viernes, 15 de julio de 2016

Charlie, el Quesón del Silenciador


Ocurrió en la Universidad, el Fiscal Larrazábal finalizó una de sus rutinarias clases sobre derecho penal cuando un alumno alto, patón, bien parecido, muy bien vestido, aunque con prendas únicamente de color negro, se acercó hacia él y le dijo…
-         Soy Carlos Alberto Reich, todos me conocen como Charlie, soy el Quesón, ¿Se acuerda de mí?
El Fiscal Larrazábal lo recordó de inmediato pero asombrado por la presencia de Charlie Reich frente a el guardó silencio y no llegó a emitir su respuesta, cuando el joven le dijo:
-         Evidentemente no se acuerda de mí o no quiere acordarse, da lo mismo, le reitero, soy el Quesón, pero por su culpa estuve preso, pero llegó la hora de la venganza…
Nada más dijo el enigmático Charlie que desapareció tan súbitamente como había aparecido. El Fiscal Larrazábal quedó asustado ante la amenaza declarada de Charlie…
Era el modelo Carlos Alberto Reich, detenido después de asesinar a su novia de ocho balazos, el caso había tenido gran repercusión en aquel tiempo pues había ocurrido en una boutique y sobre el cadáver de la modelo, Charlie tiró un Queso…
¿Cuántos años habrían pasado de aquel crimen? Diez, tal vez doce… lo cierto es que la actuación de Larrazábal como fiscal fue clave para que a Reich lo condenaran por cadena perpetua en un juicio que suscitó la atención de la opinión pública…
Larrazábal estaba convencido que Charlie Reich era autor de por lo menos otros once asesinatos, todos con mujeres asesinadas con armas similares y Quesos sobre sus cadáveres… pero solo lo habían condenado por ese asesinato…
Lo habían liberado por buena conducta gracias a la política del Ministro Chantaroni, que aplicó un indulto indiscriminado a 75 presos y Reich era uno de ellos…
Pasaron unos meses, un año tal vez, y el Fiscal Larrazabal ya se había mudado a otra ciudad, y no había tenido noticia alguna de Reich en todo ese tiempo…
Era una fría tarde de invierno en los suburbios de la ciudad. Fernanda, la esposa del fiscal Larrazábal, se encontraba dentro del auto esperando a su esposo que no tardaría en llegar…
De repente, y como salido de la nada, Fernanda se dio cuenta que ante el auto estaba un hombre alto, vestido totalmente de negro, con una chaqueta de cuero, un pasamontañas que le cubría el rostro y unos guantes.
Era Charlie que venía a cumplir su promesa…



Fernanda se sobresaltó al ver a esta figura masculina, que en forma rápida extrajo una pistola Mark 23 (MK23) con silenciador, apuntó hacia la mujer y disparó sin mediar palabra alguna.
La bala impactó en el cráneo de la mujer produciéndole la muerte en forma instantánea, quedando su cadáver recostado hacia el vidrio del auto.
El asesino se corrió hacia el costado, rompió el vidrio del auto con la empuñadura del revólver, sacó un Queso de forma esférica y de cascara roja de entre sus pertenencias y lo tiró sobre el cadáver de la mujer, abandonando rápidamente el lugar en forma misteriosa como había llegado…
El Fiscal Larrazábal salió de su casa, sin haber escuchado nada, y descubrió con mezcla de horror y asombro, que su esposa había sido asesinada…
La policía no tardó en llegar y aunque el Fiscal Larrazábal se encontraba con un ataque de pánico llegó a balbucear un nombre…
-         Charlie, Charlie, Charlie – decía sin parar.
En otro lugar de la ciudad, Charlie llegó a su departamento, se sacó el pasamontañas, los guantes negros, se contempló en el espejo y dijo en voz alta:
-         Queso.


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