Charlie Paglieri, los asesinatos del Stripper Quesón


Como todas las noches, el club nocturno “Charles” realizaba su show de strippers con baile, mucha diversión y sexo por todos lados. Aunque la mayoría del público era gay, también iban bisexuales y heterosexuales. Carlos “Charlie” Paglieri había realizado ya su primer show de aquella noche, y estaba descansando un rato en un costado del escenario. Notó que una chica, muy atractiva por cierto, se acercó hacia él.
- Hola ¿Cómo estas Charlie?
- Muy bien, nena.
- Valeria. Mi nombre es Valeria. Soy fetichista de los pies. Apuesto a que tus pies en este momento huelen mucho a Queso.
- ¡Ja, ja, ja! – a Charlie le causó mucha gracia aquella afirmación de Valeria – la verdad que sí. Me llamó Carlos, soy un Quesón y huelo a Queso. No podía ser de otra manera.
- Me gustaría oler tus pies. ¿Cuánto calzas?
- Calzo cuarenta y cinco. Aunque mis pies parecen haber crecido, creo que en este momento calzo cuarenta y seis. Ja, ja, será que cuando sudo los pies, crecen mucho mis Quesos.
- Quiero oler tus pies.
- Vaya nena, veo que vas al frente. Te aclaro que soy gay.
- Ya lo sé Carlos. No quiero que dejes de serlo. Si te gustan los chicos todo bien. Simplemente te digo que quiero oler tus pies.
- Veo que insistís mucho. Perfecto, no puedo negarme. ¿Pero que me das a cambio?
- Un Queso.
- ¿Un Queso?
- Sí, aca lo tengo. #TirameUnQueso o yo te lo tiro a vos, ja, ja.


Valeria señaló un bolso que estaba al lado de ella. Carlos Paglieri abrió el paquete y vió lo que tenía: una gran horma de Queso Gruyere, cortada por la mitad, de manera que sobresalían claramente los grandes agujeros.
- ¿Queres que te tire un Queso? ¿Eso me dijiste? – dijo Carlos.
- Ya te dije Carlos. Tirame un Queso, o de lo contrario, yo te lo tiro a vos, ja, ja…
Valeria en ese momento sacó un puñal y lo pasó encima del cuello de Carlos.
- Vaya, vaya, esta loca no esta jodiendo. Es una asesina. Es la asesina serial y vino por mí. Debo obrar con mucha inteligencia. De lo contrario soy hombre muerto, asesinado por esta Valeria – pensó Carlos “Charlie” Paglieri.
- Tranquilo Carlos, es un puñal de utilería, como los que se usan en el teatro, juguemos dale, quiero oler tus pies.
- Perfecto. Vamos a un cuarto, bella Valeria.
Carlos y Valeria entonces se acercaron a ese cuarto. Mientras avanzaban, Paglieri recordó las noticias que hablaban de una asesina serial que apuñalaba o degollaba hombres y les tiraba un Queso. Los medios hablaban de la Quesona. Fabricio Zuccarelli, Sergio Celli, Gabriel Cáceres, Matías Flores, Joaquín Sum, los nombres de las víctimas.


Carlos Paglieri se dio cuenta que sería la sexta víctima, salvo que se convirtiera en el asesino de la Quesona.
- Es ella o yo, no hay opción, soy un Quesón, me llamo Carlos y debo estar a la altura de los acontecimientos  – pensó Carlos Paglieri.
- Jugaremos, tendremos sexo, y luego te asesinaré, ja, ja, y un Queso te tiraré – pensó Valeria, la Quesona, en ese mismo momento, mientras imaginaba como apuñalaría a Charlie.
Entraron al cuarto, un cuarto muy particular, decorado al estilo de tribus amazónicas, lleno de máscaras e instrumentos, incluídos grandes lanzas. Sobre una mesa, Carlos pusó la gran horma de Queso Gruyere de la que ya hemos hablado.


En ese momento, Valeria se tiró al piso y Charlie pusó los pies encima de su cara. Olían a Queso, en forma apestante e intensa. Primero el pie izquierdo, después el pie derecho. A Valeria le encantó jugar a esto. Los pies de Charlie eran realmente dos Quesos apestosos y olorosos. 
- Como huelen los Quesos de este Carlos. Bien puesto tiene el nombre. Me encanta. De todas formas, lo asesinaré, aunque primero quiero jugar mucho con él – pensó la Quesona.
- Ya sé que sos gay, pero no me importa. Quiero que me cojas Carlos.
- Lo haré con gusto, bella Valeria. Pero yo cojo por detrás, si aceptas no hay problema.
- Perfecto Carlos. Acepto.
- Primero te voy a tirar un Queso.
Carlos agarró el Queso y lo tiró encima de la chica, que gozó el momento con gran satisfacción, y le dijo:
- Gracias por tirarme el Queso, ahora te lo tiró yo, Carlos.
Valeria agarró el Queso y lo tiró sobre Carlos. El stripper temió que la chica aprovechará y se tirará sobre él, puñal en mano, pero no ocurrió eso. Ella quería asesinarlo, pero primero quería gozar.
- Agáchate Valeria – le dijo Carlos a la Quesona.
Valeria se abrió de piernas y se agachó. Carlos entonces la sodomizó: la penetró por el culo y la verdad es que ambos gozaron mucho el momento. 
Al finalizar, la chica permanecía literalmente con el culo abierto esperando que Carlos le diera una segunda penetración.
- ¿Hay más verdad, Carlos?
- Por supuesto que sí bella Valeria.


