el relato de Carlos Kramer y Ravelia la Tatuada #QUESO
Ravelia era aún una niña, que estaba terminando la escuela primaria, cuando vio en un programa de TV, puede que sea “Popstars” (no creo que fuera “Operación Triunfo”), a un muchacho alto, muy alto, y muy patón, unos dos metros de altura y debería calzar 50 o algo más, una figura imponente, imposible olvidarse y mucho más porque el muchacho en cuestión se llamaba Carlos. Por su altura y su calzado gigantesco, Carlos había tenido problemas para ponerse los micrófonos y eso generó una situación graciosa, que fue transmitida en el programa. Dicen la leyenda que un apestante olor a Queso invadió el set televisivo en aquel momento, aroma y fragancia que emanaban los olorosos y gigantescos pies de Carlos. Nunca olvidó Ravelia ese nombre y apellido: Carlos Kramer. Kramer, como la calle de Belgrano, pero con K, no con C. Y lo busco en las redes sociales, y como la gente a veces publica demasiadas cosas de su vida pública, no le resultó nada difícil encontrar datos de Carlos Kramer. Así ...