domingo, 1 de mayo de 2016

El Karma de Ravelia capítulo 8



La agitación reinaba en París. De repente, una turba enfurecida asaltó la casa de los nobles Tigana y Amoros. Ravelia, una de las amantes preferidas del Palacio de Versalles, fue sorprendida por la turba mientras intentaba huir.
- ¡Ramera! ¡Debe morir por el honor de Francia! ¡Ella estaba con Luis Capeto! ¡Qué muera! – gritó una mujer enfurecida, a la vez que le colocaba un cuchillo sobre el cuello a Ravelia.
- ¡Qué muera! ¡Viva la Revolución! ¡Viva Francia! ¡Mueran los traidores! ¡Viva la Nación! – comenzó a gritar la multitud, y las mujeres con mucha más fuerza.
- ¡No! – dijo Danton que se encontraba allí – que sea un tribunal del pueblo el que decida la suerte de esta ramera. Si cometió algún crímen lo pagará, pero si nada hizo, no la juzguemos con la misma arbitrariedad que ellos, los enemigos de Francia, tenían hacia nuestro pueblo.
- ¡Viva Danton! ¡Viva la Revolución! – comenzaron a gritar los patriotas.
Ravelia fue llevada entonces a un tribunal popular. Pero cuenta la historia que Robespierre, la vió y dijo:
- Será mi sirvienta. Que la traigan y que sirvan en mi casa.


A Ravelia no le hizo ninguna gracia aquello, pero la llevaron y sirvió un tiempo en casa de Robespierre. Pero en aquellos días, Charlotte Gorday asesinó de una cuchillada a Jean Paul Marat, en un cuarto de baño, en un crimen que quedó inmortalizado en un famoso cuadro de David.
- Tout comme Charlotte Corday assassiné Marat, je tué Robespierre et la France seront sauvés. (Así como Charlotte Gorday asesinó a Marat, yo asesinaré a Robespierre y Francia será salvada) – pensó Ravelia mientras tomaba un cuchillo.
Ravelia se acercó a donde se encontraba Robespierre, le sirvió la comida, y se pusó detrás del revolucionario. La mujer se aprestaba a clavarle el cuchillo en la nuca, levantó el cuchillo y cuando lo estaba por hacer, de repente, otras de las sirvientas entró a la habitación, y gritó:
- Camarade Robespierre! Cette femme va tuer! (¡Camarada Robespierre! ¡Esa mujer lo va a asesinar!).


Robespierre se dio vuelta y en un forcejeo, con la ayuda de la otra sirvienta, le sacó el cuchillo a Ravelia.
- Nous avons cru que vous étiez innocent. Nous essayons de vous donner une chance. Vous étiez épris de tous les grands de France. Mais avec votre classe ne devrait pas y avoir d'autres possibilités. Vous serez remis à la commission de la santé publique. Ils décideront. (Creíamos que erais inocente. Intentamos darte una oportunidad. Fuisteis amante de todos los nobles de Francia. Pero con las de tu clase no debe haber otras oportunidades. Serás entregada al Comité de Salud Publica. Ellos decidirán).
Esa fue la sentencia de Robespierre.

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