Dado que Valeria estaba agachada no veía lo que hacía Carlos. El rubio stripper, siempre con los guantes negros en sus manos, agarró la lanza que había y le dijo a la chica:
- Espero que te guste mucho esto, bella Valeria.
Lanza en mano, Carlos realizó una auténtica embestida hacia Valeria, que permanecía con el culo abierto, de rodillas, agachada en el piso. En ese momento Carlos le metió la lanza por el culo, y a partir de allí por todo el cuerpo, hasta penetrarle en la cabeza, de esta mano la punta salía por la cabeza y el palo por el culo. Dotada de una gran fuerza, Carlos agarró la lanza con Valeria empalada y la clavó en el piso. Una forma muy cruel de asesinar a alguien. Carlos estaba más que satisfecho, radiante de felicidad. 
Agarró el Queso y lo tiró sobre el cadáver de la infortunada chica, cuyo cadáver expresaba el rostro de horror de haber sido empalada. Carlos le clavó el Queso en la punta de la lanza, mientras decía en voz alta:
- Queso.
Carlos Alberto Paglieri, el gran Charlie, estaba más que contento. Era un gran asesino, un Quesón, y podía jactarse de ser un empalador serial. Era cuestión de ver ahora quien sería su próxima víctima. Estaba decidido a seguir asesinando. Por el momento, dejó un cartelito donde empalado estaba el cadáver de su víctima:
- Quesoneada por un Quesón por ser una Quesona. #QUESO.
Y Carlos “Charlie” Paglieri abandonó la escena del crimen, para continuar haciendo sus shows de strippers. Pero ya no era el mismo hombre, ahora era un Quesón.



Un muchacho llamado Gonzalo Verde tenía una peluquería, ubicada en la zona más cheta de “Palermo Hollywood”, pero cuenta la leyenda que por vacaciones en Europa, debía alejarse un tiempo de Baires. Y quien quedó a cargo de la peluquería fue el stripper Carlos “Charlie” Paglieri. 
Charlie no era peluquero, pero debía ser el encargado de cerrar todos los días el negocio y guardar la recaudación. Lo estaba haciendo bien, le debía a Gonzalo Verde muchos favores y no le podía fallar. Ya dijimos que Charlie era stripper, y además gay, todas las noches trabajaba en un bar gay.
Una noche, Charlie fue a la peluquería, cuando ya faltaba poco para que Gonzalo regresara de Europa. Como siempre, algo habitual en Charlie, los pies le sudaban mucho, siempre tenía olor a Queso.


Ingresó a la peluquería, solo quedaba una peluquera, Romualda, una chica venida del Paraguay, y dos clientas, la señora Pereyra Lucena y la señora Montes de Oca, son cuarentonas veteranas de la Sociedad Rural. Eran dos mujeres muy atractivas (la paraguaya también era muy sexy), pero como Charlie era gay, no les dio ni cinco de pelota.
- Qué lindo chico – dijo Pereyra Lucena – que rubio, blanco, hermoso.
- Esta para comérselo como un Queso – dijo Montes de Oca.
- No se molesten – aclaró la paraguaya y en voz baja añadió – es gay.
- Qué desperdicio – dijo Pereyra Lucena.
- Que lastima. Esta para partirlo como un Queso – añadió Montes de Oca.
- ¿Cómo se llama? ¡Los pies que tiene! ¡Son enormes! – dijo Pereyra Lucena.


- Carlos. Me llamo Carlos, pero todos me conocen como Charlie – dijo Carlos, que había escuchado toda la conversación - ¿Así que tengo los pies muy grandes?
- ¿Cuánto calzas? – preguntó Montes de Oca.
- 46 – dijo en forma cínica Carlos.
- Bueno, ¿Así que te gustan los chicos? – dijo Pereyra Lucena.
- Soy gay – contestó Carlos – pero también soy Quesón.
- ¿Quesón? – dijo Montes de Oca - ¿Qué es un Quesón?
- Un Queso grande, ja, ja – añadió la paraguaya en tono de burla.
- Vaya, vaya, veo que tienen ganas de divertirse – dijo Carlos – les haré un streap tease a las damas y a usted, señorita Romualda. Así aprenden lo que es un Quesón.


