jueves, 14 de julio de 2016

No hay Schattmann sin Queso


En alguna ciudad del interior, cuenta la leyenda, que el basquetbolista Carlos Leonel Schattmann iba caminando por la calle, vestido con ropa de basquetbolista, con guantes negros en sus manos, y sosteniendo un Queso y un cuchillo. 
Nadie lo vio, por supuesto, pues si alguien lo veía, hubiera pensado que estaba totalmente loco…
Una chica pasaba por ahí, Schattmann entonces se escondió detrás de un árbol, algo que no era fácil, pues estamos hablando de un basquetbolista que mide 1,93 metros.
Cuando pasó la chica, Schattmann la sorprendió por detrás, la tomó del cuello, agarró el cuchillo y le cortó la garganta.
A continuación le tiró el Queso, diciendo en voz alta:
- Queso.
Al día siguiente todos los medios del lugar, repito una ciudad de provincia, hablaron de la “Tercera víctima del Asesino del Queso” y de “otra chica degollada por misterioso basquetbolista asesino”.
Schattmann al enterarse de la noticia dijo:
- Qué cosas que tiene la vida. ¡Qué cosas que tiene la vida! ¡Qué cosas tener que llorar! ¡Qué cosas que tiene el destino! Será mi camino sufrir y penar.
Y agregó:
- Solamente en este país un depravado puede andar suelto por la calle, vestido de basquetbolista, cortándole el cuello a una chica, tirándole un Queso y nadie lo ve. Y hacerlo no una, sino dos o tres veces… ¿Y porqué no cuatro? 


1 comentario:

  1. medio exagerado, demasiado boludo Schattmann para ser asesino serial

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