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Mostrando las entradas de marzo, 2018

El Asesino de Agustina Basaldua

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La modelo Agustina Basaldua tuvo cierta fama cuando se conoció un affaire amoroso con el veterano, anciano y decrépito Mick Jagger, sí, el símbolo viviente de la música, el líder de los Stones. Dicen que le dio una verdadera noche de Satisfaction al mítico músico, un ícono de la cultura pop. Lo cierto es que pasado un tiempo, se dio otra fiesta privada, a la que asistieron algunos miembros de la selección argentina de básquet. Era el año 2016, mientras los basquetbolistas se preparaban para los Juegos Olímpicos de Río. Agustina estaba observando la ventana, bebiendo un cognac, y no le prestaba ninguna atención a los invitados ni a la fiesta, con la vista perdida hacia el vacío. En ese momento sintió que alguien le tocaba el hombro, ella sintió un intenso, apestante, asfixiante y penetrante olor a Queso. Como si un pie con un olor fétido se hubiera puesto sobre su rostro. - ¡Qué olor a Queso! – exclamó Basaldua. - Bueno, quizás no te de la satisfaction que te dio Mick Jagge

La asesina de Gastón Elola

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El modelo Gastón Elola permanecía acostado desnudo, con solo un calzón beige como única prenda de vestir, esperando a la chica con la que iba a tener sexo aquella noche. La chica, se acercó a Gastón, y parada al pie de la cama, le dijo: -         Vamos a tener sexo, pero antes vamos a jugar un rato. Te haré cosquillas en los pies. Gastón quedó sorprendido por la propuesta, pues no la esperaba, pero aceptó de buena gana. La chica, entonces, con una pluma, empezó a hacerle cosquillas en los pies. -         ¿Te gusta, Gastón? El modelo no podía parar de reírse ante las cosquillas que le hacía la chica, pero le gustaba mucho lo que estaba pasando, después de las cosquillas, pasaron al sexo total, con gran disfrute para ambos, mucho sexo, salvaje, con intensidad y pasión. Tan contento estaba Gastón que no advirtió que la chica, de repente, tenía un cuchillo en sus manos, cubiertas con guantes negros. -         Te asesinaré Gastón – le dijo en ese momento la ase

La asesina de David Kavlin

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La imagen de la primera versión de "La Asesina de David Kavlin" David Kavlin era un conocido periodista, dotado de un par de buenos y grandes pies talle 44. Esos pies se habían popularizado gracias a una cuenta de twitter e instagram llamada "Pies Masculinos" donde David publicaba fotos de sus pies, una y otra vez. Esta se corría el rumor que el propio Kavlin era quien manejaba las páginas, una información que era falsa, aunque creíble. Ravelia, la Quesona, la temible asesina de hombres, era una gran fan de esas cuentas de redes sociales y se había enamorado de los pies de David Kavlin. Un dia le mandó un mensaje a Kavlin, por privado, vía Twitter: - ¿Cuanto calzas? - le preguntó la Quesona. - 44 - fue la respuesta de David. Comenzaron a hablar de los pies, del fetichismo, y David no dudó en llamar a Ravelia para hacer una entrevista radial. A David le causaba gracia el apodo de la chica, "la Quesona". Concertaron un encuentro face to

La asesina de Jonatan Conejeros

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Muchos decían que el modelo Jonatan Conejeros era gay, sin embargo, acepto tener sexo con una chica alta y rubia a la que todos llamaban Ravelia. Lo que más le gustó a Conejeros es el apodo de Ravelia, "la Quesona". Aquella noche, estaba Conejeros en su cama, totalmente desnudo, esperando por la chica, a la que le preguntó, mientras ella estaba en el baño: -      ¿Te llamas realmente Ravelia? -      Sí, es raro. Pero es así. -      Sos igual a Valeria Mazza. -     Todos me lo dicen. Nací el mismo día que ella, pero diez años después. Quizás es por eso que soy un clon. -       Ok, Ravelia. -     Sabes que muchos dicen que sos gay, pero sí tenemos buen sexo esta noche juro que difundiré que sos muy macho. -         Me da igual – contestó Jonatan – quizás a muchos le gusta que sea gay y a otros que sea muy macho. -      Espero que seas muy macho - dijo la Quesona. A continuación, vino la relación sexual, que resultó muy intensa, en efecto, Ravelia

La asesina de Charles Jennings

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TERENCE CORRIGAN as CHARLES JENNINGS Ocurrió un día después de asesinar a Charles Walrant. No habían pasado ni veinticuatro horas del asesinato de Charles Walrant y Ravelia la Quesona Asesina ya estaba sedienta de sangre. Deseaba cometer otro asesinato. Con el objetivo de calmar su furia criminal, la Quesona abandonó Londres y se dirigió a un pueblo de la campiña inglesa. No sabía ni donde estaba. Vio una estación que se llamaba “Crew” y ahí se bajó, ingresando en el pueblo cercano. Se estaba jugando allí un partido de cricket, entre Reds Crew y Blue Crew, dos equipos regionales. Aunque era un día de semana, muchos eran los que estaban viendo aquel partido. La Quesona no podía con su instinto criminal y observó que un joven de unos veintitantos años era el que debía manejar el tablero de resultados.  Oyó su nombre: Charles Jennings. Se llamaba Charles, como su anterior víctima. Tuvo de repente unas ganas de asesinarlo que no pudo parar. Y la Quesona logró lo que quería: guantes negros,

La Asesina de Charles Walrant

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Primer boceto de la imagen de "La Asesina de Charles Walrant" Creyó que era inglés, pero en realidad Charles Walrant era belga, aunque hablará con Ravelia hablará en inglés, pues la chica no sabía ni una palabra en flamenco (el idioma natal de Charles) ni el sabía una palabra en castellano. Para Ravelia Charles no era un Quesudo, sino un auténtico Quesón, con sus dos enormes pies talle 46 rebosantes de olor a Queso, intenso y apestoso. Se vieron varias veces antes de este encuentro. El lugar donde se encontraron fue el Covent Garden en Londres, desde ahí se trasladaron a un hotel cerca de la estación Queensway, de la Central Line. Siempre tenían sexo en forma intensa y apasionada. Esta vez, sin embargo, ella le propuso jugar a él, y después tener sexo. El aceptó el juego y los dos empezaron a jugar. Charles, totalmente desnudo, estaba acostado con sus dos enormes pies sobresaliendo de la cama, cuando le dijo a Ravelia: -         I am waiting for you, Ravelia (Estoy esperando

La asesina de Juan Carlos Olave

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Juan Carlos Alejandro Olave, el arquero de Belgrano de Córdoba, salió del entrenamiento de fútbol como todos los días.  Llegó a la camioneta que estaba estacionada en el Parking, abrió las puertas e ingresó a la misma como cualquier otro día. Se estaba incorporando en el asiento delantero, cuando notó que una figura femenina, una chica alta y rubia, emergía de los asientos traseros. Juan Carlos se dio vuelta, y vio a alguien igual a Valeria Mazza... - ¡Valeria Mazza! - exclamó Juan Carlos, pero justo en ese momento  la chica le inyectó una jeringa en el cuello. El futbolista se desvaneció de inmediato y se sumergió en un sueño intenso y profundo. Cuando reaccionó, un par de horas después, el futbolista estaba atado de pies y manos a una silla, una especie de silla de dentista, no podía moverse. No sabía donde estaba, era un cuarto oscuro y húmedo, como de una fábrica abandonada.  Olave observó que frente a el había una mesa con un gigantesco Queso Gruyere, y al l