado ante el Queso que había recibido.
Matías, el asistente, se retiró de la ofician, y pasaron un par de horas. Era invierno, cuando las noches son más largas, y Hernán seguía trabajando aún cuando el resto del edificio estaba ya casi vacío. Faltaba poco para terminar y empezaba a guardar las cosas para retirarse, cuando en forma sorpresiva sonó el timbre. Hernán se sorprendió, pues no esperaba a nadie, y se acercó a la puerta para preguntar quien era.



-         ¿Quién es? – preguntó Drago.
-         ¿El señor Hernán Drago? – fue la respuesta, era una voz de mujer.
-         Sí, soy yo.
-         Por favor, soy la señorita Lorena Quesada, de la empresa Barclays & Mason, es un tema urgente, muy importante.
Barclays & Mason era una de los clientes más importantes y a la vez recientes que tenía Drago en su contaduría. El contador abrió la puerta y al hacerlo, vio que se trataba de una mujer joven y rubia, muy bien vestida, con dos guantes negros que le enfundaban las manos. Era La Mujer Queso, la asesina de hombres.
-         Buenas noches, señor Drago, espero poder hablar con usted. Es algo muy importante y urgente.
-         No esperaba su visita, señorita. ¿No podría venir el lunes? ¿Se trata de algo tan urgente? – le dijo Drago.
-         No. Esto debe resolverse hoy, señor Hernán Drago – contestó la asesina – podemos hablar por las buenas, o podemos hablar por las malas.
No terminaba de decir esto, cuando la chica abrió la cartera, sacó un revolver con calibre 45 largo con silenciador y apuntó hacia el muchacho, que asustado dijo:
-         ¿Qué significa esto?
-         ¿No me conocés, Hernán? Soy la Mujer Queso, la asesina serial de hombres.
Hernán Drago estaba sorprendido. La chica entonces disparó el revolver en ocho ocasiones. Los balazos cayeron en todo el cuerpo de Hernán Drago, que se tumbó de bruces sobre el suelo, cayendo muerto, totalmente ensangrentado. La asesina esbozó una sonrisa de satisfacción ante el crimen que había cometido.
La asesina tomó el Queso que ella misma había enviado y que se encontraba sobre la mesa y lo tiró sobre el cadáver de su víctima. Mientras hacía esto, dijo en voz alta:
-         Hernán  Drago..
Y se fue del lugar del crimen llevándose los zapatos de su víctima.


LA MUJER QUESO, una asesina serial de hombres

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