La asesina de Federico Grabich




El nadador Federico Grabich era un joven muy alto y patón, pues medía 1,93 metros y calzaba 48. Debido a esto, una chica llamada Ravelia, a la que llamaremos la Quesona, una cruel, sanguinaria e implacable asesina serial de hombres lo eligió como la próxima víctima.
No fue difícil para la Quesona seducirlo y lograr llevarlo a su cama para tener sexo. Sobre todo cuando Federico vio que la tal Quesona era igual a Valeria Mazza, una top model asesinada años atrás por el basquetbolista Carlos Delfino.



Federico, totalmente desnudo, estaba acostado con sus dos enormes pies sobresaliendo de la cama, cuando le dijo a la Quesona:
-         Te estoy esperando, Ravelia.
La Quesona se acercó, también desnuda, aunque con un par de guantes de color blanco que le cubrían las manos, y al pie de la cama le dijo al nadador:
-         Te amo Federico.



Al costado de la cama había dos grandes hormas de Queso Gruyere, Federico acercó sus pies a Ravelia, que empezó a chuparselos, lamerlos, besarlos y olerlos, una y otra vez. Los pies de Federico eran realmente grandes, calzaba cuarenta y ocho, y tenían un profundo e intenso olor a Queso.
-         Amo tus pies Federico – le dijo Ravelia a Federico mientras olía los pies.
-         Mostrame ahora tus bellos pies femeninos, Ravelia – fue la respuesta del nadador.




La chica entonces puso sus pies sobre la cara de Federico, que los empezó a oler, lamer y besar, una y otra vez. Los pies de Ravelia no olían a Queso, sino que tenían una agradable fragancia a perfume francés.
Cuando terminó, la Quesona tomó un enorme cuchillo, ante la mirada asombrada y asustada de Federico, pero Ravelia sonrío y le dijo:
-         No tengas miedo, cortaré el Queso con este cuchillo.


La Quesona comenzó a cortar el Queso y empezó a esparcir cubos de Queso sobre el cuerpo de Federico. Entonces tirada sobre el cuerpo del nadador, comenzó a comer los cubos de Queso. Al nadador esto le fascinó y sintió un intenso goce sexual, pero en un momento de distracción, Ravelia tomó nuevamente el cuchillo y le dijo a Federico:
-         Ahora sí, Federico, te asesinaré.



La Quesona entonces descargó toda su furia asesina sobre Federico, apuñalando en forma salvaje, clavándole el cuchillo una y otra vez, hasta darle más de setenta puñaladas.
Cuando terminó de asesinarlo, la asesina tomó el otro Queso y lo tiró sobre el cadáver del nadador, diciendo en voz alta:
-         Federico Grabich. #Queso.



Comentarios

  1. despues piden niunamenos y se victimizan.

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  2. No recordaba este relato. Que manera tan particular de demostrar su amor esta Ravelia.

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  3. lindo chabón, estuvo bien la asesina porque esta partirlo como un Queso, que lomazo!

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