Carlos Reich y La Venganza de la Rumana


VIENE DEL CAPÍTULO 6 "CARLOS DELFINO"

Viernes 18 de abril de 2008, fue el día que la ciudad de Buenos Aires se llenó de humo debido a la intensa quema de pastizales en la zona del Río Paraná. Todo se llenó de humo. La boutique Bonacieux, ubicada en la paqueta y selecta zona de la Avenida Alvear, no fue la excepción.
- Increíble la cantidad de humo – dijo Andrea Bonacieux, una de las dueñas de la Boutique – sí es así, voy a tener que cerrar el local.
- Yo me voy al banco a hacer una serie de transacciones antes que cierre – le dijo Verónica, su hermana, otra de las dueñas del local.
- No cierro el local porque ahora va a venir Lady Dumitrescu.
- ¿Esa rumana? Yo creo que esa vieja está loca. Dice que vivió la Segunda Guerra Mundial, pero debería tener como noventa años para eso, y parece una mujer joven, de treinta y pico de años.
- Tiene cosas muy raras, es cierto. Loca o no, es una de nuestras mejoras clientas.
- Sí, en eso tenes razón, precisamente voy al Banco al cambiar un cheque con el que nos pagó.
Verónica abandonó la boutique en medio del humo que invadía la ciudad. El humo era de tal magnitud que empezó a invadir el local de la boutique. El humo aumentaba y aumentaba, Andrea ya estaba decidida a cerrar el local. Le iba a avisar a Lady Dumitrescu que fuera en otro momento. Tomó el teléfono para llamarla. Dama antigua, Dumitrescu no usaba celular, solo teléfono fijo. Andrea estaba marcando el número de la noble rumana, noble por casamiento no por linaje, cuando un hombre muy alto, patón, y con olor a Queso en los pies, entró a la Boutique.



- ¡Charlie! – dijo asombrada Andrea al reconocer a aquel muchacho, de unos treinta años, mientras tiró abruptamente el teléfono al piso, quedó como aterrada, como si estuviera visto un fantasma.
- Tranquila – le dijo Charlie, o sea Carlos Reich, tal su verdadero nombre, al ver la reacción de Andrea – no estas viendo a un fantasma…
- Es que… se decía que estabas preso en España… por haber asesinado a balazos a dos mujeres, una en Madrid, otra en Barcelona. Ahora estas acá, de repente, después de cinco años sin tener noticias tuyas, salvo las que te vinculaban a esos asesinatos.
- Je, je, je – río Carlos – la gente es mala y comenta. 
- ¿Pero qué paso realmente?
- Lo real es que estoy acá en Buenos Aires, y otra vez seré el gran Charlie Reich, el gran modelo que alguna vez fui, digamos que lo de España fue un gran malentendido.
- Iba a cerrar el local por el humo que hay es increíble. Ahora iba a venir una muy buena clienta nuestra, Lady Dumitrescu, le iba a avisar que venga otro día.
- Cerrá el local, dale, así nos divertimos en el Probador.
- ¿El Probador?
- Sí, como esa canción de Virus.
- No la recuerdo.
- Hablaban de que tenían sexo en un probador.
- ¿Es que para eso vinistes Charlie?
- Vine a saludarte, Andrea.



Como movida por un extraño impulso, que no podía frenar, Andrea se metió en el probador, y Carlos, o Charlie, como prefieras llamarlo, se metió detrás de ella. El modelo se sacó los zapatos, las medias y Andrea, tirada en el piso, empezó a chuparle, besarle, lamerle y olerle los pies, pies muy grandes, carnosos, olorosos, talle cuarenta y siete, con un fuerte olor e intenso olor a Queso, muy fuerte, la escena era impresionante, ver a la vendedora de la boutique haciendo eso dentro del Probador. 
De aquella adoración de los pies, Andrea pasó a chuparle la pija a Charlie, mientras el modelo le chupaba las tetas, el entonces la penetró por la vagina, con gran intensidad, todo dentro del probador. El humo seguía penetrando y el probador se llenó de humo también.
- Se nota que nuestro sexo ha despertado mucho fuego, por eso tanto humo – dijo Carlos, o Charlie.
- Igual que antes Charlie – le dijo Andrea – dale decime que fue lo que realmente pasó en España.
- Eso.
- ¿Eso?
- Eso.
- ¿Qué es “eso”?
- Un Queso – Charlie, ya vestido después del sexo, sacó un revólver calibre 45 largo con silenciador y apuntó hacia Andrea.
- ¿Qué significa esto, Charlie?
- Lo de España, eso que asesine a dos minas a balazos, una en Madrid, otra en Barcelona, es cierto, ahora llegó tu turno.
- ¡Noooooooooooooooooo! – gritó desesperada la dueña de la boutique.



Pero ya era tarde para ella, Charlie efectuó el primer disparo mientras decía en voz alta “Queso” y el balazo impactó en el cuello de Andrea; un segundo disparo fue un certero balazo en el pecho; un tercero, en el estómago; un cuarto, en la teta derecha; un quinto, en la teta izquierda; un sexto, en la frente, mientras efectuaba cada balazo, el asesino decía en voz alta la palabra “Queso”.
- Queso – dijo Carlos Reich, el asesino, mientras sacó de su mochila un Queso Pategras, con sus agujeros y su cáscara roja, y tiró el Queso sobre el cadáver de Andrea, su víctima.
El asesino se retiró del lugar del crimen con total impunidad. El reloj marcaba las 15:15. Apenas unos minutos despues, la noble rumana, Lady Dumitrescu, se hizo presente en el lugar. Vio el cadáver de la mujer asesinada, vio el Queso y dijo en voz alta:
- Știu ce au făcut în iarna de optzeci și opt, a plătit-o cu un brânză, fiicele ei vor primi și o brânză (que en rumano significa “Se lo que hicieron en el invierno del ochenta y ocho, ella lo pago con un Queso, sus hijas recibirán también un Queso”).

Comentarios

  1. que grande Reich! vino de España a matar a esta mina!

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  2. Que manipulador es Reich, eso lo hace más grande que el cheto, que tiene que raptar, con la ayuda de cómplices.

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