viernes, 15 de julio de 2016

Una noche de Carlos Delfino y Fabricio Oberto


Erase una vez dos basquetbolistas, uno se llamaba Fabricio, Fabricio Oberto, el otro Carlos, Carlos Delfino, Fabricio medía 2,08 metros mientras Carlos unos ochos centímetros menos, pero aunque uno era más alto que el otro, Carlos era más patón, calzaba 50, mientras Fabricio apenas llegaba a un 46/47...


Nadie sabe cuando ocurrió, pero fue en el tiempo en que Fabricio Oberto aún jugaba en la selección nacional. Aunque el protagonista de nuestra historia no es Oberto, sino Carlos Delfino, el “Lancha”, el “Cabeza”, el “Quesón”…



Dice la leyenda, pues nadie puede probar si ocurrió en verdad, que una noche Carlos Delfino se puso los guantes negros, agarró un cuchillo, tomó un enorme Queso Gruyere, se miró al espejo y dijo:
-        -  Debo asesinar a alguien esta noche… 




En forma inmediata, y como posesionado por algo o por alguien, Carlitos se fue del lugar, con el Queso y el cuchillo en sus manos. Fabricio Oberto, que compartía habitación con él, se encontraba en el baño, salió y dijo:
-        -  ¿Dijistes algo, Carlitos?




Pero Carlitos no estaba en la habitación. Oberto se extraño ante la ausencia de Carlos, pero pensó que había bajado a la recepción del hotel, quizás al Casino, y entonces Fabricio se acostó, leyendo alguno de esos comics que tanto le gustaban…



Carlos salió como un cazador furtivo...



En algún lugar de la ciudad, una chica, Rocío Magallan, se encontraba en su casa, mirando una película de terror, junto a su amiga Solange Gomez…
Ambas estaban posesionadas mirando la película, pero Solange escuchó unos extraños ruidos, como si alguien hubiera entrado a la casa, y se levantó del lugar…
Rocío no escuchó el ruido y ni siquiera se dio cuenta que Solange se había levantado.



Solange se acercó hacia la puerta de la casa, la abrió, se fijó, nadie había y regresó al lugar, pero mientras iba avanzando, y en forma sigilosa, un hombre muy alto, con enormes pies, vestido totalmente de negro, se puso detrás de ella…
Era el basquetbolista Carlos Delfino que en forma rápida y sin que la chica lo pudiera advertir ni resistir, el basquetbolista la tomó por el cuello, le tapó la boca, sacó el cuchillo y la degolló con una profunda herida en el cuello.


Cuando terminó de asesinar a Solange Gomez, Carlos tomó el Queso y lo tiró sobre su víctima diciendo en voz alta:
-         - Queso.
El asesino no finalizó su sangrienta tarea, Carlos Delfino, con el cuchillo en la mano, se acercó hacia Rocío Magallan, que continuaba mirando demasiado atenta aquella película de terror.
En el mismo momento en que la película de terror mostraba una imagen donde a una chica le cortaban el cuello, Carlos Delfino desde atrás, tomó a Rocío Magallan y con el cuchillo, la degolló.



Hizo lo mismo que con la víctima anterior… Carlos agarró el Queso y lo tiró sobre Magallan diciendo en voz alta:
-         - Queso.
Cuando terminó muy satisfecho, Carlos Delfino regresó al hotel. Fabricio Oberto estaba aún despierto, de hecho no habían pasado más de dos horas, y le dijo a Delfino:
-         - Carlitos, ¿Dónde estuviste?

-         - Lo de siempre, lo normal, Fabricio.


3 comentarios:

  1. una huevada, pero esta bueno

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  2. y Fabricio Oberto se quedo tan tranquilo?

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  3. Me ha gustado esa quesofilia.

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