Carlos empezó a hacer el streap tease, las tres mujeres quedaron extasiadas ante la belleza de Carlos, y el tamaño de su miembro viril. Levantó el pie derecho y lo puso sobre el rostro de Montes de Oca, mientras el pie izquierdo lo puso sobre el rostro de Pereyra Lucena.
- ¡Qué olor a Queso! – exclamaron las dos damas.
Despues invirtió los papeles, el pie derecho sobre Pereyra Lucena, y el izquierdo sobre Montes de Oca. La paraguaya exclamó:
- ¿Para mí no hay nada?
- Para vos también hay Queso – exclamó Charlie.
Entonces la paraguaya empezó a oler, chupar, besar y lamer los pies de Charlie, tal como hicieron Pereyra Lucena y Montes de Oca.
- Soy gay – dijo Carlos – pero puedo hacerlas disfrutarla todavía más, arrodíllense, y abran sus culos. Si lo quieren hacer, háganlo, sino váyanse.


Las tres se quedaron, se arrodillaron y abrieron sus culos. Carlos, sentado en esas sillas de peluquería, las cogió a las tres al mismo tiempo, con su pie derecho a Montes de Oca, con su pija a la paraguaya, y con su pie izquierdo a Pereyra Lucena, las penetró a las tres simultáneamente en el culo, de esa manera.
- ¡Queso! ¡Queso! ¡Queso! ¡Queso! ¡Queso! – exclamaban al unísono las tres minas.
- Quedense así – les dijo Charlie – ahora voy por más.
Charlie fue a buscar entonces unas lanzas y regresó. Las tres minas, estaban arrodilladas, no lo veían. En ese momento Carlos le metió la lanza por el culo a Pereyra Lucena, y a partir de allí por todo el cuerpo, hasta penetrarle en la cabeza, de esta mano la punta salía por la cabeza y el palo por el culo. Hizo lo mismo con Montes de Oca, y también con la paraguaya. Así las asesinó a las tres. Carlos agarró lanza por lanza y las clavó en el piso, quedando empaladas las tres minas.


Fue entonces a la heladera, agarró tres Quesos, y los clavó lanza por lanza, sobre el cadáver de cada mina asesinada, mientras decía:
- Queso. Queso. Queso. Ahora saben porque soy un Quesón.
Con la frialdad que solo tienen los grandes asesinos, llamó a la policía. El Comisario Miguel y el Oficial Ramírez no tardaron en llegar.
- Vine a la peluquería y me encontré con esto. Mi amigo Gonzalo esta en Europa, va a regresar y se va a encontrar con esto.
- Debe haber sido una secta que empaló a estas tres minas – dijo el Comisario Miguel – la secta de los Boro Boro, o los Masai Masai.
- No pasa nada, enseguida los muchachos limpian todo – acotó el Oficial Ramírez.
- ¿Y el Fiscal? – preguntó Carlos.
- Carlos Gonella – dijo el Comisario Miguel – no habrá problemas. Su amigo no se enterara de nada. Pero habrá veinte dólares para mí y otros veinte mil para el oficial Ramírez a cambio de esto. Esto no sale gratis señor Carlos Paglieri.


- Ya lo sé. No hay problemas. Los dólares los tendrán. Por favor limpien todo, en un rato me voy al show de strippers – dijo Carlos Paglieri.
- ¿Quiere colaborar con un bono para la Fundación Amigos de la Policía Federal Argentina? – dijo el Oficial Ramírez.
- Con mucho gusto. Pasó los dólares ahí. Pero cuarenta es mucho. Diez y diez. Los tienen ahora mismo. Se los llevan en el bolsillo – dijo Paglieri.
- Diez y diez son veinte. Yo arreglaría, pero esta el fiscal. Cinco más para el fiscal Carlos Gonella – dijo el Comisario Miguel.
- Pero es Quesón como yo. Para un Quesón no hay nada mejor que otro Quesón – dijo Paglieri.
- Es verdad. Bueno deme los diez a mí, los diez a Ramírez y asunto terminado – señaló el Comisario Miguel.
Charlie sonrío y entregó el dinero. Con algunos shows gays para los miembros del Congreso lo recuperaría. Siempre supo que los policías eran corruptos pero no imaginó que podrían verderse tan fácil al mejor postor.
Días después, Gonzalo regresó de Europa. Encontró todo bien, pero le llamó la atención que no estuviera Romualda, la peluquera paraguaya.
- Se fue de vuelta a Asunción – le dijo Carlos.
- No era de Asunción, era de otro pueblo, creo que se llama Itapuá o algo así.
- Pero ahora va a vivir a Asunción.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…….


GALERÍA DE FOTOS DE CARLOS "CHARLIE" PAGLIERI, EL STRIPPER QUESÓN







Comentarios

  1. lindo chabón el asesino... seguramente muy fiestero

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  2. me encanta este Quesón... es gay fiestero sadico y sanguinario... pero como se garcha a las minas antes de asesinarlas!

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  3. También están las que no son famosas, para ser quesoneadas por los Carlos.
    Buen uso de habilidad quesona, para tener sexo con tres mujeres, antes de empalarlas.

    Podría usarse para La masacre de rompeportones, quesoneando a Paula Volpe, Yanina Zilli, Sabrina Petinato, etc.

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  4. que cosa la corrupción policial...eso explica todo

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  5. este Quesón ya tiene una buena saga de crímenes que sanguinario es a pesar de ser gay!!!

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