Los Multiversos del Fauno y la Quesona Asesina #QUESO
Lady Dumitrescu lo recibió de pie, inmóvil bajo la luz de los candelabros. El salón de mármol frío amplificaba cada crujido de sus botas de cuero negro. A su espalda, sobre la mesa de piedra, descansaba un Gruyère del tamaño de un escudo, intacto, como si esperara su hora. El Fauno se inclinó apenas. Las orejas puntiagudas aún le temblaban. —Me gustaría vivir una Aventura Quesona —dijo, la voz baja pero cargada—. Como un espía enviado por la Lady rusa. Infiltrarme, cumplir la misión… y ser condenado a ser Quesoneado. Por una Carla. Por alguna internacional, si hace falta. O, mejor aún… por la Quesona Asesina del ciberespacio. Dumitrescu lo observó un largo momento. No era una anfitriona. Era la protectora del Mundo Quesón, la que decidía quién cruzaba la frontera y quién no volvía. —La Lady rusa no envía espías por caridad —respondió, la voz grave y arrastrada—. Los manda para que sean usados. Y si pedís ser Quesoneado, no es un favor. Es una sentencia. Los Carlos Quesonean muj...